Cuando nos mienten para vendernos o pedir nuestro voto
Todos los sistemas parecen contener en su esencia algo que finalmente los destruirá. La democracia política se mezcló bien con la economía liberal. En la democracia política, los ciudadanos votan por las personas que aceptarían para que gobiernen; en la economía liberal, el consumidor vota, comprando, por aquello que acepta como producto mejor. Ambos sistemas se basan en la libertad de elección. Aparentemente el individuo, como ciudadano y como consumidor, tiene plena libertad de elección entre quiénes lo representarán para los asuntos públicos —la política— y cuáles son los productos que deberían producirse más —la economía. Todos los individuos en conjunto forman el electorado; y todos en conjunto generan la oferta y la demanda. Pero ¿qué ha pasado hoy, en 2011? Y no es algo nuevo. Realmente se trata de algo que viene sucediendo desde bastante tiempo atrás. Lo que sucede es que tanto en las cuestiones políticas como en las económicas, se solicita la elección del individuo en bas...