jueves, 7 de mayo de 2009

La emergencia por la salud mundial

Virus h1n1Poco a poco la emergencia por la salud se va desvaneciendo, pero ésta no ha terminado. Los factores que provocaron la emergencia —un nuevo virus capaz de causarle la muerte al infectado— aún están vigentes. Cualquier persona puede verse contagiada por este virus, que anda "por ahí", nadie sabe en dónde exactamente, causando infecciones que sólo pueden ser tratadas con aislamiento total para evitar más contagios.

¿Siempre se está vigilando este problema? ¿Qué es lo que hace a este virus diferente de los otros?

Un catarro o un resfriado tienen un cuadro más o menos conocido por todos los humanos: malestar generalizado, dolor de cabeza, puede o no haber fiebre, constipación de las vías respiratorias, dificultad para respirar, tos, ojos llorosos, etc. Son síntomas que conocemos todos los que hemos sufrido catarros o resfriados de diferentes intensidades.

Pero ¿qué podemos hacer cuando ese "catarro" invade nuestros pulmones de tal forma que ya no es posible inhalar aire, porque los alvéolos están todos tapujados e incapacitados para recibir el oxígeno que tiene que pasarse a la sangre?

Podemos hacer nada. La vida de quien llega a ese punto se ha acabado. Ni en el hospital podrán hacer algo.

La mezcla de la Influenza H1N1 tipo A Humana comienza con dolor de cabeza y cuerpo cortado. Ése es el momento de acudir al hospital para ser tratado cuidadosamente con los medicamentos correctos y en las dosis adecuadas. Hasta hoy, 7 de mayo de 2009, el total de infectados en México es de 1,070 —sanos que la tuvieron— y 42 que murieron a causa de la defensa del cuerpo contra el virus.

Hoy estas cifras cambiarán. Habrán nuevos infectados y quizás algún muerto más. En realidad, no debería haber muertos. Los hay porque no reaccionan en el momento en que deben hacerlo. El ataque no es mortal y puede ser detenido. Y una vez que el cuerpo ha reaccionado, queda "vacunado".

Hoy regresarán a clase los estudiantes de preparatoria y los universitarios. Se les está recomendando mantenerse alejados unos de los otros, evitar el saludo de beso, el saludo de mano, estornudar protegiendo a los demás del estornudo y, además, todos serán recibidos en las puertas de los colegios con personas que verificarán en la medida de lo posible que los jóvenes estén sanos. Se les medirá la temperatura y se les harán preguntas para tratar de descubrir elementos que podrían significar contaminación con el virus AH1N1 de influenza humana.

¿Van a aumentar esas cifras? ¿Cuántos más veremos el día 12 o 13 de mayo, cuando habrán pasado los 5 días de incubación del virus y el comienzo de los síntomas?

Es irremediable. Hoy, algunos de los que están regresando a clase —esperemos que sean muy pocos— ya están infectados con el virus, pero aún no lo saben. Éstos, de no seguir los lineamientos de ciudado para evitar nuevos contagios, podría ser que le transfieran el virus a alguien —una o más personas— que sentirán los síntomas entre los días 12 y 13, cuando ya habrán comenzado a ir a clases también las secundarias y las primarias.

Estamos apostándole, como nación, a que los mecanismos aplicados durante los días intensos, aislaron ya efectivamente a los que tenían hasta ese momento el virus. Son esos 1074.

Extraño caso de Yucatán

Hasta el día de ayer se mencionó que en Yucatán se había corroborado que un niño de 8 años —quien se encuentra en buen estado de salud ya— dio positivo en la prueba del virus AH1N1. No se informó, desde luego, quién es, en qué pueblo del interior vive, cuáles son sus familiares. Pero hay un pueblo en el interior del estado de Yucatán en donde las autoridades de la salud pública del estado deben estar ya haciendo la especial labor de localizar y aislar cuidadosamente a los que pudieron haber sido infectados por el niño.

Pero, ¿por qué un niño de 8 años es el primer caso en Yucatán? ¿De dónde obtuvo este niño el virus? Si se tratara de un niño que vende chicles a los que están en los taxis aledaños a algún aeropuerto —no logro ubicar de éstos cerca de Mérida— entonces podríamos pensar que quien lo contagió es uno de los 1070 vivos o de los 42 muertos que contrajeron la enfermedad.

¿Eso responde la interrogante? Es obligatorio responderla. No puede quedarse al aire. En el tema la última palabra la tienen las autoridades de salud en Yucatán. Todos estamos esperanzados en que hagan correctamente el trabajo de aislamiento de los posibles contacto del niño contaminado.

miércoles, 6 de mayo de 2009

EL TÍPICO DIPUTADO

Esperemos los que deben verlo, lo hagan y LO ENTIENDAN. Nos parece que el mensaje está muy claro. Aquí queda, para que tomen nota quienes así deben hacerlo.

Hay diputados de un tipo y del otro. ¿Cómo los podemos reconocer? Aquí, yo, como ciudadano, tengo mi opinión y creo que los colores de este video hablan por sí solos. Hay profundidad de análisis en esta caricatura. Hace falta realmente entender el asunto con claridad y no perderse en el mar de la confusión.

viernes, 1 de mayo de 2009

El guerrillero: ¿ayuda o entorpece la liberación humana?

Por si alguien lo dudó alguna vez, ahora lo confirma el izquierdista José Luis Sierra Villarreal —esposo de la ex gobernadora de Yucatán y ex presidenta del PRI nacional, Dulce María Sauri Riancho—: en México, el PRI, en el fondo de su "corazón" amó a la izquierda. ¿Por qué López Mateos o Díaz Ordaz no se aliaron en forma total con Cuba en los años 60? ¿Por qué Echeverría, con su Arriba y Adelante no rompió en forma definitiva con los Estados Unidos para convertir a México en una nación totalmente socialista al estilo soviético, chino, de Corea del Norte o de Cuba?

Sánchez Navarro, el empresario mexicano que viajó a China con el presidente Echeverría, cuenta que los empresarios que habían acompañado —por invitación expresa— al presidente Echeverría en su viaje, suspiraron cuando el mandatario, en medio de la expectación de la concurrencia a bordo del avión que los traía de regreso al país mexicano, casi en forma de susurro, como para que no lo oyeran los intelectuales de izquierda, expresó que no creía que el sistema chino fuera el adecuado para los mexicanos.In illo tempore la voz del tlatoani en turno era totalitaria. Nadie osaría contradecirlo. Para hacerlo, era necesario retirarse a la guerrilla. Si a Echeverría, de poder absoluto en el país mexicano, se le hubiera ocurrido al regreso de China que ése era el sistema ideal para este país ¡las leyes, unos cuantos meses después, ya habrían sido modificadas para ajustarnos al modelo!

¿Y los Estados Unidos? El mundo guardaba un equilibrio. México, en cualquiera que fuera su decisión, habría tenido que ser tolerado por los Estados Unidos.

¿Eso habría sido lo más conveniente? Ése es otro tema. Hoy dicen que el "hubiera" no existe. No, claro que no. El hubiera es el tiempo de lo que no fue, pero que pudo haber sido.

