domingo, 2 de diciembre de 2012

#YoSoy132 se manifiesta agresivamente contra Enrique Peña Nieta

Enrique Peña Nieto, el nuevo presidente: en paz en el congreso, guerra afuera

Se acabaron 12 años durante los cuales México se convirtió de un país de la simulación, en un país de realismo. Hoy, el presidente que fue elegido el día 1 de julio de 2012 —evento al cual este servidor llamó “masacre electoral”— ha tomado posesión. La política actuó a favor de una toma de protesta dentro del recinto legislativo, al cual, incluso, se le permitió entrar civilizadamente a Felipe Calderón, el ex-presidente.

Pero en la calle las cosas fueron muy diferentes. Hace 6 años en las calles hubo protestas molestas, sí, pero pacíficas. Este primero de diciembre, en el congreso hubo civilidad, pero en las calles, hubo desmanes, manifestaciones hostiles, agresivas, violentas, como se puede ver en videos y fotos que hemos puesto en nuestras notas.

Son ciertas dos premisas: 1) que ganó de nuevo “el centro-izquierda” político (los manifestantes querían ver un gobierno clasificado en la “izquierda”); 2) que la forma en que ganó dependió de un montaje mediático intenso, brutal, ante el cual lo realmente extraño es que solo haya conseguido 38.2 % del voto. En números absolutos, los comentaristas emocionados por su nuevo presidente, hablan de 3 millones de votos (de diferencia con la izquierda); lo dicen una y otra vez, así como una y otra vez se refieren de nuevo a “la gran oportunidad” que tiene el nuevo presidente de “sacar a México adelante”.

Enrique Peña Niego declaró, en algún momento, por allí, que él no es un gran orador. Sugirió que no se espere de él gran elocuencia en su lenguaje o en sus discursos. Y ya con la banda presidencial acomodada debajo de su saco y de pie frente al podio, se aventó un buen discurso. Los ojos del presidente no se concentraron en algún papel: no estaba leyendo —por lo menos, no con los ojos— lo que iba diciendo. Su dicción fue buena y el contenido del discurso fue creíble, aunque representa un grave y grande compromiso.

¿Fue de memoria el discurso? ¿Se le dictó? Si fue esto último, ya aprendió a ser un buen actor; le ha servido su actual esposa.

Nada de lo que propone —con algunas excepciones muy concretas— es diferente de lo que se ha venido haciendo y de lo que el modelo económico en uso promueve. De hecho, en forma especial y muy brevemente, envió a los mercados una señal muy importante (por si había algo de nerviosismo): la preparación de un presupuesto federal para 2013 con CERO DÉFICIT.

Carstens, el gobernador del Banco de México, declara en días recientes, que la clave para el crecimiento económico —le faltó “sustentable”— es el abatimiento de la inflación.

Y, ¿qué es la inflación? Nuevamente, debemos revisar este concepto para que nadie se quede con la duda. Se llama inflación al fenómeno monetario consistente en que entre los individuos de una sociedad, hay más dinero que bienes y/o servicios que se pueden comprar con el dinero circulante. Esto provoca carestía y un inminente aumento de precios.

La única forma de evitar que esto suceda es cuidando en todo momento que los bienes y servicios disponibles estén, por lo menos, en equilibrio con el dinero circulante.

Fueron los 12 años de panismo los que, en forma más cuidadosa, se mantuvo baja la inflación. Es realmente muy importante que este presidente, emanado del partido cuyos presidentes endeudaron a México y provocaron las inflaciones más ridículas a niveles internacionales, haya dicho que en 2013 —esperemos que lo haga para todos las años que sigan— se le enviará al congreso un presupuesto con cero déficit. Nos gusta el sonido de esa tonada: esperemos que así sea.

El problema que tiene Peña Nieto es la cantidad de gente que se apostará en su derredor para que se le cumpla lo que en el proceso electoral se le prometió: Resolverle su problema existencial. Cuando el gobierno se estriñe en esta etapa de “pago de favores”, comienzan las protestas fuertes. Así se separó del PRI lo que es ahora el PRD: cuando la repartición de bienes se hizo estridente, porque se buscaba entrar al modelo de acuerdo al cual no se puede depender de la impresión de billete que no tenga sustento en la producción.

Si analizamos esta situación, nos vamos a dar cuenta que el peligro de una soltura inflacionaria está latente, sobre todo considerando lo que pretende hacer Peña Nieto con el asunto de la educación. Desde luego que nos conviene a todos. Yo tengo fe en los panistas y debo pensar que ellos buscaron hacer algo exactamente en ese sentido. Peña Nieto pretende elevar a rango constitucional el asunto del procedimiento para que un maestro llegue a obtener un puesto protegido: ya no será el sindicato —léase, la “maestra” Gordillo— sino la Constitución la que dicte cómo se deberán hacer las cosas.

Obvio, elevar a rango constitucional algo de esta envergadura va a ser difícil. Tiene la aprobación de todo el pueblo de México, pero tiene los intereses del sindicato enfrentados. Quizás no sean mayoría en el congreso —los del SNTE y demás— pero sí tienen el poder de convocatoria para hacer que las cosas se detengan si así lo determinan, a nivel nacional. Esto no es cualquier cosa: es un asunto muy serio. Esperemos que ya hayan hecho algún arreglo que impida las formaciones agresivas que podrían darse llegado el momento. ¿Estuvo la maestra Gordillo en el discurso inaugural?

Peña Nieto empezó su discurso diciendo que es absolutamente necesario cumplir la ley. En consecuencia, no pudo decir, de Calderón, sino que tuvo el mérito de haber cumplido la ley. De paso mencionó que algunas estrategias cambiarían, pero en todo momento afirmó que no se daría un paso atrás en cuanto al combate a quienes estén fuera de la ley.

En su discurso fue contundente en cuanto al agradecimiento al profesionalismo de las fuerzas armadas. En Campo Marte se mencionó en forma especial, el hecho de que Ejército y Armada deben estar, en todo momento, concentrados en actuar con estricto respeto a los derechos humanos. La izquierda, por otra parte, como lo pudimos ver en el congreso, continuó insistiendo en convertir el cumplimiento de la ley —que dio Calderón— con “asesinato”. Fue muy interesante escuchar, a favor de Calderón, los conceptos vertidos por el representante del Verde Ecologista; quizás esto fue también como resultado de que Calderón demostró, en todas sus políticas, ser impecablemente cuidadoso en todo lo relacionado con el respeto al medio ambiente.

Democracia y resultados electorales.- #YoSoy132 está enojado, molesto, como muchos estamos, porque los resultados de la elección del 1 de julio de 2012 no fueron los que habríamos querido. La realidad, sin embargo, es que las cosas no habrían podido seguir como estaban: México necesita que las cosas funcionen, y el juego PRI —“No te apruebo para que no parezca que sabes hacer bien las cosas, aunque se perjudique México”— ya no podía seguir.

Las cosas, como están hoy, podrán funcionar mejor a favor de México. Esperemos que a lo largo de la historia, las generaciones futuras entiendan cuál grupo político fue el culpable de que la economía solo se solidificara, pero no se diera el crecimiento que pudo haberse dado con una reforma energética adecuada, una reforma educativa como la que se hará, una reforma laboral como la que está en proceso de perfeccionamiento, y una reforma hacendaria que, por delicada, no se puede mencionar (aún) “así, nada más”. Todas estas reformas se van a dar, porque los votos del PAN en el congreso no estarán en contra de México —como estuvieron los del PRI y el PRD— sino que apoyarán las propuestas que sean necesarias.

Con el PRI, a nivel nacional —lo mismo sucede en Yucatán— solo se puede jugar al mayoriteo. Es decir, las cosas solo pueden suceder cuando el PRI es el que se llevará el mérito. Y el PRI tiene cuadros políticos por todos lados. Por lo tanto, en México, la democracia, no cuenta con todos los partidos políticos de tendencias a favor de México, sino solo a favor de los intereses de sus propios grupos políticos. La irresponsabilidad que tuvo el PRI al no cooperar con los gobiernos panistas de 2000 a 2012, es grave, muy grave. Ojalá que no se desmemoricen los parlanchines de los micrófonos, tanto de solo voz, como de voz y video. Ellos son los que contribuyeron, en gran medida, a formar la visión mental del mexicano durante los 12 años que culminaron con la masacre electoral del 1 de julio de 2012.

Pero los resultados electorales, aunque no nos guste el proceso mediante el cual se dieron, fueron técnicamente válidos, numéricamente sostenidos. La ética social ciudadana —si es que la tenemos— nos obliga a respetarlos, por más indeseables que nos parezcan.

Sí, urge que el mercado interno crezca.- Para ello, urge que la producción crezca. Solo cuando la producción de bienes y servicios crece, pueden meterse más personas a la economía —y, consecuentemente, ponerse más billetes en circulación. Esto es lo que hace que la pobreza disminuya, y no solo la repartición o distribución equitativa —que es lo que muchas veces pide la izquierda.

En otras palabras, la pobreza solo disminuye cuando aumenta la riqueza. Y la riqueza no es sino el aumento de la producción de bienes y servicios. Puede ser retórica política o puede encontrarse sustentado en datos duros, pero lo que dijo Peña Nieto con respecto a dirigir el dinero público a inversión productiva en mayor proporción que a gasto corriente, es altamente deseable. ¿Por qué no fue así antes, durante los 12 años del panismo? Habría que analizarlo con cuidado. Si las palabras de Peña Nieto son huecas, estamos de todas maneras ante un grave problema, muy lejos de ser resuelto. Por otra parte, si es correcta la apreciación —de que es posible darle un cambiazo a los objetivos del dinero público— entonces, ¡fabuloso! Significa que estamos en la antesala de un momento de crecimiento interno sin inflación, o sea, totalmente sustentable. Y eso sería gran motivo de regocijo. La cuestión es: ¿realmente es así?

Por allí leí que esto de hacer crecer el mercado interno en vez de buscar mercados en el exterior es un cambio radical con respecto a los lineamientos anteriores. ¿Qué? ¡Totalmente falso! El problema de hacer crecer el mercado interno es que el consumidor interno no existe aún; por lo tanto, lo que se busca es aumentar los bienes de consumo —y los servicios— por medio del intercambio con el extranjero. Nosotros, los mexicanos, nos hemos convertido en un país exportador e importador. Estamos inmersos en el devenir del mundo moderno como jamás antes estuvimos. Es lo que se logró con el TLC. Muchos trabajos o empleos existen hoy solo porque el TLC existe, y si esto aún no lo hemos captado, pues estamos mal.

