viernes, 20 de julio de 2012

Fracaso en Yucatán por culpa del «gran calumniador»

Es inútil que te pasen frente a los ojos palabras, si cada día crees menos de lo que lees, oyes o ves en los medios. Este es un medio. Por lo tanto, entra dentro de la clasificación de eso que tú hoy ves con ojos de duda.

No se te puede culpar. Has sido bombardeado con cientos de mentiras o verdades «a medias» —que vienen a ser, algunas veces, peores que las mentiras completas. En efecto, quizás las mentiras muy grandes sean tan burdas, que nadie se las cree; pero cuando se miente con verdades parciales —usando sucesos reales, pero acomodándolos con datos falsos— entonces muchos más caen con toda «inocencia» en garras del calumniador.

Y en Yucatán hemos tenido un gran calumniador, que nació con dinero público, vivió mucho de esas mismas fuentes, y hoy, con los del partido que lo crearon —para acallar al Diario de Yucatán, como lo solicitó la gobernadora de ese momento— volverá, seguramente, a disfrutar de las dulces mieles de fondos generados por todos los contribuyentes mexicanos.

Con los párrafos llenos de veneno social circulando, la ciudadanía de Yucatán se llenó de «dudas» con respecto a una familia —un par de apellidos— que se encargaron de enlodar desde la fábrica yucateca de calumnias. Así, en 2007, doña Ivonne Ortega —hoy «exitosa empresaria» en la región de Dzemul, con miles de hectáreas para sustentarle un agradable futuro— el electorado yucateco le dio una bofetada al PAN, que, pues, diríamos «en medio de tanta confusión, ni modo...»

Eso sucedió en 2007 pero, en 2012, la bofetada del electorado no fue solo al PAN, sino a sí mismos. El resultado electoral del estado de Yucatán fue una mofa, burla, engaño, hecho por el electorado contra sí mismos, a sabiendas del desastre que son capaces de generar gobiernos irresponsables, dejando millonarios que ni se comparan. ¿Quieren investigar cuáles son los bienes de Patricio Patrón Laviada y compararlos con los que estarán a favor —vía cualquier nombre, pues— de doña Ivonne Ortega Pacheco? Si doña Ivonne fuera millonaria hoy, pero dejando un estado lleno de obras —cosas que lo harían verse diferente, como lo logró Patrón Laviada entre 2001 y 2007— entonces, ¡hasta se le podría perdonar su enriquecimiento totalmente explicable!

Y de igual manera se podría comprender el mayúsculo disparate electoral cometido por el electorado de Yucatán. ¡Ah, caray! ¡¿Cómo es posible tanta contradicción en tanta gente?! Dos cortos años fueron suficientes para degradar la calidad de Mérida —lector, échale un vistazo en A7 a lo que Renán Barrera, el alcalde electo, está comentando sobre lo que le tocará «componer» después del ciclón Araujo por el ayuntamiento de Mérida.

Entonces, ¿en la cabeza de qué pueblo, de qué electorado, cabe elegir a uno «que porque lo conocen», por encima de un caballero de trayectoria impecable en su vida de servicio público, como Joaquín «Huacho» Díaz Mena?

Detrás de estos disparates colectivos, están los párrafos que mezclan medias verdades con grandes mentiras. Detrás de estos disparates, están las calumnias impunes vertidas día a día en párrafos llenos de veneno social, que circulan en papel pagado con dinero que ahora volverá a ser en mayor proporción de origen común: del que tú y yo enviamos con nuestros impuestos al fisco mexicano. Del electo Zapata Bello, solo nos quedan esperanzas: de que respete irrestrictamente los derechos individuales sagrados, que guste de transparencia total en su régimen, que no dilapide el dinero en la fiesta de proselitismo partidista constante —como lo hizo doña Ivonne—, que respete la libertad de expresión, que promueva y respete la libertad de competencia, que evite los privilegios en el otorgamiento de obra, que evite a toda costa el encarecimiento de obras y la petición de comisiones por encima, que promueva la información que forme, en vez de la que haga menos competente a la gente.

