domingo, 19 de septiembre de 2010

Se cierne gran tragedia sobre México - Artículo7

No se puede dejar esto a la deriva. Es necesario atacar esto que se está desarrollando de una vez. Mañana puede ya ser demasiado tarde.

Se cierne gran tragedia sobre México - Artículo7

domingo, 16 de mayo de 2010

Resultados de encuestas de salida según "Milenio"



El electorado optó por un cambio dudoso:

Encuesta: 51.2%, Angélica Araujo; 37.3%, Beatriz Zavala; 2.5%, PRD

Reales: PRI: 49.4%, PAN: 45.2% (94.6% PREP)

La minoría mayor —menos de la mitad— del electorado de Mérida le marca un límite discutible a 20 años de excelentes gobiernos municipales y el mejor gobierno estatal que haya tenido en 100 años: sustentan los números y nada más los números, esta opinión.
Consideramos que el resultado no tiene nada qué ver con la calidad ni de los candidatos ni de las propuestas, y mucho menos de la historia de nuestra ciudad durante los últimos 25 años. El resultado del "día del ciudadano": gana un camino producto de la mercadoctenia y no del razonamiento basado en información sólida.
Es una lástima. Mérida dejará de ser un oasis de buena administración para convertirse en un botín más, extensión del gobierno del estado que jefatura Ivonne Ortega Pacheco.
¿Ustedes creen que Angélica Araujo siente que le debe su victoria a los habitantes de Mérida? ¡No! Ella ha llegado a convertirse en todo lo que relampagueantemente se convirtió gracias a su "jefa", la gobernadora Ortega: pasó así de inventora de delitos en Cousey, luego IVEY, a diputada fedaral que quizás jamás se sentó en una curul —eso sí, recibió camioneta— y ahora a presidenta municipal de Mérida, una ciudad que durante 20 años fue ejemplo en Latinoamérica de asentamiento humano con historia finalmente bien gobernada, tanto administrativa como históricamente.
¿Quiénes son los culpables de lo que vamos a sufrir ahora los meridanos?
Ésta es la relación, sin discusión:
1) Un gobernador panista que jamás ejerció el poder en la forma que debió haberlo hecho. Patricio Patrón Laviada, cuando como líder moral de Acción Nacional tuvo la oportunidad —y obligación por idiosincrasia regional— de meter en orden a Luis Correa Mena y a Ana Rosa Payán Cervera, los contempló desde lejos, dejando que destruyeran, pedazo por pedazo, todo lo que se había construido palmo a palmo durante más de 50 años de lucha con una escasa y tibia sociedad civil, venida a menos al tener el poder.
2) Medios masivos de comunicación que, con una excepción, se dedicaron a denigrar a como diera lugar cada acción tanto del gobierno de Patrón Laviada —incluso a nivel nacional, en el caso de TV Azteca, financiado por una específica familia de inmigrantes— como de cada uno de los presidentes municipales que tuvo la ciudad en esos años. Los logros y el orden administrativo y financiero, el CERO endeudamiento, el CERO atraso en los pagos a proveedores les valió un sorbete a ese 49.4% de electores del 16 de mayo de 2010.
3) El medio tradicional yucateco —la excepción— que decidió dejar de ser impulsor de la sociedad civil y convertirse en crítico de pocas pulgas de cualquier acción de los gobiernos emanados de Acción Nacional, levantando sospechas sin dejarlas claras después de encontrarlas aclaradas y luego ignorando o no atendiendo actos de mal gobierno perpetrados, uno tras otro, por el gobierno estatal que tomó posesión en agosto de 2007, medio que, además, pasó de estar en más de 50% de las casas de Mérida, a menos de 25% de las mismas durante los 19 años transcurridos.
4) Una minoría mayor ciudadanía altamente superficial, que no vio con claridad las diferencias reales entre la calidad de gobierno ejercida por cada uno de los responsables que tuvieron cargos vía Acción Nacional y el ejemplarmente frívolo, manipulador, ilegal y de plano, desordenado en su administración, gobierno del estado de Yucatán. Una minoría mayor que no supo captar la diferencia en la calidad humana de Beatriz Zavala y Angélica Araujo. Éste es el elemento más importante de todos: una minoría mayor que no tuvo la capacidad de entrever lo que realmente estaba sucediendo y se tragó de un bocado, que ahora la indigestará, las mentiras, verdades a medias, difamación y de plano, calumnia, de medios mediocres que sólo supieron obedecer al postor de sus notas y no a la obligación de transferir información fidedignamente responsable a sus auditorios.
Mérida cuenta aún con 44.2% de gente capaz de darse cuenta más allá de la falsedad y mediocridad de medios que sólo buscan su subsistencia y no el cumplimiento del deber de informar con inteligencia y con estímulo para invitar al análisis.
No, no me voy a sentar a escribir aquí las típicas, encajonadas palabras exaltando una "fiesta cívica". No lo fue. Fue una ceremonia en la que ganó la mentira, la falsedad, la mediocridad, la frivolidad administrativa, la manipulación política y las tendencias autoritarias y nada transparentes. El porcentaje de votantes fue históricamente bajo. Típicamente, cuando son pocos los que acuden, ganan los desinformados. Cierto: los que no fueron a votar hoy, que lo habrían hecho para aumentar ese 44.2%, tendrán un cargo de consciencia porque son corresponsables del descuido que los meridanos pagaremos muy caro.
Y aquí, dejo bien claro que ésta es mi opinión personal, como un ciudadano cualquiera,y quizás no sea compartida por el resto del equipo de Artículo 7. Falta aún mucho para que en nuestra cultura mexicana-yucateca el ciudadano medio deje de pensar en su beneficio personal y entienda que el colectivo debe siempre anteponerse al individual si desea que el mérito de sus esfuerzos realmente sea respetado justa y sólidamente.
El 16 de mayo de 2010, Mérida, Yucatán, México, han retrocedido. Hoy somos una sociedad políticamente más ignorante y más frívola. Veremos progresivamente el deterioro de nuestra economía y el advenimiento de las crisis brutales. Entonces la ciudadanía volverá a reaccionar. Esperemos que cuando ese momento se produzca, los medios de comunicación hayan dejado de ser mercenarios de la corrupción y la mediocridad frívola de gobierno.
Paradójicamente, el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, emanado también de Accioón Nacional, está recibiendo, precisamente hoy, en España un premio internacional: Nueva Economía Forum 2009 al Desarrollo Económico y la Cohesión Social. Todo el mundo sabe que México está bien gobernado, excepto los mexicanos. Así de eficientes han sido sus medios para informar.
Hoy, esta "voz del pueblo" difícilmente pudo haber sido "la voz de Dios". Una más para los ateos.
Buenas tardes, conciudadano. ¿Nos vemos en 25 años?

