sábado, 22 de octubre de 2011

Es que, tal parece que todos son priistas, papá

"Me dice ese muchacho que Patricio Patrón fue un gran ladrón. Que es de los que más han robado en todos los sexenios. Pero yo veo que este señor da la cara en Facebook, abiertamente. No creo que lo haría si fuera un delincuente. Pero no tengo datos para combatir lo que me están diciendo." Así me decía mi hija, alumna de la escuela de leyes de la Universidad Marista. "Todos son priistas, papá". 

¿De verdad eso creen? Si lo creen, ¿por qué será? Me hago esta pregunta una y otra vez. Pero la respuesta es muy fácil. No es necesario rebuscarle por todos lados. La respuesta es muy sencilla: por alguna razón, el priismo controla los medios o estos han hecho todo lo posible para que en tanto el panismo ha gobernado el país, los mexicanos oigan todos los días que las cosas están mal.

Nada más falso. Los números duros del tiempo que los gobiernos panistas han estado a cargo de la federación —presidentes Fox y Calderón— hablan muy sólidamente: son los 11 años en que el país ha logrado la máxima consolidación financiera en toda su historia. México, antes de estos 11 años, era el país de la tragedia sexenal. Puntualmente, conforme se acercaba el final de cada sexenio, la economía de México se caía en pedazos. Eran crisis seguidas de crisis. El crecimiento tan cacareado resultaba que se convertía en retroceso al final de cada sexenio.

Pero todas esas crisis sexenales parecen haberse borrado de la memoria de muchos mexicanos que las vivieron. Es falta de sensibilidad y de comprensión de la realidad. Yo les diría: solo comparen lo que sucedía al final de cada sexenio con la solidez de la economía nacional el día de hoy. Cada vez que una crisis internacional provocaba que los inversionistas bursátiles vendieran sus acciones mexicanas, se daba una brusca devaluación de la moneda: no habían dentro del sistema monetario mexicano suficientes dólares para cubrir la demanda de una crisis.

Esa situación es completamente diferente el día de hoy. Las peores crisis bursátiles internacionales se han  dado entre 2000 y 2011. El precio del peso mexicano se desliza —como para que los que demandan dólares los tengan que pagar a un precio muy elevado— y luego regresa a sus niveles "reales", o sea, los basados en la simple ley de la oferta y la demanda. Solo la mercancía 100% hecha en el exterior —como el software— se ajusta al precio del peso nuevo. Todo lo demás se mantiene y sufre, con el tiempo, los efectos de la inflación internacional —como 4% anual— en vez de esas galopantes inflaciones que antes se generaban.

Los políticos populistas estaban felices en la era en que el gobierno mexicano —cuando el PRI fue gobierno— imprimía billetiza que, básicamente ¡era dinero falso! Entonces la inflación era "galopante". Avanzaba a galope: llegó a ser de 160% anual. Para no caer, el gobierno sencillamente imprimía más y más dinero. El resultado era la escasez de bienes. Hoy el panorama es totalmente diferente. El gobierno no controla la cantidad de dinero que debe imprimirse, sino el nivel de producción efectiva de todo el país. Circula más dinero si la economía ha crecido. Si la economía decrece, disminuye el circulante. Esto provoca que los precios se mantengan y la producción sea en todo momento favorable al consumidor: esto se puede comprobar fácilmente por la cantidad de "ofertas" comerciales especiales  activas la mayor parte del tiempo.

Las reservas internacionales de México estaban en alrededor de US$20,000 millones cuando Fox recibió el encargo en 2000. Al terminar ese encargo, Fox dejó una reserva de US$63,000 millones. Entre 2006 y hoy —octubre de 2011— el régimen de Calderón —con todo y las crisis internacionales, los problemas de seguridad y la baja en el turismo— ha visto que esas reservas han llegado a US$135,000 millones a un año de terminar su mandato. Durante el tiempo que el PRI gobernó México jamás las reservas fueron suficientes. Todos los sexenios —con excepción del de Zedillo "el priista más odiado"— terminaban con la reserva internacional vacía.

Y si así son las cifras con las reservas, ¿cómo está la deuda internacional de México? Porque de nada serviría una gran reserva si el nivel de endeudamiento creció. Pero sucedió todo lo contrario: el nivel de endeudamiento disminuyó radicalmente. Esto es lo que ha hecho que el "poco" crecimiento anual del PIB sea sólido, sostenido, basado estrictamente en el aumento de la producción  y el intercambio comercial. La impresión de billete sin control que se practicaba en los regímenes priistas provocaba un crecimiento artificial de la economía, sostenido en una burbuja inflacionaria que caía estrepitosamente cada final de sexenio.

¿Por qué no ha crecido a mayor ritmo México durante los últimos 11 años? Sencillo: hay una serie de reformas estructurales básicas que los legisladores de oposición les han negado a los mexicanos, es decir, los legisladores del PRI y del PRD  y demás partidos satélite. Calderón y los panistas, en un tono bastante "poquito", "bajito", con temor a sonar como lo que los mexicanos deberían aplaudir —y sin ayuda alguna de los medios masivos de comunicación— lo han denunciado muchas veces, pero no con el suficiente nivel de volumen como para que todos los mexicanos lo entiendan.

