sábado, 30 de julio de 2011

Las imperfecciones del iPad, Google y otros

Me pregunto por qué ha sido un asunto de tanta dificultad para el mundo del iPad eso de la edición con texto enriquecido. Recuerdo por allá, hace muchos, pero muchos años, esa discusión entre gente de IBM y Bill Gates, en el sentido de que los de IBM no tenían interés alguno en lo del "Texto Enriquecido", en tanto que Bill Gates promovía para su sistema operativo lo que ya había visto en Palo Alto con Apple. La computadora "Lisa" era un equipo buscado por los periodistas de la época para ayudarlos a producir sus impresos.

¿Qué pasa hoy? Extrañamente, al producir el iPad se dieron cuenta de "algo": el lenguaje HTML fue diseñado para ser tragado en grandes bocanadas por los programas que, conforme van "bebiendo" el torrente de letras, las van presentando según ese torrente se los indica. Por ejemplo, si dentro de ese torrente llegan los caracteres para mostrar un texto en formato más negrito, entonces cambian lo que deben cambiar para que aparezcan las letras en forma más oscura. También se pueden cambiar los colores y cosas de ese tipo.

El problema de la velocidad de presentación

Pero sucede que esa forma de hacer las cosas implica que el tragador de la corriente HTML lo hace muy bien si sucede una sola vez. En cambio, si al estar editando un texto se tiene que estar modificando la forma en que se verá —como por ejemplo, cuando estamos editando— entonces se enreda el programa y se hace lento en forma vergonzosa, tanto así de vergonzosa que no lo pudo soportar Steve Jobs y decidió que no permitiría la vergüenza en la que cae el iPad cuando se le hace editar HTML con instrucciones de texto enriquecido.

En lo personal, yo prefiero escribir cualquier cosa que me toque escribir con el iPad. Uso un teclado externo que te vende Apple a un precio mucho más alto que el del uranio por gramo. Con el tiempo, al usarlo, te das cuenta de que es el mejor teclado de todos los que jamás hayas usado en la vida. Puedes acelerar tu velocidad al escribir en forma vertiginosa. Parece que tus dedos fueron diseñados en la evolución para llegar a usar el teclado Apple de marco de aluminio. No hay uno solo que le llegue en cuanto a agilidad. He usado esos llamados "ergonómicos". Hay uno marca Microsoft con el que he disfrutado mi actividad en el semanario desde el día uno. Pero nada, la verdad, nada como este de Apple o Mac. Es el mismo teclado que he visto que usan para esas Mac inalámbricas.

El gran defecto de esta combinación, sin embargo, es la imposibilidad de generar texto enriquecido con facilidad. Este texto que leen ahora, fue escrito en la aplicación para iPad de WordPress. No te ayuda en nada en cuanto a generar texto enriquecido, excepto que lo puedes producir poniendo las etiquetas HTML requeridas: esto aparecerá en negrita y esto no. Eso lo escribí sin despegar los dedos del teclado. En Windows o Linux lo habría escrito tocando control-b o control-i para hacer bold (negrita) o italics (cursiva).

La aplicación "Blogsy"

Ahora estoy usando una aplicación que se llama "Blogsy". Con esta aplicación puedo tener control de lo que escribo en todos mis blogs. Generalmente cuando escribo un artículo, primero lo coloco en uno de mis blogs o en los dos. Entonces, ese HTML generado en el blog es el que copio para insertar en la página del administrador de artículos del sitio WEB del semanario. Podríamos decir que esta es la aplicación perfecta para quienes usan iPad o iPhone para generar contenido —caso mío muy concreto.

Por ejemplo, esta lista que ven aquí (los pasos para crear un artículo) está escrita libremente en el lado "Write" de la aplicación "Blogsy":

  • Tener una idea concreta
  • Considerar el tema una y otra vez
  • Desarrollar el tema con formato
  • Revisar el trabajo hecho
  • Quitar y quitar más palabras que sobran
  • Leer de nuevo
  • Refinar algunas ideas
  • Buscar la manera y aplicarla, de hacer la transferencia de lo que se desea comunicar lo más clara posible.
  • Volver a intentar hacerlo más claro.
  • Darle el CLIC final

Para convertirla en lista organizada como tal, me fui al lado "Right" y allí señalé los párrafos que quería organizar como una lista y toque el botón de "Lista" de la pantalla. El asunto es que mientras estás editando sólo hay 2 programas que te permiten cambiar formato mientras editas: el Pages y el Docs-To-Go. Pero los dos tienen recovecos por los cuales es incómodo usarlos.