lunes, 22 de marzo de 2010

La mentira en el medio masivo

"Males": sucesos o acciones que generan sufrimiento, malestar, rechazo a la vida y desprecio del medio existencial.

Grave mal que aqueja a México y a Yucatán: la desinformación. Se basa en la mentira —así, tal cual—  y la manipulación de los hechos para hacer que lo verdadero parezca mentira y la mentira parezca verdad.

El criterio político del ciudadano, en cualquier sociedad, se forma cuando lee o escucha las narraciones de los hechos.

Es catastrófico el resultado cuando el bombardeo al ciudadano cae en lo esquizoide, que es precisamente llenar el espacio informativo de datos contradictorios, muchas veces ilógicos, pero causando una confusión que siempre —sin excepción— se convierte en contraria a los intereses de la sociedad, de la nación y de los individuos.

¿Cómo podemos calificar a un gobierno que paga dinero de la sociedad a uno o varios medios para que éstos sistemáticamente mientan o disfracen la verdad con datos parciales mezclados con datos falsos? ¿Qué calificación merece?

Y ¿cómo podemos calificar a los miembros de esa misma sociedad, que sabiendo de ese juego de mentiras y de falsedades, asisten a aplaudir a los promotores de la política de tergiversación de hechos para mantener engañado al ciudadano?

¿Son los "lacayos" de la putrefacción? ¿Cuánto vale su aplauso? ¿Dos millones, cuarenta millones, ciento veinte millones? ¿Más?

Los individuos con capacidad de sentir vergüenza de sí mismos, de su sociedad y de sus actos como lacayos deben reaccionar y, por lo menos, abstenerse del aplauso o el halago hipócrita y mezquino. Al hacerlo, están validando o justificando la mentira, el engaño y el hurto descarado de recursos que sólo deben servir para servir a los ciudadanos y no a la imagen del político en turno en la silla de poder.

Ellos quisieran silenciar a los que están alerta, que pueden leer "entre líneas" y que acuden a descifrar el mensaje lleno de falsedades.

Lo que algunos con pasión por la vida no podemos entender es cómo, haciendo el vergonzoso papel de lacayos baratos, esos "distinguidos" miembros de "la sociedad" mantienen su aplauso al "mal", en vez de usar sus millones –por lo menos una muy pequeña parte– para contribuir a la erradicación de la enfermedad social de la mentira pagada con los propios recursos de todos nosotros.

sábado, 20 de marzo de 2010

Nexos, la política y algunos análisis estrictamente realistas

Ningún mexicano con intenciones saludables debe abstenerse de visitar el sitio de Nexos OnLine. Será una falta de responsabilidad histórica dejar de visitar este vínculo y, peor aún, dejar de leerlo, todo, en detalle.