Por otra parte, la exportación deja un gran remanente de utilidad, un superávit. Este remanente, es el que se convierte en servicios (comercio) que crea fuentes de trabajo internas. Por otra parte, cualquier producto que se genera dentro de México, tiene una demanda “natural” —con un precio ídem— en el extranjero. Entonces, ¿qué se hace? ¿se prohíbe la exportación? Es ilógico, ¿verdad? No: permites la exportación, para que se venda al mejor precio posible. Entonces te queda, siempre, un superávit en la balanza comercial, que es el que te sirve para importar a México lo que, a su vez, te permite aumentar el número de billetes que pueden circular y la cantidad de gente que puede entrar al mercado de consumo que eleva la calidad de vida.

Ese círculo es lo que se llama crecimiento. Por desgracia, o por fortuna, es un círculo que se facilita cuando el mercado es el mundo entero, en vez de ser solo tu ciudad o región. En todo momento se está dando un movimiento horizontal: los que estaban como obreros en la producción industrial, pasan a servicios en el comercio y entran nuevos obreros (crecimiento) de entre los antes desempleados. Obvio, habrá más apertura de centros de producción en la medida en que las condiciones legales para la contratación, sean más atractivas en comparación con los otros lugares del mundo en los que se podrían crear centros productivos industriales.

El discurso del no importan los números.- No fue un discurso, sino varios: “No nos importan los números o las estadísticas, sino que las personas tengan más recursos y eleven su nivel de vida.” Y, ¿de dónde? Esos discursos son lo más demagógico que se puede producir. De hecho, son tan demagógicos, tan falsos, tan engañosos, que merecen carcajadas —en el mejor de los casos— o bofetadas a quienes los pronuncian.

¿Cómo puede aumentar el poder de compra de una persona si no ha aumentado aún la producción de bienes y servicios en la sociedad? Lo que las estadísticas o números reflejarán, es, precisamente, ese aumento de bienes y servicios en la sociedad, que se traducirá, en forma inmediata, en algunos nuevos individuos y familias entrando al siguiente nivel de participación de los bienes producidos.

Los regímenes panistas desde 2000 hasta 2012 mantuvieron políticas y disciplinas administrativas que hicieron posibles déficit-s fiscales bajos o nulos, o incluso, superávits. Invariablemente los gobiernos priistas —léase, Coahuila, Veracruz, Estado de México, Yucatán— dejaron grandes boquetes deficitarios que Peña Nieto ahora mencionó como un “peligro” que debe ser combatido con una legislación que impida que tales “desórdenes” se vuelvan a dar.

En su primer mes de recuperación, el panismo que gobierna la ciudad de Mérida, logró un superávit presupuestal de $40 millones. Por desgracia, todos esos superávits solo servirán para liquidar la deuda que le dejó la administración municipal de Angélica Araujo Lara —ahora senadora, por accidentes políticos— que, desde luego, tienen que ser pagados.

La realidad Vs. la ficción mediática.- Lo que aquí he expresado se encuentra sólidamente unido a lo que se desprende de los números y estadísticas reales, corroborados por organismos internacionales.

La realidad hoy nos indica que lo más importante es que México crezca; y eso significa que más mexicanos entren a las filas de un mejor nivel de vida, de mayor certeza existencial. Esta es, ya lo sabemos, imposible dentro de la cultura universal cruel —esta es opinión personal de quien esto escribe, obviamente— que hemos desarrollado los humanos desde hace diez mil años —a partir del surgimiento de la agricultura.

Esa cultura cruel ha deformado la calidad de relaciones entre los individuos, entre los sexos, entre los grupos humanos, con el medio ambiente: en resumen, es una cultura cruel responsable, por un lado, del éxito de la especie en llegar a ser 7.4 mil millones de especímenes vivos al mismo tiempo, pero, por otro lado, también es la causante de la incertidumbre existencial generalizada en la vida que llamamos “moderna”.

El tema, delicado y serio, puede vislumbrarse desde el punto de vista de las relaciones entre individuos, en la novela Diez mil años de crueldad, de la autoría de quien esto escribe.

martes, 20 de noviembre de 2012

Mexicano del PAN le reclama a Estados Unidos lo de la Cannabis

Oxipano es un mexicano formado en las filas del PAN casi desde su nacimiento. Aprendió que el ciudadano debe cumplir con la ley, no simular que la cumple. Capuso es un norteamericano republicano regular. Nació en los Estados Unidos y aprendió que el libre comercio es la base para que todos los pueblos crezcan. También aprendió que es muy válido hacer todo lo posible para que sea su país el que tenga siempre las de ganar, aunque para ello sea necesario introducir todo género de subterfugios y simulaciones.

—Oye, cabrón —le dice molesto Oxipano a Capuso— esta vez sí que me chingaste. Ahora tú vas a producir tu marihuana. Entonces, ¡la legalizas, weputa! ¿Te das cuenta?

—Pos ni modo, Oxipano —dice con cara de cínico Capuso—. Así es la vida. Ganamos los más listos siempre, ¿no crees? Es hora de que lo vayas aprendiendo.

—No, cabrón, ahora quiero que me digas por qué durante tantos años nos hiciste creer en la importancia de tu dichosa certificación. ¿Ya se te olvidó, cabrón?

—No, ¡qué va! No se me olvidaría jamás. Era la forma más perspicaz de provocar que todos ustedes le pararan a la producción de la mota que tanto nos gusta en nuestro país. A cambio de ello, nosotros les daríamos préstamos.

—Sí, cabrón Capuso. Eres un gran weputa, ¿sabes?

—¿Y por qué, Oxipanito? ¿Acaso no es justo hacer su lucha?

—Sí, hacer la lucha, sí, pero no a base de mentiras. Me mentiste, Capuso, cuando dijiste que la certificación de país era para que nosotros combatiéramos la producción de las drogas. Tú sabes que la mayoría de las acciones violentas, en las que resulta gente muerta, son por la marihuana, cabrón Capuso. Tú lo has sabido siempre: 85%, por marihuana.

—Bueno, pues, ni modo mi Oxipanito, ¡cuánto lo siento! ¡Así es la vida! Ya, supéralo y sigue tu camino.

—En el caso de México, Capuso, nos chingaste la historia, cabrón weputa. El sexenio durante el cual se combatió al crimen que tú decías que deberíamos combatir para que nos certifiques, cuando de verdad lo hicimos como se debe y no solo simulando para aparentar que estábamos haciendo las cosas para darte gusto con tu dichosa certificación de mierda, es ¡cuando perdió el partido de la gente que cree que las cosas deben hacerse y no solo simular que se hacen! ¿Te das cuenta, pendejo anti mexicano? ¿Te das cuenta, Capuso de mierda, lo que nos has hecho?

—No te molestes, mi querido Oxipanito, no te me molestes. Mira qué bien te fue, en cambio. Tienes la economía más sólida del mundo…

—Sí, cabrón, pero no pude crecer porque me pasé los últimos 6 años tratando de que la ley se cumpla; los enemigos políticos de este país, los que simulan igual que tu, cabrón Capuso, no me aprobaron las reformas necesarias. Se pasaron los 6 años despotricando en contra de nuestra lucha; se pasaron el tiempo achacándole las grandes cantidades de muertos al gobierno y luego mencionando los 40 o 50 que realmente fueron por errores de nuestras fuerzas armadas. ¿Te das cuenta, Capuso, de cómo nos has chingado? ¡Y ahora comienzas el proceso de legalización de la marihuana!

—Capuso —continúa Oxipano, sin parar— eres un vil cabrón y nos has dado en la madre. Nosotros tenemos buenos productores de la mota esa que tu gente quiere y que ahora se la vas a permitir usar para divertirse. Pero todo lo que tú buscabas, cabrón, era provocar que el tiempo pasara para que tu gente aprendiera a producirla. Aún así, Capuso, la nuestra es mejor y te vas a burlar en nuestro NAFTA como siempre te has burlado de todo. Sabes bien que NAFTA, en sus principios, hubiera permitido que la mota pase las fronteras sin violencia y bajo tu control cabrón. Pero no, lo que tú buscabas era que destruyéramos nuestra planta productiva para que tú crearas la tuya propia.

—Ah, cabrón, ¡me descubriste! Después de todo, Oxipanito, no eres tan pendejo. Pero no importa, ya buscaremos la manera de compensarte.

—¡Ni madre, cabrón! Ya nos chingaste. Los que creemos en que la ley no debe simularse, ya nos vamos. El elector mexicano nos sacó creyendo que todo lo habíamos hecho mal, cuando la realidad es otra. Pero fueron los simuladores profesionales de este país los que, junto con los tontos útiles a cargo de los medios masivos, les vendieron a todos los electores que cumplir con la ley era “malo”. ¿Te das cuenta, Capuso cabrón? Y para acabar de joderla, ahora, cuando los que no simulamos hemos perdido, ¡tus estados comienzan a aprobar la producción legal de la marihuana!

Capuso echa una carcajada fuerte y sonora. Oxipano tiene una cara triste; aprieta los labios y mueve la cabeza sin dejar de tener la mirada fija en Capuso.

—De veras, mi ingenuo Oxipano —le dice Capuso, tocándole el hombro con varias palmaditas— ¡cuánto lo siento! Pero, pues, ¡así es la vida!

—Uy, Capuso weputa, ¡te pareces tanto a los que me ganaron esta elección! Tú y ellos saben que “así es la vida”. Saben simular tan bien los dos. ¡Son expertos! Tú sabías muy bien que cuando los certificabas, ellos estaban simulando que combatían al narco, ¿verdad que lo sabías, Capuso cabrón?

—Pues claro, Oxipanito, claro que sí. Lo sabía; sabía que estaban simulando, igual que yo estaba simulando que tenía algún interés en que la mota no proliferara. Sabía que tarde o temprano, la mota proliferaría y que habría tontos útiles, como tú, Oxipano, en hacer imposible la producción en tu país para que así mi país se llevara el mercado, solito. Digo, Oxipano, tú sabes, ¿verdad…? Tú sabes que pronto la mota llegará a tu país bien empaquetadita, con cajetillas bien diseñadas, que son las que envenenarán a tus jóvenes pendejos. A poco no lo sabes…

—Tu cinismo, Capuso, es mayúsculo. Creo que por eso insistes tanto en promover las creencias religiosas. Así les haces creer a algunos que no importa qué tan injusta sea la vida acá, allá, en la otra, todo se compensará. Y sabes que no hay tal infierno; porque de haberlo, a ese lugar te irías al instante mismo de morir, ¿verdad cabrón?

Las carcajadas de Capuso son aún más sonoras. Incluso lagrima cuando se ríe; los ojos le quedan rojos, como si estuviese bajo los efectos de alguna hierba de las que se fuman.

—¿Fumaste mota, cabrón? —le pregunta Oxipano, ahora con cara un tanto de persona molesta.