De México salen hacia la frontera con los Estados Unidos, todos los días, miles de mexicanos que emprenden un viaje hacia la búsqueda de trabajo que les permita ahorrar. Estos mexicanos son, por definición —al emprender— emprendedores. Se quedan en México los que no ven necesario involucrarse en más problemas que los regulares —carencias, incertidumbre en la salud, poca actividad, cierta tranquilidad en la vida cotidiana.

De Cuba, a partir de la declaración franca del color interno y externo de la Revolución —roja por dentro y por fuera, ya no como una sandía, verde por fuera— cientos de miles de cubanos fueron saliendo. Salieron a emprender una vida diferente. Y una gran cantidad de ellos se convirtieron, en los Estados Unidos, en empresarios. De hecho, la proporción de cubanos exiliados que a lo largo de su estancia fuera de Cuba se convirtió en empresarios exitosos, supera la proporción de empresarios esperable en un grupo humano regular. Éste viene siendo un indicador de que quien sale de su país para emprender una vida en otro, tiene espíritu empresarial, ni más ni menos.

La actitud del humano que emprende —se independiza de cualquier patrón, sea éste otro empresario o el gobierno— es radicalmente diferente a la actitud del humano que se mantiene en paz obedeciendo las instrucciones de algún jefe. Cuando el mundo estaba dividido en los dos grandes bloques —el capitalista y el socialista— dentro de los países capitalistas existían 3 tipos de tendencias: empresario, empleado y revolucionario.

Hoy, cuando sólo existe en forma monopolista el bloque capitalista, vemos que existen 3 tipos de humanos también: empresarios, empleados y delincuentes organizados.

Entraron en desuso los revolucionarios radicales y en su lugar, aparecieron las mafias organizadas. Sierra Villarreal —el ex guerrillero— nos lo sugiere en la entrevista del semanario Artículo 7 cuando dice: "Todo el mundo habla de los zetas y no, lo verdaderamente preocupante es que esos grupos organizados encuentren una expresión política que es lo que pasó en Colombia. Su problema no fue narcotráfico, sino la conjunción de narcotráfico y política..."

Esta sugerencia nos indica que ese tercer grupo constante está básicamente alimentado por el mismo tipo de ser humano: el que no acepta sujetarse a las reglas del juego especificadas dentro de las leyes y que, bajo las condiciones de tipo A, se declara guerrillero y justifica tomar las armas para combatir al empresario —que supuestamente se encuentra dentro de la ley— y promover un estado todopoderoso, dueño absoluto de los medios de producción. Por otra parte, ese mismo tipo de humanos, bajo las condiciones de tipo B, se declara rebelde y también con las armas decide tomar lo que le dé la gana porque no encuentra tolerable hacerlo con el riesgo que el empresario regular lo hace.

¿Es éste un asunto de genética?

El progreso tecnológico de los últimos 50 años es superior en resultados finales al progreso tecnológico logrado desde que nuestra especie apareció sobre la faz del planeta. Para lograr este nivel de tecnología —cada vez proporcionalmente al alcance de más seres humanos— fue necesario que las sociedades humanas pasaran por momentos de extrema explotación de unos sobre otros. El tiempo libre para pensar sólo puede existir si otros se encargan de producir los básicos supervivenciales para el ser que piensa y marca pautas de avance tecnológico imposibles en condiciones de igualdad total.

En este panorama, el guerrillero es un obstáculo en términos aritméticos simples al proceso evolutivo tecnológico que parece acompañar a nuestra especie en la medida en que más gente dispone de más tiempo para pensar e innovar. El revolucionario contradice la tesis inherente al sistema marxista de pensamiento cuando éste afirma que las condiciones de la existencia del ser humano determinan su consciencia, y no al revés, como lo creen las religiones, los espiritualistas, los esotéricos y los mentalistas.

Para que todos sean iguales, es necesario que aporten exactamente lo mismo en forma obligatoria para que a su vez dispongan de lo que sea que necesiten o sientan necesitar. Esto no será políticamente posible en tanto exista un mínimo de juicio subjetivo con respecto al valor del trabajo de un individuo. Basta con que dos individuos estén disponibles para hacer un trabajo, para que la paga del que sea escogido para hacerla ya no sea función de la actividad misma, sino de la oferta laboral existente. En tanto esto no cambie, ni cientos de guerras sangrientas, ni todos los profetas, ángeles, arcángeles, religiones, yoga, budismo y zen budismo lograrán un sentido de "justicia" o "equilibrio" real en la vida humana.

Y el camino para ese punto no viene de lo mágico o de los decretos, sino de la tecnología, que, a su vez, depende de la ciencia pura. Y ésta avanza en tanto más atractivo sea lo que se espera al final de cada descubrimiento. La guerra y la violencia —social, política o biológica— sólo hacen más lento ese avance.

La única conclusión lógica o válida de este argumento, es la imperiosa necesidad de erradicar del camino los obstáculos a ese avance.


¿Somos una sociedad de apáticos?

Vea en la página 6-7 otro esfuerzo como el de A7

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miércoles, 29 de abril de 2009

El engaño generalizado al ciudadano mexicano

Las notas periodísticas contienen noticias. Son seleccionadas profesionalmente por los periodistas y editores que trabajan en los medios. De hecho, todas las notas, lo mismo que las entrevistas, son el resultado de decisiones editoriales en todos los medios: impresos, radio o TV.

¿Qué pasaría si lo que vemos como nota periodística no es sino una nota pagada por alguna entidad que tiene interés en que se le comunique al "público" —usted, yo, todos nosotros— algo en una forma específica?

Eso ya no es información. Eso es una forma de publicidad escondida, probablemente subliminal.

¿Qué opina usted sobre este detallito? ¿Es correcto permitir que este tipo de publicidad exista? ¿Es correcto que usted lea o vea una nota "informativa", o lea o vea una "entrevista" y crea que lo que están diciendo allá es importante por sí mismo, cuando en realidad puede ser que no sea ni verdad ni la forma en que a usted como ciudadano le conviene saberlo?

En Artículo 7 hemos impreso publirreportajes. Son notas concentradas en un negocio. Decimos en esos publirreportajes lo que nos dicen y que podemos corroborar. Y si algo no pudimos corroborar, usted leerá algo como "según nos informa el Sr. Sotano... tal cosa sucede en tal forma..." de tal manera que usted sepa que no se trata de algo corroborado por nuestros reporteros, sino que se trata de algo declarado por el interesado, buscando que se conozca y se use su producto o servicio.

Lo que jamás verá usted es la entrevista a un político o el reportaje a un área de gobierno impreso como resultado de haber pactado con alguna oficina de prensa "oficial" notas informativas obviamente favorables a la imagen de la entidad involucrada. Consideramos por simple ética periodística que eso no debe suceder.

En nuestro número 47, nuestro semanario Artículo 7 reportó en forma especial el hecho de que todo indica que más de $71,000 diarios están siendo transferidos del gobierno del estado de Yucatán al rotativo Por Esto! para imprimir información —no desplegados— que suene bien y favorezca la imagen pública del gobierno yucateco presidido por Ivonne Ortega Pacheco.

¿En dónde están o estaban los legisladores cuando aprobaron alguna ley que permita que tal cosa suceda? Los legisladores del país son los responsables finales de que los ciudadanos no caigamos en trampas informativas. Y hoy todo parece indicar que estamos dentro de una trampa nacional de información pagada, escondida como nota, reportaje, noticia o entrevista.