La lucha para que el PRI dejara de ocupar Los Pinos no era en contra del PRI en sí, sino en contra del sistema de gobierno que se mantuvo durante 7 décadas. Carlos Salinas de Gortari declaró al venir a México después de la elección del 2000 que "los mexicanos no sólo habían elegido un nuevo partido político, sino que habían optado por un nuevo sistema de gobierno y un cambio de régimen". Y eso tenía mucho de cierto. La entrada de Vicente Fox vía PAN-PVEM no fue sino un esfuerzo por cambiar la forma de gobierno.

Pero el régimen del presidente omnipotente cayó al mismo tiempo que Fox fue elegido. El extraño electorado mexicano no le dio a Fox el privilegio de que siempre gozó el PRI: legisladores dispuestos a aprobar las propuestas del presidente. De esto, los presidente del PAN, Fox y Calderón, jamás han gozado. Ellos han sufrido lo que el último presidente priista sufrió a partir de la segunda mitad de su sexenio: Ernesto Zedillo.

A partir de 1996 y hasta hoy (2010), el régimen que ha tenido México no ha sido el tradicional priista de los 71 años. En el 2000 se continuó el régimen priista revisado que dejó Zedillo como herencia. Zedillo renunció al manejo discrecional del tipo de cambio y se lo dejó a una entidad independiente —el banco de México— para que el valor del peso frente a todas las monedas del mundo fuera siempre adecuado a la ley de la oferta y la demanda. Eso, respetado por Vicente Fox —aunque tenía la alternativa de no hacerlo— y profundamente respetado y bien manejado por Calderón, han hecho de la economía mexicana una de las más respetables a nivel mundial, no por su fabuloso crecimiento, sino por el buen manejo que han hecho de los créditos, la deuda externa y el valor de su moneda frente a las demás. El que un mexicano puede meter su tarjeta de débito en cualquier ATM del mundo —incluyendo los 5 continentes— no es algo gratuito o accidental, sino estrechamente vinculado a ese cambio radical en el manejo del valor del peso frente a las demás monedas a partir del régimen de Ernesto Zedillo. Y, por si hay mala memoria, éste no fue jamás el mejor visto miembro dentro de las filas del PRI.

El PRI tradicional requería libertad total para manejar el valor del peso. Su populismo exigía control absoluto de los factores artificiales de la economía, como el flujo de billetes. Ellos ordenaban libremente la impresión de billete, provocando niveles de inflación que ni ellos mismos se imaginaban al echar a andar la maquinita impresora.

En los gobiernos priistas actuales (2010) podemos ver que nada ha cambiado. El gobierno de Ivonne Ortega no dispone de una maquinita impresora de billetes. Entonces, lo que hace, es transformar a discreción las etiquetas de las partidas presupuestales. Hoy lo más importante es la imagen y allá se va el gasto público en partidas gigantes para controlar a los medios.

El documento de Nexos analiza todos estos aspectos y los coloca en su justa y exacta perspectiva. No hay duda: la pulcritud de pensamiento de Jorge Castañeda Gutman, aunada a la claridad de estilo y de visión de Héctor Aguilar Caamín, logran un documento obligatorio para todos los mexicanos. Lo más importante es que éste llegue a los actores con capacidad para tomar decisiones y éstos actúen sin disfraces o agendas escondidas.

A lo largo de sus gobierno federales —muy claramente el día de hoy— los gobiernos panistas sólo han tenido una y sólo una agenda escondida: las negociaciones con el PRI. ¿Las habrían deseado tener escondidas? Aquí entra un poco la fe del observador: no las habrían deseado escondidas. Ésa no es la forma de hacer las cosas. Una negociación "oscura" tuvo lugar en Campeche en 2009, en vísperas de las elecciones locales. Sin embargo, el actor principal, el director de Lotenal no es una persona educada u originada en las filas del PAN, sino un importado al régimen por la necesidad —nos guste o no, pero sí, una necesidad— de conseguir la cooperación de Elba Esther Gordillo en el proceso de modernización del sistema educativo.

Pero lo peor del resultado de esas negociaciones escondidas panistas es que, totalmente en forma contraria al éxito obtenido por los priistas en esa forma de negociar —a espaldas de los ciudadanos— a los panistas no sólo no les ha proporcionado éxito alguno, sino que, efectivamente, les ha resultado en todos los casos un fracaso rotundo. El PRI o no pierde nada, o bien, no tiene ya nada qué perder. La actitud media del mexicano ha adoptado una pose que sólo puede calificarse como "cínica": "los del PRI pueden hacer lo que quieran, porque todos ya sabemos cómo son... pero los del PAN cuidadito... ellos deben ser siempre éticos y perfectos".