Y le pedimos en forma especial a doña Ivonne, al Sr. Zapata Bello y a cualquiera con decencia social en el partido de estas personas, que le calmen los ánimos de difamador calumniante al promotor de los apócrifos contra Artículo 7: ellos saben quiénes son. Pronto quizás también nosotros lo sabremos a ciencia cierta, dado que la PGR lo viene investigando.

domingo, 15 de julio de 2012

Fraude electoral, ¡NO FUE! ¡Fue un fraude informativo el de 2012!

Algunos nos lamentamos de lo sucedido en México en 2012, el 1 de julio. El proceso sencillo y la medición de lo que podría suceder, para algunos estuvo siempre muy claro. Las preferencias de los electores estaban a favor de quien finalmente obtuvo alrededor de 38.5% de los 70 millones que fueron a votar.


¿Fraude? En el sentido estricto, ¡no! Cualquier argumento que intente sostener que hubo un “fraude aritmético” solo puede provenir de alguien incapaz de comprender lo que realmente sucedió. Si alguien pretende “mover gente” en base a un “fraude aritmético”, ese “alguien” es el fraude. El momento ha llegado en este país de que los ciudadanos entiendan a cabalidad sus verdadera responsabilidades.

Entiéndase esto: durante 7 años la figura de Peña Nieto fue de primer plana en la TV nacional con más programación para masas —telenovelas, deportes, noticieros. Eso, ¿es en un fraude? Sí, en la medida en que la cara de Peña Nieta, con el copete y las manos del político hablando de sus promesas cumplidas en el Estado de México, no tenían notas de relevancia nacional, entonces, ¿por qué colocarlo para que fuera visto, todos los días, sin excepción por el público de la telenovelas, los deportes y los noticieros?

¿Cuánto le pagó el PRI o los amigos del PRI a la televisora de las estrellas para que la carita de Peña se viera cada día, sin falta, como si lo que fuese que estaba haciendo era lo más importante? Ya se ha hablado de un movimiento que podría sumar hasta $1,800 millones entre diferentes orígenes relacionados con favoritismo al PRI y la o las televisoras. Es el pago por la nota, algo que debería estar prohibido totalmente por las leyes constitucionales.

Un medio publica una nota porque esta debe tener alguna relevancia para favorecer el nivel de información de calidad de los lectores. En la medida en que la calidad de la información con la que cuenta un ciudadano es mayor, en esa medida, será más razonado el voto que emitirá en el momento de una elección. La prueba de la pésima calidad en la información con que se le ha bombardeado al mexicano, el el resultado de la masacre electoral del 1 de julio de 2012.

Los que están contentos con la elección representan solo 38.5% del electorado, no de la nación. 25.41% no lo puede aceptar, ¡porque no lo puede creer! Con un gobierno federal que tiene, en su último año, 60% de aprobación nacional, ¿por qué no salieron los electores, en 60%, a darle su veredicto de aprobación en las urnas? Eso es lo que ese 25.41% no puede entender; y por eso, ese 25.41% no puede aceptar los resultados de la elección, pero no porque haya habido algún fraude al contar los votos, sino porque solo mentes defraudadas por información de pacotilla, podrían haberle dado ese nivel de apoyo a un candidato que no tiene ningún mérito, a no ser, ¡la carita!

Queda 31.5% por analizar: es el más duro, el más grave de todos. De este 31.5%, por lo menos 10% colocó su voto allí para evitar que el joven del copete llegara a la presidencia una vez más. Es un 10% que debería haber hecho que la opción de 25.5% llegara a 35.5%.

Algunos tuvimos el disgusto de recibir esas llamadas telefónicas para hacer una “encuesta”, muy tramposa, con preguntas que iban en esta forma:

  • —¿Cree usted que el PAN deba seguir gobernando después de 12 de no resolver los problemas?
  • —¿Votaría usted por el PRI si este resolviera todos los problemas económicos de México?
  • —¿Votaría usted por el PRI si este resolviera todos los problemas de seguridad de México?

