domingo, 25 de septiembre de 2011

¨No tienes sentido común"

El problema es el sentido común

Sin mayores rodeos, la hora no importa, la fecha tampoco: "El asunto contigo, Franz, es que no tienes sentido común" —esa fue la contundente sentencia expresada para tratar de ayudarme a entender por qué no era posible confiar en mi juicio. El sujeto de la sentencia fue una persona que, por la actividad profesional que realizamos en conjunto, veo casi todos los días. Lo que sí puedo asegurar es que quien eso me dijo profesa la misma posición política y religiosa de quienes, en su momento, rechazaron a los Brahma Kumari —como explico a continuación.

La organización Brahma Kumari es representada en Mérida, la de Yucatán, por personas cuyos nombres omitiré colocar aquí. Se trata de personas que por muchos años han invertido sus vidas, sus esfuerzos, sus capacidades, en hacer el mensaje Brahma Kumari algo naturalmente aceptado por la sociedad yucateca. Se quejan esos promotores de no haber podido lograr ser aceptados ni por los gobiernos panistas —concretamente expresan que la ex secretaria de educación los ignoró— ni por el Diario de Yucatán. Este último sistemáticamente se negó a tomarlos en cuenta como un ente social existente, como una organización con algunas decenas de yucatecos ya participando en ella.

¿Por qué esa negativa?

Parece ser que detrás de esa cerrazón se encuentra algo relacionado con la institución Iglesia Católica Romana. Esto es especulativo: quien esto escribe no ha recibido jamás opinión alguna expresamente pronunciada ni por la ex secretaria de educación (2001-2007), ni el Diario de Yucatán, ni alguna persona con plena facultad y autorización para hablar a nombre de la Iglesia Católica Romana en Yucatán. Lo que no es especulativo es la declaración que sí me han hecho las personas relacionadas con los Brahma Kumari en el sentido de que tanto el gobierno emanado de ese partido como el periódico mencionado, hicieron todo lo posible por ignorar la existencia del movimiento.

Los que "sí tienen" sentido común

Cuando se me lanzó la sentencia en el sentido de que este servidor "carece de sentido común", pensé que debería aprender, con todo cuidado, el "arte del sentido común". Se trata —creo entender— de asimilar cuidadosamente las costumbres y los hábitos de pensamiento y actitudes establecidos en la sociedad yucateca, de tal forma que mis palabras, dichos, expresión de opiniones, puedan coincidir con lo que es en promedio aceptado por este grupo humano del sureste de México.

¿Es tener "sentido común" cerrarles las puertas a los que vienen ofreciendo actividades gratuitas para inculcar el mismo conjunto de valores aprobado en las Naciones Unidas? En muy corto resumen, eso es lo que los Brahma Kumari tratan de hacer. De hecho, en algunas pláticas que me ha tocado oír de estas personas, la tendencia de la organización es a respetar las religiones —o ausencia de estas— de las personas que expresan su deseo de formar parte de la organización. (No es mi caso, sobre todo desde que me llegó información —que no he corroborado— en el sentido de que consideran ciertos asuntos biológicos humanos como indeseables, aún entre parejas de casados).

La cerrazón de los mencionados provocó —con todo y el "sentido común" que parecerían tener como ejemplos a seguir— que la organización originaria de la India, buscara algún medio que comunicara al público acerca de su existencia. ¿Saben ustedes cuál fue el medio que les dio gran acogida? ¡El Por Esto!!, ese mismo en el que se publican historias falsas, calumnias francas, difamación constante.

¿Quién sí tiene "Sentido Común"?

Es obvio que quienes cuidadosamente planifican la distribución de ideas para promover valores éticos deben ignorar completamente el origen y el desarrollo del periódico en cuestión; de lo contrario, ¿cómo podrían recurrir a semejante institución —verdadero monumento viviente a la corrupción— para contar con un vehículo mediático a su favor? Parece que, colectivamente: 1) o no tienen "sentido común" —se parecen a este servidor— o 2) ignoran totalmente la historia del generador de papel impreso de falsedades y calumnias —en cuyo caso, debieron haber investigado. ¿No es así?

