jueves, 28 de junio de 2012

Fraude Electoral, según “#yosoy132”

Ya están hablando de “fraude electoral” los de #yosoy132. Y esto sí que causa temor. Declararon que en esta ocasión no van a dejar que gane nadie que no sea López Obrador. Que tiene que ganar, que no es opcional.

Según todas las encuestas serias que hay por allá, Peña Nieto con el PRI y PVEM está en un muy alejado primer lugar, con 45% de intención de voto.

López Obrador vino de abajo: de 18% ha subido hasta 29.5%, aún 15.5% puntos por debajo del puntero.

Penosamente, Vázquez Mota se ha quedado muy abajo, con menos de 22%.

Las preferencias electorales o intención de voto, desde luego, están totalmente divorciadas de lo lógico. Reflejan una total falta de memoria del mexicano, además de una penosa propensión a decidir en base a la mercadotecnia, sin razonar. La imagen vendida a ese 30% que fluctuando puede hacer ganar a cualquiera, es la de una cara bonita, que efectivamente demostró no tener muchos activos en el cerebro —por lo menos en varias ocasiones— aunque, para ser honestos, en la entrevista en Tercer Grado se le vio ya facha del típico Tlatoani priista del siglo 20.

¿Qué pasaría si fuese necesario ir a una segunda vuelta? La suma de López con Vázquez da más de 50%. Pero, ¿a dónde se irían los de Vázquez en caso de una segunda ronda?

Una mayoría se iría con López, pero el resto se iría con Peña, lo mismo que los de Quadri. La victoria de Peña sería contundente. Así es el PRI.

De hecho, el PAN solo ha podido ganar porque existe el PRD, que se desprendió del PRI cuando ya no era posible darles gusto a todos dentro del partido. El PAN jamás ha sido escogido por más de 43% de votantes mexicanos. Y el PRI no llegará a más de 50% con 3 partidos porque existe el PRD. Si el PRD jamás se hubiese desprendido, el PAN jamás hubiese logrado ninguna presidencia: suma PRD+PRI siempre ha sido mayor que PAN solo, aún en 2000, con Fox.

La conclusión más fácil es que eso que significa el PAN —orden administrativo, disciplina financiera, productividad, respeto a la ley— no es lo que más les atrae a los mexicanos. Estos creen más en lo que permite transar, negociar, manipular. Todos quieren poder delinquir y que haya siempre alguna forma de librarse del castigo. Esto solo es posible en un sistema que tolere la delincuencia. Y el PRI prefiere delincuencia si le aseguran votos. Eso es todo.

El PRD es el ala izquierda de los mexicanos, con una tendencia a erradicar la corrupción, pero siempre tratando de ver cómo hacen más difícil que los negocios de la libre empresa prosperen. Consideran que los empresarios son potenciales enemigos del bienestar general. Es una visión equivocada, anticuada y poco práctica para generar riqueza, que es lo único que puede hacer que la pobreza realmente disminuya.

El empresariado mexicano tiene la mala costumbre, aprendida en la época de “oro” del PRI, de arreglar todo vía el proceso llamado “La Transa”. Dicen los empresarios que “El que no transa, no avanza”. Y así fue mucho tiempo durante el régimen de 71 años del PRI. Los “empresarios nacionalistas” se acostumbraron a que es así como las cosas se mueven más rápido.

Esto cambió sustancialmente —no fue erradicado— durante los 2 sexenios del PAN en el gobierno federal. También lo hemos notado en Yucatán y en Mérida, cuando ha gobernado el PAN. De hecho, el gobierno priista de Ivonne Ortega en Yucatán, y el de la priista Angélica Araujo en Mérida, demostraron en forma fehaciente y sin dejar una sola duda, cuál es la forma en que al PRI le gusta y “sabe gobernar”.

La propaganda escondida del priismo trató de venderle a la población mexicana la idea de que los panistas eran igual de corruptos que ellos mismos. Un análisis serio de estas afirmaciones tipo rumor, nos arrojaría que las cosas se manejaron en forma totalmente diferente, promoviendo que se cumpla la ley en vez de tratar de hacer que todos vengan y transen para que así se les puedan “bajar centavos o pesos” (mordida, para avanzar).

El engaño mediático, maiceado por el priismo, de 12 años de panismo, ya dio frutos: el resultado electoral del 1 de julio de 2012 es un regreso al PRI. ¿Y qué busca este regreso? ¿Qué les hace falta a los mexicanos hoy que antes sí tenían con el PRI? ¡Posibilidad de transa! Eso es lo más importante. Eso es lo que buscan, es lo que añoran —los que tienen memoria— y los nuevos, los jóvenes primerizos en votar, solo van a probar ver otro color gobernando porque no entienden ni remotamente cómo fue el México que ellos no han conocido.

Pero los de #yosoy132 no están de acuerdo y quieren que a huevo salga como presidente López Obrador. Son universitarios pero no entienden el método que se aplica cuando se levantan encuestas que coinciden entre sí. Son universitarios, pero están reprobados en estadísticas y cálculos de probabilidades.

Todas las encuestas están arrojando que no gana AMLO, pero ellos dicen que se va a hacer un fraude electoral “como el de 2006” —gran mentira, porque en el 2006 no se hizo fraude alguno— sino que fueron resultados muy estrechos, pero totalmente coincidentes con las encuestas de salida y el famoso conteo rápido.

Ya lograron llegar a ese 30%, cercano a ese 37.4% de 2006. ¿Por qué no pueden aceptar que democráticamente no son atractivos, en la forma idéntica que el PAN tampoco lo es? El PRI hoy es atractivo porque representa un “descanso” hacia el México con la transa posible, un mucho de flexibilidad en el manejo de la ley. Muchos empresarios están felices. Hasta que vean que así es muy difícil trabajar, como lo descubrieron en Yucatán, en donde unos cuantos “ganaron” lo que cientos perdieron, y millones pagarán por años.

Tendremos que ver cómo #yosoy132 demostrará que se hizo trampa. Los rebusques de los “científicos” de la izquierda llenarán los espacios de Youtube. ¿Por qué no hacen un simple muestreo aleatorio, extenso, de la coincidencia de las actas de 2006 con lo apuntado en la base de datos? ¿Por qué no solicitan las bases de datos y las estudian con sentencias SQL? Verán, después de hacer el estudio aleatorio, que lo que dicen las actas es lo que se anotó en el sistema. ¡Caray, qué terca puede ser la gente que se encapricha en algo que está sucediendo por sí mismo, y no porque alguna siniestra mano esté moviendo los dados!

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