De los programas mejor vendidos para iPad

Creo que si vas a escribir un libro o un documento largo que podría convertirse en un libro, el Pages es una buena opción. Pero para escribir artículos relativamente cortos en tu Blog, el Pages no es práctico. Para empezar, jamás puedes extraerle el lenguaje HTML de lo que sea que hayas escrito. Puedes generar un PDF, ponerlo público y enviarles a tus amistades un vínculo para que lo lean en línea. Pero no puedes usar el trabajo hecho en Pages para extracción del texto HTML y su publicación con formato en un Blog o WEB de notas.

Si escribes en inglés y español y usas Pages te vas a dar cuenta de que tienes que cambiar el idioma global del iPad para que te verifique la ortografía. Si tu iPad está en español como idioma global y usas Pages para escribir en inglés, te subraya casi todas las palabras como faltas de ortografía. ¿A quién de Apple se le habrá olvidado este detallito?

El Docs-To-Go te permite editar los documentos que hayas creado en Google Docs. El problema es que al editarlos solo cuentas con el corrector ortográfico para "sugerir" la palabra correcta. Pero si escribes la incorrecta, allí se queda, sin ningún señalamiento. El Docs-To-Go tiene una gran ventaja que ninguno de los otros editores tiene: la posibilidad de agrandar la letra del documento que estás escribiendo para efectos visuales durante la edición. El texto se reorganiza con tamaño mayor o menor, sin que sea necesario hacer movimientos horizontales de despliegue que son bastante incómodos.

Conclusiones

El iPad es parte de mi vida cotidiana desde hace más o menos 1 año. Ya está a punto de salir el iPhone 5 y vendrá el iPad 3. El Android tiene, según he podido averiguar, exactamente los mismos problemas con respecto al formato de texto enriquecido. Parece ser, por lo visto, un asunto relacionado con la velocidad del CPU de estos dispositivos mínimos para presentar cambios en un proceso de edición. También podría ser una especie de sacrificio: a cambio de tener un mecanismo de presentación de página HTML muy veloz —siento que las páginas de Internet aparecen con gran velocidad en las pantallas tanto de iPad como de iPhone— el mecanismo de cambio progresivo del formato de esas páginas se hizo muy lento, tan lento que tanto los Jobs como los Googles se sienten avergonzados y no se atreven a mostrar el grave problema en que se han metido.

Es posible entrar, por ejemplo, a las páginas de documentos Google. Te permite abrir un documento en modo "Desktop". El problema es que no puedes hacer nada confiable: Se siente que algo interno, que le causa un gran dolor al iPad, iPhone o Android impide que se pueda trabajar normalmente.

Escribir, sin embargo, es un proceso que requiere usar la cabeza. Los dedos sobre el teclado son ese "compromiso" que debemos aprender a controlar. La cantidad de energía que uso con el iPad o el iPhone debe ser significativamente menor que la que usa cualquier Laptop o Netbook, por pequeñas que parezcan. Algunas de esas computadoras son mucho más lentas que el iPad para hacer lo que ahora es posible con este instrumento. ¿Por qué usar energía de más cuando uno solo está pensando en frente a una pantalla y un teclado?

Pues allí tienen mi narrativa del problema. Se puede generar contenido escrito, fotos, publicar todo con gran agilidad. Se puede escribir un libro completo y publicarlo sin haber usado jamás nada que no sea tu iPad con Pages como ya hemos analizado. Obvio: puedes enviar todos los mensajes de correo que se te ocurran. Todo eso es posible. Pero hay que tomar en cuenta las imperfecciones y acostumbrarse a ellas, en vez de dejar que las imperfecciones te hagan encender ese pequeño monstruo que ahora son las Netbook, con todo y su aparente pequeñez.

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