martes, 15 de marzo de 2011

El cinismo de los que dicen que "sí saben gobernar"

Hablar en contra de las acciones del gobierno federal para combatir el crimen organizado es básicamente propaganda política de la oposición. La crítica no tiene sugerencia alguna para cuál debería ser esa estrategia que insisten en llamar equivoada. ¿Cuál no sería equivocada?

Supongamos que el gobierno federal no hubiera decidido emprender esta lucha frontal. El asunto estaría en manos de las policías locales. La policía federal, tal como está hoy, es el resultado de lo que se va aprendiendo conforme la lucha frontal avanza. Si esta lucha frontal no hubiese existido la situación sería totalmente favorable a las pandillas de criminales de todo tipo.

No se trata, para nada, solo de los que tienen que ver con el tráfico de sustancias prohibidas por la ley para su producción, distribución, venta y compra en México. Se trata del tipo de criminales que trabajan en forma coordinada, como los extorsionadores en base a secuestro o acciones semejantes. Estos se mezclan con los criminales del tráfico de narcóticos. Entre ellos hacen una amalgama que constantemente recibe armamento de donde sea que lo pueda conseguir.

La falta de esa lucha frontal no habría mostrado a nivel internacional —como ahora se ha hecho en Estados Unidos— la seriedad que tiene para la seguridad de la vida de los mexicanos el que en forma obligada se tengan que atener al respeto a la llamada "Segunda Enmienda" en ese país —la que les da el "derecho" a tener las armas que les dé la gana.

Calderón no podría haber dejado las cosas como estaban sin haber recibido de esos mismos que hoy hablan de los 35,000 muertos, críticas porque "no actuó" como se esperaba que lo hiciera —no olvidemos que en 2006 había un grito al unísono de todo México pidiendo seguridad. Es obvio que Calderón tenía que tomar el poder y actuar por ese canal que no requería permiso del congreso.

¿Hay alguien que aún no se haya dado cuenta de que el congreso, opositor en su mayoría a Calderón, no le ha concedido una sola ley que efectivamente y en forma contundente permita que México crezca? El papel de la oposición ha sido apostar a la "incapacidad" de Calderón de gobernar. Pocos mexicanos se dan cuenta con claridad del juego que se lleva a cabo todos los días. Y ahora, con el comienzo abierto de las acciones de campaña, los discursos están llenos de verdades a medias o mentiras cínicas.

Los diputados emanados del PAN aseguran que la vida parlamentaria es difícil. Lo cotidiano oscila entre abstenerse, de plano, hasta participar cediendo para permitir "lo posible". Esta expresión, "lo posible" no tiene nada qué ver con lo que es factible para México, sino lo que la oposición acepta. Y lo que aceptan es precisamente lo que no significa cambios contundentes e importantes para que el país crezca.

Uno se pregunta cómo es posible que gente que sale a sus campañas políticas para pedir votos "porque ellos lucharán por los derechos y el bien de México", cuando llega la hora de realmente comprobar que van a cumplir eso que prometieron, ¡se echan para atrás porque lo que buscan, no es el bienestar de México sino que parezca que el político en el poder —de un partido opositor— "no sabe gobernar".

La apuesta de este tipo de "oposición" es a que el país se estanque y deje de crecer en tanto ellos no estén en el poder. Se trata de probar —con mentiras y falsedades— que "ellos sí saben gobernar". De hecho, es la afirmación favorita en los tiempos recientes.

Cuando ellos fueron gobierno, en forma férrea impidieron que el congreso tuviera miembros que no estuvieran totalmente controlados por la "disciplina" de su partido, o sea, las órdenes del presidente en turno. Cuando cayó esa forma de gobernar, pasaron su "disciplina" partidista a impedir que México crezca.

Las leyes importantes que no se han podido aprobar porque la oposición lo ha impedido son: 1) la ley laboral, 2) la reforma educativa, 3) la reforma del estado, 4) la reforma energética, 5) la reforma fiscal y 6) La reforma jurídica. Han permitido "pequeñas" dosis de "adelanto" para que parezca en forma cínica que "le entregan leyes al presidente para que este haga bien su trabajo", cuando la realidad es exactamente lo contrario.

La película "Presunto culpable" ha causado interés en toda la nación. Los mexicanos que vivimos en la era de la dictadura del PRI, sabemos que en esos tiempos esa película jamás habría sido posible. El poder judicial está totalmente controlado por los políticos del PRI en los estados de la república en que ellos son gobierno. Es muy diferente lo que sucedió con los políticos emanados de otros partidos. El caso de Yucatán, con el PAN y Patricio Patrón como gobernador, es una muestra evidente de que el poder judicial jamás pudor ser tocado, ni con el "pétalo de una rosa", hasta hoy, con Presunto culpable.

Han hecho todo lo posible por detener la proliferación del filme. Ha sido en balde: parece que México es hoy una sociedad que en forma más madura puede reconocer cuáles son los derechos de que los ciudadanos deben gozar sin excepción. Es necesario estar alerta, como ciudadanos, ante los acontecimientos que se van desarrollando y las declaraciones que unos y otros políticos van diciendo. Es necesario estar alerta en todo momento para captar lo falso, lo mentiroso, lo cínico que muchos políticos, conforme avanzamos al momento electoral de 2012, van a dejar ver.

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