—Siempre lo he hecho… Tú deberías probarla. ¡Te relaja!

Se prohíbe el dinero

Detrás de toda polémica con tintes políticos o de descontento, hay siempre un sentimiento de que “alguien” tiene más y no lo merece. O bien, “nosotros” tenemos menos, y merecemos más. También puede ser una mezcla de las dos.

Los productos, bienes y servicios que existen, no están libremente disponibles para los humanos solo por el hecho de ser humanos. En nuestro sistema socio-económico, cada quien tiene que justificar su derecho a aquellos productos y servicios que desee.

¿Cuánto tiempo hace que los humanos vivimos en esta forma de vida? Es decir, algunos estamos seguros de que no siempre hemos vivido en esta forma, en la que los bienes existentes no están a disposición de todos, sino solo pueden ser entregados a quienes los paguen. Cuando pagas algo, estás justificando tu derecho a eso que te llevas (o contratas).

Pero no siempre hemos vivido así. Nuestra especie tiene 220,000 años de estar sobre la faz de la Tierra siendo homo sapiens sapiens. Antes hubo otras especies. También “vimos” —nuestros ancestros, pues— extinguirse algunas parecidas a nosotros, como la especie homo neanderthalis, que se extinguió por no poder adaptarse a algunos cambios que se dieron.

¿Cuánto tiempo hemos vivido como vivimos ahora? Es decir, ¿cuánto tiempo, desde que aparecimos como especie, hemos vivido de tal forma que las personas tengan que justificar su derecho a cualquier cosa que deseen consumir? Si respondes que siempre, estás muy ofuscado por las condiciones de existencia en que te encuentras hoy.

Pero si respondes que no siempre, ¡estás casi con toda seguridad, en lo correcto!

En realidad la forma de vivir que tenemos hoy —por mi parte, me he permitido llamarla Cultura Cruel— es algo que comenzó hace unos diez mil años, exactamente cuando tuvimos que inventar la agricultura para sobrevivir en territorios en los que las plantas que nos servían de alimento no abundaban.

Nuestro invento fue tan eficiente, que provocó un aumento tremendo en la cantidad de gente podría vivir al mismo tiempo. A partir del invento de la agricultura, todo cambió, empezando por el hecho, muy importante —y básico para entender todo— de que los bienes para comer ya no se daban silvestres en el territorio, sino que se comenzaron a producir con el trabajo, labor o actividad de unos cuantos, pero generando cantidades de productos buenas para muchos.

Durante los primeros 210 mil años —antes del invento de la agricultura— todo lo que existía en nuestro entorno era de quien lo necesitara. Era solo cuestión de tomar exactamente lo que necesitabas y problema resuelto. Todo era de todos. Obvio, me refiero a ese tiempo —esos primero 150 mil años a partir de nuestra aparición— durante el cual nuestro territorio proveyó fácilmente todo lo que necesitaron nuestro ancestros.

Hubo un tiempo intermedio —unos 60 mil años— durante el cual nuestros ancestros tuvieron que aprender a vivir en territorios en los que escasearía el alimento “natural” —las plantas: raíces, nueces, frutos, legumbres, hojas— y recurrimos a la cacería. Así introdujimos carne de animales que habría que matar para cocinar y comer. Fueron 60 mil años durante los cuales lograron sobrevivir muy pocos grupos aislados dedicados a la recolección de partes de plantas y cacería de animales.

Aun durante este tiempo y en esta forma de conseguir lo necesario para sobrevivir, no existió el concepto de “esto es mío y eso es tuyo” o bien, de que, “tú no cazaste, tú no puedes comer”. Esto lo podemos ver en todos los pueblos o grupos humanos que viven en territorios que les exigen cazar y recolectar para alimentarse: nadie “mide” cuánto aportó quién.

La “medición” y el asunto de “justificar el derecho a comer” es algo que surge en forma paralela al surgimiento de la agricultura. Se sobreentendía que un humano, por el solo hecho de existir, de ser parte de un grupo, ya tendría, en forma automática, derecho a recibir y obligación a aportar. Nada más que no se llamaba “derecho” ni “obligación”, sino se llamaba “la vida”. O sea, nadie tenía que hacer referencia a derechos y deberes.

En 2012 y desde hace 10 mil años, andamos, como especie, tratando de “resolver” en una forma “justa”, el que todas las personas, por el solo hecho de estar vivas, puedan disfrutar de los beneficios de lo que se logra colectivamente. Esto surge desde el momento en que se inventa el dinero, y este se inventa cuando comenzamos a hacer agricultura para producir alimentos —y artesanía e industria, para producir lo demás.

El dinero es el instrumento que inventamos para establecer la “cantidad” de derechos de cada persona. Se supone que si tienes 1 millón de unidades de dinero, es porque le has aportado a la sociedad beneficios que valen 1 millón de unidades. Por desgracia, sabemos que esto ya no es en lo absoluto lo que realmente sucede. Hay, por desgracia, una gran cantidad de personas cuya aportación a la sociedad ha sido mucho menor, en valor real, que el dinero de que disponen. Y, por el otro lado, existe, también por desgracia, una inmensa cantidad de personas que merecen mucho más —en beneficios y bienes— que lo que han logrado convertir en dinero.

Esta situación se da en todo el mundo, en todo el planeta. Es una situación que genera en forma constante un grado muy agudo de malestar. Las grandes mayorías van a responder en forma casi automática cuando se les plantea el hecho de que están siendo objeto de una injusta distribución de derechos.

Las sociedades requieren un muy alto grado de ética entre sus individuos. Si la ética escasea, proliferan los sentimientos de injusticia. La ética fue mucho tiempo el punto central de esa materia que se llamaba Civismo en las escuelas.

La gran mayoría de la población humana vive con muy poco en bienes y servicios. Viven como vivieron los ancestros humanos durante esos 150 mil años iniciales o durante los 60 mil años que siguieron. El problema es que son tantos, que no hay territorio que provea en forma automática, natural, todo lo que necesitarían para continuar sobreviviendo. Para que puedan continuar sobreviviendo, tienen que aceptar las condiciones de quienes están produciendo la comida, ya sea para vender o para repartir.

Es cierto que son miles de millones los que hoy pueden vivir con un nivel más o menos estable de “bienestar”, pero con muy bajo nivel de “felicidad” —por el sentimiento constante de incertidumbre. Nada es seguro; todo depende de que encuentres un “trabajo”. ¿Y de qué depende encontrar un trabajo? El más grave problema es que no depende de uno mismo, sino de condiciones socio-político-económicas muy lejos del control del que lo necesita.

La realidad es que estamos enredados en un asunto muy grave, delicado y sin visos de solución. De inmediato, en forma espontánea, ¿qué pasaría si los humanos prohibiéramos el dinero? No, tampoco el trueque sería aceptable. Entonces, ¿cómo se resolverían los problemas?

A veces la solución está a la mano: dejemos que todos hagan lo que quieran, pero con ética simple y sencilla. La solución es tan sencilla como dejar que las personas, por sí mismas, con esa ética, hagan lo que saben hacer, tomen lo que necesiten —nuevamente, con ética— y dejen lo demás para quien lo necesite.

Con ética solo se necesita lo que jamás es problema para el grupo.

¿Te estás imaginando motines y amontonamientos? Claro, así sería con frecuencia al principio; pero pronto las aguas tomarían su nivel y la suciedad se iría quedando en el fondo para que se la coman los organismos que disfrutan la carroña.

La cuestión es que hay que hacer algo diferente, porque haciendo lo mismo que hemos intentado durante estos 10 mil años de Cultura Cruel, ya vimos que las cosas no están funcionando.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Hay que leer «Diez mil años de crueldad»

«Diez mil años de crueldad» es el título de un libro que escribí. Lo llamo «novela» porque todas las ideas que expresa el libro están en boca de sus personajes. Los capítulos están divididos en las experiencias de los personajes que finalmente van decidiendo adoptar una forma de vida diferente.

Introduzco el concepto de «villas de paz». Los personajes de «Diez mil años de crueldad» tienen la particularidad de encontrar una forma de vida que los hace, a todos ellos, sentirse bien. ¿No es esa la idea de la vida? Digo, ¿no sería mejor la vida si todos nos sintiéramos bien?

Quizás el título pudo haber sido diferente. Al ponérselo, pensé en que son más o menos 10 mil años los que han pasado desde que nuestra especie introdujo la agricultura como forma de subsistencia. Y ha sido una forma muy exitosa, a decir por la cantidad exagerada de individuos homo sapiens sapiens que hoy pueblan la faz del planeta Tierra.

Pero el costo en calidad psicológica existencial es el que ha sido muy elevado. Ese costo se traduce en lo que don Antonio Rebolledo —un importante personaje de la novela— llama cultura cruel. Para don Antonio —y su amigo Chucho— es un hecho que la cultura creada a raíz del invento de la agricultura es cruel con el ser humano. Y esta crueldad, aunque ellos hablan de muchas formas en que se manifiesta, es una crueldad la más importante: la forma en que se trata de organizar la vida sexual.

Por ello don Antonio resuelve que eso ya no puede seguir así. Su esposa, Lisa, es una mujer excepcional. El éxito de la vida de los Rebolledo se basa en la apertura e inteligencia de su esposa Lisa. Lisa declara en todo momento que su vida ha sido feliz gracias a que no ha tenido una agenda escondida con respecto a lo que busca en su vida sexual. Ella podría ser totalmente independiente, pero escoge, por convenirlo así a los dos cónyuges, dedicarse a un cierto tipo de labor doméstica, en tanto que arquitecto Rebolledo hacer lo tradicional: trabajar, acumular y lograr seguridad existencial.

Pero los Rebolledo solo son tradicionales hasta ese punto. En su vida sexual son una pareja completamente diferente. Gustan de andar siempre desnudos, practican sexo constantemente y don Antonio decide agregar gente sexualmente activa a su vida matrimonial.

El asunto es que la pareja de los Rebolledo no se lanza por sí sola a hacer una revolución cultural integral —en base a lo sexual, inicialmente— sino que agrega al grupo a personas que también aceptan el cambio, lo disfrutan y se sienten bien en el esquema existencial que van desarrollando.

Ellos se llaman humanos de paz. Desarrollan una forma de vida en la que tratan de sentir que no tienen nada qué guardar con respecto a sus deseos sexuales. Estos, sin embargo, se van apaciguando y estabilizando conforme pasa el tiempo en la villa de paz. Logran acabar con los celos, el sentido de posesión de unos sobre otros y van creando su pequeño paraíso terrenal.

Es un cuento, una novela, una historia ficticia. Hablan los personajes: ellos definen por qué escogen hacer lo que hacen y cómo se sienten. La historia sugiere que la paz es más fácil en un ambiente de cero agendas escondidas o restricciones sexuales entre humanos.



