lunes, 28 de enero de 2013

El fin de escribir para vivir

DRM, o Digital Rights Management: son las palabras que sirven para nombrar el concepto de Manejo de Derechos Digitales. Si compras un libro digital, ganas el derecho a leerlo, pero no ganas el derecho a copiarlo y a repartir las copias que hagas. El problema con DRM es que solo funciona un poquito, no todo lo que debe funcionar. Es decir, en el momento en que un libro es buscado en su versión pirata, ese libro va aparecer, porque pronto aparecen decenas de programas para liberar los libros del DRM comercial.

Entonces, ¿qué pasa si tú compras un libro que no tiene DRM? En primer lugar, estás pagando por una copia idéntica a la que acaba de adquirir tu hermano, tu amigo, tu hijo o tu esposa. A ambos les interesó el libro pero, son tan honestos que procedieron a pagar, cada uno, por su copia.

En cambio, si tu amigo compra una copia DRM, lo primero que vas a hacer es pedirle que te deje leer el libro a ti también. Es lo lógico. Y el amigo no va a cometer la pesadez de decirte que no puede hacerlo, pues su copia está “protegida”. Entonces tú, o el mismo amigo —el que tenga más interés en que lo de la copia funcione— va a hacer su búsqueda en Internet y va a encontrar en dónde puede obtener lo que se necesita para que la copia que ha comprado, quede liberada del DRM.

La pregunta es: ¿lo va a lograr? ¡Claro que sí! Por desgracia, todos los que lo quieran hacer, lo van a lograr.

El gran negocio de Amazon.com ha sido que vende todos los libros según el autor decida: con o sin DRM. El formato que usa Amazon.com, sin embargo, es el adecuado para leer en sus dispositivos llamados Kindle, ya sea el físicamente comercializado para efectos de leer esos libros en forma especial, o bien, los dispositivos de software, que Amazon.com ofrece gratuitamente para PC, Mac, iPad, iPhone, iPod, Android, etc.

¿Qué va a suceder con la venta de libros electrónicos en Amazon.com cuando descubra que dejó de ser negocio hacer libros electrónicos? Por desgracia, podríamos estar en la puerta de un retiro: Amazon.com podría decir: “No me interesa hacer copias para que todos copien sin que yo gane un centavo.” Y ese sería el principio del fin del libro electrónico.

En los dispositivos iBooks, Apple también protege los libros que vende con DRM. Solo pueden leerse en los dispositivos para los cuales están autorizados. Es decir, está usando su propia versión de un dispositivo, que es el encargado de aplicar las pruebas para determinar si la copia está o estuvo protegida.

Posiblemente estemos viendo el fin de los escritores que ganaban mucho dinero con la venta de sus libros. Eso se quedó en la era de los libros impresos en papel. En el presente, todos los libros que se escriban deberán tener muy explosivas exhortaciones para provocar que los que adquieran una copia pagando por ella, se abstengan de entregar y regalar copias. Es decir, las exhortaciones van a estar dirigidas a que tengan compasión con los escritores —personas que se pasan intentando plasmar en palabras, ideas, cuentos, historias, divulgación científica, etc., con el gran riesgo de que posiblemente jamás ganen un solo centavo por haberlo hecho.

La compasión por el escritor incluiría comentarios que podrían ir en una forma de estas:

  • Compré el libro electrónico. Aquí lo tengo. Te podría dar una copia, pero que creo que el escritor merece que pagues por la tuya. Dale, cómprala para que la comentemos.
  • La verdad, compré el libro, pero no me pareció la gran cosa. Mira, te doy una copia si me pagas la mitad de lo que pagué.
  • Está re malo el libro. No quiero saber nada de él. Te regalo la copia si la quieres, porque ya lo voy a borrar.
  • En mi opinión, este libro lo debes leer. Toma, aquí tienes tu copia. Ojalá que algún día le pagues al autor por haber hecho posible que entiendas lo que vas a entender de la vida después de leerlo.

¿Qué es lo que tienen las diferentes posiciones? Una constante: la calidad del libro. Si es bueno, quienes ya lo compraron van a querer que quienes aún no lo han leído, lo lean y los exhortarán a pagar por sus copias.

Por lo tanto quedarán flotando en el ambiente 2 cuestiones: 1) la calidad del libro en sí y 2) la honestidad del lector que tenga una copia por la cual haya pagado.

Obvio, ¿qué sucederá con las copias por las cuales nadie pagó? Obvio: sin DRM, el negocio de los libros, se acabó. Vamos a escribir porque nos gusta. Pero no lo vamos a dejar de hacer.

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