Algunos recibimos esta “encuesta” por lo menos tres veces. La campaña ya había comenzado, pero solo en estas artimañas que fueron las que provocaron un movimiento de electores en forma infundada, sin sustento en hechos reales, del panismo hacia el priismo. El “fraude informativo” estaba en franco proceso, hasta llegar a la catástrofe histórica nacional del 1 de julio de 2012.

Yo escribo esto porque:

  1. Estoy convencido de que describe la realidad.
  2. Estoy convencido de que así fueron los hechos.
  3. Tengo plena libertad de expresión, vigente en el país y en el mundo.
  4. Las cifras de los resultados de los gobiernos panistas de 2000 a 2012, sustentan plenamente los argumentos que expongo.

Algunas personas creen que lo que escribimos en México, los que tenemos el placer de hacerlo, solo lo hacemos porque alguien ya nos pagó para hacerlo. Hoy es domingo y son la 9:30 de la mañana. No tengo otra cosa más atractiva para mí, en lo personal, para hacer, que escribir lo que estoy escribiendo. Nadie me paga por hacerlo. De hecho, podría usar este tiempo para escribir uno u otro libro que tengo por allá, en desarrollo. Hago esto, entonces, porque me molesta sobremanera que se haya proferido un insulto a la nación el 1 de julio de 2012.

Y los culpables de ese insultó sí fueron los medios masivos de comunicación que se vendieron a la propuesta del PRI de hacer parecer que todo lo que hacían los gobiernos del PAN: o 1) no tenía importancia alguna, y por lo tanto, no había que mencionarlo; o 2) había que degradarlo en todo lo posible para ir formando una imagen negativa.

Los medios impresos de este país están sufriendo hambre: necesitan maíz y tienen que salir a buscarlo al mejor postor.

En esa forma, va a ser difícil progresar.

Los del movimiento #yosoy132 quieren hacer una revolución social y política, con todas las consecuencias que tal movimiento tendría. Lo quieren hacer porque a huevo piensan que solo López Obrador puede sacar al país de… ¿de dónde lo va a sacar? ¡Este país solo no ha progresado a mayor velocidad debido a la negación que el PRI y el PRD tuvieron! Se obstinaron en contra de las reformas constitucionales que fueron solicitadas por los presidentes Fox y Calderón. Eso, ¿por qué es tan difícil de comprender?

jueves, 5 de julio de 2012

Nos lamentamos por la ignorancia de buena parte de México

Los procesos electorales tienen, obviamente, dos principales momentos: 1) todo lo que sucede previo al día de la elección y 2) todo lo que sucede a partir del día de la elección.

El IFE ha demostrado una gran eficiencia para lo que sucede el día de la elección y posteriormente. Pero, ¿se puede decir lo mismo con respecto a lo que halogrado durante el tiempo previo a la elección? Creemos que aquí hay una grave deficiencia. El IFE no ha podido o no ha sabido hacer bien este trabajo.

En la elección de 2012, las irregularidades formales presentadas en las casillas son mínimas. Haber controlado 145,000 casillas con un mínimo de problemas, es realmente un gran logro. De hecho, es algo que se reconoce bien a nivel internacional. El IFE es un organismo mexicano que goza de gran respeto y admiración en muchos otros países del mundo.

Pero, ¿qué sucede con respecto a los procesos? Aquí hay que ver varios puntos. Las campañas ya están bastante controladas en el sentido de que los medios masivos que más influencia pueden ejercer en el votante, solo pueden transmitir aquello que el IFE aprueba; y lo que aprueba es porque ya ha sido visto por todos los consejeros electorales y por los representantes de los partidos. Es decir, cuando se comienza a mostrar un video, un promocional o lo que sea, es porque ya ha sido aprobado por todos los que tienen la facultad de estar presentes en el proceso. Esto ya no se puede considerar fuera de balance.