Las estadísticas de Infidelidad

A continuación se presentan algunas estadísticas sobre infidelidad y el matrimonio según lo informado por el diario The Associated Press de Terapia Familiar y Civil:

  • Porcentaje de matrimonios que terminan en divorcio en los Estados Unidos: 53%
  • Porcentaje de los "matrimonios de conveniencia" (donde los padres recogen a sus hijos o cónyuges hijas) que terminan en divorcio: 3%
  • Médico de campo (s) con la tasa más alta de divorcios: psiquiatras y consejeros matrimoniales
  • Porcentaje de matrimonios en los que uno o ambos cónyuges admiten a la infidelidad, ya sea físico o emocional: 41%
  • Porcentaje de hombres que admiten haber cometido infidelidad en una relación que han tenido: 57%
  • Porcentaje de mujeres que admiten haber cometido infidelidad en una relación que han tenido: 54%
  • Porcentaje de hombres y mujeres que admiten haber tenido una aventura con un compañero de trabajo: 36%
  • Porcentaje de hombres y mujeres que reconocen la infidelidad en viajes de negocios: 36%
  • Porcentaje de hombres y mujeres que reconocen la infidelidad (emocional o físico) con un cuñado o cuñada: 17%
  • Duración media de una aventura: 2 años
  • Porcentaje de matrimonios que duran después de que un asunto ha sido admitido o descubierto: el 31%
  • Porcentaje de hombres que afirman que tendrían una aventura si sabían que nunca iban a descubrir: 74%
  • Porcentaje de mujeres que dicen que tendría una aventura si sabían que nunca iban a descubrir: 68%

domingo, 28 de octubre de 2012

Tertulia familiar

El tema central

Nos sentamos a la mesa y comenzó la conversación. Znarfo está completamente solo; nadie parece estar de acuerdo con él. Tena está convencida, siempre, de que todo lo que le sucede al ser humano proviene de su mente; las enfermedades, o la salud, son producto de la mente del individuo.

Tenemos, entonces, a Atela. Es una mujer inteligente, convencida de que todo lo que existe está unido. Que hay una fuerza central universal de la cual emana cuanto existe. Además, es una profunda creyente en el mecanismo llamado de la reencarnación, como el escogido por el cosmos para que las almas sean debidamente probadas.

Para Atela, el estado natural del ser es el espíritu libre de la carne. La carne es un defecto del universo con un objetivo que parece ser, concretamente, provocar el perfeccionamiento de los entes o almas. El humano especialmente es solo un ente etéreo materializado en un cuerpo. Ese espíritu eterno pierde su consciencia de espíritu al entrar a un cuerpo material y se olvida de su verdadera esencia. Atela está convencida de que es absolutamente necesario ocuparse, durante el tiempo de la vida material, de recordarse a todas esas almas —presas en cuerpos materiales— que deben volver a concentrarse en su esencia.

Donanrefo es hermano de Atela. Crecieron en el mismo hogar y probablemente oyeron historias semejantes y explicaciones semejantes acerca de la vida. Hoy tienen visiones que se parecen, pero son muy diferentes. Por un lado, Atela considera lo material como inferior, en tanto que Donanrefo considera lo material como real, quizás digno de respeto, aunque no debe ser lo que determine al ser, sino, en todo caso, debe ser algo que el ser sepa usar siempre en su provecho, para su beneficio y para su bienestar.

Znarfo considera que el universo se mueve solo, con sus propias fuerzas. Que estas fuerzas en constante movimiento, van formando objetos como galaxias, soles, planetas y demás. La vida puede o no aparecer en algunos planetas. Znarfo llama a lo que está vivo “materia consciente de que existe”. El humano, para Znarfo, es un producto más de los cambios incesantes que se están dando en forma constante. Para Znarfo, la consciencia del humano es producto del funcionamiento de su cerebro. Atela y Donanrefo consideran que la consciencia del humano es el alma, que a su vez es la conexión del humano con todo el universo.

Para Znarfo, la consciencia del humano desaparece como tal al momento en que el cerebro del humano deja de funcionar, o sea, cuando sobreviene la muerte. Para Atela y Donanrefo, la muerte es solo el paso de un estado de la materia a otro en el cual el alma ya no tiene cabida y queda liberada: se va. Entonces entra, para Atela y Donanrefo, el concepto del karma y la reencarnación: “el alma es eterna”, afirman Atela y Donanrefo. La muerte solo la libera, hasta que ya no tiene más karmas por resolver.

Para Znarfo el estado consciente de un humano es un estado muy especial, un evento muy poco probable en el cosmos, en el universo, en el devenir de la materia. Es un evento muy valioso, por lo tanto, que solo se puede apreciar si se entiende su valor de ser único e irrepetible —o bien, repetible, pero con muy pocas probabilidades de que se dé otra vez, además de que, de darse, el ser consciente jamás tendría memoria de la otra ocasión en que también fue consciente.

Para Znarfo el ser consciente es la formación abstracta de que es capaz la compleja organización del cerebro, el complicado flujo de valores binarios que en conjunto forman los pensamientos, captan el exterior y lo asimilan. Para Znarfo el conocimiento comprobable por todos los que usen los mismos instrumentos es el más valioso a favor de la humanidad.

Para Znarfo, la ciencia es neutra. Lo que la ciencia va descubriendo puede ser usado para bienestar o para malestar del humano. Pero la forma en que se use no es responsabilidad de la ciencia. Para Znarfo la ciencia es el cúmulo de conocimientos comprobables por todos los que usen los mismos métodos e instrumentos para lograrlo. Lo no científico, para Znarfo, es todo lo que se cree, por respeto y fe en quienes lo explican. La ciencia es todo lo que se acepta por presentarse como comprobable o estar dentro de las hipótesis que tienen sustento aceptado por todos los que consideran válidos los métodos de conocimiento en que se basan.

La conversación

Es un día cualquiera, sin obligaciones laborales. Se reúnen con frecuencia para disfrutar algún manjar. Están ahora en eso. Botanean y platican.

—El mundo de afuera es solo el reflejo de ti mismo —dice Donanrefo, seguro de que su sentencia no puede tener argumento alguno válido en contra.

—Yo creo —dice Znarfo, pacientemente al comienzo— que el mundo exterior existe por sí mismo; es decir, yo no tengo que ver el mundo exterior para que este exista. Está allá, lo vea u oiga yo o no. Da igual. No es reflejo mío, sino que mis sentidos me informan de aquello de lo que consta.

—Pero es que tus sentidos —interviene Atela— no son exactos. Jamás pueden ser exactos. Se sabe que, por ejemplo, cuando las carabelas de los españoles estaban en el horizonte de los mares de alguna isla caribeña, los que observaban el horizonte no “vieron” las embarcaciones, porque no era, para los que estaban usando el sentido de la vista, algo que ya existiera en sus mentes.

—Estoy de acuerdo —dice Znarf— pero debes tomar en cuenta que no por el hecho de que ellos no lo hayan visto, las carabelas no existían…

—Para ellos no existían… —deja oírse Donanrefo.

—Pero las cosas existen aunque tú, yo o Atela no las vean. Están allá. Si no las vemos porque nuestro sentido de la vista no sirve, o porque estamos ya acostumbrados a descartar aquello que no entendemos, pues es otro problema; pero, las cosas externas a uno mismo, que son todo lo que existe en el mundo, sí existen, son reales; nos demos cuenta o no, las reconozcamos o no, existen.

—Es que si algo no existe para tus sentidos, ese algo ¡no existe! ¿No te das cuenta? —pregunta Donanrefo.

—Es que las cosas que existen no te van a pedir permiso para existir: allí están, por sí mismas. Y creo —dice Znarfo, un tanto triste— que esta discusión o debate, no tendría fin jamás.

—Está bien —dice Tena—, supongamos que existen. Pues sí, allá está todo. Pero nada de eso debe significar influencia para ti a menos que tú lo aceptes. Es decir, no importa qué forma tenga el mundo exterior, no importa cuántas cosas estén allá, el efecto que te van a causar solo depende de ti mismo, de tu actitud mental, de lo que tengas aquí en tu cabeza.

—¿Cómo? —pregunta Znarfo.

—Pues sí. Por ejemplo, si crees que esa planta tiene microbios que te van a infectar y te va a dar una enfermedad, entonces, ¡así va a suceder!

—¿Aunque no tenga los microbios? —quiere saber Znarfo.

—Así es, aunque no los tenga… —contesta, segura, Tena.

—Y, por ejemplo, si esa planta tiene microbios terribles —comenta Znarfo— pero tú estás convencido de que no te van a hacer daño, entonces, ¡seguirás sano! ¿Así es?

—Así, es, claro —afirma Tena.

—Así es —continúa Donanrefo— el mundo exterior es un reflejo de ti mismo. Si el mundo exterior tiene microbios, tú creas esos microbios y tú los vas a atraer a ti y tú vas a hacer que te enfermen.

—No, lo siento —dice Znarfo, entre sonrisa y seriedad— pero eso, no lo puedo creer. No es así.

—Mira, Znarfo, la cosa es bien sencilla —dice Tena— y te lo voy a probar.

Todos escuchan con atención lo que va a explicar Tena.

—Mira estas fotos…

Muestra su celular. Ella está tiesa entre dos sillas. En una tiene colocado el cuello, en la otra, la punta de los pies, o sea, los tobillos. No hay nada debajo de ella y ella esta tiesa, tanto que en otras fotos está sobre ella sentada una persona.

Hay varias fotos del suceso. Ella afirma haber estado sentada en esa posición por más de 30 minutos. Znarfo observa cuidadosamente las fotografías.

—Impresionante —comenta Znarfo—. Esto nos lleva a otro tema: el de la sugestibilidad. Lo que estamos viendo aquí es que Tena tiene una gran capacidad de ser sugestionada. En este caso, lo fue por la hipnosis. Esto quiere decir que si la persona que controla el cuerpo está convencida de que su cuerpo puede hacer algo, el cuerpo lo hará.

—A ver, Znarfo, trata de hacer eso sin estar hipnotizado —reta Tena.

—Es correcto, Tena, mi cuerpo solo responde a lo que mi mente le permite. Mi mente solo le pide a mi cuerpo lo que está dentro de ciertos márgenes de seguridad. Es la costumbre. Lo que estamos viendo aquí, te repito, es la gran capacidad de que tu mente se convenza de algo, aún de lo que jamás se imaginó que tu cuerpo podría realizar.

—Bueno, el asunto es que es la mente la determina lo que se puede y lo que no se puede hacer —afirma Tena.

—Así es, es la consciencia —agrega Atela.