Lo que lees puede ser que lo haya pagado el político ABC para que se vea él bien, en tanto que hace que se vea mal el político CKL. La realidad ¿cuál es? ¡Quién sabe!

En Yucatán hay varias revistas y periódicos impresos, así como estaciones de radio y TV. Con demasiada frecuencia unos personajes entrevistados se ven bien y otros no tanto. Aparte de las presiones políticas, todos sabemos que existen tratos "debajo de la mesa" con muchos medios, que inclinan la balanza de fobias y afectos que se traslucen en las notas y reportajes.

¿Es casualidad que en TV Azteca y en Televisa aparezcan como noticias nacionales cada respiro o estornudo que da el gobernador de un estado, el mexiquense Enrique Peña?

La inequidad informativa se reproduce de manera igual en los medios locales. ¿De donde fluyen los recursos? ¿Se ha acentuado el fenómeno durante el gobierno de Ivonne Ortega? Muchos periodistas aceptan soto voce que sí. Que el embute ha adquirido proporciones nunca antes vistas en Yucatán.

El asunto del Por Esto! está claro y sin dudas. Sus páginas no tienen $71,000 diarios de anuncios publicados pagados por alguna dependencia del gobierno estatal. Por lo tanto, el dinero que está cobrando es para maquillaje de nota o sentido de nota. Eso ya está claro. Lo catastrófico es que los lectores —no todos tienen la suerte de tener un Artículo 7 en sus manos cada semana— del Por Esto! no saben que lo que están leyendo son notas pagadas, maquilladas, para que se vean bien algunos y mal otros, aunque el sustento para tales imágenes sea completamente falso. Embute institucionalizado y con factura.

Tradicionalmente el Diario de Yucatán ha sido impecable y estamos esperanzados en que así continúe siendo. Si tienen algo que contarnos, también nos lo dirán. Sabemos que no aceptan nada a favor del PAN o del PRI que no sea pagado por el PAN o el PRI y en forma de anuncio. Eso quedó bien claro con el notición de Campeche. Sabemos también que es un medio que tradicionalmente exige que se coloque la leyenda "Inserción pagada" en cualquier nota que sea eso: espacio pagado por alguien para que se imprima. Sería detestable y olería a podrido el descubrir que alguna nota en las páginas o en el tiempo de algún medio que usamos —y en el cual confiamos— para tratar de entender en qué país vivimos, resulte que sale como sale porque el autor ha recibido un regalillo o regalote de quien en esa nota se ve bien, o del enemigo de quien allí mismo se ve mal.

lunes, 27 de abril de 2009

Un recuento de hechos hacia la ética en México

Ética y civilidad. Calderón —el presidente— ­­­­­­­­­­nos recuerda que cuando hayan mejores ciudadanos, habrán mejores políticos. El recordatorio lo hace en un acto en el que la maestra Gordillo le promete que los miembros del SNTE sacrificarán algunos privilegios laborales en aras de una mejor educación en el país.

Nada nuevo bajo el sol del deber ser, todo nuevo bajo el sol del ser. ¿Cuántas veces en los 100 años anteriores al 2000 algún presidente apeló a la ética y a la civilidad para mejorar las cosas?

La ética y la civilidad son aspectos morales de la persona y de la sociedad. La implicación tácita en los regímenes anteriores fue siempre el discurso abstracto, dirigido a entes amorfos, intocables, a los cuales no se les podría decir una sola palabra que pudiera hacerlos sentir mal. El discurso siempre encontró culpables en los "enemigos externos de México" que estaban al acecho constante para desbaratarnos como nación.

Dentro de esa clasificación se incluían los conacionales que, en desacuerdo con el régimen, levantaban sus voces para invitar a la sociedad a un cambio. Insistieron siempre en que ese proceso debería ser uno dentro de la ley y de la paz.

Al mismo tiempo surgieron en México los que solicitaban un cambio radical: la desaparición total de las instituciones y las leyes existentes para la construcción de unas nuevas, radicalmente diferentes, que basarían la vida en la prohibición de que los medios de producción fueran propiedad privada.

Dos extremos, dos posturas. Una que solicitó el cambio dentro de las instituciones, otra que exigió la desaparición de las instituciones.

En 1989 cayó el muro de Berlín. Aquel último dictador soviético, Michael Gorbachyov, había decidido que el cambio radical que se llevo a cabo en la Rusia —asesinando a los zares— no había logrado la productividad necesaria para mantener al ser humano en un mínimo de bienestar. El estado soviético se hacía a un lado, desparecía pacíficamente para que la organización que mantuvo regresara a la forma de control y gobierno anteriores al sueño hegemónico de Lenin y Stalin.

En México las dos formas de estar en desacuerdo con el regimen existente se encontraron, de pronto, ante el hecho de que el cambio sería factible y habría de serlo dentro de la ley.

Tradicionalmente, el sistema hegemónico mexicano del siglo 20 había consumido —los tragaba, asimiliba y digería— a los disidentes de izquierda. El régimen, invariablemente, los "invitaba" a colaborar. "¿Qué deseas?" Les preguntaba a los radicales, promotores del cambio revolucionario marxista. Y así las filas de los gobiernos "revolucionarios" se fueron llenando de "revolucionarios" domesticados.

En 1988, un año antes de la caída del muro de Berlín, la izquierda que militaba dentro del Revolucionario Institucional se rebeló. Cárdenas quería gobernar; él sentía que él debería ser el próximo presidente. En el Distrito Federal viven personas que siempre están esperando que algo mejor les llegue. Allá se volcaron por el hijo de Tata y se armó el merequetengue, como dicen en Cuba.

Durante los años anteriores al merequetengue de 1988, Miguel de la Madrid había hecho exactamente nada. Sabía que la lógica de la economía mundial le dictaba dejar atrás el régimen estatista. Pero como buen alumno de la escuela nacionalista estatista, sentía que hacerlo sería una traición. Entonces dejó que las clases medias se divirtieran jugando a la bolsa de valores —situación que acabó en caos, con pérdidas multimillonarias para los neobolseros de la calle y ganancias insultantes para los bolseros profesionales.

Los pesos mexicanos eran como los billetes del juego ése llamado "Turista" o "Monopoly". Eran papel impreso sin valor real alguno. Eran "bilimbiques", como las monedas de las haciendas para pagar el trabajo de los peones acasillados. De la Madrid contaba con el poder tlatoánico absoluto de ordenar a gusto la impresión de billetes conforme éstos se necesitaran. La devaluación galopaba a pasos cada vez mayores. Las fronteras cerradas para que no entre nada y abiertas para que salga lo que sea —excepto que se producía nada apetecible en el exterior. A ningún país le gusta comprarle mercancía a una nación que no permitirá que sus habitantes compren algo en el exterior.

El modelito de la era hegemónica del PRI estatista se había desmoronado. Se estaba viviendo la última étapa de la simulación al máximo.

