sábado, 25 de junio de 2011

Injusta e incongruente actitud civil en México

Este es un asunto personal. Es lo que yo, un ciudadano mexicano concreto, siento cada vez que en forma rebuscada se critica destructivamente la decisión que tomó Calderón de combatir abiertamente a los criminales relacionados con las mafias de las drogas, secuestros, asesinatos masivos, extorsión, chantaje, corrupción de jueces y generadores de niños, jóvenes y adultos idiotizados por el consumo de drogas.


Es obvio, evidente, indiscutible, que las “críticas” son netamente politiquería de la más sucia y deshonesta de que es capaz el “contrincante” de partido.

El ejército ha tenido que ser llamado a combatir a los que los demás cuerpos de policía se han negado a enfrentar ya sea por falta de armas o por corrupción. ¿Qué otra salida había? Quizás ya haya otra pronto. En 2007 era el camino obligado.

El argumento, con el nombre de “guerra fallida”, busca destruir diariamente la imagen de una decisión totalmente a favor de la nación mexicana, que se toma con estricto apego a la ley.

¿Qué sucedería si Calderón no hubiese tomado la decisión? Diariamente, durante todo lo que va del sexenio, conoceríamos de cientos de muertos —no de decenas. Las mafias criminales estarían más fuertes que jamás lo estuvieron. A veces se nos olvida —o se omite, a propósito— que a partir de 2004 comenzó a ser “legal” en los Estados Unidos, la venta de armamento de alto poder a todo aquel que pague el precio, incluso para exportación. Ese es el tipo de armas que se les ha incautado a los criminales, como puede apreciarse en las fotografías de la PGR y del Ejército.

Todos los observadores internacionales están de acuerdo en que los grupos criminales mexicanos hoy se encuentran debilitados con respecto a como podrían estar de no haberse desencadenado el combate frontal llamado con denuesto “guerra fallida”. Ni es guerra ni es fallida. Es un combate legal. Los muertos no son por causa de que se les combate.

Se habla de 36,000 muertos por la “guerra fallida”. En primer lugar, son 36,000 personas que han muerto por los enfrentamientos entre bandas de criminales. Los inocentes ciudadanos muertos deben ser varias centenas. Cuando el Ejército, la Armada o fuerzas federales llegan a los lugares del enfrentamiento, se dedican a contar cadáveres y a recoger armas. Las acciones en que han participado las fuerzas armadas —Ejército o Armada— son contadas. El dato exacto se puede encontrar en el portal de transparencia de las secretarías de estado respectivas. Tome nota, ciudadano lector, antes de salir corriendo a unirse al término “guerra fallida”.

¿Cuántos serían los muertos, hoy, de no haberse comenzado el combate frontal en 2007? Las bandas de los criminales habrían crecido mucho más, porque no se les habría debilitado como lo están hoy. Al crecer, tendrían armamento más sofisticado y en mayores cantidades. En vez de 36,000 muertos, estaríamos hablando de más de 120,000, con miles de “inocentes” entre ellos. Los municipios y gobiernos estatales de varias entidades estarían prácticamente secuestrados por las mafias del crimen.

Y entonces, con toda la razón del mundo, la oposición no dejaría de culpar a Calderón de haber sido un irresponsable por “no haber cumplido la ley” y haber dejado que el problema creciera a las proporciones que tendría. El reclutamiento de mexicanos para servirles a las mafias criminales sería 5 o 6 veces mayor de lo que hoy es. Además, sin fuerza pública que se atreva a enfrentarlos, serían prácticamente dueños del país. Efectivamente, como dijo alguna vez el secretario de gobernación, “el próximo presidente de México sería un miembro de la mafia de las drogas”.

Es obvio que los resultados serían mucho más poderosos si el gobierno contara con tecnología para leer mentes. Por desgracia esta aún no existe. En México, la infiltración —muy efectiva en los Estados Unidos y otros países— no funciona sencillamente porque el infiltrado estaría sujeto a pruebas intolerables: “A ver, mata a esa mujer y a ese niño, para probarnos que ya eres parte de nosotros...” ¿Cuántos policías o agentes secretos mexicanos se atreverían a hacerlo? ¿Lo harían agentes entrenados en Israel, quizás? Ex miembros de mafias colombianas han expresado públicamente que el nivel de violencia de los criminales mexicanos “es varias órdenes de magnitud mayor que el de cualquier otro lado”.

