jueves, 17 de mayo de 2012

Diálogos en torno a internet, en su día

—Está sucediendo mientras la gente duerme. Me molesta lo que puedo percibir que está a punto de suceder en todo el mundo.

—¿De qué hablas?

—A ver, ¿para qué sirve Internet?


—Pues para que la gente tenga información de lo que necesita, para que se comunique la gente entre sí a un costo muy bajo y de cualquier parte a cualquier parte del mundo.

—Y, a estas alturas, ¿qué sucedería si de pronto prohiben que la gente use Internet?

—Se perdería mucho de lo que ya se ha ganado en información (aunque no es de muy buena calidad siempre, la verdad), y se impediría que mucha gente que ya disfruta una gran calidad de comunicación con parientes y amigos que viven en países muy alejados, se siga dando. Sería un tanto trágico para la humanidad. No quiero ni pensarlo. Digo, si sucede porque se dio una catástrofe que nadie puede impedir, pues ni modo. Pero, si se trata de algo que sucede porque un gobierno lo prohibe, la verdad, eso no sería aceptable.

—¿Qué harías para impedirlo?

—Pues espero que no esté solo.

—Bueno, ¿qué haces si sientes que estás solo en la defensa de lo que está sucediendo? Ya ves que cuando se da algo tan terrible, no toda la gente actúa de inmediato.

—Así es y, además, cuando les quiten a todos la forma tan eficiente de comunicación que permite Internet, las cosas serán aún más difíciles. Habría que salir a las calles, o continuar usando el teléfono, el celular.

—Pero, y ¿qué sucede si además dejan de funcionar los celulares?

—Pues salir a las calles a solicitar que las cosas regresen a la normalidad moderna.

—¿Sabes que algo así puede estar ya sucediendo en Irán y otros países? A la gente se le están cerrando los caminos. Hay gobiernos que van a tratar de encontrar todas las formas que puedan para impedir que la gente trate de botarlos. Son gobiernos que creen que saben todo,creen que saben lo que la gente necesita; por lo tanto, no van a admitir que nadie los increpe.

—Eso suena horrible. Algo debe haber que se pueda hacer para impedir que avance ese desastre.

—No te tienes que ir muy lejos. Diferentes gobiernos tienen diferentes métodos para hacer las cosas. Por ejemplo, en México, “tu México”…

—“Nuestro México”, es tuyo también, ¿o no?

—Claro, “Nuestro México”… ¿ves cómo actúan?

—Que yo sepa no están tirando la Internet…

—No, pero tienen (por ahora) formas más sutiles de ir cerrando las esquinas para que la gente solo pueda recibir la información que les conviene a ellos.

—A ver, dame ejemplos…

—Mira, no tienes que ir muy lejos. ¿Sabes de este semanario de Mérida, Yucatán, llamado Artículo 7?

—¿Tienen página en Internet?

—¡Claro! Además, imprimen cada semana una pequeña parte de todo lo que tienen en Internet.

—Y bien, ¿cuál es el problema con ellos?

—Pues en 2008 y 2009, cuando empezaban, fueron los primeros que comenzaron a destapar todas las cosas sucias que estaba haciendo el gobierno de Yucatán. Entonces, para amedrentarlos, produjeron, con dinero del propio gobierno del estado, un número falso con el mismo nombre e imprimieron una serie de notas muy sucias contra gente inocente. Los lectores que tuvieron un número de estos en sus manos y que no reconocieron la falsedad de su origen, solo se convirtieron en gente que dudaría de la decencia del semanario real. Estamos hablando de que hicieron esto con dinero del gobierno del estado de Yucatán, con Ivonne Ortega a cargo.

—Oye, cabrón, eso suena del carajo. ¿Cómo es posible? Eso debe ser un delito y alguien debe ser castigado por ese delito.

—Y no lo hicieron una vez nada más, lo hicieron después, otra vez, con historias falsas, en el segundo semestre de 2011. En esta ocasión, hay personas que atestiguan haber visto al chofer de Mauricio Sahuí repartiendo el impreso falso en una boda, en el hotel Hyatt de Mérida.

—Pero esos son los locales de Yucatán…

—Y no solo eso hicieron los locales, como les dices. ¿Sabes qué hacían con cada empresa que se anunciaba con nosotros? Por ejemplo, una cadena de comida rápida fue amedrentada con amenazas de que les cerrarían todos los locales… No terminaban la amenaza, no decían nada en concreto. Los empresarios llamaban al semanario y pedían que ya no pongan los anuncios. Entonces, “milagrosamente” cesaban las amenazas.

—Pues sí, son formas “sutiles” de acallar, de provocar que las cosas que se digan solo sean las que a ellos les convienen.

—Mira, ellos crearon el Por Esto! con dinero del gobierno federal cuando este estaba en manos del PRI. Crearon ese diario con el objeto de contrarrestar al Diario de Yucatán. Dime, ¿has oído que un solo estado gobernado por los panistas o que los gobiernos de Fox o de Calderón, ambos panistas, hayan hecho algo semejante? ¡Jamás lo harían! Son tan respetuosos de la libertad de expresión, que incluso ¡respetan lo irrespetable: el Por Esto!!

