sábado, 19 de marzo de 2011

Usemos la "Sobernaía Nacional" con inteligencia y sin xenofobias

La soberanía nacional

Es un concepto delicado. En su nombre se hacen y se dicen con gran frecuencia cosas que nos estrangulan. Últimamente, en nombre de la "soberanía nacional", resulta que es necesario dejarles fáciles las cosas a los criminales, organizados o no, porque aún no contamos entre nuestros cuerpos (de seguridad) con equipo —que no es problema, se compra y ya— o con personas —que sí es problema, porque es gente que requiere entrenamiento— y no se puede contratar el servicio de alguna potencia extranjera —realmente, de los Estados Unidos— porque hacerlo va contra la soberanía nacional.

Se argumenta que la forma de combatir a los criminales es haciendo legal eso que criminalmente intentan hacer. Siguiendo esa manera de hacer las cosas, muchas cosas deberían ser legales: ¿quieres eso que está en esa tienda? ¡tómalo! Si muchos lo toman, hacemos legal que se pueda robar. ¿Eres hombre o mujer y te gusta un niño o niña menor? ¡Viólalo(a)! Pero asegúrate de que lo hagan muchos, para que así sea legal lo que tú haces. ¿Te gusta el esposo de tu vecina? ¡Llámalo y sedúcelo! Y cuando te digan que "estás mal", diles que lo que está mal es que lo que haces se considere "mal".

Es factible que tolerar el uso de sustancias como la cocaína —algo que realmente es dañino para la salud del usuario— haga que los que ahora son criminales (porque insisten en empujar droga y si no te gusta, algo te intentarán hacer para que, a fin de cuentas, ¡te guste pagarles por joderte el cuerpo y la vida!) dejen de serlo ante la ley por ese concepto, pero pronto lo serían por otros conceptos —los que se les ocurran— porque, a fin de cuentas, el que recurre a la violencia y a la fuerza para hacer lo que se le pegue la gana, lo hará con lo que sea que en turno le parezca que le da la gana de hacer.

Nuestro pacto social hoy, nuestra ley, la que está aceptada por todos, dice que debemos combatir a los cabrones que deciden buscar armas de grueso calibre y andar con ellas por las calles para matar a todo aquel que se les oponga. Y si lo que quieren hacer es vender droga prohibida, ¡pues a legalizarla! Y así, los criminales, serán "legales".

Pero, ¡cuidadito con traer tecnología "de fuera" para tratar de resolver el problema conmenos violencia!.

Es obvio que la marihuana, hoy también llamada "droga", no debería estar prohibida —de eso muchos estamos convencidos. Y sí, más de 80% de los operativos que generan violencia son para detener algo relacionado con esta yerba. De acuerdo: hagamos legal el uso de la marihuana. Sería un producto más para meter a nuestra economía. A ver en qué lugar encontramos mercado legal, porque en los Estados Unidos, en California, acaba de rechazarse —cierto, por un margen muy estrecho— su uso legal. Pero tendrán otra oportunidad y volverán a votar y probablemente la próxima vez el asunto se entienda mejor y comience la revolución de la mota. Para nosotros será la oportunidad de promover un producto más con mercado que tenderá a crecer. Si la producimos bien, de buena calidad, será otro renglón que generará empleos.

Pero aún siendo así las cosas, los crímenes de quienes deciden burlarse de los pactos sociales llamados "leyes" continuarán siendo crímenes y, es obligación de todo gobierno el combatirlos.

Y, hoy por hoy, no contamos con los elementos necesarios y suficientes para detectar con seguridad las guaridas de los criminales y urge combatirlos, tanto que no se puede esperar a que se hagan procedimientos para "pedir permiso". Es un asunto de criterio y habrá 2 posturas: las que estén en contra del grupo político y en esa acción encontrarán pretexto para denostarlo, y los que tendrán confianza en el grupo político que lo hará, apoyando la acción.

Esto no es conciliable: o estamos de un lado o estamos del otro. Ya después se verá cómo se pone orden en las cosas vía procedimientos jurídicos.

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