viernes, 28 de septiembre de 2012

El exgobernador de Yucatán, Patricio Patrón Laviada, expone el asunto de los hospitales de Valladolid

Parecen haber costado, indebidamente, mucho más de lo necesario

Todos los días están sucediendo cosas de las cuales es difícil enterarse. El C. Patricio Patrón Laviada, exgobernador de Yucatán (2001-2007, emanado del Partido Acción Nacional), parece tener interés genuino en que las cosas que él conoce —como exgobernador y como ciudadano— también sean conocidas por el resto de los ciudadanos de México. No siempre le hacen caso a lo que dice los medios masivos de comunicación. Te invito a que leas esta historia que agrego abajo para que juzgues por ti misma(o) este asunto —relacionado con la construcción de dos hospitales en Valladolid, Yucatán— que podría ser solo uno de muchos acerca de los cuales jamás sabremos lo que deberíamos saber.

Este es un espacio abierto y libre para que quien así lo desee externe su opinión, a favor, en contra o neutra en torno al asunto. Creo que si sabes algo en relación a este tema, estas obligada(o) a expresarlo abiertamente.

Esta comunicación se envió con copia al C. Presidente Felipe Calderón Hinojosa.


C.P Rafael Morgan Rios

Titular de la Secretaría de la Función Publica.

La presente es en seguimiento a mis reiteradas denuncias sobre presuntos desvíos de recursos en la construcción de dos Hospitales de 60 y 30 camas respectivamente, en los municipios de Valladolid y Tekax en el estado de Yucatán, que vía electrónica presenté los días 20 de Mayo de 2011, 19 de Junio de 2011, 24 de Noviembre de 2011 y 17 de Febrero de 2012.


Ante la falta de respuesta, nuevamente solicito se me informe por este medio el resultado de la auditoría que el Órgano Interno de Control realizó, como consecuencia a las denuncias presentadas contra actos administrativos de los servidores públicos de la Secretaría de Salud Federal y los Servicios de Salud de Yucatán (Secretaría de Salud Estatal).

Para pronta referencia, me permito describir a continuación los siguientes

ANTECEDENTES

1.- Con fecha 20 de Mayo de 2011 vía correo electrónico con el asunto: DENUNCIA HOSPITAL GENERAL VALLADOLID, presenté un escrito dirigido al Lic. Ulises Hernández Rodríguez, en su carácter de encargado del Órgano Interno de Control de la Secretaría de Salud , que a la letra decía:

Por este medio presento una formal denuncia por el uso indebido de recursos en la construcción del hospital general de Valladolid, Yucatán, ya que de acuerdo a los convenios firmados y publicados en la página web de la Secretaria, en el ejercicio 2008 se le enviaron recursos al Estado de Yucatán de manera específica para la conclusión del mencionado nosocomio. Lejos de concluirlo, se le enviaron recursos adicionales durante los ejercicios 2009 y 2010 para la continuación de dicha obra. Adicionalmente se anuncia que le enviarán mas recursos en 2011 para la continuación y hasta ahora no se ve para cuando culminaría.

De acuerdo a la información publicada en boletines de prensa de la Secretaria de Obras Publicas del Gobierno del Estado de Yucatán, se indica que funcionarios de la Secretaria de Salud Federal hicieron un recorrido por la obra física y revisaron los planos, de modo que hicieron observaciones, recomendaciones y sugerencias, dejando en manifiesto el mal diseño, lo que ocasionó costos adicionales, permitiendo la utilización de recursos extras en ejercicios futuros, quedando de manifiesto la utilización de recursos muy por encima de lo estipulado para proyectos de dichas dimensiones. Es importante recordar que la mencionada obra contaba con la autorización del 24 de mayo de 2005 firmada por el Dr. Alvaro Herrera Huerta, Subdirector Ejecutivo de autorización de servicios de la salud, de la COFEPRIS, con el número de autorización COFEPRIS/CAS/3/OR/0998/SS/06.

Hay que considerar que en julio de 2007 la obra presentaba un importante avance y que se contaban con los recursos suficientes para su conclusión en las chequeras del ramo 12 de los Servicios de Salud de Yucatán (17.5 millones de pesos) y en el Fideicomiso para la Salud del Gobierno del Estado de Yucatán (Recursos estatales y federalizados por 19 millones de pesos).