Debemos reconocer que hasta hoy ha sido imposible contabilizar los gastos de campaña. Es obvio que el PRI tuvo más recursos a todos los niveles para ganar todas las elecciones que estuvieron en juego. El costo de cada voto a favor del PAN o del PRD, es quizás, de 5 a 10% del costo de un voto para el PRI. ¿De dónde sale todo ese dinero? Cuando un partido logra votos a base de que estos le cuestan de 10 a 20 veces más cada uno, que lo que cuestan los votos que obtienen los otros partidos, es obvio que estamos ante un enorme desequilibrio. Si los partidos políticos deben competir en condiciones de equidad, esta se ha roto totalmente; y en forma evidente, esa rotura es catastrófica en el caso de la elección de 2012 y el PRI.

Todos los mexicanos, nos guste o no, tuvimos la imagen de Peña Nieto ante nuestros ojos a través de cada día que se daba alguna noticia. Por alguna razón, era necesario —según los que decidían qué deberíamos ver los televidentes— oír o ver algo relacionado con Peña Nieto cada día, sin falta. Fue tan brutal el asedio de los medios para restregarle a la gente la imagen de Enrique Peña Nieto, que es, incluso, raro que solo haya logrado 38.55% de votos a su favor.

Pero esa cifra, además, estuvo escondida detrás de un aparente 44 a 48% que nos decían todas las encuestas. Ahora entiendo cuál fue el error que cometieron, lo cual solo las hace parcialmente culpables de haber engañado a los ciudadanos. Peña Nieto lograba entre 34 y 38% sin tomar en cuenta a los indecisos. Los indecisos estaban en el orden de 20% o más. ¿Qué es lo que hacían todas las casas encuestadoras a lo tonto? ¡Distribuían proporcionalmente los votos de los indecisos según los votos de los decididos!

Eso lo estuvieron haciendo todo el tiempo. ¿Se habrán dado cuenta ya de que fue un garrafal error? De hecho, el IFE debería poner cartas en el asunto de inmediato, e impedir que algo así vuelva a suceder. Las casas encuestadoras deben publicar única y exclusivamente lo que obtengan. Si obtuvieron 25% de indecisos, pues publican sus proporciones, con 25% de indecisos. No deben, por motivo alguno, tratar de adivinar por quién se irán los indecisos.

Lo que vimos es que solo 2% de esos indecisos, estaban guardados pensando en Peña Nieto. El resto estaba a favor de JVM y de López Obrador. El resultado es el que hemos visto en la elección final.

Solo esos datos deben demostrarles a los que gustan de dudar de todo, que, nos guste o no, ya la gente había sido convencida de votar por Peña Nieto. Había funcionado mostrar al encopetado cada día, como si los sucesos en el Estado de México fueran tema obligado para la patria mexicana.

Los datos finales del IFE concuerdan, así, plenamente con los resultados obtenidos por todas las encuestadoras, sin tomar en cuenta a los indecisos. El fraude, en todo caso, es la falta de equidad y los procesos groseros de coacción al voto, amenazas, uso de la fuerza pública para amedrentar y otras acciones más.

Finalmente, ¿cómo es posible que los mexicanos no se hayan dado cuenta de que solo los gobiernos del PAN nos han dado verdaderos resultados al cabo de 12 años, como jamás antes nos había proporcionado los gobiernos del PRI? Pero, no solo es hablar de resultados, sino de entender que estos resultados se dieron en medio de un mundo conflagrado en una de las peores crisis de toda la historia del capitalismo.

La ignorancia del mexicano medio es lamentable.

miércoles, 4 de julio de 2012

Otra vez: “Voto x voto...” ¿Es realmente necesario?

Esta investigación se debió haber hecho en 2006. Nadie la sugirió. Quien esto escribe viene hablando del tema en Youtube, en múltiples artículos —eticasimple.blogspot.com y eticasimple.wordpress.com— y en todas las oportunidades que ha tenido. Nadie parece tener interés en escuchar; algunos solo quieren confundir.

En 2006 no hubo ningún fraude. Las sumas de los votos a favor de Calderón y de AMLO fueron correctas, esto es, si lo fueron, también, las cantidades que los ciudadanos que participaron anotaron en las actas.