Allí, dentro del gabinete del amedrentado De la Madrid, se movía a velocidad vertiginosa un hombre de baja estatura, delgado, totalmente calvo, que hablaba a gran velocidad y con una gran seguridad en lo que decía y en sí mismo. Convenció a De la Madrid de su superioridad sobre los demás para sucederle en el trono tlatoánico y tuvo el beneplácito del presidente timorato —llamado El Pequeño Gerente por el aparentemente asesinado Loret de Mola en 1986— para lanzarse a lo nuevo.

Salinas podría haber convencido si se le escuchaba. Pero no fue así. Nadie le puso atención. Todo lo que viniera del PRI sería ignorado. Ahora el salvador en promesa sería la izquierda representada por Cuauhtémoc Cárdenas, el hijo de "Tata", la leyenda viva. El "sistema" tuvo que caerse para evitar la ascensión de la izquierda. Unos meses después de esa "caída de sistema", cayó el muro de Berlín, la Unión Soviética, el sistema hegemónico que se entercan Cuba y Corea del Norte en mantener —y con el que coquetean Venezuela, Ecuador y Bolivida.

De no haber caído el sistema nos habríamos encontrado con un Cárdenas sin aliados potenciales en el mundo. Nos habríamos pegado a Cuba; el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y Canada no existiría. Cárdenas le habría echado la culpa a la acción perpetrada por el "capitalismo mundial" para dominar el planeta.

Al contrario de lo que habría sucedido con Cárdenas y sus marchas fuertemente nacionalistas —hablando ante miles en el zócalo del D.F. como lo disfruta AMLO— Salinas de Gortari se alió de inmediato con el George Bush padre y éste le dejó como legado sagrado a su sucesor, Clinton, el atender el NAFTA con México y aprobarlo a como diera lugar. Así, el 23 de noviembre de 1993, un congreso norteamericano dividido y con algunos tercos en rechazar la asociación comercial con México, peilculescamente aprobó la firma.

Desgraciadamente muchos mexicanos y afortunadamente muchos norteamericanos no saben que México tiene, gracias al NAFTA, un superávit comercial de más de 36 mil millones de dólares anuales con los Estados Unidos. México pasó de ser un país raquítico en divisas durante la era de los gobiernos sin NAFTA, a convertirse en un país con una economía sólida y con una reserva de divisas que crece a diario. Es la reserva que le ha permitido enfrentar la crisis de 2008 lo mejor posible —dadas las dimensiones del fenómeno.

Si el sistema en 1988 no se hubiera caído, ¿qué habría sucedido con México en 2008?

Sin embargo, Salinas de Gortari continuó la tradición de la simulación. "Simuló", el caballero, que la moneda mexicana ya tenía un "sustento real". Promovió el endeudamiento de la gente y el crecimiento del crédito de los bancos privatizados ya. La simulación le salió mal, una vez más, al país entero. Al estilo de las crisis con López Portillo o Echeverría, la de Salinas le estalló en las manos a Ernesto Zedillo.

Éste escogio dejar de simular. Y ello significó endeudar al estado mexicano por 120 mil millones de dólares que hasta hoy —2009— pesan sobre el erario y le han impedido a Fox y a Calderón tener un margen de uso de recursos para que el país crezca.

Cuando el PRI pierde en el 2000, el nerviosismo del FMI provoca inseguridad entre los inversionistas. ¿Qué haría el parlanchín, populista Vicente Fox? ¿Aceptaría continuar con la política monetaria basada en el valor real de la producción y en la disponibilidad de divisas de los países? ¿Resolvería Vicente Fox echar por tierra el proceso de "domesticación" financiera que Zedillo de muy buena gana había aceptado? ¿Aceptaría Vicente Fox, como Zedillo lo había hecho, continuar con la disciplina fiscal y abstenerse totalmente de intervenir políticamente con el Banco de México para la emisión de billetes?

Para el FMI Vicente Fox resultaba un enigma. El sistema PRI le apostaba al fracaso de Vicente Fox —y mediáticamente lo lograron, al venderle al mexicano una imagen totalmente falsa de los verdaderos resultados del sexenio foxista. El FMI le presentó a Fox una "terna" de candidatos para el manejo de la hacienda pública. Fox trató a cada uno de ellos personalmente y escogió al que era amigo de sus amigos, con una amplia y sólida recomendación del Fondo Monetario Internacional. Así confirmó Fox su grave equivocación de percepción: en efecto, no había dinero. El erario estaba sangrando a través del inmensgo agujero del FOBAPROA, mal necesario y sin otro remedio más que afrontarlo.

Fox había sido víctima de la total falta de transparencia de los regímenes autoritarios, cerrados, bajo las siglas del PRI. De ahí que la implantación de la transparencia más absoluta fuera para Fox una promoción imposible de mantener esperando. Fue tan rápida la instalación de esta ley, que la prisa dejó al descubierto el error de los encargados de vestir los baños de Los Pinos, dejando como resultado de un prorrateo irresponsable el precio de $4,000 por una toalla.

La "lupa" del PRI y sus medios controlados había ya desencadenado el proceso de asesinato mediático de Fox. Y con él, la ilusión del mexicano de haber encontrado la forma de tener un gobierno limpio, honesto y transparente.

Pero sólo acabó con la ilusión, porque el gobierno limpio, honesto y transparente, fue una realidad. El cambio se dio y fue radical en comparación con estándares de transparencia del régimen tricolor. Inventaron —porque jamás, ningún contralor encontró falta real alguna— toda una serie de casos imaginarios de influyentismo y supuestos ataques al erario por parte de Fox. Hasta hoy siguen pataleando. Fox ríe, porque sabe que hizo "bien" su "tarea".

Jamás en toda la historia de México hubo un presidente más vigilado o auditato que Vicente Fox Quezada durante el sexenio 2000-2006. Quizás no lo hubo ni siquiera en alguna otra parte del mundo.

Martita Sahagún es un fenómeno de antipatía especial. A las clases con el dinero a su nombre les disgusta la advenediza. A las clases sin dinero, les disgusta ese afán de ascenso social que parece una desesperación patológica en la diminuta pareja de uno de los hombres más grandulones de México. Cuando la mujer habló, sin embargo, no dijo jamás disparates. Ésa fue una buen razón para evitar que sus discursos pasaran al público completos. La señora de Fox tenía ambiciones políticas. Todas fueron apagadas en forma definitiva. Ella quiso apagar, por su parte, el bólido en despegue imparable llamado Felipe Calderón Hinojosa. ¡Ah, cómo la hizo enojar ese destape en Jalisco! En alguna forma sabía que era él o ella.

La Martita ha de haber dicho alguna vez: "el que sea, menos Calderón". Así el partido blanquiazul estuvo a punto de perder con Creel Miranda como candidato. Finalmente se impuso el "hijo rebelde" y logró llegar a ese 2 de julio del 2006 —después de varios altibajos en el camino— con .56 de punto porcentual —había estado mucho más abajo y mucho más arriba durante la campaña— por encima del producto hecho por los reporteros madrugadores de 5 años de propaganda gratis.

Fox aplicó la política del "perdón". Perdonó a las víboras de que habló en sus discursos de campaña. Pensó que las leyes podrían encasillar a los lagartos y demonios sueltos. Los dejó proseguir su trayectoria basada en la simulación. Y el error se le revirtió. Y de paso, nos perjudicamos todos los mexicanos. ¿No eran los cínicos de la era de la simulación merecedores de un castigo ejemplar? ¿No estuvo Fox en la posición de ejecutar ese castigo con la aprobación abierta de toda la ciudadanía nacional e internacional?