—Miren —trata de explicar Znarfo—, el cuerpo tiene sus límites. Estamos acostumbrados a vivir muy por debajo de estos límites en todos sentidos. De hecho, comemos mucho más de lo que necesitamos, tenemos mucha más fuerza efectiva de la que creemos y usamos en forma cotidiana. Hay miles de sucesos que se han dado que prueban eso. Pero eso, lo siento, no prueba que solo la mente le ordene al cuerpo, aunque le ordena mucho más de lo que nos imaginamos. Cierto.

—Eso, Donanrefo, tampoco prueba que el mundo exterior sea reflejo del interior de cada uno. De ser así, como lo dices, entonces existiría un mundo exterior por cada individuo diferente que tenga capacidad de ver o proyectar ese mundo exterior.

—A ver, mira, cualquier cosa que veas que hoy existe, primero fue concebida en una mente —afirma Donanrefo, en voz que ha subido de volumen.

—Si, pero eso que concibió una mente fue el resultado de algo en el exterior que vio u oyó. Nada viene de la mente vacía. Todo viene de la combinación de la mente momentáneamente vacía, con los estímulos del mundo exterior, del mundo real, mezclados con los estímulos del mundo interior, de los sentimientos, pensamientos y química corporal —explica Znarfo, tratando de mantener la calma, sin lograrlo con efectividad.

—No, Znarfo, eres bien terco —dice Atela—. Es inútil contigo; te aferras a tus creencias materiales. Es la mente la creativa. Es capaz de crear de la nada.

—No lo creo —debate Znarfo—. Creo que la mente, por más creativa que parezca, finalmente lo que está haciendo es combinar los elementos que le han venido de su experiencia, es decir, de lo que sus sentidos le han transferido del exterior, con lo que sus sentidos interiores le han comunicado de sí mismo.

—Además, eso que tú llamas “la mente” —combate nuevamente Atela— no es sino el alma, el ser real, el ser verdadero. La mente son los pensamientos sucios, de desperdicio. El alma es pura, es limpia, está libre de pensamientos que solo molestan. La creatividad proviene del alma y esta no necesita estímulos del exterior.

—Pues eso —trata de contradecir Znarfo— está aún más complicado, si así lo quieres ver. El alma, según has dicho…

—El alma —dice Atela— es lo real, es lo que es eterno, es lo que desde tu interior dice las cosas, es la que habla, es la que piensa, es la que puede tener consciencia. La mente solo es producto del cerebro…

—Pero no he desarrollado lo que quería decir —se queja Znarfo.

—Es que no dejas de hablar nunca —recuerda Donanrefo.

—Pero es que una idea debe desarrollarse hasta el final… —insiste Znarfo.

—Es que tus ideas no tienen fin, Znarfito —dice Tena, tratando de ser amable.

—Es que tú jamás escuchas, Znarfo; jamás. Solo hablas —dice Atela, en tono definitivo.

—Bueno, a final de cuentas —pregunta Znarfo—, ¿para qué sirve el cerebro? Es decir, es un órgano admirablemente complejo. Es el que nos va almacenando las experiencias y nos informa lo que nuestro cuerpo requiere y cómo eso que requiere se combina con lo que el exterior ofrece. Es decir, este órgano, que en el caso del humano tiene 1.5 kg en promedio de peso, ¿para qué existe? Habría sino mucho más fácil que el cuerpo humano, en vez de un cerebro tan grandote y tan difícil de mantener bien, solo tuviera un receptáculo invisible para el alma. Además, esta, etérea como es, es decir, que no tiene materia, o sea, que no ocupa un lugar en el espacio ni el tiempo, ¿para qué se mete a un cuerpo que tiene un cerebro que se supone, según estamos descubriendo, sirve para realizar esas funciones que los que creen en el alma dicen que el alma es la que las realiza?

—Es que el cuerpo es solo un receptáculo temporal —afirma Atela—. El cerebro es solo lo que es capaz de manifestar parcialmente el sentido del alma; pero el cerebro es materia y todo lo que el espíritu puro tiene de perfecto, se hace imperfecto al filtrarse a través del cerebro, la mente, los pensamientos, etc.

—Entonces —se le nota entusiasmado a Znarfo—, más a favor de lo que digo: ¿para qué este plan tan tonto de existencia? Es decir, ¿quién concibió un plan tan tonto como este?

—¿Qué tiene de tonto? —pregunta Donanrefo.

—Todo —contesta Znarfo—. La evolución del devenir de las fuerzas del universo logran un gran cerebro, el humano. Pero es un logro totalmente inútil. De hecho, viene a ser un estorbo para que se manifieste la perfección del espíritu, de las almas eternas. No solo eso, sino que usan este cerebro como una especie de vehículo de prueba. Esas almas, eternas, tienen “karmas”, ¿no? —hace una pausa Znarfo—. Y esos karmas determinan cuántas veces deben estar en un cuerpo, con un cerebro, antes de liberarse de esa especie de “castigo” por las cosas que han hecho al estar dentro de otros cuerpos con cerebros en cada una de las encarnaciones que han tenido.

—Es inútil contigo, Znarfo, eres un terco en tus posturas y no te haces flexible para ver otras alternativas —comenta Donanrefo—. Solo sabes darle vueltas a tu misma idea. Todo eso que estás diciendo son “pensamientos”; es la mente la que habla; es tu ego. No tiene nada qué ver con la realidad.

—Yo creo, sinceramente, que —afirma Znarfo— quien de verdad está totalmente fuera de la realidad, son ustedes. Es decir, ¿cómo voy a aceptar que el “plan” del cosmos sea joder gente con pruebas y karmas? El universo existe y la vida es producto de condiciones muy poco probables que se dieron aquí, con nosotros y por eso estamos hablando. Todos nuestros pensamientos, ideas, todo, son producto de nuestros cerebros; y estos solo producen la combinación de lo que les viene desde dentro, desde los cuerpo, con lo que les viene del mundo exterior, que es el mismo para todos y no uno diferente para cada uno. Aunque muchos crean que el mundo que ven es el real, ese no es el real. El real es ese mundo que todos pueden medir si usan los instrumentos adecuados.

—Es inútil —dice Atela—, jamás lo vas a sacar de sus cortas ideas, todas ellas totalmente manterialistas, incapaces de tomar en cuenta el mundo espiritual.

—Así es… —dice Donarefo—. A ver, Znarfo, ¿en dónde dejas el alma? ¿Qué pasa cuando la vida se acaba?

—Pues hasta ahora cuando la vida se acaba —afirma Znarfo— lo que pasa es que todo lo que el cerebro tiene acumulado en forma de pensamientos, memorias, conocimiento, experiencias, pues se va cuando deja de funcionar.

—Es que allí estás confundido, Znarfo —dice Atela—.

—Totalmente confundido y terco, Znarfo —secunda Donarefo. Tena solo escucha y ha hecho un gesto de seriedad.

—¿Y eso es todo? —pregunta Donanrefo—. ¿Para eso existimos? ¿Para que al morir quede nada? ¡Qué frustrante!

—Pues yo eso es lo que veo. De eso estoy convencido —afirma Znarfo—. No tengo por qué imaginar algo diferente. El cerebro es maravilloso, en el sentido de que es una formación físico-química que nos permite, no solo conocer el exterior, sino tener consciencia de que existimos, por lo menos durante este breve tiempo que nos pasamos en la forma de seres vivos, conscientes de su existencia. ¿Qué tiene de malo eso?

—No, si eso no tiene nada de malo. Lo que es frustrante es lo que dices que allá termina todo. Además, te repito, estás equivocado; esto que tu llamas pensamientos son el alma —afirma Atela.

—Por fin, a ver, Donanrefo dice que los pensamientos son lo malo, son el ego, son creaciones de la mente —dice Znarfo—. Pero ahora me dices que los pensamientos, ese “yo”, eso que dice, desde dentro de cada uno “yo”, es el alma. Entonces, ¿el alma piensa?

—El alma no necesita pensar. El alma está conectada con el cosmos, con la fuerza central universal; el alma está unida —afirma Donanrefo—. Lo que la separa del cosmos, de la fuerza universal, son los pensamientos, la mente, el cerebro, el ego, las ilusiones.

—Bah, la verdad, cada vez es más difícil entender lo que quieren decir. Mejor me quedo con mi terca postura de que el cerebro es una maravilla físico-química y que es el órgano o sistema que nos permite tener pensamientos, concebir ideas, combinar lo que nos proviene del exterior con lo que nos proviene del interior y así hacer de la vida algo diferente cada día —afirma Znarfo—. Me gusta esta forma de ver las cosas. ¿A ustedes les gusta la otra forma? Pues bien, continúen viendo la realidad así. No hay problema.

—Oye —pregunta Tena, más bien en actitud tímida—, ¿y cuáles son las ventajas de una forma y la otra de concebir la realidad?

—Bueno, pues, tú misma lo has dicho —afirma Donanrefo— cuando afirmas que lo que nos sucede a nuestros cuerpos es solo producto de nuestras mentes. Lo que estás tratando de decir es que nuestras mentes se interponen entre nuestros cuerpos y nuestras almas. Estas, perfectas por ser espirituales, van a alimentar siempre a tu cuerpo con energía positiva, curativa, liberadora. En cambio, tus pensamientos sin la influencia del alma, van a ser pensamientos apegados a la materia y divorciados de la energía universal.

—Ah —dice Tena, sin cambiar su expresión.

—Si entendemos que estamos conectados a la energía universal —interviene Atela— nos vamos a dar cuenta de que si dejamos que nuestras almas conduzcan nuestras vidas, pasaremos un tiempo mucho más en paz y armonía que cuando dejamos que nuestras mentes, pensamientos de desperdicio y el ego sean los que nos empujen en la vida.

—Ah —vuelve a decir Tena, sin cambiar de expresión.

Znarfo observa, en silencio.

—Bah, ya se calló el merolico —dice Donanrefo.

Znarfo sonríe, en tanto continúa navegando por páginas en Internet.

lunes, 22 de octubre de 2012

Grave incapacidad de entender proporciones

Y continúa la insistencia en erradicar el sistema de representación proporcional en las cámaras. Los que lo dicen, ¿ya se pusieron a analizar lo que sucedería?

El sistema de representación proporcional tiene un objetivo muy concreto: que la proporción de gente que en el país entero votó por un partido, se vea representada por igual número de personas de ese partido en las cámaras.

Si solo existieran diputados por mayoría, tendríamos algo terrible en cuanto a calidad de representación. Si el partido X recibe 40% de la votación, y el partido Y recibe 43% de la votación, pero sucede que en los distritos el partido Y se lleva casi todos por mayoría, vamos a tener que 80% o más de distritos van a tener un diputado del partido Y, pero habrá 40% de personas que votaron por el partido X y ¡no tendrá un solo representante!