Considere la presente como denuncia y solicito la investigación por la presunta desviación de recursos, indebida adjudicación de recursos violando la ley de obras publicas, precios arriba de lo real, dictámenes u observaciones de funcionarios de la dirección general de planeación y desarrollo en salud que no corresponden a la realidad, por la asignación indebida de recursos federales a obras con presupuestos completos, y los demás que la presente investigación determine.

Anexo documentos que pudiesen facilitar la investigación”.

2.- Con fecha 19 de Junio de 2011 también por correo electrónico con el asuntoDENUNCIA HOSPITAL GENERAL TEKAX, YUCATAN, presenté otra denuncia dirigida al Lic. Antonio Pérez, Titular del Area de Auditoria, Encargado del Órgano Interno de Control de la Secretaria de Salud, en los siguientes términos:

“Por este medio presentamos una formal denuncia por el uso indebido de recursos en la construcción del hospital general de Tekax, Yucatán, ya que de acuerdo a los convenios firmados y publicados en la página web de la Secretaria, en el ejercicio 2008 se le enviaron recursos al Estado de Yucatán de manera específica para la conclusión del mencionado nosocomio. Lejos de concluirlo, se le enviaron recursos adicionales durante los ejercicios 2009 y 2010 para la continuación de dicha obra. Adicionalmente se anuncia que le enviarán mas recursos en 2011 para la continuación y hasta ahora no se ve para cuando culminaría.

De acuerdo a la información publicada en boletines de prensa de la Secretaria de Obras Publicas del Gobierno del Estado de Yucatán, se indica que funcionarios de la Secretaria de Salud Federal hicieron un recorrido por la obra física y revisaron los planos, de modo que hicieron observaciones, recomendaciones y sugerencias, lo que ocasionó costos adicionales, permitiendo la utilización de recursos extras en ejercicios futuros, quedando de manifiesto la utilización de recursos muy por encima de lo estipulado para proyectos de dichas dimensiones. Es importante recordar que la mencionada obra contaba con la autorización del 30 de Enero de 2007 firmada por el Dr. Alvaro Herrera Huerta, Subdirector Ejecutivo de autorización de servicios de la salud, de la COFEPRIS, con el número de Entrada-Salida 06330060200196.

Hay que considerar que en julio de 2007 la obra presentaba un avance del 63% y que se contaban con los recursos por mas de 23 millones de pesos, suficientes para su conclusión en las chequeras del ramo 12 de los Servicios de Salud de Yucatán.

La proyección original presupuestaba una obra con un costo total de 45 millones de pesos y al 31 de diciembre de 2010, de acuerdo al sistema gubernamental de contrataciones de Compranet existían contratos para esta obra por más de 117 millones de pesos

Considere la presente como denuncia y solicito la investigación por la presunta desviación de recursos, indebida adjudicación de recursos violando la ley de obras publicas, precios arriba de lo real, dictámenes u observaciones de funcionarios de la dirección general de calidad y educación en salud que no corresponden a la realidad, por la asignación indebida de recursos federales a obras con presupuestos completos, y los demás que la presente investigación determine. Anexo documentos que pudiesen facilitar la investigación”

3.- Con fecha 24 de Noviembre de 2011 usando el mismo medio de comunicación, presenté una SOLICITUD DE INICIO DE PROCEDIMIENTO DE INVESTIGACIÓN CONTRA EL OIC DE LA SSA, ante la CP Alma de los Ángeles Granados Palacios,Contralora Interna de la Secretaría de la Función Pública, y la hice en los siguientes términos:

“Por este medio presento mi formal queja, en relación a la investigación sobre las denuncias presentadas ante la Secretaria de Salud, por la sobreinversión en la construcción de los hospitales de Valladolid y Tekax en Yucatán.

Como hice referencia en la denuncia presentada el pasado mes de mayo del año en curso, ante el Organo Interno de Control de la SSA, en la construcción de dichos hospitales la Secretaria de Salud Federal autorizó recursos muy por encima del valor real de dichos proyectos y lo que a simple vista se ve es que dichos hospitales no funcionan y se ven sobreinvertidos.

He solicitado avances a la queja presentada ante el OIC de la Secretaría de Salud y las respuestas parecen coincidir en una investigación superficial y con ganas de darla por vista.

El mes pasado el ciudadano Miguel Angel Pat Xuluc acudió a la Secretaría de Salud a solicitar el avance de dicha denuncia y le informaron que todo estaba bien ejercido por el Gobierno del Estado y que la Administración Estatal anterior no contaba con los permisos de construcción corrrespondientes y que por conclusión no habia nada que perseguir.