Todos —sobre todo desde la oposición y en especial de la izquierda— tienen “la fórmula perfecta” para atacar el problema de la criminalidad de las drogas. El único que “no sabe nada” —según los críticos— es Calderón, su gabinete y sus policías. El “michoacanazo” y el “hankrohnazo” son ejemplos claros de que en nuestro país no existe un sistema judicial capaz de hacer las cosas en forma correcta. La película “Presunto culpable” nos demostró con qué facilidad se van llenando las cárceles de culpables falsos. Es mucha “casualidad” que los detenidos por fuerzas federales sin excepciones ¡sí resultan inocentes! Pero no así los detenidos por judiciales que trabajan en íntima colaboración con los “jueces”.

A pesar de todo lo dicho hasta aquí, quien esto escribe está totalmente convencido de que todas las drogas deben convertirse en sustancias controladas —como ya lo son cientos de medicamentos— permitiendo los procesos de producción y distribución. ¿Por qué esto no es posible? Hay un país que se llama Estados Unidos de América cuya población de “electores” decidió apoyar a los políticos que se lancen y que no aboguen por la legalización de las drogas —marihuana, cocaína, heroína, morfina y demás “chuladas”. Y sin embargo, dentro de ese país —¿serán hipócritas o qué?— se produce a escondidas (¿?) más de 45% de la marihuana que ellos usan. Se calcula que de México es menos de 42% la que consumen.

¿Por qué hemos de ser “víctimas” del electorado de los Estados Unidos? Sencillamente porque si ese país no tolera legalmente las drogas, por muy organizada que esté la producción en México tendría que ser llevada en forma ilegal a ese mercado. Ese país acostumbra presionar económica y políticamente a los que no se alinean a sus políticas. ¿Recuerdan la famosa “certificación”, que México pasaba “de panzazo” con los gobierno priistas? Ahora México solo recibe reconocimiento y felicitaciones por la no simulación en el combate a los que insisten en producir lo que tanto aquí como allá está prohibido.

El “poeta” Sicilia rabia —con toda razón— por el asesinato de su hijo a manos de mafiosos. Esto sucede con todo y el fuerte aparato de combate activo. ¿Cuántos más hijos, como el de Sicilia, estarían hoy muertos a manos de criminales si el gobierno de Calderón no hubiese decidido abrir el combate frontal a los que están fuera de la ley? “Mataron a mi hijo porque tú combates a los criminales. Si no los combatieras...” La frase que sigue es la que el señor Sicilia —y sus comparsas— omiten continuar: “... habrían cientos más muertos a manos de los desalmados criminales.”

Su marcha debería tener, si en México existiera un mínimo de lógica civil, un apoyo incondicional a los gobiernos y políticos que obedezcan las leyes y combatan en forma ininterrumpida a cuanto grupo de mafiosos intente actuar.

No existe una “lógica perfecta” para atacar a criminales que se esconden tras los derechos de ciudadano de que gozan los habitantes de México. No existe aún tecnología capaz de “leer mentes”. El bombardeo de los medios cacareando las 36,000 muertes como si fueran culpa directa del gobierno de Calderón ha provocado la ira de millones de jóvenes que han sido confundidos en su visión de las cosas. Esa histórica pregunta de Poncio Pilatos “¿La verdad? ¿Cuál es la verdad?” es la que todo el mundo se pregunta. Hoy, en 2011, con tecnología informativa mucho más avanzada que el año cero de esta era, ¡hemos logrado convertir en México, en especial de todo el mundo, las verdades en mentiras y las mentiras en verdades! ¿Viva México? ¡Para nada! Esto, la verdad, es una vergüenza histórica nacional.