Lo que sucede en una situación así —es lo que sucedió con el PRI y el PAN durante muchas décadas del siglo 20 a nivel nacional— es que la calidad de representación deja todo a desear.

El sistema de representación proporcional permite que, en nuestro ejemplo, 40% de los diputados sean, efectivamente, la misma proporción de 40% que votó el electorado a nivel nacional por un partido X.

Esto, francamente, no debería ser tan difícil de entender por parte de la gente en general. Pero, por parte de quienes escriben a nivel público, ¡por favor! Es ridículo que sean incapaces de entender proporciones. ¿No fueron a tercero de primaria? Es en ese nivel que algunos aprendimos la regla de tres.

Con aires de grandeza escriben a diestra y siniestra, blogs y editoriales de pésima calidad, tratando de llamar la atención del muy mal entendido ahorro en el número de diputados y senadores.

¿Quieren realmente llamar la atención en forma fundada? Entonces busquen las causas del problema en donde estas realmente se encuentran. Puede haber 1000 o 5000 o 100 diputados: es igual el número que exista si uno solo de ello es realmente representante. La gente en general no participa, no opina, no emite opiniones válidas —cuando lo hace— porque no cuenta con información adecuada.

Algunos estamos convencidos de que lo único que se puede hacer con el sistema de gobierno y legislación mexicano es erradicar todo lo existente a fondo. ¿Por qué? No es que las cosas no funcionen. Lo que sucede es que la gente cree que nada funciona. La gente en general no percibe que el país avanza un poco adelante que avanzan los demás países del mundo.

Sin representación proporcional, los diputados que deben estar allí presentes para hacer oír el criterio de los que votan por ese partido que tiene pocas victorias por mayoría, pero muchos votos a nivel nacional, serían tan pocos, que se les haría aún menos caso del que se les ha hecho tradicionalmente.

Cuando solicitan acabar con la representación proporcional, la verdad, tal parece que no tienen ni la más remota idea de lo que están hablando.

viernes, 12 de octubre de 2012

Urge exigir transparencia sindical

¿Quién defiende los intereses de los trabajadores?

El sindicalismo en México ha tenido como objetivo principal controlar. Las llamadas conquistas sindicales son atribuciones que se logran a favor de las dirigencias sindicales, no a favor de lo que podríamos llamas la clase trabajadora en sí. Por desgracia, estas nimiedades se diluyen en el chisme político diario.


Los que sufren las consecuencias de esta forma corporativa de sindicalismo son los trabajadores que se supone serían la razón de ser de los sindicatos. Hoy está claro el asunto: los sindicatos se convirtieron en un negocio cuya finalidad inicial quedó escondida por debajo de las capas de la política. Son capas que se han ido formando progresivamente para esconder aquello en lo que los sindicatos y sus dirigentes se han convertido: en exitosos hombres y mujeres de negocios.

La nueva ley laboral era la gran oportunidad para revertir tamaño defecto histórico mexicano. Hemos podido los mexicanos observar abiertamente quiénes están en contra de los cambios que realmente hacen falta en el sindicalismo mexicano.

¿Quiénes están en contra? ¡Los ganadores de la contienda electoral del 1 de julio de 2012! Son los mismos que se opusieron sistemáticamente, durante décadas, a que las cosas cambiaran en el sindicalismo mexicano. Súbitamente, cuando a Calderón le quedan unos cuantos días en el poder ejecutivo, le dan permiso abierto para que comience el proceso de la reforma laboral. ¿Por qué ahora?

Los ganadores de la contienda de julio, esos que recibieron más votos que las otras minorías —aunque también son una minoría— saben a la perfección cómo funciona el pueblo mexicano: es de alma presidencialista. Quedará en la memoria —es lo que pretenden— de los que se convertirían en sus enemigos, que fue un acto presidencialista esa «terrible reforma laboral».

Nuestro sistema cultural —a nivel mundial, no solo en México— es injusto, es desequilibrado, genera grandes dosis de incertidumbre y de sufrimiento en la vida de la gente. Pero nosotros, como país, debemos tratar de ser competitivos con el resto del mundo. La ley laboral nueva nos hará un poco más competitivos. Al ser más competitivo el país tendrá más probabilidades de crecer; y al crecer, más mexicanos podrán vivir un poco mejor.

Claro que la nueva ley laboral es menos dadivosa con los trabajadores. Y es que en este asunto debemos tomar en cuenta a dos tipos de trabajadores: 1) los ya empleados, y 2) los potencialmente empleados. La ley tiene que ser cuidadosa en generar una situación que permita que el trabajador más competitivo y capaz, sea el que tenga más probabilidades de estar empleado. Esto puede sonar duro o cruel; el sistema en sí es cruel. Solo estamos buscando que, dentro de su crueldad sea, por lo menos justo. La nueva ley, en ese sentido, es más justa que la anterior.

Para la sociedad considerada desde el punto de vista global, las leyes justas son las que permiten que las cosas sean hechas por los que tienen más capacidad para realizarlas. Esto redunda en que quienes no están preparados, se den cuenta de que sin preparación, llevan las de perder en la competencia. Los sistemas crueles requieren gente competitiva. El resto del problema es generar una mística de respeto entre todos. ¿Cómo se puede lograr eso?

Si por lo menos la calidad de vida fuera semejante...

Hoy por hoy, es el PAN el partido político que, en solitario, está tratando de que la ley sea más justa, al impedir que los trabajadores sean explotados por sus dirigentes. El costo político posible sería solo entre los dirigentes sindicales; la realidad es que está obligado a impedir que se apruebe una ley que continuaría yendo en detrimento de los trabajadores. Pero, ¿solo el PAN está obligado? Luego entonces, ¡no todos son iguales! ¡Ah, ¿verdad?!

viernes, 28 de septiembre de 2012

El exgobernador de Yucatán, Patricio Patrón Laviada, expone el asunto de los hospitales de Valladolid

Parecen haber costado, indebidamente, mucho más de lo necesario

Todos los días están sucediendo cosas de las cuales es difícil enterarse. El C. Patricio Patrón Laviada, exgobernador de Yucatán (2001-2007, emanado del Partido Acción Nacional), parece tener interés genuino en que las cosas que él conoce —como exgobernador y como ciudadano— también sean conocidas por el resto de los ciudadanos de México. No siempre le hacen caso a lo que dice los medios masivos de comunicación. Te invito a que leas esta historia que agrego abajo para que juzgues por ti misma(o) este asunto —relacionado con la construcción de dos hospitales en Valladolid, Yucatán— que podría ser solo uno de muchos acerca de los cuales jamás sabremos lo que deberíamos saber.

Este es un espacio abierto y libre para que quien así lo desee externe su opinión, a favor, en contra o neutra en torno al asunto. Creo que si sabes algo en relación a este tema, estas obligada(o) a expresarlo abiertamente.

Esta comunicación se envió con copia al C. Presidente Felipe Calderón Hinojosa.


C.P Rafael Morgan Rios

Titular de la Secretaría de la Función Publica.

La presente es en seguimiento a mis reiteradas denuncias sobre presuntos desvíos de recursos en la construcción de dos Hospitales de 60 y 30 camas respectivamente, en los municipios de Valladolid y Tekax en el estado de Yucatán, que vía electrónica presenté los días 20 de Mayo de 2011, 19 de Junio de 2011, 24 de Noviembre de 2011 y 17 de Febrero de 2012.


Ante la falta de respuesta, nuevamente solicito se me informe por este medio el resultado de la auditoría que el Órgano Interno de Control realizó, como consecuencia a las denuncias presentadas contra actos administrativos de los servidores públicos de la Secretaría de Salud Federal y los Servicios de Salud de Yucatán (Secretaría de Salud Estatal).

Para pronta referencia, me permito describir a continuación los siguientes

ANTECEDENTES

1.- Con fecha 20 de Mayo de 2011 vía correo electrónico con el asunto: DENUNCIA HOSPITAL GENERAL VALLADOLID, presenté un escrito dirigido al Lic. Ulises Hernández Rodríguez, en su carácter de encargado del Órgano Interno de Control de la Secretaría de Salud , que a la letra decía:

Por este medio presento una formal denuncia por el uso indebido de recursos en la construcción del hospital general de Valladolid, Yucatán, ya que de acuerdo a los convenios firmados y publicados en la página web de la Secretaria, en el ejercicio 2008 se le enviaron recursos al Estado de Yucatán de manera específica para la conclusión del mencionado nosocomio. Lejos de concluirlo, se le enviaron recursos adicionales durante los ejercicios 2009 y 2010 para la continuación de dicha obra. Adicionalmente se anuncia que le enviarán mas recursos en 2011 para la continuación y hasta ahora no se ve para cuando culminaría.

De acuerdo a la información publicada en boletines de prensa de la Secretaria de Obras Publicas del Gobierno del Estado de Yucatán, se indica que funcionarios de la Secretaria de Salud Federal hicieron un recorrido por la obra física y revisaron los planos, de modo que hicieron observaciones, recomendaciones y sugerencias, dejando en manifiesto el mal diseño, lo que ocasionó costos adicionales, permitiendo la utilización de recursos extras en ejercicios futuros, quedando de manifiesto la utilización de recursos muy por encima de lo estipulado para proyectos de dichas dimensiones. Es importante recordar que la mencionada obra contaba con la autorización del 24 de mayo de 2005 firmada por el Dr. Alvaro Herrera Huerta, Subdirector Ejecutivo de autorización de servicios de la salud, de la COFEPRIS, con el número de autorización COFEPRIS/CAS/3/OR/0998/SS/06.

Hay que considerar que en julio de 2007 la obra presentaba un importante avance y que se contaban con los recursos suficientes para su conclusión en las chequeras del ramo 12 de los Servicios de Salud de Yucatán (17.5 millones de pesos) y en el Fideicomiso para la Salud del Gobierno del Estado de Yucatán (Recursos estatales y federalizados por 19 millones de pesos).

Considere la presente como denuncia y solicito la investigación por la presunta desviación de recursos, indebida adjudicación de recursos violando la ley de obras publicas, precios arriba de lo real, dictámenes u observaciones de funcionarios de la dirección general de planeación y desarrollo en salud que no corresponden a la realidad, por la asignación indebida de recursos federales a obras con presupuestos completos, y los demás que la presente investigación determine.

Anexo documentos que pudiesen facilitar la investigación”.