El asunto es que lo han sido —éticos y obedientes de la ley— pero la imagen final, lo que queda en el sabor del ciudadano como consecuencia del trato mediático de cada suceso, es que "se ha prestado a tratos oscuros". Buscar de los que tienen el poder de la mayoría en el congreso un voto a favor de leyes que beneficiarían al país no puede ni debe ser considerado por mexicano alguno como un acto "mal intencionado". Sin embargo, la negociación "bajo la mesa" olvida la razón de ser de la misma y sólo recuerda el modo en que se hizo. Pero, ¿había otra forma de hacerlo o de intentarlo?

El presupuesto de cualquier entidad —empezando por el federal— ha rendido de 4 a 5 veces más bajo los gobiernos panistas que bajo los regímenes priistas. Esto posiblemente sea también el caso de la Ciudad de México, bajo los gobiernos perredistas. El PRD es, a mi modo de verlo, una extensión del PRI en la que conviven 2 tipos de ex priistas: 1) los que creyeron ya no tener cabida en el viejo PRI y 2) los que genuinamente buscan una alternativa que dentro del PRI no fue jamás posible.

Una alianza PAN-PRD no es ni remotamente un "monstruo", como lo quieren pintar los priistas —porque no les conviene en nada— o los panistas "puros" —porque su pureza les impide aceptar cualquier cosa que se salga del método inmaculado. Los ex priistas que dejaron de serlo y que genuinamente buscan un México más próspero y más justo, tienen todo el derecho de buscar alianzas con los grupos políticos que buscan objetivos similares.

Si nos vamos a creer los mexicanos ese mediatismo irresponsable, de acuerdo al cual "todos los políticos son iguales de corruptos", entonces valdría la pena destruir totalmente el país y volver a construirlo, desde cero, limpiando, en el camino, cualquier indicio de político mexicano "tradicional". Seamos realistas: no son iguales, o, de lo contrario, todos estarían negociando dentro del mismo PRI.

Cuando se le preguntó a Francisco Labastida, el que perdió la presidencia frente a Fox, por qué no le habían aprobado al presidente Felipe Calderón su propuesta fiscal 2009, éste, con un gran cinismo al estilo perfecto del priismo tradicional: "el pueblo ya no aguantaría una carga más". Éste es el colmo o clímax de la irresponsabilidad histórica. Y algunos, alguna vez, en verdad creímos que Labastida podría ser diferente.

Si el contenido de estas línea se "siente" panista, cuanto lo siento, porque no es eso lo que persigue. No pretendo hacer una apologética del panismo o del perredismo de miembros bien intencionados. No. Sí pretendo encontrar la manera de transmitir el mensaje basado en la estricta realidad, de que, en efecto, el panismo y el perredismo sólo existen para que las cosas no sean como el priismo las institucionalizó durante los 65 años (los 6 de Zedillo no cuentan: por eso no digo "71 años").

Por cierto, ¿ya les llegó la nota de los changarros de marihuana propuestos por Vicente Fox? No es para reír, sino para analizar con seriedad. Y eso nos muestra que dentro del PAN existe algo que es impensable dentro del PRI: cada miembro es libre de pensar y expresar lo que responda a sus convicciones personales. Un arma de 2 filos en el tema de la "disciplina de partido", cierto. Pero un arma que prefiero exista.

jueves, 11 de marzo de 2010

Los acuerdos Gobierno - PRI en época de Fox y Dulce Sauri

Ahora ya sabemos exactamente cómo estuvieron las cosas con respecto al IVA generalizado que no se aprobó ni en el 2000 ni en el 2009. Se mantuvo, en cambio, en taza cero para alimentos, libros, colegiaturas, medicinas y otros. ¿Por qué? ¿Nos convenía o no?

Cuando Fox llega al poder en 2000, el individuo, ya como presidente, descubre una situación muy diferente de la que se imaginaba en los puestos que había tenido anteriormente. Descubre que el margen real de maniobra del gobierno federal era bastante restringido. Recursos para hacer que la economía se activara y creciera a mayor velocidad, ¡no existían! El FOBAPROA —aprobado por legisladores panistas y priistas en 1996— se tragaba cualquier fondo que habría podido servir para activar el crecimiento de la economía.