Las reformas estructurales que no se han dado son: la energética —PEMEX y CFE—, la educativa —SNTE—, la judicial —"Presunto culpable"—, la fiscal —mejor distribución de la contribución y basar esta en el consumo, más que en el ingreso—, la laboral —combate al corporativismo político. Si estas reformas se hubiesen aprobado, la tasa de crecimiento anual de México habría sido definitivamente, por lo menos, del doble. Eso significaría disminución del ancla de la pobreza. Los demagogos de la política andan pregonando por todos lados la necesidad de la disminución de la pobreza, pero jamás sugieren que esta solo puede disminuir cuando aumenta la producción, o sea, la riqueza real de la economía. El dinero acumulado, contabilizado en acciones y valores de los grandes billonarios modernos no significa riqueza real, sino potencial. Solo se convierte en riqueza real cuando se coloca en operaciones que incrementen la productividad, que es la única que puede aumentar los empleos reales.

¿Por qué invertirían en operaciones de elevación de la productividad en México si este no cuenta con una legislación favorable al incremento de la productividad sino solo favorable al elemento demagógico de la economía? En tanto la ley laboral —combinada con la energética y la fiscal— no favorezca el crecimiento de la producción, esta solo aumentará al ritmo lento que hemos visto durante los años en que China creció a casi el triple que México. De hecho, el crecimiento de México es una demostración de que, a pesar de leyes demagógicas, su ubicación en el contexto mundial lo hace un punto estratégico para la colocación de negocios, aún a pesar de un ambiente legal incierto y poco confiable.

La realidad es que las administraciones federales panistas han hecho maravillas a nivel nacional. La decisión de Calderón de combatir el crimen organizado de todos los tipos —narco, extorsión, secuestro, robo organizado, corrupción oficial— es histórica. La actitud en el pasado fue de "negociación", lo cual significa, realmente, "dejar que el crimen crezca"... ¿Hasta cuándo? ¿Hasta que el crimen ya se haya adueñado de toda la sociedad, a todos los niveles? Esta decisión, que debería haber sido recibida por los mexicanos con aprobación contundente —y lo fue en un principio— fue poco a poco disminuyendo conforme la insistencia mediática cantó a diario las muertes en vez del detenimiento —tiene que ser mejor, dado que se combate— que efectivamente se ha estado dando.

En Yucatán, el gobierno 2001-2007 de Patricio Patrón Laviada, no solo concluyó y pagó deuda contratada por Cevera Pacheco —en obras con las que se "adornó", sin pagarlas— sino que dejó fondos billonarios para que se concluyeran obras: hospitales, carreteras, terrenos.  Hasta hoy sabemos, en Yucatán, que hay dos hospitales en los cuales, oficialmente se ha "gastado" ya todo lo que dejó Patricio Patrón y un tanto más, ¡y estos no presentan avance real! Los pasos a desnivel de la carretera Mérida-Progreso tardaron 2 años en concluirse, cuando el plan presupuestal dejado por la administración de Patricio Patrón eran para concluirse el mismo año que Ortega Pacheco tomó posesión.

El régimen de la Ortega Pacheco no solo ha dejado de hacer obra, sino que ha endeudado al estado en por lo menos $5 mil millones más, ¡sin obra! Se descubrieron movimientos de pagos efectuados a empresas "fantasma". "Todo está en orden", dicen. Probablemente en el papel, para los contadores de escritorio. Pero si salen a examinar con cuidado en dónde se ubican las "empresas" que en el papel recibieron los pagos, ¡entonces se descubrirá el desorden verdadero! De hecho ya se han realizado estas investigaciones: existen fotografías de los locales de las "empresas fantasma".

¿Por qué han hecho esto los gobiernos priistas? Porque no se trata solo de Yucatán: allí está el caso de Coahuila: de $360 millones de deuda al principio del período de Moreira, al final el nivel es de $35 mil millones. ¿Qué hacen con este dinero? La tendencia nos obliga a deducir que se trata de "ahorros" hechos con miras a recuperar el poder federal en 2012. "El Partido" se ha convertido en el elemento más importante, por encima de "El País" llamado México. Es más importante que pierda el partido panista en imagen y que los ciudadanos vivan engañados, que que el país crezca y se beneficien todos. Para ellos solo vale el beneficio de "su" partido, "El Partido", el PRI. Esto se parece mucho a lo que sucedió en la Alemania nazi o en la Rusia soviética. El autoritarismo chino tiene una diferencia a favor del pueblo chino: es un autoritarismo dirigido a elevar la productividad y disminuir la pobreza aumentando la riqueza, en vez de distribuyendo la pobreza.

Ojalá que algunos jóvenes de la Universidad Marista —y de otras universidades con jóvenes en una profunda confusión existencial— se enteren de los datos duros, de los números reales, los que verdaderamente describen los resultados, en vez de basar sus opiniones y criterios en rumores y chismes generados por políticos demagogos que solo buscan el beneficio de "su" partido político.

A muchos mexicanos nos gustaría ver en la competencia democrática, partidos políticos que, como el panismo —es una realidad comprobable estadísticamente— buscan el beneficio sustentado del país y no solo victorias electorales para tomar el poder y servirse de él, en vez de servir a la ciudadanía.

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