Fox se molestó, se indignó, no pudo soportar la canallada de los congresistas de la oposición a la reforma fiscal necesaria. Gil Díaz había experimentado, cuando fue parte del gabinete de Salinas de Gortari, lo necesario para concluir que los impuestos al consumo son los únicos factibles de llegar al erario mexicano con relativa facilidad. El IVA debía generalizarse, quizás con diferentes tasas, pero abarcando todos los productos y servicios por los cuales paga el mexicano. Libros, revistas, periódicos, medicinas, alimentos, colegiaturas escolares. Era factible también una tasa más alta del IVA a productos "suntuarios" como joyas y perfumes o cigarros y alcohol. Estamos hablando de tasas mayores, no de nuevos impuestos, como los diputados pretendieron hacerlo con ese estúpido nuevo impuesto suntuario que fue un fracaso rotundo en todos sus aspectos.

El plan del IVA generalizado implicaba en forma automática el regreso de una parte de ese impuesto —"con pilón", como diría Fox— a 5 millones de las familias más pobres del país.

La idea fue brutalmente asesinada y con ese asesinato, una oportunidad para establecer en forma generalizada una lección de educación civil: la obligación de cada ciudadano mexicano de contribuir al erario. El IVA generalizado llevaba consigo la misión paralela de provocar en cada mexicano un elemento de conciencia con respecto a la obligación natural que todos tenemos de contribuir con parte de nuestros bienes, al presupuesto de las obras nacionales.

La empresa, por otra parte, cuyo IVA le sería acreditable, contribuiría —como fue siempre y es hasta hoy— según las utilidades de sus operaciones. El IETU hoy es un impuesto para que el estado mexicano se asegure de que la operación de la empresa aporte por lo menos un porcentaje del diferencial de liquidez generado conforme la empresa opera. No es además del ISR (impuesto sobre la renta) sino en vez del ISR y acreditable al mismo.

El IETU no tendría que existir de haberse instalado el IVA generalizado. El IETU es un impuesto cautivo, el impuesto del "no me queda más remedio que pedirte de nuevo a ti, empresa, dado que no me dejan hacer que todos se conviertan en contribuyentes".

"Ética", la nueva materia que junto con "Civismo" deberá acreditar cada alumno en el sistema educativo nacional. Civismo viene de civilidad, civil, citadino, ciudadano. Y en griego el vocablo para ciudad es polis, de donde emana el vocablo "político". Le da al clavo exacto Calderón cuando une la ética con el civismo y liga todo ello al vocablo polis: la vida será mejor cuando tengamos mejores políticos. Los ciudadanos y los políticos se hacen a través de la ética. O no se hacen.

Lo que llama la atención en general es el número de años que tuvieron que transcurrir antes de establecer la conexión, liga o vínculo estrecho y rígido que necesariamente existe entre la civilidad y la ética. ¿Es labor exclusiva del gobierno?

martes, 10 de febrero de 2009

Cantando victoria

No sabemos —no es algo que pueda predecirse con facilidad— cuánto tiempo soportarán la "crisis" los elementos macroeconómicos de que el presidente Calderón habla cuando dice que "esta crisis nos tomó bien preparados". Él sabe que esos elementos no son eternos. Eventualmente se pueden agotar, a menos que comience a revertirse la tendencia.

La crisis tiene su origen en el hecho de que los bancos de los Estados Unidos se quedaron sin dinero para continuar haciendo lo que normalmente un banco debe hacer: financiar. La inyección proteccionista del programa de rescate busca impedir que se congele la creación de nuevos negocios o se detenga casi totalmente la continuidad de los existentes. Son muy pocos los negocios que pueden prescindir del crédito para operar.

La raíz de esta crisis puede encontrarse en el falso auge que de pronto tomó la construcción de vivienda en los Estados Unidos. Aprovechando las tasas más bajas de intereses en la historia —0%— los constructores ofrecían vivienda nueva a precios de mercado. Inicialmente estos precios eran buenos. Conforme aumentó la demanda —la oferta de algo bueno genera más demanda— los precios también comenzaron a subir.

Los bancos continuaron financiando construcciones con precios ya mucho más elevados que el costo normal de mercado sin el factor "exceso de demanda por exceso de ganas de comprar por los intereses bajos". Los compradores aceptaban un endeudamiento alto con el atractivo de los intereses bajos.

Los constructores que recibieron el dinero de sus obras son los que ganaron. Vendieron a precios elevadisimos. Probablemente en el momento del auge también los costos se les dispararon a los constructores. Así se construyeron miles de viviendas o edificios de apartamentos familiares a precios inflados por el juego de una demanda sin fundamento en las necesidades reales de la economía.

Hoy, miles de compradores de esas viviendas o apartamentos se encuentran pagando mensualmente cantidades elevadisimas, sobre propiedades inmuebles con precios de mercado mucho más bajos que los precios a los cuales fueron financiados. Y muchos de esos ocupantes o especuladores de vivienda descubren que lo más conveniente para ellos es abandonar la propiedad y entregársela al banco. La tragedia financiera es que el banco, al recibir todas estas propiedades, no recuperará jamás el dinero que dio por ellas al financiarlas. Revenderlas significa entregarlas a precios mucho más bajos que los que tienen en sus libros contables cuando otorgaron los créditos.

Los bancos, para efectos prácticos, ¡están quebrados! Lo que ellos les deben a los que depositaron su dinero, ya no lo pueden devolver, porque lo usaron para financiar bienes que ahora cuestan mucho menos de lo que los acreditados están dispuestos a pagar.

En pocas palabras, ¡estalló la burbuja! Y lo que queda es nada, como cuando estalla una burbuja de jabón que flotaba en el aire.

Las leyes de mercado, en el momento en que se dieron los acontecimientos, fueron factores lógicos para generar el problema. El dinero barato hace que aumente la demanda del mismo. El dinero no se encareció a la velocidad de lo que estaba financiando —vivienda y materiales de construcción. Y como si se tratara de la ley de la gravedad, lo que subió, bajó, cayó, se desplomó.

Cuando los que tienen su dinero en acciones de empresas notaron el grave problema que se avecinaba, anticipando la falta de crédito y, por lo tanto, la imposibilidad de crecimiento de los negocios, comenzaron a vender, todos al mismo tiempo, sus acciones. Y sucedió lo que siempre sucede cuando se dan estas avalanchas: los precios de las acciones se desplomaron. Inversionistas que habían ahorrado de muchos años atrás y que creían que su dinero había crecido muchas veces, vieron cómo en unos cuantos días el valor de las acciones que habían comprado ya no era ni siquiera suficiente para recuperar el monto de los ahorros inicialmente invertidos.

Una buena parte de las reservas de México tuvieron su origen en inversionistas extranjeros que compraron pesos con los cuales compraron acciones de empresas mexicanas en el mercado de valores mexicano. Vieron, con el paso de poco tiempo, cómo el valor de esas acciones subía —en pesos— en tanto que el valor del peso se mantenía prácticamente igual. En México habíamos logrado que el valor del dólar y del peso se mantuvieran equilibrados: se demandaba de una moneda lo mismo que se ofertaba de la otra y vice versa. Las divisas, por lo tanto, sólo aumentaron principalmente por los altos precios del petróleo y el flujo constante de inversionistas que compraban acciones en el mercado accionario mexicano.