Le informo tal como lo hice al OIC de la propia Secretaria, que en el paquete de entrega-recepción -al inicio de la presente administración- el 31 de julio de 2007, se entregaron todos los permisos requeridos por la Secretaría de Salud, incluyendo el de la COFEPRIS, asi como los elementos y recursos financieros necesarios para llevar a buen fin los proyectos de construcción.

Por lo anteriormente expuesto, respetuosamente solicito inicie un procedimiento de investigación, contra quien resulte responsable en el Organo Interno de Control, por la auditoria e investigaciones correspondientes al caso anteriormente mencionado.”

Esta misma denuncia la envié con copia a los CP Salvador Vega Casillas, entonces Secretario de la Función Pública y al Lic. Héctor Acosta Félix, Coordinador General de los Organos Internos de Vigilancia y Control.

4.- Por último el día viernes 17 de Febrero de 2012, a través del correo Institucional en la Secretaría de la Función Pública, a su buzón electrónico rmorgan@funcionpublica.gob.mx, a su atención, en su carácter de Secretario de la Función Pública, nuevamente le pedí lo siguiente:

“Dando seguimiento a las denuncias presentadas el 20 de mayo de 2011, y el seguimiento de la misma del 24 de noviembre del mismo año ante el Titular de la OIC de la Secretaria de Salud, en relación a los hospitales de Valladolid y Tekax en el Estado de Yucatán, por este medio y en virtud de que hasta la fecha no he recibido información clara y suficiente en relación a las acciones tomadas ante mi denuncia sobre el presunto desvío de recursos en la construcción de dichos hospitales.

Como hice del conocimiento de esta Secretaría en la denuncia presentada, la Secretaría de Salud autorizó al Gobierno del Estado de Yucatán, a través de la Dirección General de Planeación y Desarrollo en Salud, representada por el Arq. Pedro Madero y el Ing. Arturo Barcena, la realización de una serie de cambios innecesarios al proyecto original autorizado por la COFEPRIS que ocasionó un incremento de costo verdaderamente exagerado con relación a lo licitado y ejecutado en la primera parte del proyecto.

A pesar de que los recursos para dichos hospitales se han enviado año tras año con sustanciales incrementos desde 2007, hasta la fecha los trabajos se encuentran inconclusos, y las obras realizadas no reflejan los montos supuestamente invertidos en ella.

A pesar de las denuncias presentadas para aclarar dichos acontecimientos y se deslinden responsabilidades en la autorización en los permisos, modificaciones y montos requeridos para la conclusión de las obras, la Secretaria de la Función Publica ha permanecido inmóvil ante los hechos que dejan ver presunta corrupción y complicidad entre las autoridades estatales y federales de salud.”

Señor Secretario, hace más de un año presentamos la primera denuncia y hasta el día de hoy no hemos recibido respuesta, a pesar de los reiteradas oficios y de la presentación de pruebas.

En su momento como gobernador del estado de Yucatán, cumplimos con todos los trámites de ley para la construcción de los hospitales de Valladolid y Tekax. Se recibieron todas las autorizaciones de la SSA, hasta llegar al permiso definitivo de la COFEPRIS, que acreditó y certificó que se habían cumplido los requisitos para garantizar la calidad de las obras y los servicios que ahí se prestarían. Estostrámites fueron más prolongados de lo normal por la particularidad de ambas obras: oficialmente serían Hospitales de 60 y 30 camas respectivamente, pero se realizarían obras de más para ampliarlos a 90 y 60 camas censables en el momento que se necesitara. Los presupuestos, con todo y la construcción de más para la futura ampliación en el número de camas, eran de 95 y 45 millones de pesos respectivamente. Ambos nosocomios se dejaron al final de mi gobierno, el 31 de Julio de 2007, con un avance de 40% de obra, de acuerdo al presupuesto y con los recursos para terminarlos disponibes, como se señala en los antecedentes arriba expuestos.

Al día de hoy se han erogado más de 200 y 120 millones de pesos respectivamente y aún no se terminan. El argumento esgrimido por el actual Gobierno del Estado de Yucatán para justificar tan enorme gasto, es que en una visita a las obras, funcionarios de la Secretaría de Salud Federal, hicieron observaciones, recomendaciones y sugerencias, dejando en manifiesto “el mal diseño de las obras”.

Por cierto, es evidente que en ambos hospitales, a simple vista, no se aprecia cómo se pudieron ejercer tan cuantiosos aumentos del costo de las obras. No hay ampliaciones en la estructura que justifiquen ese aumento desproporcionado.