Los países crecen cuando ahorran. Los impuestos manejados con eficiencia, inteligencia, responsabilidad administrativa y sin populismo, son ahorro. Si algo tuvo el gobierno de Vicente Fox es no ser un gobierno fiscalmente irresponsable, sino todo lo contrario, y eso lo sabemos por indicadores contundentes: crecimiento de la reserva, disminución de la deuda pública externa, ahorro efectivo del gobierno, pago puntual constante a proveedores, entrega puntual de participaciones a todos los estados, aumento en las participaciones (sin contar lo posible por el alto precio del petróleo).

Dulce Sauri y su grupo político, los priistas, pueden decir cientos de argumentos para sostener su radical postura de no aceptar el IVA generalizado propuesto por el gabinete económico de Vicente Fox. Pero la verdad histórica es única: se perdió un momento de alta popularidad de un mandatario, que en forma honesta y pensando más en el futuro del país que en el suyo personal, proponía una elevación de la participación de los mexicanos —como porcentaje del producto interno bruto— por medio de los impuestos al consumo, en este caso, el IVA.

El plan de Fox era integral: incluía la devolución, "con pilón" —como nos lo recordó Dulce en su artículo y nosotros lo hemos dicho en múltiples ocasiones— a esas familias clasificadas como las más pobres de México.

El argumento de los priistas fue, es y será —hasta que ellos mismos lo deban aprobar— simplista, populista, electorero y perjudicial para el país. Los priistas sabían que aprobar el IVA generalizado le habría dado a Vicente Fox un tremendo margen de maniobra y una gran oportunidad para provocar un crecimiento más acelerado del país, además de contar con mayores elementos para que el estado mexicano combatiera la pobreza.

Hay 2 maneras de hacer que el gobierno tenga recursos: la sana y la enfermiza. La sana es por medio de impuestos cobrados a quienes demuestran tener la capacidad de comprar algo. La enfermiza, contrayendo deuda pública o imprimiendo billetes —con la consecuente generación de una gran inflación. El plan de Vicente Fox era perfecto para que México hubiese entrado a un periodo de franco desarrollo, crecimiento y alta competitividad en el mundo.

El ahorro de todos los habitantes de un país es lo que permite el crecimiento exponencial del mismo. Este ahorro puede ser vía impuestos usados efectivamente para activar otras áreas geográficas o grupos sociales, o bien, vía las empresas que venden, ganan y reinvierten —en vez de retirar dividendos y colocarlos en paraísos fiscales.

Cuando un país tiene una economía ágil, proliferan las empresas privadas altamente productivas, al grado tal de necesitar recursos del público. Éste, con su ahorro personal, compra acciones de esas empresas. En esa forma, conforme las empresas crecen, los ahorros ganan altos porcentajes, en vez de las ridículas cantidades que pagan los bancos cuando no estamos en un sistema económico inflacionario —caso de México a partir de los gobiernos panistas.

La confianza del público en colocar sus ahorros en empresas privadas dependerá, también, de la honestidad y eficiencia de los empresarios. En México invertir en acciones de empresas se convirtió en un muy mal negocio por la falta de honestidad de los empresarios que en algún momento tuvieron la oportunidad de poner esos recursos a ganar —haciendo crecer sus empresas— y en vez de ello, se dedicaron a ver la manera de huir del panorama llevándose los recursos entregados en la compra de acciones.

En México, pues, no existe incentivo real para ahorrar. No hay manera de hacer que el ahorro se convierta en algo productivo y crezca. Por lo tanto, el gobierno tiene que obligar a los ciudadanos a ahorrar y esto sólo se puede hacer vía el cobro de impuestos. De los impuestos, los más directos y fáciles de cobrar son aquellos que se tazan sobre las compras de los ciudadanos.

En México necesitábamos 2 cosas que el PRI de Dulce Sauri —y todos los demás PRIs, incluyendo el de la señora Beatriz Paredes— mató. Estas dos cosas son: 1) un sentido de responsabilidad ciudadana generalizado al hacer que todos los mexicanos paguen algo de impuestos, aunque sea muy poco y 2) un gobierno con margen de maniobra como para apoyar efectivamente el crecimiento económico acelerado.

En vez de ello, se han desperdiciado los sexenios panistas porque a la Virgen De Guadalupe se le olvidó algo muy importante —aunque se le acordó mantener a Cuba subdesarrollada por 50 años para darles "chance" a los mexicanos— entender por qué, si votaban por el presidente del partido A, también deberían votar por los legisladores del partido A.

El PRI y el PAN no son adversarios políticos, sino enemigos —por lo menos, el PRI, así lo ha demostrado. Y el PRI, al declararse enemigo del PAN en los hechos, no es de éste que lo es, sino que toma el papel histórico durante el siglo 21 de enemigo número 1 de México.

Y por último es obligatorio comentar que los panistas han pecado de ingenuos o de tontos. Fueron ingenuos cuando creyeron que el PRI apoyaría lo que fuera bueno para México. Fueron tontos cuando actuaron como creían que los del PRI lo harían. Es decir, fueron pésimos imitadores del priismo.