2.- Con fecha 19 de Junio de 2011 también por correo electrónico con el asuntoDENUNCIA HOSPITAL GENERAL TEKAX, YUCATAN, presenté otra denuncia dirigida al Lic. Antonio Pérez, Titular del Area de Auditoria, Encargado del Órgano Interno de Control de la Secretaria de Salud, en los siguientes términos:

“Por este medio presentamos una formal denuncia por el uso indebido de recursos en la construcción del hospital general de Tekax, Yucatán, ya que de acuerdo a los convenios firmados y publicados en la página web de la Secretaria, en el ejercicio 2008 se le enviaron recursos al Estado de Yucatán de manera específica para la conclusión del mencionado nosocomio. Lejos de concluirlo, se le enviaron recursos adicionales durante los ejercicios 2009 y 2010 para la continuación de dicha obra. Adicionalmente se anuncia que le enviarán mas recursos en 2011 para la continuación y hasta ahora no se ve para cuando culminaría.

De acuerdo a la información publicada en boletines de prensa de la Secretaria de Obras Publicas del Gobierno del Estado de Yucatán, se indica que funcionarios de la Secretaria de Salud Federal hicieron un recorrido por la obra física y revisaron los planos, de modo que hicieron observaciones, recomendaciones y sugerencias, lo que ocasionó costos adicionales, permitiendo la utilización de recursos extras en ejercicios futuros, quedando de manifiesto la utilización de recursos muy por encima de lo estipulado para proyectos de dichas dimensiones. Es importante recordar que la mencionada obra contaba con la autorización del 30 de Enero de 2007 firmada por el Dr. Alvaro Herrera Huerta, Subdirector Ejecutivo de autorización de servicios de la salud, de la COFEPRIS, con el número de Entrada-Salida 06330060200196.

Hay que considerar que en julio de 2007 la obra presentaba un avance del 63% y que se contaban con los recursos por mas de 23 millones de pesos, suficientes para su conclusión en las chequeras del ramo 12 de los Servicios de Salud de Yucatán.

La proyección original presupuestaba una obra con un costo total de 45 millones de pesos y al 31 de diciembre de 2010, de acuerdo al sistema gubernamental de contrataciones de Compranet existían contratos para esta obra por más de 117 millones de pesos

Considere la presente como denuncia y solicito la investigación por la presunta desviación de recursos, indebida adjudicación de recursos violando la ley de obras publicas, precios arriba de lo real, dictámenes u observaciones de funcionarios de la dirección general de calidad y educación en salud que no corresponden a la realidad, por la asignación indebida de recursos federales a obras con presupuestos completos, y los demás que la presente investigación determine. Anexo documentos que pudiesen facilitar la investigación”

3.- Con fecha 24 de Noviembre de 2011 usando el mismo medio de comunicación, presenté una SOLICITUD DE INICIO DE PROCEDIMIENTO DE INVESTIGACIÓN CONTRA EL OIC DE LA SSA, ante la CP Alma de los Ángeles Granados Palacios,Contralora Interna de la Secretaría de la Función Pública, y la hice en los siguientes términos:

“Por este medio presento mi formal queja, en relación a la investigación sobre las denuncias presentadas ante la Secretaria de Salud, por la sobreinversión en la construcción de los hospitales de Valladolid y Tekax en Yucatán.

Como hice referencia en la denuncia presentada el pasado mes de mayo del año en curso, ante el Organo Interno de Control de la SSA, en la construcción de dichos hospitales la Secretaria de Salud Federal autorizó recursos muy por encima del valor real de dichos proyectos y lo que a simple vista se ve es que dichos hospitales no funcionan y se ven sobreinvertidos.

He solicitado avances a la queja presentada ante el OIC de la Secretaría de Salud y las respuestas parecen coincidir en una investigación superficial y con ganas de darla por vista.

El mes pasado el ciudadano Miguel Angel Pat Xuluc acudió a la Secretaría de Salud a solicitar el avance de dicha denuncia y le informaron que todo estaba bien ejercido por el Gobierno del Estado y que la Administración Estatal anterior no contaba con los permisos de construcción corrrespondientes y que por conclusión no habia nada que perseguir.

Le informo tal como lo hice al OIC de la propia Secretaria, que en el paquete de entrega-recepción -al inicio de la presente administración- el 31 de julio de 2007, se entregaron todos los permisos requeridos por la Secretaría de Salud, incluyendo el de la COFEPRIS, asi como los elementos y recursos financieros necesarios para llevar a buen fin los proyectos de construcción.

Por lo anteriormente expuesto, respetuosamente solicito inicie un procedimiento de investigación, contra quien resulte responsable en el Organo Interno de Control, por la auditoria e investigaciones correspondientes al caso anteriormente mencionado.”

Esta misma denuncia la envié con copia a los CP Salvador Vega Casillas, entonces Secretario de la Función Pública y al Lic. Héctor Acosta Félix, Coordinador General de los Organos Internos de Vigilancia y Control.

4.- Por último el día viernes 17 de Febrero de 2012, a través del correo Institucional en la Secretaría de la Función Pública, a su buzón electrónico rmorgan@funcionpublica.gob.mx, a su atención, en su carácter de Secretario de la Función Pública, nuevamente le pedí lo siguiente:

“Dando seguimiento a las denuncias presentadas el 20 de mayo de 2011, y el seguimiento de la misma del 24 de noviembre del mismo año ante el Titular de la OIC de la Secretaria de Salud, en relación a los hospitales de Valladolid y Tekax en el Estado de Yucatán, por este medio y en virtud de que hasta la fecha no he recibido información clara y suficiente en relación a las acciones tomadas ante mi denuncia sobre el presunto desvío de recursos en la construcción de dichos hospitales.

Como hice del conocimiento de esta Secretaría en la denuncia presentada, la Secretaría de Salud autorizó al Gobierno del Estado de Yucatán, a través de la Dirección General de Planeación y Desarrollo en Salud, representada por el Arq. Pedro Madero y el Ing. Arturo Barcena, la realización de una serie de cambios innecesarios al proyecto original autorizado por la COFEPRIS que ocasionó un incremento de costo verdaderamente exagerado con relación a lo licitado y ejecutado en la primera parte del proyecto.

A pesar de que los recursos para dichos hospitales se han enviado año tras año con sustanciales incrementos desde 2007, hasta la fecha los trabajos se encuentran inconclusos, y las obras realizadas no reflejan los montos supuestamente invertidos en ella.

A pesar de las denuncias presentadas para aclarar dichos acontecimientos y se deslinden responsabilidades en la autorización en los permisos, modificaciones y montos requeridos para la conclusión de las obras, la Secretaria de la Función Publica ha permanecido inmóvil ante los hechos que dejan ver presunta corrupción y complicidad entre las autoridades estatales y federales de salud.”

Señor Secretario, hace más de un año presentamos la primera denuncia y hasta el día de hoy no hemos recibido respuesta, a pesar de los reiteradas oficios y de la presentación de pruebas.

En su momento como gobernador del estado de Yucatán, cumplimos con todos los trámites de ley para la construcción de los hospitales de Valladolid y Tekax. Se recibieron todas las autorizaciones de la SSA, hasta llegar al permiso definitivo de la COFEPRIS, que acreditó y certificó que se habían cumplido los requisitos para garantizar la calidad de las obras y los servicios que ahí se prestarían. Estostrámites fueron más prolongados de lo normal por la particularidad de ambas obras: oficialmente serían Hospitales de 60 y 30 camas respectivamente, pero se realizarían obras de más para ampliarlos a 90 y 60 camas censables en el momento que se necesitara. Los presupuestos, con todo y la construcción de más para la futura ampliación en el número de camas, eran de 95 y 45 millones de pesos respectivamente. Ambos nosocomios se dejaron al final de mi gobierno, el 31 de Julio de 2007, con un avance de 40% de obra, de acuerdo al presupuesto y con los recursos para terminarlos disponibes, como se señala en los antecedentes arriba expuestos.

Al día de hoy se han erogado más de 200 y 120 millones de pesos respectivamente y aún no se terminan. El argumento esgrimido por el actual Gobierno del Estado de Yucatán para justificar tan enorme gasto, es que en una visita a las obras, funcionarios de la Secretaría de Salud Federal, hicieron observaciones, recomendaciones y sugerencias, dejando en manifiesto “el mal diseño de las obras”.

Por cierto, es evidente que en ambos hospitales, a simple vista, no se aprecia cómo se pudieron ejercer tan cuantiosos aumentos del costo de las obras. No hay ampliaciones en la estructura que justifiquen ese aumento desproporcionado.

Señor Secretario Morgan, de lo anteriormente expuesto se desprenden las siguientes preguntas:

¿Cómo es posible que en una visita de 2 días al Estado, funcionarios federales hayan podido señalar que un diseño, que llevó largos estudios, y la aprobación de las autoridades competentes, está mal hecho?

¿Desde cuándo una SUGERENCIA de un supervisor de obra puede estar por encima del permiso dado por la autoridad competente, y además superior jerárquico?

¿Es admisible que mediante una SUGERENCIA de un supervisor de obra se ejerzan cerca de 200 millones de pesos de más? Esa cantidad permitiría la construcción de otros 4 hospitales cómo el de Tekax. A todas luces es absolutamente fraudulento desaparecer el dinero público, justificando ladesaparición por una simple “sugerencia” de un funcionario menor del Gobierno Federal.

Y una última pregunta: ¿Cómo es posible que el Órgano Interno de Control de la Secretaría de Salud Federal, a casi año y medio de haberse presentado la denuncia, no se haya dado cuenta de estas violaciones a la ley, y de los evidentes desvíos de recursos en el sector Salud de Yucatán?

Por tanto, Señor Secretario, tengo que presumir que existe colusión entre altos funcionarios del ámbito federal, particularmente de la Secretaría de Salud y de su Órgano Interno de Control, con funcionarios del Gobierno del Estado de Yucatán; esta colusión persigue proteger a autoridades estatales que incurrieron en claros actos de corrupción.

Es inaceptable para cualquier gobierno solapar estos escandalosos hechos de corrupción, que han atrasado la puesta en servicio de hospitales que hubieran evitado pérdidas humanas por enfermedad, y el dolor derivado para las familias de los más pobres y necesitados de Yucatán.

Pero más inadmisible es que, un gobierno federal que se autocalifica de humanista, sea partícipe de una descarada permisividad ante un desvío de recursos públicos de esta magnitud, dejando inconclusos dos hospitales con un sobrecosto para el erario, y aún peor, con pérdida de vidas humanas y problemas de salud no atendidos durante ya hace cinco largos años. Tenga la seguridad de que un servidor y la sociedad yucateca en su conjunto, no callaremos ante estos escandalosos hechos e insistiremos en denunciarlosdado que han lastimado nuestra sensibilidad, y vulnerado el derecho a la Salud de miles de yucatecos.