Todas las actas de 2006 están visibles en el portal del IFE. Cualquier persona que quiera usarlas para una investigación, es libre de hacerlo.

La investigación que quien escribe ha sugerido en varias ocasiones, es la siguiente:

  1. Al azar, utilizando una metodología de muestreo aleatorio bien vigilada por profesionales del tema, se selecciona un número M (muestra) de casillas.
  2. Se extrae la información de las Actas firmadas de esas casillas.
  3. Se baja del portal del IFE la base de datos completa para la elección presidencial.
  4. Se confronta lo que dicen las actas con lo que está anotado en la base de datos que se bajará.
  5. Se anotan y se contabilizan las inconsistencias y a favor y en contra de qué partido y/o candidato son.
  6. Al final, se hacen las sumas totales de la base de datos, para ver si los resultados que arroje nuestra sumatoria coincide con la que se publicó y se hizo oficial.
  7. Obtenemos el índice de coincidencia entre lo anotado en las actas y lo anotado o copiado a la base de datos

Es obvio que si el índice de coincidencia está por encima de 99.99%, debemos aceptar que los datos son correctos. También podríamos publicar a favor y en contra de qué partido fueron las inconsistencias.

Si alguien aún piensa que hubo fraude, deberá explicar qué tipo de fraude fue. Nuestra prueba sería un claro e indiscutible indicador de que:

  1. Se anotó en las actas lo que todos los representantes de diferentes partidos estuvieron de acuerdo.
  2. Si todos estuvieron de acuerdo, es porque las sumas fueron las correctas o las aceptables para los asistentes.
  3. De sumas aceptadas, se capturaron los datos para las sumas nacionales.

Esa es la razón por la cual las cosas que se hicieron *no pueden indicar que hubo fraude alguno. Hacerlo, efectivamente, ofende a los que hicieron el trabajo de escrutadores.

Las personas deben abstenerse de emitir tal indicación de grave ignorancia al hablar de fraude cuando no se conoce el proceso. Si no se entiende el proceso, la gente debe preguntar en el IFE. La gente que allí trabaja sabe que los procesos están todos amarrados para que el fraude no sea posible, por lo menos en el proceso de recibir y contar votos.

Cualquier otro mecanismo, vendría a ser una imperfección en la ley, pero no un fraude con los votos emitidos.

Estas mismas pruebas se pueden aplicar en 2012. Voto x Voto es algo totalmente imposible de realizar, a menos que todo el material de las casillas se lleve de nuevo a cada casilla, con actas en blanco, nuevas, para que las llenen de nuevo —a ver si coinciden. El IFE podría insacular nuevos escrutadores para hacer el segundo recuento: 3 x 145,000 = como 450 mil personas que habrá que alimentar un día para que López esté satisfecho.

Pero tampoco se lograría. En todo caso, el fraude es decir cosas públicamente que van en detrimento de aquello en que él cree. ¿Eso va a lograr con sus modificaciones de leyes? ¿Coartar la libertad de expresión? Ya lo hizo en parte… ¿quiere más áun?

martes, 3 de julio de 2012

Elección Yucatán 2012: lamentable reflejo de ignorancia

El escenario de Yucatán es muy triste hoy. ¿Cuestión de opinión personal? No, no es cuestión de opinión. Es cuestión de historia, y en este caso biografía. Quien hoy ha quedado electo como gobernador de Yucatán, ha sido señalado por muchos años como el encargado de orquestar la coerción para que, en 2001, el responsable del distrito de Tizimín, cediera urnas para que estas fueran violadas, marcando boletas como anuladas para bajar así la votación a favor del PAN.

La operación era “necesaria”, según el criterio político de Víctor Cervera Pacheco, porque era inaceptable que Acción Nacional lograra el control del congreso de Yucatán. Es decir, el “mandato popular” ejercido a través del voto, era algo que le tenía, al C. Cervera Pacheco “muy sin cuidado”. Para él —y para el hoy gobernador electo de Yucatán— lo que los ciudadanos ordenen en las urnas, debería ser alterado.