A los mexicanos nos toca entender con claridad este panorama. Pero los resultados de las elecciones del 2009 nos hablaron muy claramente: nadie ha entendido nada. Vive el mexicano en la ignorancia política total; cree ahora que todos son "mafiosos", malos, mentirosos, ineptos, corruptos. Cree el mexicano, además, que así habremos de ser siempre.

Y no es correcto ni conveniente que "el mexicano" crea eso. Pero, ¿quién le abre los ojos y el entendimiento al mexicano?

Artículo testimonial de Dulce María Sauri Riancho

Me permito colocar aquí, íntegro, tal cual me fue entregado a mí, este artículo testimonial, de gran valor histórico en México, escrito por Dulce María Sauri Riancho, ex gobernadora de Yucatán y ex presidenta del PRI al ganar Vicente Fox la elección en el años 2000.

Sin embargo, también me he permitido escribir, en otra entrada, mis comentarios y opiniones con respecto a los conceptos emitidos por Dulce María.

Franz de J Fortuny - Marzo 11 de 2010 - 04:27 PM

----Artículo de Dulce María Sauri Riancho


Los acuerdos del PRI con los gobiernos del PAN

Alusiones personales

Como torrente incontenible atizaron el caldeado ambiente político nacional, las declaraciones de diversos personajes acerca de los –hasta hace poco- inconfesables acuerdos entre el gobierno, su partido y el PRI.

“Por alusiones personales” es una frase utilizada en los ambientes parlamentarios para solicitar el uso de la palabra cuando, en el transcurso del debate, uno de los legisladores se siente aludido y decide intervenir para precisar o rectificar una afirmación de alguno de sus pares.

Me asumo aludida. Lo fui por Xóchitl Gálvez cuando habló  de las negociaciones y lo que calificó  de “chantajes del PRI” durante del gobierno de Vicente Fox, quien también puso su “grano de arena”, al hablar de los incumplimientos de Roberto Madrazo y de Beatriz Paredes, entiendo que cuando presidía la Cámara de Diputados, en 2001. Sin embargo, las imputaciones del ex-Presidente Fox podrían dejar la impresión de que, durante su administración, se tejieron acuerdos con algunos dirigentes priístas, que sí se respetaron.

No puedo dejar de sentirme aludida. Presidí el Comité  Ejecutivo Nacional del PRI, del 30 de noviembre de 1999, al 4 de marzo de 2002. Esto significa que mi responsabilidad en el máximo órgano de dirigencia partidista coincidió con los primeros 15 meses de la gestión de Vicente Fox.

La relación con el nuevo gobierno federal panista fue, desde sus inicios, compleja, plagada de mutuas desconfianzas, incómoda para los más directamente involucrados, como era el caso de la dirigencia nacional del PRI, los gobernadores priístas y el Ejecutivo federal, en particular, el Presidente y el Secretario de Gobernación, Santiago Creel.

Acuerdos, sí: ¿hasta dónde?

La construcción de acuerdos es parte fundamental del ejercicio de la política. Así lo entiendo. Sus límites deberían estar marcados por la ley, la ética y la moral pública. No es cierto que todo se vale para ganar una elección o que todo se puede hacer para descarrilar la pretensión de triunfo del adversario. Tampoco considero que sea válido convertir la aplicación de la ley en instancia de presión a favor o en contra de alguno de los involucrados: procedo, si no me respaldas en lo que pretendo; dejo pasar, me hago el disimulado, si colaboras a mi gusto y conveniencia. Estas conductas pueden ser eficaces en el corto plazo. A la larga, el engaño y la simulación acaban por devastar la moral de la sociedad en su conjunto y afectar a sus mismos promotores.

Los contactos entre el nuevo gobierno y la nueva oposición

En los primeros meses de gobierno, a mediados de 2001, recibí el ofrecimiento de la Secretaría de la Función Pública para presentarle al PRI el nuevo programa de combate a la corrupción a cargo de esa dependencia. Acepté y solicité la realización del evento en la propia sede del CEN, en presencia del Comité en su conjunto. Asistieron el secretario Francisco Barrio y se incorporó el Secretario de Gobernación. Los medios de comunicación, invitados también, dieron cuenta de esa reunión, inédita en la historia política del país, de los temas y del alcance de las palabras de los secretarios expositores. Nada oculto, todo sujeto al escrutinio público, comenzando por el de la militancia priísta.