El estallido de la burbuja y la venta desesperada de acciones provocó también una compra desesperada de dólares. Esta demanda excesiva provocó el aumento del precio del dólar, con la extraña salvedad en esta ocasión de que la inflación se mantuvo idéntica o hasta bajó —enero de 2009. Por otra parte, los bancos que operan en México, todos ellos extranjeros, requieren dólares en sus bóvedas centrales. ¡Y tienen pesos! Entonces, ¿por qué no comprar esos dólares aquí, en México? La excesiva demanda y la compra de todo lo que oferta el Banco de México han empujado el dólar a un nivel excesivamente alto, un nivel que disminuiría sustancialmente la importación de mercancía para el consumidor mexicano.

El presidente Felipe Calderón, lejos de cantar victoria, informa a los mexicanos que será bastante menos complicado hacerle frente a la crisis —gracias a la fortaleza económica lograda con disciplina fiscal y un circulante equilibrado con la produccón— de lo que lo fue durante las crisis anteriores. No podría cantar victoria porque ni es una crisis provocada por una mala política de su régimen ni es una crisis sobre la cual pueda ejercer influencia alguna que no sea suavizar la caída para los mexicanos.

El país, la undécima potencia económica del planeta, ha administrado correctamente sus elementos financieros y ha crecido probablemente lo que su lugar en el mundo le habría permitido crecer. La tasa de crecimiento de una economía menor o de una economía con un mayor porcentaje de gente sin beneficio de crecimiento aún necesariamente —haciendo bien las cosas— debe ser mayor a la de una economía que ha crecido ya.

En otras palabras, los blindajes de la disciplina fiscal y el modelo macroeconómico están funcionando. Los detractores del modelo le apuestan a que éste se agote pronto, como si lo más importante fuera probar que "tenían razón" —cuando hoy se está probando totalmente lo contrario— aunque llegar a ese punto signifique una crisis fatal para el país.

Proporción. La reserva de divisas de México es la doceava parte del monto del rescate bancario en los Estados Unidos. Aún somos muy pequeños, aunque ya no nos falta tanto por crecer.

viernes, 6 de febrero de 2009

Educar es también enseñar el respeto irrestricto a la ley

La ley: no hay garantía de éxito al obedecerla, pero sí de castigo al violarla

La violencia que México vive hoy es algo que se gestó durante mucho tiempo, varias décadas. Se equivoca quien piensa que es producto de la última política aplicada para combatir la delincuencia. Es algo que tiene sus raíces en una extraña actitud muy popular que se extendió especialmente durante las 7.1 décadas del PRI en gobiernos a todos los niveles.

¿Recuerdan aquel programa de la Televisa de las 7.1 décadas llamado "Sube, Pelayo, Sube"? Ese programa es un buen ejemplo de lo que queremos explicar aquí. Los concursantes iban y no ganaban. Sin embargo, para todos había "premio", prácticamente igual al que recibían los que sí ganaban.

De hecho, en forma generalizada permeaba en la sociedad de todo el país la idea de que "todos son iguales" de aptos o de ineptos. "Competir" era un concepto agresivo, hostil, generador de problemas. Era mucho más fácil cancelar la posibilidad de competir aplastando a los que se atrevieran a "levantar la cabeza": pasaban las aspas del sistema y se las cortaban. El éxito era el resultado de una buena integración con el sistema político. Tenían éxito quienes mejor se integraban y servían a los intereses de la clase política.

Sólo existió un grupo —formado por idealistas dentro del Partido Acción Nacional— que en forma abierta se oponía al sistema de gobierno. Realmente, mirando hacia atrás se pregunta uno cómo se pudo avanzar hasta llegar al 2 de julio del 2000 sin enfrentamientos armados. Todos los demás grupos políticos eran mágicamente absorbidos por el sistema PRI que tenía cabida para todos en sus sectores: campesino, obrero y popular. Este último era el perfecto sector comodín: el que no quepa en los primeros, tenía su lugar en el tercero. Por algo Carlos Salinas declaró, como consecuencia del evento electoral del 2000, que México no sólo había decidido cambiar de partido político, sino de sistema político o de régimen.

Constitucionalmente México era —durante los 71 años— una democracia con 3 poderes. Pero realmente era una teocracia sexenal, con un ungido sagrado producto de la voluntad del "dios" anterior. Cuando los mexicanos se convirtieron en cínicos acuñaron el término "dedazo". Ese dios sexenal tenía omnipotencia sobre los poderes legislativo y judicial, además de ser a quien en última instancia cada político en funciones le "debía" su puesto.

El concepto de "competir" estaba sustituido por el concepto de "agradar". Lo que "agradaba" al dios en turno era lo que contaba. Para todos había algo, aunque fuere sólo una caricia social. Obvio es que medios masivos de comunicación —impresos o audiovisuales— eran todos resultado de la gracia del ungido. Las concesiones para la transmisión masiva estaban estrechamente ligadas a un pacto implícito de respeto al sistema y a su ungido sexenal.

Cuando todo eso se derrumba queda una gran cantidad de gente que antes podía ser absorbida por el sistema a través de concesiones de puestos. Conforme se solidifica la competitividad como única forma de posicionarse en la sociedad moderna, el sistema de concesión como premio va desapareciendo. Eso hace que se queden "a la deriva" miles de hombres y mujeres que por incompetentes sólo habrían podido ser acomodados mediante concesiones políticas.

Conforme se solidifica el liberalismo y gana valor la competitividad como medio para lograr éxito en el sistema social y económico que se estaba formando, un número creciente de individuos ve truncada su expectativa histórica de absorción automática —premio sin méritos, igual al programa de Pelayo— para sobrevivir en la sociedad mexicana. Una gran cantidad de ellos habría sido absorbida por los cuerpos policíacos —en donde lo importante era pasarla bien, con buen dinero de las "propinas" producto de la extorsión para simular la inexistencia del delito o de la transgresión legal. Fueron 7.1 décadas de corrupción integral e influyentismo. Una combinación muy funcional, producto de la negociación intrínseca para aplacar la violencia suscitada a principios de siglo.

El mensaje populista establece que los pobres son consecuencia de que hay otros que son ricos. Ante esto se pueden tomar varias actitudes. Una es escoger la educación como un medio para traspasar fronteras entre clases económicas y sociales. Otra es encontrar nuevas formas de generar negocios con servicios, comercio o alguna industria básica. La absorción progresiva, posible sólo cuando hay creación de nuevos puestos de trabajo, es el camino más común para integrarse a la sociedad industrial. La última es el camino de la extorsión, el robo o la simulación.

Por desgracia, muchos han escogido el camino de la extorsión para provocar que la riqueza de otros pase a ser suya. Son los mismos que podrían haber sobrevivido bien en el sistema de los "Pelayos" que ha desaparecido.