Leer los números que el PREP del IPEPAC nos permite ver, solo hace que sintamos una gran frustración. Las victorias de Acción Nacional son mínimas, las victorias del PRI son brutales, totales. Nos preguntamos qué es lo que hace tan “atractivo” al PRI. No encontramos una sola respuesta racional.

Una ser de la calidad humana de Joaquín Díaz Mena “Huacho”, ¿cómo puede recibir decenas de miles de menos votos que el señor que ganó? ¿Qué es lo que le vieron los electores al estratega para robar la elección del Distrito X (Tizimín) en 2001? En la página del Diario de Yucatán es provocador de náuseas el encuentro de comentarios hirientes e insultantes en contra de quien, en forma despreciativa, llaman “el desconocido”.

El resultado es que, después de haber vivido el período de gobierno yucateco más ofensivo en la historia (de 2007 a 2012), ¡se nos quiere hacer creer que en forma razonada el “pueblo” se lanzó a las urnas a repetirlo! El candidato “triunfador” fue parte determinante del equipo 2007-2012. ¿Que “rompieron” en un momento dado? Puede ser, pero las personas que están, desde hoy, ubicadas en los principales puestos de poder en todos los niveles de gobierno —ejecutivo, judicial, legislativo— están al servicio del gobierno ofensivo y se originaron de allí mismo. ¡Y fueron electos con 9% de votos por encima de los de don Joaquín Díaz Mena!

La única forma de combatir la compra de votos, el robo de urnas, la coacción al voto, la confiscación de credenciales y demás actos indecentes, es tipificándolos como delitos graves, con castigos de prisión de 15 a 25 años. Un individuo que tiene acceso al interior de una casilla, e insiste una y otra vez que se vuelvan a contar los votos —dado que no le fueron favorables a “su” partido— es un potencial delincuente electoral, y ese debe ser también tipificado como un intento de tergiversar el deseo real de la sociedad.

El ciudadano debe tener el civismo mínimo de reflexionar: ¿sé verdaderamente por qué debo votar por este y no por aquel? ¿Tengo elementos de conocimiento claros y con buen sustento? De plano, si no sabes por qué vas a votar por quien lo harás, ¡quédate en casa y deja que otros decidan por ti! O bien, infórmate vía medios confiables, veraces, sustentados en sus afirmaciones. Si no lo haces así, ¡no votes!

En muchas casillas de Mérida es posible ver una importante ventaja a favor del candidato Renán Barrera Concha, virtual ganador para la alcaldía de Mérida. Él y Joaquín Díaz Mena hicieron gran parte de la campaña en Mérida juntos. Que me disculpen los electores pero, ¿qué les pasa? Era obvio que el voto para gobernador —para que las cosas fueran mejores en Yucatán— debió haber sido para Huacho. ¿Por qué hay de 3% a 10% de diferencia hacia abajo en votos a favor de Huacho para gobernador con respecto a los emitidos a favor de la alcaldía?

Entre algunos círculos de jóvenes corrió la muy equivocada —diría yo, estúpida opinión— de que cuando el PAN tuvo Gobierno Estatal y Municipal todo fue un desmadre. ¿De dónde sacaron esa estupidez? ¿Quién les hizo ese cuento tan falso? Siento que las redes sociales pueden causar a veces mucho más mal que bien si lo que se propaga es tontería.

El único verdadero desmadre se ha dado cuando ambos gobiernos estuvieron en manos del PRI. ¡Y lo acaban de vivir! El gobierno de Mérida, en quiebra; el gobierno del estado, endeudado y con grandes y graves atrasos en los pagos —con todo y que las partidas federales que ha recibido han sido las más altas de toda la historia, fuera de proporción incluso al pasado más reciente.

El asunto electoral 2012 de Yucatán es algo tan indecente en sus resultados, que solo puede demostrar un profundo grado de ignorancia en el electorado. En tanto los maestros escolares no tengan cultura política responsable, continuaremos generando una sociedad ignorante. Ya no se puede decir que sea apática, porque 73% de participación es realmente muy alto.