Desde la derrota en la elección presidencial, el PRI estuvo sujeto a los pronósticos de su inminente desaparición. Primero, que no habría de superar los días inmediatos al 2 de julio; después, que no pasaba el 1º de diciembre, fecha de la toma de posesión del Presidente panista. Más adelante, la especulación se concentró en que no podría reunir a su Consejo Nacional, dadas las condiciones de “orfandad política” en que se encontraba sumido. En ese ambiente fue convocada la XL Sesión del CPN, con sus 320 integrantes, para deliberar y debatir durante 3 días una amplia agenda temática, que arrancó con el informe y debate de los resultados del proceso electoral, continúo con las líneas generales de la propuesta programática, para culminar con la determinación de las fechas para la realización de la Asamblea Nacional que habría de reformar los documentos básicos partidistas.

Ixtapan de la Sal y el IVA 

Ixtapan de la Sal fue el escenario del debate. Entre los puntos fundamentales que se abordaron y definieron estuvo la posición del PRI frente a la propuesta del gobierno de Vicente Fox de aplicar el IVA de 15 por ciento a los alimentos y a las medicinas. La discusión interna –presenciada por los representantes de los medios de comunicación mediante un circuito cerrado de televisión- fue intensa. Por una parte, los planteamientos de un grupo de consejeros que demandaban el rechazo tajante a cualquier apoyo de la mayoría relativa del PRI en las dos cámaras a esta propuesta gubernamental. Por la otra, la de los coordinadores parlamentarios, que demandaban la libertad de los legisladores para votar lo más conveniente para el país y el partido, sin restricción alguna.

Venció  la posición del “No al IVA a los alimentos y medicinas”. Aunque no formaba parte del Programa de Acción del partido, la definición del Consejo fue acompañada de una gran legitimidad, al haber sido debatida y votada internamente. Así, como presidenta del CEN, recibí del Consejo Nacional el mandato de defender la “tasa cero” a estos productos.

La negociación del “paquete económico” 2002 

El Ejecutivo Federal presentó su iniciativa de reforma fiscal para el ejercicio 2002, que incluía el tan comentado incremento del IVA. El cabildeo con los priístas se había iniciado por parte del gobierno. Eran los días en que el Presidente decía que carecía de un interlocutor claro con el PRI, que si eran los gobernadores, los coordinadores parlamentarios o la presidenta. Sí, éramos todos, conforme a las reglas políticas que recién comenzaban a perfilarse. Pero en el tema del IVA no podría haber confusión: había mandato de rechazo. Nunca tuve duda de ello.

A principios de noviembre de 2001, avanzada la discusión legislativa sobre el “paquete económico” que incluía la reforma fiscal, fui invitada a la Residencia Oficial de Los Pinos a sostener mi primera y única entrevista con el Presidente de la República. De inmediato, al percibir la importancia de la reunión, le solicité al Secretario General del CEN, Rodolfo Echeverría, que me acompañara. Sabía, intuía, que el tema central habría de ser el tan mentado incremento al IVA. Los argumentos a favor menudeaban en los medios de comunicación: que si habría de recaudarse una cifra récord, de 120 mil millones de pesos; que ayudaría a reducir la evasión fiscal y evitar las devoluciones multimillonarias a los fabricantes de alimentos y medicinas, etc.

En contra estaba la inmensa mayoría de la población mexicana, que no quería ver aumentada su condición de pobreza o su precariedad económica.

Ignoro si alguno de los relevantes actores políticos priístas se dejó convencer por los argumentos gubernamentales a favor del aumento del IVA. Abiertamente, ante mí, ninguno lo admitió: no hubo gobernador o coordinador parlamentario –del Senado o de la Cámara de Diputados- que en corto me hubiese siquiera insinuado que había que aprobar la iniciativa presidencial. Ese era el contexto de la reunión en Los Pinos.

Un encuentro en Los Pinos 

Había preparado un conjunto de fotocopias de algunos periódicos de abril y de mayo de 1995, cuando fue aprobada la nueva Ley del IVA, la que incrementó la tasa general del 10 hasta el 15 por ciento. La severa crisis económica que vivía entonces el país, consecuencia del “error de diciembre”, había demandado medidas extraordinarias, una de ellas de gran impacto recaudatorio y de graves efectos para la población. Acción Nacional, en su papel de opositor, se había negado rotundamente a avalar con sus votos en el Congreso las medidas de rescate económico propuestas por el Ejecutivo Federal. La amplia mayoría del PRI fue suficiente para avalar las iniciativas presidenciales, previo intenso y ríspido debate interno.

Acción Nacional decidió aprovechar a su favor el rechazo popular a las medidas de austeridad y rescate económico. En la prensa de la Ciudad de México y de muchos estados, publicó desplegados en los que denunciaba la actuación de los diputados del PRI, acompañados de sus fotografías y direcciones particulares, incitando de esa manera a los inconformes, a protestar en contra de los priístas, aún en sus domicilios.