El mínimo de civilidad y congruencia histórica nos obliga a apoyar a un gobierno que puede demostrar con hechos y números sólidos que ha obrado en forma correcta. Con Calderón las reservas monetarias del país han subido, en 4.4 años de 60 mil a 123 mil millones de dólares. Esto ha sucedido, además, durante el tiempo en que se da en el mundo la crisis financiera más grave de toda la historia del capitalismo. De 1968 a 1995 México provocó sus propias crisis, bajo los gobiernos priistas de esos años. En estos 4 años de Calderón se ha hecho más obra federal de infraestructura que en cualquier sexenio completo. Con Calderón se ha logrado aumentar, de 42 millones a 96 millones, el número de personas con derecho a atención médica y hospitalaria a cargo del Estado. Hay muchas más cosas para comparar. Este progreso se ha dado en un ambiente difícil de violencia para combatir a los que en forma terca se empecinan en destruir villas enteras para imponer su “idea” de cómo debe idiotizarse el ser humano: usando las drogas que ellos quieren a fuerza producir y distribuir.

¿Por qué nos ha pasado esto en México?

Tenemos muchas notas y editoriales importantes en Artículo 7

Peligrosa "vacuna informativa" contra el mexicano

La era anterior a Vicente Fox y Felipe Calderón no fue, en cuestiones informativas, lo que es hoy. Hoy, con respecto a la información que circula —la que le llega a la mente de cada mexicano— estamos viviendo un verdadero "libertinaje informativo". En el pasado se vivió una simulación informativa. El resultado es esa peligrosa vacuna informativaque hoy parece haber sido inoculada en la mente del mexicano.

Prensa, radio y TV fueron, en la era anterior a Fox y Calderón, totalmente controladas. No parcial o "más o menos" sino totalmente controladas. Eso que hoy llamamoslibertad de expresión —un derecho fundamental de todo ser humano— sencillamente no existía.

Cada tipo de medio masivo tenía su propia forma de control. Los medios impresos siempre han requerido papel. En el sistema priista anterior a Fox y Calderón existía una empresa de tipo definido como paraestatal llamada PIPSA cuya única razón de existir era controlar en forma férrea la distribución del papel para los rotativos del país. Si lo que aparecía impreso no era del agrado del Gran Tlatoani en turno, sencillamente se le negaba a la empresa el papel. ¿Qué podía hacer un periódico impreso sin papel (y sin Internet, desde luego)?

Radio y TV estuvieron siempre controlados bajo el régimen de concesión de frecuencias. Televisa existe porque los dueños son gente que desciende del presidente Miguel Alemán Valdez: él se autoconcesionó la primera televisora en el país; en su momento tuvo el dinero y el poder para lograrlo. En años de existir han perfeccionado el arte de la simulación. Fueron los cuidadores oficiales de la imagen de los gobiernos priistas.

Con ese control férreo, locutor o comentarista que se pasara "de la raya", desparecía en cuestión de segundos de la escena nacional. Solo comparen eso con el alboroto relacionado con Carmen Aristegui al decir que no le gusto a sus jefes, propietarios del medio. La mejor muestra son las páginas del Por Esto!: diariamente insulta a Calderón y al gabinete, como lo hizo con Patrón Laviada día a día durante su sexenio.

Todo ello, ¿en qué se ha traducido? En la "vacuna informativa" mexicana. Se ha logrado que, en forma muy efectiva, el mexicano ya no crea absolutamente nada de lo que lee, oye o ve y oye. ¿Cómo puede así, un ciudadano, tomar decisiones correctas? Las "preferencias electorales" en las encuestas son la muestra clara e indiscutible de lavacuna informativa. Es un "logro" del sistema priista. ¿Será para siempre jamás?

sábado, 11 de junio de 2011

Elecciones 100% electrónicas y totalmente justas

En nuestro sitio, Artículo 7, estamos ahora recibiendo votos libres para "medir" en forma estimada, sin todos los requisitos estrictos, quién sería el candidato más aceptado por ciudadanos —lectores de A7, que visitan regularmente nuestra página— para representar al partido Acción Nacional en la próxima contienda para renovar autoridades del gobierno de la cuidad de Mérida.

Al hacer esta "encuesta light", nos damos cuenta de que, a pesar de los problemas que habría que resolver técnicos, es algo totalmente factible y debería ya implantarse en vez del engorroso y costoso proceso electoral que se monta en cualquier elección "moderna".

Computadoras, hoy, las hay por todos lados. Hasta el ciudadano más alejado de un centro urbano, tiene acceso, una o dos veces por semana, a un lugar en el cual podría hacer uso de su facultad de votar electrónicamente —contando ya, desde luego, con su credencial de elector.