Señor Secretario Morgan, de lo anteriormente expuesto se desprenden las siguientes preguntas:

¿Cómo es posible que en una visita de 2 días al Estado, funcionarios federales hayan podido señalar que un diseño, que llevó largos estudios, y la aprobación de las autoridades competentes, está mal hecho?

¿Desde cuándo una SUGERENCIA de un supervisor de obra puede estar por encima del permiso dado por la autoridad competente, y además superior jerárquico?

¿Es admisible que mediante una SUGERENCIA de un supervisor de obra se ejerzan cerca de 200 millones de pesos de más? Esa cantidad permitiría la construcción de otros 4 hospitales cómo el de Tekax. A todas luces es absolutamente fraudulento desaparecer el dinero público, justificando ladesaparición por una simple “sugerencia” de un funcionario menor del Gobierno Federal.

Y una última pregunta: ¿Cómo es posible que el Órgano Interno de Control de la Secretaría de Salud Federal, a casi año y medio de haberse presentado la denuncia, no se haya dado cuenta de estas violaciones a la ley, y de los evidentes desvíos de recursos en el sector Salud de Yucatán?

Por tanto, Señor Secretario, tengo que presumir que existe colusión entre altos funcionarios del ámbito federal, particularmente de la Secretaría de Salud y de su Órgano Interno de Control, con funcionarios del Gobierno del Estado de Yucatán; esta colusión persigue proteger a autoridades estatales que incurrieron en claros actos de corrupción.

Es inaceptable para cualquier gobierno solapar estos escandalosos hechos de corrupción, que han atrasado la puesta en servicio de hospitales que hubieran evitado pérdidas humanas por enfermedad, y el dolor derivado para las familias de los más pobres y necesitados de Yucatán.

Pero más inadmisible es que, un gobierno federal que se autocalifica de humanista, sea partícipe de una descarada permisividad ante un desvío de recursos públicos de esta magnitud, dejando inconclusos dos hospitales con un sobrecosto para el erario, y aún peor, con pérdida de vidas humanas y problemas de salud no atendidos durante ya hace cinco largos años. Tenga la seguridad de que un servidor y la sociedad yucateca en su conjunto, no callaremos ante estos escandalosos hechos e insistiremos en denunciarlosdado que han lastimado nuestra sensibilidad, y vulnerado el derecho a la Salud de miles de yucatecos.

Ccp. Lic. Felipe Calderón Hinojosa
Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos

Maestro Salomón Chertorivsky Woldemberg
Secretario de Salud

sábado, 22 de septiembre de 2012

Martí Batres dice “no” a ley laboral de Calderón

La única ley laboral que puede funcionar en México es la que hoy existe.

No, es falsa la línea anterior. Muchas reformas laborales podrían resultar en leyes mucho mejores para México, pero la politización total de este tema hará que sea imposible llegar a una ley que de verdad transforme al país en un área de mayor productividad.


La ley que Calderón promueve es absolutamente funcional. Provocaría que el país se convierta en una área de gran atractivo para la inversión internacional. Por otra parte, el trabajador productivo tendría todas las de ganar —cual debe ser— en vez de que personas vividoras, típicos chambistas, se apoderen de puestos de trabajo y los conserven únicamente porque están “bien conectados” con el poder sindical.

Esa es la fórmula perfecta para tener a un país al filo de la disfuncionalidad total. Y así es como México está acostumbrado a funcionar: con leyes sujetas a negociación constante, leyes en las que la última palabra la dicen jueces que no tienen que referirse a ningún precepto hoy, porque mañana, la misma situación va a provocar que se aplique otra ley, porque el sapo es diferente —por lo tanto, requiere otro tipo de pedrada.

La actual ley laboral es altamente demagógica. Fue la respuesta a patrones que se pasaban de lacras. Entonces se produjo una ley para que los trabajadores sean los que se pasen de lacras. Así tenemos un país a todo dar: las leyes que nos rigen están diseñadas para ver quién puede ser más lacra, quién puede vivir más tiempo sin cumplir lo que sería su simple deber.

Si Martí Batres se opone a una ley, sin duda, esa ley es a favor de la productividad. Un país con una productividad mayor, es un país en el que todos pueden vivir un poquito mejor. Un país con baja productividad, es una región del mundo en la que la gente se anda aprendiendo fórmulas para conquistar leyes sin cumplirlas. Así nos encontramos hoy.