"Es solo una cuestión política"

O, "es que tú eres un panista". Así dicen algunos... ¿Qué tiene que recurran al Por Esto! si los otros no les hicieron caso?

Existe un concepto que queda comprendido dentro de la palabra complicidad. Es bastante difícil tratar de separar de cómplices del monstruo de la calumnia a quienes, por el provecho de sus promociones, lo usan de vehículo para transmitir su mensaje al público yucateco. ¿No estarán conscientes del daño social perpetrado por el monstruo de la calumnia a la sociedad yucateca en todos sus niveles sociales y económicos, geográficos y religiosos?

No. No se trata "solo" de una "cuestión política". Se trata de la diferencia entre la mentira y la verdad. En tanto que esta última si la encuentras, te libera, la otra, si vives en ella, te matas en vida. Quien promueve la mentira promueve la muerte en vida. La difamación calumniosa es prácticamente imposible de borrar. El mensaje mentiroso de el monstruo de la calumnia ha calado tan hondo en la consciencia del yucateco en general, que utilizan tranquilamente argumentos basados en las falsedades creadas y publicadas por el monstruo de la calumnia como "disertaciones inteligentes" para el "progreso de Yucatán".

Falla del "Sentido Común"

Llega a ser socialmente desesperante el encontrarse con una organización promotora de ética y valores universalmente reconocidos —como lo es Brahma Kumari— porque los "poseedores del sentido común" se negaron a darles atención.

¿En dónde quedó el "sentido común"? O ¿en dónde quedaron los "principios"? ¿Es válido, por ejemplo, usar el dinero del narco para obras de caridad? Como quien esto escribo ha sido acusado de carecer de "sentido común", alguien más habrá de ayudarnos a encontrar la respuesta.

5 comentarios:

Leticia Roche dijo...

Para promover valores como la paz, el amor y compasión no es posible hacerlo desde la violencia ya que se estaría en una contradicción, se estaría haciendo lo contrario de lo que se predica. La ética del amor incluye la aceptación y el amor por el criminal, igual a lo que Cristo predico y que se demuestra en muchos versículos de los evangelios.

Franz J Fortuny dijo...

Si de perdón se trata, creo que primero que nada sería necesario comprender y perdonar a los que ellos acusan de haberles "cerrado las puertas". El "pecado" (desatino) de haber tratado de ignorar al movimiento en sí, es, sin duda, una falta —por lo menos, de respeto.

El "perdón" habría incluido un poco de mayor esfuerzo para llegarles al "corazón" a esos que acusan de "cerrados". Los acusados de "cerrados" no son culpables ni de 3% de las faltas o "pecados sociales" cometidos durante décadas por el periódico Por Esto!.

Hoy Manuel Díaz Rubio aparece en varias páginas del Por Esto! declarando que "Ivonn Ortega lo inspira a él a que le salgan bien sus negocios".

¿Qué les parecería a los Brahma Kumari que a partir de hoy, un Diario, X, decidiera publicar, todos los días que son una organización dedicada al tráfico de drogas?

Leticia Roche dijo...

En BK,se enseña la Ley de causa y efecto, en mas de una ocasión se han publicado cosas falsas de BK, es decir no hay porque contra denunciar o tomar venganza por propia mano, toda causa tiene un efecto. Es importante mantener la consciencia mas allá de la difamación y llevar a cabo acciones que tengan impreso el sello del amor y la compasión, esa es la única garantía de un efecto positivo. La Verdad siempre se manifiesta.

Leticia Roche dijo...

Ademas a todos los que nos interesa hacer servicio por los demás, tenemos libertad y derecho para elegir los métodos que se consideren mas efectivos para la transformación positiva.

Franz J Fortuny dijo...

En efecto: nos asiste el derecho a escoger los métodos que consideremos más adecuados para obtener los fines válidos que persigamos.

Desde luego, creemos algunos que deben quedar descartados los métodos que, mientras se desarrollan, están provocando más perjuicio a colectividades de doble tipo o doble carga: 1) los mal informan y toman decisiones equivocadas y 2) desprestigian personas que sí se guían por principios éticos en forma totalmente injusta y desequilibrada.