Debo decirles a mis 3 lectores que, por mi parte, yo no estoy por continuar manteniendo el sistema de representación y de 3 poderes que ahora tenemos. Más bien, soy radical y me gustaría que se hiciera un cambio radical. No creo ya más en la representatividad de los llamados diputados o senadores. Tampoco creo en los gobiernos que tienen a un individuo en una especie de cumbre jerárquica en torno al cual giran los demás: presidente, gobernadores, alcaldes y todo tipo de burócratas.

Sin embargo, en este momento no se vislumbra un cambio radical para acabar con ese tipo de gobiernos. Entonces, por lo menos, hagamos un proceso electoral que tenga la posibilidad de incluir a muchas personas para ese solo puesto al cual, finalmente, solo llegarán los que efectivamente hayan logrado atraer interés de los ciudadanos.

¿Qué pasa si se prohíbe cualquier forma pública, masiva, de promoción de un candidato? A ver, pensemos, por ejemplo, en un puesto para el cual podrían votar pocos ciudadanos. Pensemos en un diputado estatal o local. Pensemos que lo que vamos a sugerir aquí está tomando en cuenta que la única forma de aviso es de boca en boca, de persona en persona o vía los mecanismos ya existentes en Internet: redes sociales, periódicos, blogs, etc.

Hoy existen maneras de servir una página de Internet según el lugar en el que se encuentre ubicada la persona que está solicitando esa página. Pero olvidemos eso. Concentrémonos en una identificación informática personal. Sí, algo como la famosa credencial de elector, pero más segura. Estoy en el entendido de que la última credencial de elector tiene vinculada a su registro, en la base de datos, los dígitos de la persona —las huellas dactilares del elector.

Supongamos que la credencial de elector tiene ese vínculo con las huellas dactilares de la persona. Esto haría que al llegar la persona a una computadora, para votar, no solo lea los dígitos de su credencial de elector, sino que, además, coloque en un lector de huella dactilar alguno de sus 10 dedos. En ese momento, el sistema hará un cálculo interno y determinará si la huella dactilar leída tiene altas probabilidades de pertenecer a la credencial de elector dada. En caso afirmativo, entonces se le permitirá votar: se abrirá la página.

Pero lo página que se abrirá solo mostrará las opciones electorales a las que tiene derecho el individuo identificado. Regresando a nuestro ejemplo de "diputado local", ahora tenemos que se le exponen unas 2 o 3 votaciones a las cuales "tiene derecho" y, para nuestro ejemplo, escoge la de "diputado local".

El sistema le presenta la lista de nombres de personas que están inscritas o registradas intentando convertirse en "el o la representante legislativo". Si se encuentra entre las fechas válidas para tal efecto, la persona, ya plenamente identificada para poder votar, también podría ser votada. Por lo tanto, esta misma persona podría decidir, en ese momento, en agregarse a la lista de precandidados.

De ser ese el caso, la persona pasaría a una página en la que se le expondrían diferentes cuestionarios que podría escoger responder o no. Algunos cuestionarios serían preguntas abiertas, otros serían preguntas para escoger una entre varias alternativas. El caso es que la persona tendría un trabajo que debería realizar. De lo contrario no podría participar.

Al terminar estas preguntas, según el sentido en que las haya respondido, el sistema mismo calcularía una categoría y lo colocaría con un valor o una gráfica que podrían, los electores, ver de reojo para saber cuáles son los candidatos que ellos estudiarían más a fondo. La categoría del candidato sería el resultado de sus respuestas. Las respuetas abiertas servirían para que tenga la oportunidad de especificar en forma extensa asuntos que podrían requerir, para los electores, más detalles para llegar a conclusiones.

El votante que no tenga interés en ser candidato solo llegaría a estudiar cuidadosamente todas las opciones que se le habrían presentado. Al ver las categorías en que las respuestas de los candidatos estarían, el elector leería con detalle las respuestas abiertas dadas por los candidatos que más le interesen y solo en el caso de verse en la necesidad de hacer comparaciones cuidadosas entre lo que unos y otros asentaron en sus descripciones de motivos y plataformas.

