sábado, 30 de junio de 2012

Mi más sentido pésame a México el 1 de julio de 2012

Estamos a 24 horas de que se haya concluido la masacre electoral del 1 de julio de 2012. Hoy es 30 de junio: menos de 24 horas quedan para que el electorado haya decidido su “genialidad” —lo digo porque confío mucho en ciertas encuestas serias, todas las cuales apuntan a la masacre electoral histórica— tirando por la borda el único grupo de gobierno que ha sabido mantener en México una economía sólida, estable, con crecimiento realista y sin apoyo alguno de la oposición.

Yo les pregunto a los mexicanos que entienden lo que está sucediendo, qué habría logrado nuestro país en caso de que la oposición —PRI, PRD, y demás satélites que existen para hacer bulto, producto de la corrupción electoral nacional— hubiese actuado a favor de México en vez de hacerlo única y exclusivamente a favor de sus más mezquinos intereses electoreros.

Les negaron a los dos presidentes electos por las minorías mayores —Fox y Calderón— la posibilidad de que la Constitución fuera reformada para que fuera posible con mayor facilidad el crecimiento. Con el cinismo más asqueroso, típico de la clásica sucia “politiquería”, cacarean que “fueron años perdidos”, cuando los únicos culpables de tal pérdida fueron precisamente ellos al negarse día a día a aceptar tan siquiera discutir las reformas.

Además, no solo se jactaron en burlarse del país durante varios años, sino que lanzaron todos los días las críticas más mordaces, pero vacías de contenido, en contra de todos los actos de los regímenes humanistas. Y lograron finalmente su objetivo: la masacre electoral contra todos los intereses históricos de México del 1 de julio de 2012. Mataron la realidad a palos día a día.

En ese proceso de asesinato ruin y traicionero, los medios masivos tuvieron mucho qué ver. Le cantaron alabanzas a la izquierda y crítica destructiva, opinionera y sin sustento, a las acciones del grupo en el poder federal. Fue una manera de decirle a esa minoría mayor que los eligió “que se dieran cuenta de la estupidez que habían hecho”.

Cuando la única estupidez que realmente se estaba perpetrando era la ejecutada maquiavélicamente a la perfección por el dinosáurico priismo, que se negó a morir y que a costa de su propia inercia de coletazos, se logró salvar y regresar al mismo populismo electoral, basado en la simulación, la mentira, el acarreo, el chantaje y la manipulación.

No, compatriotas, mexicanos, yo soy uno de esta misma nación y pertenezco a una minoría —quizás 20%— que sí entendió lo que ha estado sucediendo y que jamás se hubiese dejado llevar por la manipulación frívola y vacía de un hombre de copete estilizado o de un peligroso populista, incapaz de entender que la riqueza es lo único que sirve para combatir la pobreza con realismo y sustentabilidad.

Solo Josefina Vázquez Mota debió haber sido electa presidenta de México. Lo demás habría sido pacotilla. No me avergüenza pertenecer a una pequeña minoría, porque es la que, a final de cuentas, logrará que México algún día salga adelante. Solo espero yo —en compañía de los que entendemos la realidad— que quien sea el que tome el poder no joda lo que hemos logrado.

Ahora sí, el representante de los traidores que no quisieron aprobar las reformas durante el tiempo de Fox y Calderón, va a contar con el apoyo de los que ellos no apoyaron, porque el grupo de los Calderón, Fox y Vázquez sí actúa a favor de México, no de un partido político.

Mi más sentido pésame a los participantes de la masacre electoral del 1 de julio de 2012.

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