martes, 15 de noviembre de 2011

La razón de ser de los legisladores se ha agotado

Los legisladores aparecen en el sistema democrático para representar a la población en la creación de las leyes. Hoy en día la población se puede representar a sí misma a través de lo que la tecnología informática permite. Los legisladores se han convertido en entes obsoletos. Los sueldos y los costos relacionados con el poder legislativo han dejado de tener razón de ser. La sociedad debe optar lo más pronto posible por la desaparición de ese llamada "Poder Legislativo".

La mecánica es tan sencilla, que un niño de 10 años con acceso a Internet podría diseñar la aplicación para aglomerar y manejar en forma totalmente automática todo lo que el país necesitaría para que sean los ciudadanos interesados en hacerlo quienes en forma directa vayan creando nuevas leyes, modificando las existentes o cancelando las que sean obsoletas.

Por otra parte, el poder ejecutivo también debe modificarse y convertirse en un coordinador que se cambie cada año solo para supervisar a nombre de los ciudadanos, pero en estrecha relación con ellos, a los profesionales de la administración y las finanzas públicas. Por otra parte, todos los que sean empleados de entidades de gobierno deberán estar en todo tiempo sujetos a pruebas al azar y a pruebas periódicas para detectar su nivel real de capacidad y desempeño en el trabajo.

Fin del Poder Legislativo


Lo que sí en forma definitiva debe terminarse, es el poder legislativo. Este ya no tiene una sola razón para existir como tal. El costo es insultante y el dinero que se usa en este poder viene a ser algo completamente inútil. Es hora de acabar con este "nivel" de políticos. De hecho, la reforma o revolución civil debe comprender el cambio de todos los niveles de gobierno, empezando por el poder legislativo.

Procedimiento sugerido


Este solo es uno de miles de procedimientos que podrían aplicarse. Como afirmé arriba, un niño de inteligencia mediana podría hoy diseñar cómo funcionaría un sistema para capturar los intereses de los ciudadanos en cualquier tema legislativo.

Empecemos con una reforma educativa. Todo, como siempre debió haber sido, empieza con la propuesta de un ciudadano. En este caso, nuestro ciudadano X cuenta con credencial de elector o cédula de identidad oficial. Además, sus huellas digitales han sido tomadas. Este ciudadano está ya, capacitado para ingresar una propuesta legislativa. Nadie que no pueda quedar plena y formalmente identificado podrá comenzar o participar en forma alguna en una propuesta ciudadana legislativa.

¿Cómo debe proceder? Obvio, define su propuesta legislativa, la pule, la comenta con sus allegados físicos o con sus allegados virtuales, hasta perfeccionar la definición. A continuación, exponemos un ejemplo de propuesta legislativa:

(1) La educación en México solo podrá ser dada en escuelas cuyo presupuesto provenga de un impuesto al consumo específicamente creado para la educación. Las escuelas comenzadas por personal privado deberán solicitar fondos del gobierno para levantar las escuelas y sí se podrá invertir capital de la comunidad, pero por el solo hecho de abrir la escuela, deberán admitir a cualquier mexicano que solicite entrada, previa aprobación de un examen homologado a nivel nacional, obligatorio, para todos, sin distinción de raza, credo, condición social, género o cualquier otra diferencia.

(2) Se creará un impuesto nacional al consumo, de un porcentaje X sobre lo que sea que se adquiera, sin distinción de bienes o servicios de cualquier tipo. Esto hará que la contribución a la educación sea proporcional al comportamiento como consumidor que tenga la persona. Quienes más consumen productos y servicios más caros, mayores contribuciones harán al sistema educativo. La proporción deberá ser calculada —en caso de tener posibilidad de ser aprobada esta propuesta— por técnicos financieros que conozcan de la necesidad del país para homologar la educación al más alto nivel posible de calidad, y que en forma más adecuada pueda ser soportado por la totalidad de los ciudadanos, según sus hábitos de consumo.

(3) Queda estrictamente prohibida la sindicalización de los maestros de cualquier nivel. Los salarios de los maestros se marcarán de acuerdo a los niveles reales de capacidad y profesionalismo, además de la calificación que recibirán de los alumnos sin que estos tengan en forma consciente que lo que estarán haciendo es calificar la calidad de sus maestras y maestros. Ninguna persona podrá ser maestro a ningún nivel sin antes haber sido evaluado en sus aptitudes y disposiciones psicológicas para hacer el trabajo. Por separado serán, además, los candidatos a maestros, evaluados en sus conocimientos relativos a las materias que pretendan impartir.

Esos 3 puntos serían colocados en una página de sugerencias ciudadanas y, a partir de ese momento, todos los sitios de Internet en el país tendrían un link frecuente invitando a la gente a participar en el primer nivel de la sugerencia.

Este primer nivel es solo para que se mida el interés general en el tema. Aquí solo vamos a pedir un sí o un no como respuesta. Al cabo de cierto tiempo, se cierra la primera etapa y si tienen más sí's que no's, entonces se da por aceptable e interesante la propuesta.

Las personas que opinen sobre la propuesta deberán entender que decir 'no' solo es válido cuando definitivamente la propuesta jamás la aceptarían, no importa cuántas modificaciones le hagan. Un 'sí' como calificación significaría que puede ser que le hagan sugerencias a la propuesta.

La misma página tendría la posibilidad de que se le vayan agregando artículos o se modifique la redacción de los existentes.

El resultado final sería una legislación lista para exponer a la consideración de todos. Los tiempos para hacerle modificaciones se habrán terminado y habrá un tiempo para que se perfeccione la redacción y se cancelen ambigüedades.

Todos los detalles de la ley fundamental que se crearía como base de la propuesta serviría de pilar para la reglamentación concreta, misma que podría ser diferente para lugares diferentes.

La calidad de las aportaciones seria la que se daría a sí misma un lugar u otro para quienes solo tendrían como participación ir votando por cada paso propuesto. La votación general para la aceptación o rechazo de la ley propuesta sería durante un periodo de tiempo relativamente cerrado, durante el cual se usarían recursos públicos para anunciar la necesidad de votar durante un periodo determinado de tiempo.

De hecho, los anuncios a cargo del erario nacional se comenzarían a dar desde que el proceso para crear la nueva ley haya llegado a cierto nivel de interés de ciudadanos identificados.

Como los anuncios se harían a través de medios de comunicación existentes, parte de la legislación general sería la obligación de estos medios de transmitir los mensajes que por encargo, la sociedad requiera hacer públicos en forma masiva en un corto tiempo.

Definitivamente ese proceso sería mucho menos costoso que lo que ahora nos cuestan los diputados y senadores (más todos los que los rodean).

Aquí está la primera propuesta ciudadana, aunque aún no existe el sistema. Pero vamos a encontrar un sistema adecuado para comenzar a hacer pruebas de interés. Por el momento sería bueno cualquier comentario en el sentido de la propuesta general y, de paso, de la propuesta de reforma educativa como ejemplo de lo primero que podría lanzarse.

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