martes, 8 de mayo de 2012

Debate presidencial México 2012, un análisis

El Debate

Según los que debatieron, todos los grandes problemas de México se habrían resuelto de haberse aprobado las reformas constitucionales pendientes: laboral, energéticos, política, judicial, educativa y fiscal.


El priista dijo que “él impulsará las reformas necesarias…” La panista le dijo que no sea cínico, dado que fue su “bancada” —o sea, los diputados de su partido— los que se negaron a aprobarla. Para López Obrador, todos los problemas son consecuencia de que hay un grupo muy pequeño de hombres muy ricos que dominan todo en el país. El candidato Quadri hizo una serie de observaciones, todas las cuales se reducen a que se tiene que seguir con la política económica que se ha seguido en México desde hace 24 años, pero con las reformas constitucionales aprobadas.

El priista se atrevió a tratar de culpar a los presidentes y a la candidata del PAN —fue jefa de bancada— de no haber sido capaces de lograr los acuerdos a tiempo.

Para demostrar que eso fue una gran mentira, la panista le recordó al priista que cuando los del PRI presentaron una reforma laboral, los panistas, después de un breve vistazo, ofrecieron aprobarla “tal cual”. Lo increíble es que los priistas, ante este ofrecimiento, se retractaron. O sea que, ¡no estaban ellos mismos de acuerdo con lo que proponían! Solo lo llevaron para… ¿ver qué pasaba?

Y hubo mucha información durante ese tiempo en el sentido de que fue el mismo Peña Nieto quien dio la instrucción —desde su posición de “candidato seguro del priismo”— de que no se aprobara la reforma.

Energéticos

En varias ocasiones se refirieron a los problemas del país en materia de energéticos. Se usó muchas veces el argumento de que si el gobierno invirtiera en el combate a la pobreza lo que se tiene que erogar por refinar el petróleo en el extranjero —necesario por no haberse aprobado que la iniciativa privada participara en refinación— ya se habría logrado mucho más en la disminución de la pobreza extrema.

Probablemente les faltó mencionar el hecho de que lo que el país, como nación, eroga en el transporte con pipas por carretera, en vez de hacerlo por tubería —cosa en la cual no se le permite invertir al sector privado— sería posible incrementar las fuentes de trabajo en renglones más productivos y de beneficio fiscal, laboral y de crecimiento.

La conclusión racional del debate, para cualquier mexicano que entienda lo que realmente está pasando, es que, la que dice ser diferente es quien debe continuar con el gobierno que hay hoy, dado que todo lo que se ha estado haciendo, ha sido lo correcto, en tanto que lo que ha faltado es aquello que los otros partidos no han querido aprobar. Por cierto, doña Josefina Vázquez Mota dio una larga serie de razones, bastante razonables, de por qué ella y su partido son diferentes.

Lo anterior, desde luego, entendiendo que el país es mucho más que un grupito influyente que “lo controla todo”. (De ser tal cosa cierta, Slim estaría feliz… en cambio, está muy disgustado porque ese supuesto “estado cómplice” ¡le ha negado sistemáticamente el permiso para transmitir TV por cable!)

El combate al crimen organizado

Durante todo el sexenio de Calderón, el priismo se ha encargado de decir todos los días que hay que sacar al ejército de las calles. Pero en este debate, por ningún momento mencionó eso ninguno de los participantes.

En todos los casos se dijo que el ejército y la armada deberían continuar sirviendo a los mexicanos combatiendo a cuerpos armados criminales que solo pueden ser combatidos con el tipo de armas de los cuerpos armados máximos de la nación.

Se esperaría que después de varios años de críticas diarias, alguien dijera algo de fondo. Pero no fue así. Ni el más opuesto de los opositores se atrevió a decir que retiraría al ejército y armada de las calles.

Entonces, ¿por qué la alharaca constante de todos los medios, abanicados por los opositores? ¿Por qué la publicidad negativa en contra de una acción que el país a todas luces necesitaba? Cuando se trata de ir a buscar votos, entonces todos, después de echarle un vistazo a las estadísticas, ¡niegan lo que afirmaron durante años!

La candidata panista tuvo una deferencia, al enviarle gratitud y respeto a las Fuerzas Armadas del país por el “excelente trabajo” que han hecho. Los otros dos hablaron de sustituir esas Fuerzas Armadas con nuevos cuerpos de seguridad: en un caso, una policía estatal única. La panista habló de una policía con disciplina militar para auxiliar a los mexicanos allá en donde sus gobernadores no tuviesen interés en hacerlo.

El IFE y la edecán

Es lamentable que el IFE pida “disculpas” por haber permitido la vestimenta de la edecán. Es una falta de respeto a la edecán, el hacerle las críticas que ahora se le han lanzado.

Ella es una mujer que estaba haciendo su trabajo. Es totalmente seguro que, antes de presentar con esa vestimenta, pasó por los ojos de quienes la aprobaron. Fue contratada por su belleza y atractivo de género; fue contratada porque representa un “patrón de belleza” casi universalmente compartido hoy. ¿Es correcto que ese patrón sea el compartido? Eso estaría sujeto a discusión y es tema aparte. Hoy por hoy, lo correcto, es no meterse con la persona de la edecán, porque ella hizo su trabajo así como fue contratada para hacerlo.

¿Impropio? ¿Según quién y por qué? ¿Porque mostró la sugerencia de las protuberancias del cuerpo femenino que tienen la funcionalidad de amamantar críos? ¿Porque se acercó mucho el “escote” a las partes que los recién nacidos chuparían para alimentarse? Por favor, sociedad, gente, ¡ya baste de tanta hipocresía y majadería! Déjenle eso a las sociedades que pretenden disfrazarse de “pulcras”, teniendo la industria de la pornografía como una de las más prolíficas en la nueva tecnología. Los mexicanos, los latinos, los hispano parlantes, debemos superar eso.

Usen mejor la palabra “recato” para referirse a las actuaciones no corruptas que se espera de hombres y mujeres de negocios, burócratas, maestros y políticos. ¡Basta de hipocresías!

El IFE no debió haber mencionado el hecho, jamás. El IFE le faltó al respeto, públicamente, a una mujer desempeñando la función para la que fue contratada. Eso estuvo muy mal.

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