La gente ya está en las calles protestando por una ley laboral que ni conocen. Esa es la realidad. No entiende a fondo las consecuencias de esa ley. Jamás podría Felipe Calderón haber enviado al congreso una ley que iría en contra de los derechos de los trabajadores buenos, es decir, de los trabajadores que son productivos. Jamás lo habría hecho. Pero, eso, desde luego, está fuera de toda posible consideración. Ven en Calderón al “malísimo de la película”, al anti héroe total. Salen a la calle a protestar en contra de cambiar las cosas, como si México fuese hoy un país de primera.

El país lo formamos todos los mexicanos, no solo los políticos. Estos tienen poder hoy totalmente vigilado. Si tú eres un ciudadano mexicano y no estás vigilando tu gobierno municipal, estatal o federal, es porque no quieres hacerlo; porque no tienes interés.

Si tú no cuentas en tu ciudad con una prensa que analice las cosas en vez de mostrártelas como a los dueños del capital les interesa que otros las lean, es también porque no lo quieres. Los medios masivos de información hoy deberían estar en poder de las comunidades, en vez de estar en poder de intereses polarizados, ya sea políticos o económicos. Si no lo están es porque en el país nuestro no existe la cultura de la información limpia y sin sesgo. La gente lee lo que le ponen enfrente, sin pensar en analizarlo.

Los titulares de los impresos te están mostrando lo que los que los dirigen creen que tú debes conocer en primer plano. A través de los titulares ellos te están diciendo cómo debes pensar. Entonces, sin darte cuenta, vas tomando el camino que ellos te van mostrando.

En Mérida, la de Yucatán, hubo una vez una prensa que describía las cosas con fuerza y sabía poner los puntos sobre las íes. Pasó el tiempo y comenzó a tratar de deslizar su información hacia otro lado. Algo sucedió: la gente que leía esta prensa se dio cuenta y decidió dejar de leerla. Así, ese órgano dejó de ser estrictamente informativo y se convirtió en un órgano sujeto a ser vehículo de manipulación para que los postores aceptados transfirieran su mensaje como a ellos y sus causas les conviniera. Dejó de ser una prensa para servir a los intereses de la comunidad —en abstracto— y se convirtió en una prensa para servir a sus propios intereses económicos.

Esa triste historia es correcta: esa prensa era parte de un conjunto de negocios. Los negocios se forman, se levantan, para ganar dinero: hacer que el capital rinda. Y eso es lo que legítimamente estaban haciendo. Pero, sucede que, antes, esa misma prensa fue un gran negocio ayudando, al mismo tiempo, a los intereses de la comunidad. La coincidencia se dio por unos años: lograron ser el órgano de mayor circulación, captando, así, la mayoría de los mensajes comerciales.

Una comunidad debe tener un órgano informativo sostenido por la misma comunidad. Es la única manera de garantizar que lo que la comunidad debe conocer, saber, entender, captar y razonar, va a ser presentado de tal manera que cada individuo cuente, en lo personal —con solo leer la prensa comunitaria— con toda la información requerida para tomar buenas decisiones.

Artículo 7 hoy es solo un nombre que se está quedando en el recuerdo de algunos y en el olvido en otros. Es el que puede convertirse en un órgano fiscalizado por la comunidad de los habitantes de Mérida y ser usado en forma estricta para comunicar exactamente aquello que a todos les conviene saber. La prensa, impresa o por Internet o por radio o TV, es información. Esta sirve para una sola cosa: contar con elementos para tomar las decisiones apropiadas cuando llega el momento.

martes, 11 de septiembre de 2012

¿Es el espíritu o es el cerebro?

Son dos visiones encontradas, muy difíciles de reconciliar. Unos ven la vida como un paso temporal, otros, la minoría, ven la vida como una oportunidad única.

Los que ven la vida humana como un un paso temporal, tienen la creencia de que el cuerpo humano no es capaz de generar lo que la persona siente. Ellos dicen que la capacidad de pensar y razonar que tiene el humano, de sentir tristeza y alegría, no puede provenir del cuerpo, sino que tiene que tener su origen en algo que está por encima del cuerpo y que es realmente independiente del cuerpo, pero por la temporalidad de la existencia humana, se encuentra adscrita a un cuerpo. Dicen que no es la mente, no es la inteligencia, no es la memoria. No es nada de eso, sino que es el espíritu, que llaman también alma. Dicen, además, que se trata de una entidad eterna, que es Única en el Universo, en todas las dimensiones.