¿Qué visión de la vida tienen esos hombres y mujeres que deciden vivir de la extorsión? Les guste o no a los intelectuales de la izquierda que alguna vez promovió "la revolución", existe un claro paralelo entre la revolución —destrurir para construir— y la extorsión sistematizada —tú produces y yo me beneficio o te mueres. Ambos grupos tienen en común la característica de usar las armas para ejercer su autoridad o poder. Ambos grupos prefieren ignorar que si todos decidieran hacer exactamente eso —armarse para forzar o extorsionar— estaríamos viendo el fin definitivo de la especie.

¿En qué forma podemos evitar el reclutamiento de jóvenes por parte de los grupos de extorsión? Esto para evitar el crecimiento de esos grupos.

¿Cómo evitar el constante derramamiento de sangre que inevitablemente se dará conforme los extorsionables comiencen también a armarse? Los departamentos de seguridad en las tiendas, restaurantes, escuelas, oficinas públicas, bancos, etc., tendrán que consistir en francotiradores apostados en lugares escondidos desde los cuales podrán hacer tiros certeros sobre los potenciales delincuentes extorsionadores armados. ¿A eso llegaremos?

Hay que convertir en heroica la pasión por defender el cumplimiento de la ley y colocar al policía honesto en una escala muy elevada dentro de nuestra sociedad. El delincuente agresivo no es, por desgracia, el resultado de la pobreza, sino el resultado de la frustración al no alcanzar la riqueza en un medio justamente competitivo.

Es necesario regresar a la educación básica, en la que se mencione con claridad —cada día— el hecho de que la ley es sagrada y quien no la obedece, acaba encerrado en prisión o muerto por violarla. Es decir, enseñar todos los días que no existe delito sin castigo, que no existe impunidad.

Ese proceso educativo debe incluir también la advertencia que el trabajo, la dedicación, la inventiva y la obediencia a la ley no son garantía de éxito, pero sí el único camino para lograrlo. Y a ese ambiente debe responder nuestra sociedad.

Los presidentes mudos

Lo tramposo de un sistema no se quita jamás. Continúa en forma indefinida a través de los años.

El sistema PRI, con esa cara de cinismo que le ha quedado desde el 2000, ahora apuesta al presidente mudo.

Es una deformidad histórica que parece tener un gran arraigo precisamente en el centro del país mexicano. En el D.F. crecen con el sentimiento de un gran respeto a la figura central poderosa. De esa deformación educativa surge la creencia de que las palabras del Gran Tlatoani —el presidente de México— son sagradas y, por lo tanto, quien está en ese puesto, debe mantenerse lo más callado posible.

En el programa Tercer grado los participantes manifestaron su disgusto, no sólo porque el presidente actual hable, sino porque los presidentes anteriores lo hagan. O sea, los presidentes mexicanos sólo pueden hablar mientras no lo son. Una vez que son o han sido, deben permanecer mudos o hablar sólo del clima y con mucho cuidado.

En Davós, Suiza, el ex presidente de México, Ernesto Zedillo, se encontró con el actual, Felipe Calderón. Tuvieron una plática, que por alguna razón desconocida trascendió al público mundial. De esa plática sabemos que el ex Tlatoani Zedillo le comentó al Tlatoani Calderón que el rescate bancario mexicano había salido mucho más caro que el norteamericano, porque el dinero necesario representó 20% del PIB en México y solo 5% del PIB norteamericano.

Los comentaristas de Tercer grado hicieron expresiones de asombro, de sorpresa; expresiones semejantes a las que haría una abuelita conservadora al enterarse de la pérdida de la virginidad de su nietecita más joven. El asombro continuaba con tono de reproche: "si, ahora los presidentes pueden decir lo que quieran..." De haber tenido enfrente a Zedillo, a Calderón o a Fox, los habrían sentado en el banco del castigado, quizás los habrían abofeteado de ida y vuelta, terminando con una reprimenda por haber violado el deber sagrado de cualquiera que es o a ha sido el Gran Tlatoani: quedarse mudo.

Estamos mal en México si continuamos creyendo que los presidentes deben ser mudos.

Para empezar, tenemos que aprender a entender, todos los mexicanos, que nuestros presidentes son simples ciudadanos que tienen un trabajo —regularmente remunerado— que deben cumplir con honestidad, transparencia, inteligencia y apertura. Está claro que el puesto de presidente incluye un gran podium y un gran público —todos nosotros. Realmente, ellos tienen la obligación de explicarnos con todo cuidado cada paso que dan o cada tema que pueda ser complejo.

Cualquier ciudadano prefiere saber lo que piensa el ex presidente Zedillo con respecto al costo del rescate bancario en vez de que el mismo se quede "mudo" por su papel de Gran Tlatoani pasado. Lo que tengan que decir los presidentes —actuales o pasados— es de gran valor para los que tengan oídos para escuchar. Las palabras del presidente pueden ser para saber si está de acuerdo con uno o si es un adversario más: así de simple. ¡Que hablen todo lo que deseen!

La última fue contra Felipe Calderón. Tuvo el tino de permitirnos saber que algo que contenía la propuesta de reforma energética que él envió al congreso sí habría permitido la construcción de 4 refinerías al mismo tiempo. Sin embargo, como los diputados del PRI, del PVEM, del PT, del PRD y de Convergencia no le aprobaron la propuesta tal como él la envió, sólo se podrá construir una refinería a la vez.

Por lo menos un priísta ya declaró que el presidente debería abstenerse de "estar en campaña", como si habernos informado del detallazo —muy grave en sus consecuencia, por cierto— fuera un acto proselitista. En conclusión debemos sacar que esos anuncios en los que el congreso nos trata de convencer a los mexicanos que ellos —los legisladores— siempre están pensando en "nuestro bienestar" son un tanto "discutibles". La construcción de 4 refinerías simultáneamente habría sido algo mucho más conveniente para el país: por la generación de fuentes de trabajo y por el ahorro en importación de gasolina posible al terminarlas. Gracias a lo que nos informó el presidente, ahora sabemos que hay partidos políticos que no actúan a favor de los mexicanos, sino a favor de sus intereses.

Si esos partidos hubiesen querido el bien de México, en vez de cambiar la ley —la original, enviada por Calderón— la hubiesen dejado como estaba, aunque al hacerlo le estarían dando al panista Calderón la oportunidad de lograr algo muy importante para todo México. Como ellos saben que el logro de Calderón sería contraproducente para sus partidos, ¡cambiaron la propuesta a favor de sus resultados electorales y no a favor de la economía de todos los mexicanos!

¿Será que por eso están tantas personas interesadas en que los presidentes sean mudos? ¿Para que no nos enteremos de cómo poco a poco van perjudicándonos los que pueden hacerlo —en este caso, los legisladores que no son del PAN— con tal de evitar triunfos del partido del presidente?

Que hablen todos los que deseen hacerlo. Mientras más información tengamos, más elementos contribuirán a formarnos un juicio claro de quién quiere el bienestar de México y a quién sólo le importa el resultado electoral de su partido. Y en este caso, el presidente, en primer lugar, tiene la obligación de informarnos puntualmente eso que otros nos pretenden esconder.

jueves, 22 de enero de 2009

Cuando el cantinfleo no es nada más para sonreír

Cantinflas y cantinflear son vocablos aceptados por la real academia española de la lengua. El verbo se refiere a hablar mucho y decir nada.