Un sistema de este tipo exigiría que las elecciones se realicen durante un periodo de tiempo bastante prolongado: estamos hablando de dos a tres meses. Durante este tiempo el electorado estaría, en todo momento, viendo el avance de cada uno de los candidatos. Los electores muy convencidos de sus candidatos, al verlos bajos, podrían hacer uso de su calidad de ciudadano para tratar de promover, entre otros ciudadanos, a los candidatos que ellos mismos han escogido. Los ciudadanos tendrían acceso a escribir acerca del ciudadano por el cual han votado, alguna reseña que sostenga su voto y que conmine a otros a votar por la misma opción.

Todo esto estaría sucediendo durante una primera vuelta. En todo momento cualquier elector podría llegar y cambiar su voto. Al hacerlo, cualquier comentario que haya puesto, positivo por el candidato al cual le está quitando su voto, quedaría marcado con la cantidad de votos cancelados a favor de otros candidatos. La lista también estaría disponible.

El tiempo de la primera vuelta de la elección marcaría el resultado final. Solo quedarían los candidatos que hayan logrado 10% o más de votos en esa primera vuelta. Los que no hayan alcanzado 10% o más, quedarían descartados para la segunda vuelta. Teóricamente solo se contaría, para la segunda vuelta, con un máximo de 10 candidatos. La mayor parte de las veces serían menos.

Habrá 3 días para que los candidatos que quedaron en la primera vuelta (10 o menos) renuncien a sus votos y se los transfieran a uno de los otros aún activos en la lista. Esta acción de 3 días podría ser refinada también a que participaran en este "reparto de votos" entre todos los que participaron que hayan recibido algún límite de porcentaje: 2%, 5%, o algún porcentaje determinado.

En estos 3 días de votación entre los candidatos, habría un resultado. Podríamos pensar que si uno de los candidatos queda con 50% + 1, será ese el candidato ganador y no será necesaria una segunda vuelta.

También se puede refinar a que durante esos 3 días existan reglas: 1) ¿podrán ceder sus votos solo para candidatos que tengan más votos que ellos o lo podrán hacer también para candidatos que tengan menos votos que ellos? 2) ¿Podrán cambiar el sentido de su entrega de votos? ¿Cuántas veces? 3) ¿Qué pasará con los votos de uno que tenga muy pocos pero suficientes para que alguno de los que tienen más llegue a la mayoría? ¿Estará obligado a entregarlos? (Probablemente libertad de entrega sería la forma más decente de hacerlo.

Por cierto, durante estos 3 días los votantes que hayan colocado efectivamente sus votos, tendrán derecho a opinar o a emitir opiniones o mensajes dirigidos a los minoritarios para tratar de que estos hagan lo que la mayoría de los que votaron por ellos les digan. De hecho, sería incluso factible pensar en una elección interna para transferirle al candidato por el cual votaron cuál es el de mayor votos que ellos aceptarían. ¿Estaría obligado, por ley, a obedecer la elección interna y entregar su voto al que le ordene la mayoría de sus votantes? Como es algo que se estará viendo en vivo en todo momento, es factible pensar que al momento mismo de que uno de los candidatos llegue a ese 50% más 1, el proceso podría darse por concluido, sin derecho a cambios posteriores. Sin embargo el ganador siempre procederá de 50% o más de los electores.

Finalmente, también es posible instituir que los que participaron y votaron por los que quedaron con proporciones bajas, durante esos 3 días ellos mismos procedan a cambiar los votos a los de sus preferencias y, los 3 días siguientes, le dejen esa prerrogativa al candidato en sí.

¿Es posible?

Sí es. Como siempre, depende de la suavidad y disponibilidad de la gente y de los que están en medio de los procesos de cambio. Hoy por hoy, lo único que podemos hacer es dejar este artículo aquí, abierto a que pasen a votar en el sentido que les parezca.

Si has leído hasta aquí, puede ser que esto te parece interesante. Entonces, invita a otros a que vengan y lo lean. Esta encuesta solo admite 1 votante por IP y 1 votante por ID de cookie.

La negatividad

Evita comentarios como "no se puede, la gente de los pueblitos..." porque son visiones con una óptica corta, además de que probablemente no tengas las estadísticas correctas para ellos.

Piensa que el costo de una simple elección de "papel", como las que se hacen ahora, sería suficiente para dotas a cada pequeña ranchería de un dispositivo —computadora, tableta, teléfono— adecuado para que los 6 o 7 habitantes de la ranchería más pequeña y alejada de lo urbano tenga un lugar a donde acudir para emitir su voto.

