viernes, 2 de septiembre de 2011

Sí, claro, el mal gobierno, ¡abajo! Pero, Calderón, ¿ha hecho un mal gobierno?

Es realmente preocupante lo que sucede en nuestro país. Todos los días vemos en los foros toda clase de insultos en contra del presidente Felipe Calderón Hinojosa.

Los datos son exactos, se puede corroborar a nivel internacional. Se trata de un presidente que ha hecho bien todo lo que le corresponde hacer. Ha actuado con un ápice de astucia política, mismo que le agrandaron con lente de aumento.

Pero esa su astucia política tenía razón de ser. ¿Nos gustaría que el país estuviera en este momento con todos los niveles de gobierno impregnados por corrupción? ¿Nos gustaría ser lo que él impidió que fuéramos: un narcopaís?

Es injusta la forma en que se le ha tratado. Tiene la herencia maldita de haber ganado la elección, en 2006, con muy poco margen. Ese poco margen fue manejado por el que perdió como una oportunidad para tratar de venderles a sus seguidores la idea de que no perdieron sino que les habían robado la elección. El que perdió en 2006 habría ayudado mucho a México si hubiese aceptado con humildad una derrota que casi fue una victoria. Él había dicho unos cuantos días antes que por un voto (1 = uno) de diferencia en su contra, él aceptaría el resultado.

Calderón se asustó cuando los medios, en vez de exaltar la realidad presentada por el IFE, sembraban más y más la duda. ¿En qué estaban pensando? ¿A quién estaban tratando de favorecer?

En todo momento festinan los de la oposición del PRI, como lo hace el perdedor de 2006, cada ve que las cosas salen de tal forma que Calderón se puede ver mal. No les interesa en lo mínimo lo que a México como país le suceda sino solo que Calderón se vea mal; que no se vea entre los ciudadanos de México como un buen presidente.

Pero sí lo ha sido. El combate frontal a la delincuencia organizada era absolutamente necesario. No hacerlo habría sido un crimen de estado. Lo ha hecho lo mejor que ha podido, con los elementos que recibió. Tanto Ejército como Armada hoy son cuerpos armados más convencidos de su valor para nuestro país.

Al momento de tomar Calderón el poder en diciembre de 2006, sabía que el proceso que había antecedido su subida al poder no ayudaba en nada su figura presidencial o su popularidad. La victoria de Calderón habría sido mucho más amplia, de no haber sido por la calumnia difamatoria que el candidato perdedor le lanzó en el último debate. Ese día la elección perdió más de 2.5 millones de votantes que antes tuvieron la intención de emitir su voto por Calderón. El perdedor sembró una duda, misma que jamás pudo probar. Su calumnia difamatoria quedó allí, en el olvido. Pero es algo que jamás los mexicanos deberíamos olvidar.

Cada vez que toco este tema tengo la necesidad lógica de plantear ese pasaje de la historia de México. Es un insulto a esos mexicanos —más de 1,200,000 que participaron en el conteo de los votos de la elección de julio de 2006— el insinuar que hubo un cochinero, como el perdedor gustó de expresarse cada vez que tuvo la oportunidad. Es un ser que rebajó la calidad de México como país democrático. Cambió el rumbo de México por lo menos, por un tiempo.

La presidencia de Calderón ha sido, no buena, ejemplar. En septiembre de 2011 está comprobando que todo lo que ha hecho, lo ha hecho bien. Que lo que no ha podido hacer es lo que la ley no le ha permitido. Y muchas cosas que la ley no le permite, no es a él al que se le perjudica, sino a México como nación.

No dejó de aprovechar la ocasión para recordarles a los legisladores la necesidad impostergable de aprobar la nueva ley laboral y otras más que él mismo envió desde hace varios años y que no han sido atendidas.

En México —como en las democracias más modernas, como si lo fuera desde hace 100 años— todo se maneja en forma mediática. Siempre tienen una respuesta los que se oponen. Y en el caso de Calderón, la elegante postura de decir, siempre: es una estrategia que no está funcionando, ha logrado lo que se proponían: introducir la duda en los mexicanos.

A algunos mexicanos nos gustaría mostrar todos los puntos a favor de Calderón: en cuanto a vivienda, no es que se hayan hecho muchas cosas; no, no es tan sencillo:

Es que el Infonavit, en 28 años llegó a 2 millones de viviendas en tanto que, Calderón, en 5 años ya casi llega a 3 millones.

En cuanto a la peor crisis de la historia capitalista, no es que Calderón la haya "manejado bien", es que México se convirtió en el ejemplo de lo que se debe hacer, recuperándose, de inmediato —en vez de estar en quiebra como democracias mucho más antiguas con economías supuestamente más solidas.

En cuanto al renglón salud, no es que Calderón haya agregado unos 3 o 4 millones de mexicanos a que tengan derecho, sino que subió, en su sexenio de 45 millones con derechos médicos y hospitalarios —logro de 100 años— a 100 millones que hoy tienen derecho —en 5 años.

La reserva federal de divisas, no es que la haya mantenido o subido unos cuantos miles de millones de dólares: en 5 años la ha logrado más que duplicar al colocarla en $137 mil millones de dólares, 2.3 veces la deuda externa de México —la recibió en $62 mil millones de Fox y este en $20 mil millones de Zedillo.

En cuanto a provocar que México se convierta en un país más eficiente y más competitivo, durante los 5 años que lleva Calderón en el gobierno federal, México pasó del lugar 70 y algo al lugar 20 y algo, convirtiéndose así en el más competitivo de América Latina.

Pero los gobernadores pueden hablar —si realmente no son una bola de mentirosos deshonestos— acerca de la puntualidad con que el Gobierno Federal les ha entregado sus participaciones.

Los proveedores del Gobierno Federal también pueden atestiguar —si es que no responden a intereses "inconfesables"— la puntualidad con que en todo momento han recibido sus pagos. Podrían comparar y declararlo públicamente —si es que tienen valor— los que hayan tenido la experiencia con gobiernos estatales de otros partidos políticos probablemente diferentes a los del presidente Calderón.

Por eso molestan esos que participan en foros insultando a Calderón a diestra y siniestra. Y seguramente esos van a asentar su voto por alguna opción que jamás habría logrado las cifras que hoy tiene el país.

Lo siento, pero hoy sí tengo datos concretos para hablar del asunto. En otros momentos no los tuve y solo pensé que las cosas que parecían buenas, ¡de verdad lo eran! Pero fui tristemente engañado... ¡como muchos otros mexicanos! Hoy, por eso, muchos no creen. Yo les digo: analicen con honestidad y verán que sí tenemos futuro y que Calderón ha sido el mejor presidente de la historia de México.

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