Vicente Fox era candidato al gobierno de Guanajuato en esas fechas de 1995. Su rechazo a las medidas fue total, en particular al alza de la tasa general del IVA. Así lo publicó en los periódicos guanajuatenses, además de volantearlo y, de acuerdo a las notas de esos días, también lo divulgó a través de estaciones locales de radio.

Sentados en torno a la mesa de su oficina y acompañado por el secretario Creel, fui cuestionada por el Presidente sobre la posición definitiva del PRI acerca del incremento del IVA. Mi respuesta fue que hacía míos los argumentos de Fox candidato al gobierno de Guanajuato, expresados en las notas periodísticas y en los desplegados que mandó publicar: no al IVA, en este caso, a alimentos y medicinas. Le entregué las fotocopias de los documentos.

El rostro del Presidente Fox reflejó asombro. Se apuró a manifestarme que las circunstancias habían cambiado mucho en 6 años; que ahora sí era necesario, que era viable aumentar el IVA y devolverlo “copeteado” a los más pobres. Yo insistí que los argumentos de entonces lamentablemente tenían aún vigencia: que empobrecían más a los más pobres, que son los que gastan la proporción más alta de sus escasos ingresos en comprar comida y si alcanza, medicinas.

Esbozamos algunas observaciones más, pero las posiciones estaban marcadas: la dirigencia del PRI, sin subterfugios o medias palabras, rechazaba apoyar la iniciativa de incrementar el IVA. Fue entonces que el Presidente me expresó que, en tales circunstancias, cada quien quedaba libre de hacer “lo que le corresponda”.

Lingotes de oro por cacahuates 

Había cambiado el partido en la Presidencia de la República pero no la fuerza de las palabras presidenciales. En ese entonces, la institución presidencial no registraba el deterioro a que se vió sometida durante el mandato foxista. En la forma y en el tono, percibí la amenaza inminente. Por eso, la misma tarde de aquella reunión, convoqué al CEN para narrarles con detalle el desarrollo de la entrevista y evaluar, en conjunto, los posibles alcances del “cada quien lo que le corresponda”.

En ningún momento dudé sobre cuál debería ser mi posición. No podía fallarle a mis compañeros, ni por conveniencia ni por miedo. Sabía, por convicción  ética y por experiencia, que la aplicación de la ley no se debe ni se puede negociar; que más temprano que tarde, ese tipo de acuerdos espurios se rompen; que causan un mal mayor del que tratan de evitar cuando se conciertan.

Unos días después de la reunión en Los Pinos, el Secretario de la Función Pública, Francisco Barrio formuló su célebre sentencia de que “no habrían de cambiar lingotes de oro por cacahuates…”. Los hechos mostraron que los supuestos cacahuates eran los incrementos del IVA que no respaldó la mayoría priísta y que, en consecuencia, no se aprobaron. Los lingotes de oro los identificó Barrio con el caso PEMEX, acusación contra el financiamiento de la campaña presidencial del PRI, los altos funcionarios de la paraestatal en esa etapa y los dirigentes del sindicato petrolero.

El PRI de los acuerdos …que no se cumplieron 

No fue casual que el llamado “Pemexgate” se iniciase a mediados del mes de diciembre de 2001, con la detención de tres funcionarios del PRI. Fue el 19 de enero de 2002, recién iniciado el proceso interno para la elección de la nueva dirigencia nacional, con Beatriz Paredes y Roberto Madrazo en campaña, cuando la investigación fue revelada en un periódico nacional. Una vorágine de confusión se apoderó de la campaña; los rumores que corrían entonces establecían que la fórmula de Madrazo se había comprometido con el propio Presidente Fox a impulsar la reforma fiscal que incluía como pieza central al IVA; que, a cambio, el gobierno panista intensificaría las investigaciones sobre el caso PEMEX, buscando impedir cualquier posibilidad de triunfo de su rival, como de hecho ocurrió.

Años después, los testimonios de Jorge Castañeda y Rubén Aguilar (La Diferencia, Radiografía de un Sexenio; 2007), así como de la profesora Elba Esther Gordillo (entrevista de Adela Micha), permitieron confirmar su veracidad; que, efectivamente, se había concertado un acuerdo entre el Presidente Fox y la fórmula Madrazo-Gordillo en pleno proceso electivo del PRI. Acuerdo y relación que se hizo patente en la inédita reunión pública del nuevo comité nacional del PRI con el Presidente Fox, en los jardines de Los Pinos.

Pero ésa es otra historia, que a mí no me corresponde contar.

Dulce María Sauri 
Marzo 9, 2010