Piensa también que ese costo de la elección de papel también es suficiente —y hasta sobraría— para poner a cientos de personas a capacitar a lo largo y ancho del país a todos los potenciales electores para el día de la primera elección que se dé.

Los cambios imposibles son solo los que no se hacen porque se dice que no son posibles. Para cambiar algo solo se necesita cambiarlo y dejar de argumentar por todos lados que "no se puede".

"Me gusta"

En las redes sociales como Facebook, solo puedes decir que alto te gusta. No puedes decir que algo no te gusta. Lo que estamos sugiriendo aquí puede no interesarte. En ese caso, déjalo en paz y sigue tu camino. Esto es para los que tienen una visión positiva de nuestras potencialidades como seres humanos libres.

El lugar está abierto para que entregues tus sugerencias. Si no tienes algo bueno para decir, te agradeceremos vayas por otro lados. Si tienes alguna sugerencia para mejorar la sugerencia, hazlo, por favor. Eso es lo que necesitamos.

Recordando: el sistema debe cambiar

Esto puede darle unos años más de vitalidad a nuestro sistema de representación, pero no debe sino convertirse en el camino para finalmente generar un sistema de auto gestión en vez de un sistema de gobierno en el que le entregamos el poder a esos que llamamos burócratas la mayor parte de las veces,en forma despectiva, aunque lo únioc que hace es tratar de obedecer las leyes que se les encargan.

Al principio de esta sugerencia se planteó el hecho de que creemos que la representatividad ha quedado agotada. Sin embargo, un sistema como el sugerido aquí, repetimos, puede darle un tanto más de vitalidad y sugerir el cambio de paradigma que nos daría un sistema más justo y equilibrado para gobernarnos.

Artículo 7: 3 años, 36 meses, 157 números

El 7 de junio de 2011 hemos cumplido 3 años de circular cada semana: 157 en total.

Ha sido todo completamente diferente a como lo podríamos haber visualizado al lanzarnos. Entre nosotros había —y hay hoy, aún— la convicción de que si dices algo con claridad, transparencia y sustento, el lector comprenderá y modificará su visión de los hechos.

Estábamos convencidos —aún lo estamos hoy— de que lo que haríamos serviría un doble propósito de servicio: 1) información clara, transparente y con sustento —para ayudar al lector a que en sus obligaciones de ciudadano actúe en consonancia con lo que más nos convenga como sociedad— y, 2) divulgación publicitaria de ofertas empresariales.

Lo primero —la información de calidad— la hemos podido generar: allá tú, lector(a) eres nuestro termómetro. Nuestro volumen de impresión depende de lo segundo y el éxito de quienes usan nuestro impreso como vehículo para la divulgación de sus productos o servicios depende de la capacidad de nuestra impresión y distribución. Es un asunto "circular".

La tecnología ha facilitado felizmente la producción de la información y la generación del papel impreso. Pero ese aumento de tecnología ha venido acompañado de un aumento de la población y de las viviendas a las cuales deberíamos llegar con un ejemplar. Antaño, la cuestión era "al revés": la producción del ejemplar en todos sus aspectos era obra de grandes amantes del periodismo; la impresión tenía sus dificultades, finalmente salvables y, lo más feliz, ¡el número de viviendas al cual había que llegar era mucho más pequeño!

Se acabaron esos tiempos en que un impreso podría llegar a todas las casas de Mérida, produciendo, así, cierto grado homogéneo de nivel informativo. Hoy el mundo es asunto de miles de millones. ¿Internet? Cierto: disponible cada día para más personas pero, ¿existe algún control de calidad colectivo con respecto a lo que en la red se ofrece?

Sabemos que hoy 60% o más (?) de las casas de Mérida cuentan con la posibilidad de conectarse a Internet. Una vez conectados, los usuarios verán lo que ellos deseen en ese momento. Lo más que podemos hacer es invitarlos, a todos, a hacer la página a7.com.mx su punto de partida para conocer detalles que podrían hacer la diferencia en tu percepción regional. Si tienes un teléfono inteligente, visita nuestra página: te va a gustar. También te ofrecemos alimentación vía RSS.

¡Gracias por tu compañía durante estos 3 años! Te esperamos para las décadas que queremos serte útil.