domingo, 13 de octubre de 2019

Por qué es conveniente cambiar

Si vamos a escribir algo, es porque creemos que tenemos un conjunto de ideas que pueden hacer mejor la vida del humano. No te vamos a solicitar leer para que inviertas tu tiempo en causas perdidas, pero si tú crees que esto que tienes en tus manos es “una causa perdida”, entonces nosotros hemos perdido el tiempo haciendo esfuerzos para que llegue a ti esta pieza de comunicación.

Estamos seguros de que si pones atención profunda a lo que aquí te expresaremos, vas a entender las cosas desde el punto de vista que nosotros ya las entendemos. Si eso logras, entonces estarás de acuerdo con nosotros en que vale la pena para la vida humana hacer el esfuerzo por cambiar.

No se puede cambiar del sistema de moneda al sistema sin dinero en forma personal. ESo es imposible. Estamos todos los humanos inmersos en un sistema en el que el cambio tiene que ser total, en el que todos, al unisono, cambian: dejan, de un momento al siguiente, de hacer uso del dinero como medio para adquirir lo que sea que se requiere. Dejan, en unos segundos, de darle valor al dinero, pero lo hacen todos al mismo tiempo.

Si esto no sucede de tal manera que todos lo hacen al mismo tiempo, hagan el cambio, habremos perdido el tiempo.

El único valor del dinero es el que le damos los humanos cuando creemos que tiene valor. Y sí, lo tiene, porque nos lo aceptan como forma de “pago” cuando deseamos algo que allí está, en alguna tienda, esperando que alguien diga “yo lo quiero”, lo pague y se lo lleve a su casa.

El concepto de pago viene de castigo. Uno debe pagar porque se le condena a hacerlo, porque hizo algo que la sociedad no aprueba. Pagar es la forma de compensar un mal que uno ha hecho. Pero se usa por extensión todos los días para referirnos a la actividad de justificar nuestro derecho a consumir algo —un bien o un servicio— que otros ofrecen y exponen para que sea demandado por quienes lo requieran.

El pago es la entrega de un bien a cambio de un mal que la persona que paga alguna vez hizo. El asunto es que el sistema que tenemos, basado en el dinero, considera que todos hemos hecho un mal: existir. Si existimos ya hemos participado en hacerles un mal a los demás que también existen. Entonces debemos pagar por compensar ese mal que hicimos.

Se paga la sentencia o condena en la cárcel. Compara esto por pagar por tu comida. Como no tienes derecho a sobrevivir, no tienes derecho a comer y si necesitas comer, vas a hacer algo, al comer, por lo que tienes que pagar, porque no tienes derecho a vivir; tienes que pagar por vivir. Así es. No hay innovación en lo que aquí estás leyendo: solo está en letras y palabras la descripción de lo que sucede en la vida del humano.

En ninguna otra especie se nace sin derecho a sobrevivir. Las otras especies toman del medio ambiente en que aparecen, lo que requieren para sobrevivir. En el caso del humano, el medio ambiente en que aparecemos hoy —la gran mayoría— es territorio ocupado por otros. No hay territorio libre y puedes rentar o puedes comprar y pagar por muchos años, un pequeño espacio, porque no tienes derecho a un espacio solo porque existes. Las demás especies comparten el espacio y tienen áreas definidas con toda claridad. Puede ser que tengas que salir y buscar por otro lado y no sea tan fácil.

La vida no es fácil, pero el humano la hace inhumanamente difícil. ¿Por qué? Sencillo: el humano tiene más posibilidades que las demás especies. Ha inventado cientos de mecanismos para resolver la vida. Se llama “tecnología”. Es el dominio, por el método científico, de la materia. Todo se puede hacer mejor y a más velocidad y en mayores cantidades aplicando tecnología. Pero esta no queda a disposición de todo humano solo por existir. No. Es necesario “pagar” por ella. El precio es mayor conforme más es la gente que existe, porque mayor es la demanda.

De los casi 8 millardos de seres humanos que hoy pueblan el planeta tierra, solo 1.3 millardos disfrutan o pueden aspirar a hacerlo, de los beneficios que la tecnología permite. El resto puede acceder a tecnologías que los ponen en posición de convertirse en potenciales consumidores de esos 1.3 millardos que están “a la cabeza”. Según el tiempo que el adelanto tecnológico ya tenga en el mercado, puede ser que el precio haya bajado. También puede ser que haya bajado porque ya hay otros inventos en el mercado que compiten y superan al invento A. En tanto algunos ya comienzan a hacer uso del invento B, la gran mayoría aún solo puede consumir el invento A, porque ahora ha bajado de precio debido a los mejores que ya están entrando.