Los otros, una minoría que crece muy lentamente en proporción, pero que sí crece poco a poco, está convencida de que la vida humana es el resultado de muchos acontecimientos que se fueron dando a lo largo de miles de millones de años, al igual que las demás especies de seres vivos que podemos observar en el planeta Tierra. En opinión de estos, tú debes vivir la vida con intensidad porque es una oportunidad única, imposible de repetir —por lo menos con la tecnología de hoy— y que debes apreciar el acto de vivir como algo de gran valor, como lo de más valor que realmente posees, por encima de cualquier riqueza relativa que logres dentro de tu entorno socio-cultural-económico.

En tanto que los creyentes en el alma dicen que debes ser bueno porque si no eres bueno, vas a sufrir en alguna forma para pagar lo que hayas hecho malo, los que consideran la vida como una simple oportunidad única, te dicen que debemos promover la ética entre los humanos y enseñar que debemos siempre buscar actuar de tal manera que hagamos por nosotros mismos y por los demás, lo mismo que quisiéramos que los demás hagan.

En tanto que los primeros consideran que las diferencias son asunto relacionado con la predeterminación del universo, los segundos consideran que las diferencias son imperfecciones de las estructuras socio-culturales y que podemos, todos juntos, perseguir que sean perfeccionadas.

Los primeros creen que las reglas de las sociedades son dogmas o enseñanzas que nos llegaron a los humanos de otras dimensiones y por eso debemos seguirlas. Los otros, la minoría, cree saber con certeza que todas las leyes socio-culturales y económicas son creaciones humanas, sujetas a ser perfeccionadas hasta lograr grupos humanos equilibrados, en los que la incertidumbre sea compartida por todos y no pueda existir una situación en la que a algunos les toca algo que a otros ¡no les alcanzó!

Los primeros ven la ciencia como algo en lo que no se tiene que confiar mucho. Los segundos ven la ciencia como el camino del conocimiento positivo, ese conocimiento que, en un momento dado, todos pueden compartir y percibir en forma idéntica, según los instrumentos tecnológicos con que se cuente en cada etapa de desarrollo científico.

Los primeros tienden a proclamar que la ciencia está llena de falsedades y que se contradice muchas veces. Los segundos creen saber con certeza que la ciencia es un camino de conocimiento que se perfecciona conforme avanza y, por lo tanto, algo que antes se pensaba que ya se había entendido, posteriormente, con nueva tecnología para observarlo, se perfecciona; entonces, el conocimiento y la teoría se modifican.

Tú, ¿en qué parte de estas graves divisiones de la humanidad te encuentras? ¿Perteneces a la minoría que piensa que la vida es una oportunidad única y que lo que sea que hagamos en ella es, finalmente, responsabilidad exclusiva de los humanos? O crees tú, más bien, que la vida es un estado temporal de existencia para probar que tú, tu ser verdaderotu almaevolucione hacia niveles superiores con el paso por la experiencia durante la cual estás incrustado en un cuerpo material que funciona en base a leyes físico-químicas.

¿En dónde te encuentras tú? ¿Qué es lo que crees?

Algunos afirman que saben, otros solo declaran que creen. Otros afirman que creen en base a evidencia que han tenido la oportunidad de experimentar.

Lo cierto al caso es que la condición humana en alguna forma genera grandes cantidades de personas —hoy somos 7 mil 400 millones— la mayoría de las cuales tiene un nivel de sufrimiento muy elevado, en tanto que la gran mayoría, con o sin sufrimiento, vive con un sentimiento de incertidumbre constante tal, que debe invertir una gran cantidad de su energía existencial en tratar de convencerse de que todo va a salir bien.

La evidencia científica hoy parece indicar que desde el momento en que aparecimos los primeros humanos —hace 220 mil años— pasaron 150 mil años durante los cuales todos nuestros ancestros vivían en un hábitat que les proveía alimento y aposento sin que nadie tuviera que trabajarlo. Entonces vino una catástrofe natural, hace unos 70 mil años —un volcán que lanzó cenizas, matando el hábitat que habían disfrutado nuestros ancestros. Fue entonces que unos cuantos, un puñado muy pequeño, tuvo que encontrar la manera de sobrevivir.

Lo que vemos hoy es el resultado del éxito que el camino escogido logró. Porque de ser un puñado de individuos —menos de 1000— a ser 7 mil 400 millones hoy, no se le puede llamar sino éxito rotundo —en cuanto a capacidad de sobrevivir en un hábitat totalmente controlado por el conocimiento humano. Pero, ¿a qué costo?