—Pero eso no está bien. Es decir, yo no veo bien que Fox o Calderón no hayan aplicado la ley sobre el Por Esto!. ¿Por qué no hicieron lo que le deberían haber hecho?

—Yo no lo sé. Pero creo que hay misterio encerrado en este asunto. No puedo entender que no les haya sido posible, a ninguno de ellos, actuar conforme a la ley en contra de este diario, dedicado a difamar con calumnia. Ellos son los que se encargaron de tergiversar y pudrir la imagen de Patricio Patrón Laviada, por ejemplo. De hecho, no sé si tú ya sabes que ni siquiera una institución bancaria pudo contra un difamador calumnioso internacional, ¡perdió el juicio en Estados Unidos!

—A ver si esas mismas fuerzas que actúan con tanta facilidad a favor del mal, también lo harán a favor del bien… digo, llegado el momento.

—Pues ya llegó el momento. Lo que está pasando en Irán es una grosería total, una bofetada contra la humanidad. Están prohibiendo usar cuentas que no sean terminadas en .ir y, ¿sabes por qué? ¡Para que puedan vigilar lo que los ciudadanos están comunicándose entre sí!

—Es que, aunque parece un lugar lejano para nosotros, no está lejano en el tiempo que algo así nos pueda suceder…

—La apertura no fue asunto fácil. Tuvo que caer el muro de Berlín para que Salinas de Gortari, en México, se aliara con Bush (el papá) para una de las pocas buenas que hizo: promover el TLC. Si el muro no caía, es decir, si la Unión Soviética no fuera hoy Rusia, estaríamos escudados en ese balance de poderosos para que en México se continuaran usando los mismos mecanismos que se usan en Cuba en contra de la libertad de expresión.

—Entiendo que en Cuba tal cosa como la “libertad de expresión” está ausente de la vida regular, ¿no es así?

—Puedes hablar lo que quieras, siempre y cuando no te metas con el régimen o con algo que el régimen considere de una forma y tú la estés mencionando en otra forma. Así era el México con el PRI: los medios solo podían decir, lo que el gobierno viera con buenos ojos. Esto fue así, en México, durante muchos años, muchos. De hecho, Salinas trató de imponer pagos fuertes de impuestos sin hacer modificaciones a la política. Aún tengo en la memoria a los diputados panistas con pancartas den el congreso de Salinas diciendo: No hay impuestos sin libertades políticas. Y salinas accedió.

—¿No será que el mismo Salinas dirigió eso?

—Podría ser… valor civil es algo que, por desgracia, es muy escaso entre nuestra sociedad. A veces hay que salir a pelear a las calles, digo, a manifestarse. Pero a veces, no es solo que salgamos a manifestarnos, sino que deberíamos bajar todos los interruptores, cerrar las cortinas de todos los negocios y sentarnos en las calles hasta que renuncien las “autoridades” deshonestas.

—Te tirarían el ejército…

—El Ejército Mexicano no se atrevería, jamás, a atacar a ciudadanos mexicanos manifestándose pacíficamente. Ellos existen con lo que todos pagamos cada día en impuestos, y lo saben. Y la Armada, lo mismo. Creo que si hay algo que se ha dado es que ambos cuerpos han aprendido la diferencia entre un criminal y un ciudadano que se manifiesta para exigir que sus derechos se respeten.

—Ah, claro que sí… Es que hoy estamos más o menos llegando a la definición exacta de lo que es un ciudadano libre, contra lo que es un criminal.

—Los regímenes autoritarios, como los del PRI, convierten a los ciudadanos en criminales cuando estos no les convienen por el tipo de demandas civiles que hacen. De allí que la línea entre criminal y ciudadano, antes, bajo esos regímenes, estaba trazada por la mano del político en turno: de un plumazo convertirían a cualquier ciudadano ejemplar en un criminal cualquiera.

—En un régimen así, ¿qué liberta de expresión puede realmente existir?

—Pues no existe, o si la hay, pende de un delicado hilo. Por ejemplo, tienes el caso de este semanario, Artículo 7 que, recientemente, tuvo la experiencia de cómo los esbirros que cuidan la imagen del candidato Peña Nieto, les hicieron bajar una nota sin decir una sola palabra…

—¿Cómo? No entiendo, explícate…

—Sí, los de Artículo 7 habían subido una nota que narraba el asunto de las declaraciones de un tal Estrada, que acusa a Peña Nieto de conductas, digamos, complicadas. Entonces, lo que hicieron los esbirros informáticos encargados de cuidar la imagen del tal Peña, fue incrustar en el servidor de A7, que está en Estados Unidos, un programa inyectado que se encargaría de atacar otros servidores. Uno de estos, de AT&T recibió un ataque y esta empresa solicitó que el servidor de A7 se botara, se cerrara.

—Ah, pero ¿cómo saben que fueron los cuidan la imagen de Peña?

—Porque después de quitar la nota, ¡se acabaron los ataques!

—Pues la verdad, son unos chingones…

—Efectivamente, son unos chingones para ejercer el mal. Esto, la verdad, ¿no te inyecta temor?

—¡Pánico! ¿Será cosa de guerra civil?

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