Ccp. Lic. Felipe Calderón Hinojosa
Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos

Maestro Salomón Chertorivsky Woldemberg
Secretario de Salud

sábado, 22 de septiembre de 2012

Martí Batres dice “no” a ley laboral de Calderón

La única ley laboral que puede funcionar en México es la que hoy existe.

No, es falsa la línea anterior. Muchas reformas laborales podrían resultar en leyes mucho mejores para México, pero la politización total de este tema hará que sea imposible llegar a una ley que de verdad transforme al país en un área de mayor productividad.


La ley que Calderón promueve es absolutamente funcional. Provocaría que el país se convierta en una área de gran atractivo para la inversión internacional. Por otra parte, el trabajador productivo tendría todas las de ganar —cual debe ser— en vez de que personas vividoras, típicos chambistas, se apoderen de puestos de trabajo y los conserven únicamente porque están “bien conectados” con el poder sindical.

Esa es la fórmula perfecta para tener a un país al filo de la disfuncionalidad total. Y así es como México está acostumbrado a funcionar: con leyes sujetas a negociación constante, leyes en las que la última palabra la dicen jueces que no tienen que referirse a ningún precepto hoy, porque mañana, la misma situación va a provocar que se aplique otra ley, porque el sapo es diferente —por lo tanto, requiere otro tipo de pedrada.

La actual ley laboral es altamente demagógica. Fue la respuesta a patrones que se pasaban de lacras. Entonces se produjo una ley para que los trabajadores sean los que se pasen de lacras. Así tenemos un país a todo dar: las leyes que nos rigen están diseñadas para ver quién puede ser más lacra, quién puede vivir más tiempo sin cumplir lo que sería su simple deber.

Si Martí Batres se opone a una ley, sin duda, esa ley es a favor de la productividad. Un país con una productividad mayor, es un país en el que todos pueden vivir un poquito mejor. Un país con baja productividad, es una región del mundo en la que la gente se anda aprendiendo fórmulas para conquistar leyes sin cumplirlas. Así nos encontramos hoy.

La gente ya está en las calles protestando por una ley laboral que ni conocen. Esa es la realidad. No entiende a fondo las consecuencias de esa ley. Jamás podría Felipe Calderón haber enviado al congreso una ley que iría en contra de los derechos de los trabajadores buenos, es decir, de los trabajadores que son productivos. Jamás lo habría hecho. Pero, eso, desde luego, está fuera de toda posible consideración. Ven en Calderón al “malísimo de la película”, al anti héroe total. Salen a la calle a protestar en contra de cambiar las cosas, como si México fuese hoy un país de primera.

El país lo formamos todos los mexicanos, no solo los políticos. Estos tienen poder hoy totalmente vigilado. Si tú eres un ciudadano mexicano y no estás vigilando tu gobierno municipal, estatal o federal, es porque no quieres hacerlo; porque no tienes interés.

Si tú no cuentas en tu ciudad con una prensa que analice las cosas en vez de mostrártelas como a los dueños del capital les interesa que otros las lean, es también porque no lo quieres. Los medios masivos de información hoy deberían estar en poder de las comunidades, en vez de estar en poder de intereses polarizados, ya sea políticos o económicos. Si no lo están es porque en el país nuestro no existe la cultura de la información limpia y sin sesgo. La gente lee lo que le ponen enfrente, sin pensar en analizarlo.

Los titulares de los impresos te están mostrando lo que los que los dirigen creen que tú debes conocer en primer plano. A través de los titulares ellos te están diciendo cómo debes pensar. Entonces, sin darte cuenta, vas tomando el camino que ellos te van mostrando.

En Mérida, la de Yucatán, hubo una vez una prensa que describía las cosas con fuerza y sabía poner los puntos sobre las íes. Pasó el tiempo y comenzó a tratar de deslizar su información hacia otro lado. Algo sucedió: la gente que leía esta prensa se dio cuenta y decidió dejar de leerla. Así, ese órgano dejó de ser estrictamente informativo y se convirtió en un órgano sujeto a ser vehículo de manipulación para que los postores aceptados transfirieran su mensaje como a ellos y sus causas les conviniera. Dejó de ser una prensa para servir a los intereses de la comunidad —en abstracto— y se convirtió en una prensa para servir a sus propios intereses económicos.

Esa triste historia es correcta: esa prensa era parte de un conjunto de negocios. Los negocios se forman, se levantan, para ganar dinero: hacer que el capital rinda. Y eso es lo que legítimamente estaban haciendo. Pero, sucede que, antes, esa misma prensa fue un gran negocio ayudando, al mismo tiempo, a los intereses de la comunidad. La coincidencia se dio por unos años: lograron ser el órgano de mayor circulación, captando, así, la mayoría de los mensajes comerciales.

Una comunidad debe tener un órgano informativo sostenido por la misma comunidad. Es la única manera de garantizar que lo que la comunidad debe conocer, saber, entender, captar y razonar, va a ser presentado de tal manera que cada individuo cuente, en lo personal —con solo leer la prensa comunitaria— con toda la información requerida para tomar buenas decisiones.

Artículo 7 hoy es solo un nombre que se está quedando en el recuerdo de algunos y en el olvido en otros. Es el que puede convertirse en un órgano fiscalizado por la comunidad de los habitantes de Mérida y ser usado en forma estricta para comunicar exactamente aquello que a todos les conviene saber. La prensa, impresa o por Internet o por radio o TV, es información. Esta sirve para una sola cosa: contar con elementos para tomar las decisiones apropiadas cuando llega el momento.

martes, 11 de septiembre de 2012

¿Es el espíritu o es el cerebro?

Son dos visiones encontradas, muy difíciles de reconciliar. Unos ven la vida como un paso temporal, otros, la minoría, ven la vida como una oportunidad única.

Los que ven la vida humana como un un paso temporal, tienen la creencia de que el cuerpo humano no es capaz de generar lo que la persona siente. Ellos dicen que la capacidad de pensar y razonar que tiene el humano, de sentir tristeza y alegría, no puede provenir del cuerpo, sino que tiene que tener su origen en algo que está por encima del cuerpo y que es realmente independiente del cuerpo, pero por la temporalidad de la existencia humana, se encuentra adscrita a un cuerpo. Dicen que no es la mente, no es la inteligencia, no es la memoria. No es nada de eso, sino que es el espíritu, que llaman también alma. Dicen, además, que se trata de una entidad eterna, que es Única en el Universo, en todas las dimensiones.

Los otros, una minoría que crece muy lentamente en proporción, pero que sí crece poco a poco, está convencida de que la vida humana es el resultado de muchos acontecimientos que se fueron dando a lo largo de miles de millones de años, al igual que las demás especies de seres vivos que podemos observar en el planeta Tierra. En opinión de estos, tú debes vivir la vida con intensidad porque es una oportunidad única, imposible de repetir —por lo menos con la tecnología de hoy— y que debes apreciar el acto de vivir como algo de gran valor, como lo de más valor que realmente posees, por encima de cualquier riqueza relativa que logres dentro de tu entorno socio-cultural-económico.

En tanto que los creyentes en el alma dicen que debes ser bueno porque si no eres bueno, vas a sufrir en alguna forma para pagar lo que hayas hecho malo, los que consideran la vida como una simple oportunidad única, te dicen que debemos promover la ética entre los humanos y enseñar que debemos siempre buscar actuar de tal manera que hagamos por nosotros mismos y por los demás, lo mismo que quisiéramos que los demás hagan.

En tanto que los primeros consideran que las diferencias son asunto relacionado con la predeterminación del universo, los segundos consideran que las diferencias son imperfecciones de las estructuras socio-culturales y que podemos, todos juntos, perseguir que sean perfeccionadas.

Los primeros creen que las reglas de las sociedades son dogmas o enseñanzas que nos llegaron a los humanos de otras dimensiones y por eso debemos seguirlas. Los otros, la minoría, cree saber con certeza que todas las leyes socio-culturales y económicas son creaciones humanas, sujetas a ser perfeccionadas hasta lograr grupos humanos equilibrados, en los que la incertidumbre sea compartida por todos y no pueda existir una situación en la que a algunos les toca algo que a otros ¡no les alcanzó!

Los primeros ven la ciencia como algo en lo que no se tiene que confiar mucho. Los segundos ven la ciencia como el camino del conocimiento positivo, ese conocimiento que, en un momento dado, todos pueden compartir y percibir en forma idéntica, según los instrumentos tecnológicos con que se cuente en cada etapa de desarrollo científico.

Los primeros tienden a proclamar que la ciencia está llena de falsedades y que se contradice muchas veces. Los segundos creen saber con certeza que la ciencia es un camino de conocimiento que se perfecciona conforme avanza y, por lo tanto, algo que antes se pensaba que ya se había entendido, posteriormente, con nueva tecnología para observarlo, se perfecciona; entonces, el conocimiento y la teoría se modifican.

Tú, ¿en qué parte de estas graves divisiones de la humanidad te encuentras? ¿Perteneces a la minoría que piensa que la vida es una oportunidad única y que lo que sea que hagamos en ella es, finalmente, responsabilidad exclusiva de los humanos? O crees tú, más bien, que la vida es un estado temporal de existencia para probar que tú, tu ser verdaderotu almaevolucione hacia niveles superiores con el paso por la experiencia durante la cual estás incrustado en un cuerpo material que funciona en base a leyes físico-químicas.

¿En dónde te encuentras tú? ¿Qué es lo que crees?

Algunos afirman que saben, otros solo declaran que creen. Otros afirman que creen en base a evidencia que han tenido la oportunidad de experimentar.

Lo cierto al caso es que la condición humana en alguna forma genera grandes cantidades de personas —hoy somos 7 mil 400 millones— la mayoría de las cuales tiene un nivel de sufrimiento muy elevado, en tanto que la gran mayoría, con o sin sufrimiento, vive con un sentimiento de incertidumbre constante tal, que debe invertir una gran cantidad de su energía existencial en tratar de convencerse de que todo va a salir bien.

La evidencia científica hoy parece indicar que desde el momento en que aparecimos los primeros humanos —hace 220 mil años— pasaron 150 mil años durante los cuales todos nuestros ancestros vivían en un hábitat que les proveía alimento y aposento sin que nadie tuviera que trabajarlo. Entonces vino una catástrofe natural, hace unos 70 mil años —un volcán que lanzó cenizas, matando el hábitat que habían disfrutado nuestros ancestros. Fue entonces que unos cuantos, un puñado muy pequeño, tuvo que encontrar la manera de sobrevivir.

Lo que vemos hoy es el resultado del éxito que el camino escogido logró. Porque de ser un puñado de individuos —menos de 1000— a ser 7 mil 400 millones hoy, no se le puede llamar sino éxito rotundo —en cuanto a capacidad de sobrevivir en un hábitat totalmente controlado por el conocimiento humano. Pero, ¿a qué costo?