La fiesta de los norteamericanos del martes 20 fue semejante a la fiesta que tuvimos los mexicanos el 2 de julio del 2000. Nuestra fiesta, sin embargo, comenzó a acabarse prácticamente de inmediato, probablemente mucho antes de lo que sucederá con la fiesta del presidente Barack Obama.

"Juárez, Juárez, Juárez... "

El 1 de diciembre del 2000 la toma de posesión de Vicente Fox incluyó el canto burlón de los legisladores que le gritaban "Juárez, Juárez, Juárez... " interrumpiendo su discurso de toma de posesión. Era una referencia en forma de reprimenda para hacerle notar que les estaba dando elementos a sus detractores para burlarse de él. ¿Ustedes creen que el acto de haber ido a la basílica tuvo alguna importancia para el funcionamiento del país? ¡Para nada! El acto sólo le dio "popularidad" al político entrante y la misión de los detractores fue en todo momento hacer lo que estuviera a su alcance para detener el crecimiento de esa popularidad.

Emolumentos del equipo de transición

Éste fue el primer tema que provocó grandes titulares: había que pagarles sueldos —elevados, claro está— a las personas que formarían parte del equipo de transición. El mismo Vicente Fox requería fondos para sobrevivir. No hubo un solo medio que no hiciera mención de la "millonada" que habría de costar el proceso de transición.

El detalle —muy simpático— era que jamás antes se había tocado el tema. Nadie supo cuánto costó la "transición" de Salinas a Zedillo, de De La Madrid a Salinas, de López Portillo a De La Madrid, etc. El tema no era ni relevante ni de interés para un solo medio... ¿qué? ¿Es posible? ¿No era de interés? ¡No, nada qué ver! Pudo haber sido de interés y ha de haber estado ya asentado en el turno de la pre prensa y justamente detenido por el "consciente" director del medio para impedir algo que podría incomodar a los amos en turno de las calles de Bucareli.

Las toallas "más caras" del mundo

La risible historia de las toallas fue otro gran esfuerzo por provocar propaganda negativa y dismunción de popularidad y confianza. Un estúpido error de ubicación —posiblemente puesto con dolo por algún beneficiado— dejó en el portal de la transparencia el dato totalmente inverosímil de que podrían existir toallas de $4,500 por unidad. El golpe mediático sólo lanzó —típico de los amos de los medios en México— la imagen negativa de la primera parte. Las aclaraciones totalmente fundadas sólo merecieron de 5 a 10% del espacio original del lanzamiento de la tontería.

La reforma fiscal

No pueden escaparse de la memoria las potentes intervenciones de legisladores tales como la yucateca Dulce Sauri para decretar, dogmatizar, radicalizar el "no" al IVA a los alimentos, medicinas, periódicos, revistas, libros, escuelas, etc. El padrón de la extrema pobreza acusaba 5 millones de familias en esa clasificación. La reforma sugerida incluía una devolución "con pilón" —como declaró Fox tratando de ser explícito— de lo que esas familias hubiesen pagado.

Los mexicanos son malos por DNA en las declaraciones espontáneas. En este país —como ha de ser en todos— se estudia a fondo la manera de evitar el pago de los impuestos por concepto de los ingresos. La receta perfecta para que el mexicano contribuyera —eso es, a final de cuentas, un impuesto, una contribución— era la taxación de las erogaciones, consumo o gasto.

Tres grandes metas podrían haberse alcanzado con esa reforma: 1) elevar la consciencia del mexicano con respecto a la necesidad de contribuir para el bienestar del país y 2) resolver un grave problema de fondos escasos para que el gobierno activara la economía de las zonas marginadas, y liberar a PEMEX de la destructiva carga de servir como empresa aportadora de 40% —bajó a 35% durante el sexenio de Fox— de los ingresos fiscales de la federación.

El beso en Roma

El beso de los esposos Fox-Sahagún en Roma le dio la vuelta al mundo como ningún otro ósculo estadista jamás lo había logrado. El asunto era degradar la imagen del guanajuatense con tendencias cristeras, tapando la fortaleza y estabilidad con que el país se estaba administrando, logrando ahorros en decenas de rubros, que se tradujeron en mayores participaciones para los gobernadores.

El valor del ósculo en Roma era de ridiculización, de disminución de popularidad, de frivolización de la imagen del mandatario.

La nueva pareja no ayudó. Se deslumbró con facilidad con los primeros que llegaron a rendirle aparente pleitesía. Yucatán fue víctima histórica de la conquista prematura de que la dama fue objeto por parte de un grupo que pretendía —y lo ha logrado— dejar "legalmente" sellada "su versión" de los hechos de un suceso que impidieron a toda costa aclarar con legalidad y justicia.

Las 450 buenas noticias... en secreto

Que la simple aplicación de la ley en el caso del Infonavit haya permitido que en el sexenio de Fox se hayan construido más casas que en los 5 sexenios anteriores juntos, desde luego, no fue noticia importante para los medios nacionales. Por ahí, con letra de tercera y 1 columna hubo alguna mención, cuidando siempre de que lo que se estaba haciendo bien se quedara lejos de la captación de los ciudadanos.

En su sitio de Internet y vía correos electrónicos —consecuentemente, a cantidades muy pequeñas de ciudadanos— la presidencia de Fox trató de comunicar las "buenas noticias" que brillaron por su asuencia de los medios nacionales.

Todos se asustaban antes de la deuda pública mexicana a los bancos extranjeros. Al llegar Fox, la deuda externa era 5 o 6 veces el valor de las reservas de divisas. Al salir Fox, el valor de las reservas era 2 veces el de la deuda externa. Prácticamente se pagó o dejó de ser asunto de preocupación nacional durante el primer sexenio panista.

La deuda interna por lo menos no creció. Y pudo haber disminuído en forma sustancial de habérse permitido las reformas fiscales planteadas al inicio. Pero precisamente se trataba de que eso no sucediera.

¿Por México o contra México?

Cuando los detractores u opositores políticos anteponen sus intereses mediáticos por encima de los intereses de la nación en sí, nos encontramos ante un pueblo desprotegido.

Tradicionalmente, el valor del sistema político de los 71 años fue mantener condiciones en las que el tipo de políticos que ocuparon el poder fueran "necesarios".

Surgió así esa definición de clase política. El mensaje tácito entre ésta y el sector empresarial fue: "Ustedes hagan negocios y nosotros hacemos política, y del pastel nos beneficiamos todos." A muchos empresarios —aún el día de hoy— les fascinó ese sistema. Significaba no tener que ser competitivo sino sólo influyente, es decir, darles por su lado a los de la "clase política".

Pero "el pastel" requería la existencia continuada de ciudadanos mexicanos con poca educación y capacidad económica. El sistema democrático integral —que permeó en buena parte del país durante el primer sexenio panista— comenzó a revertir esa tendencia.

Cantinflas en traje y pantalón bien armados

Esa tendencia se iba revertiendo y parecía irremediable un progreso social positivo, productivo, realista, pragmático y con la visión de ganar-ganar. Hasta que los reporteros de las fuentes presentes endiosaron al "Cantinflas en serio". Durante 5 años, cada mañana de día hábil, los babeantes recolectores de nota acudieron a la temprana cita del "mesías" que sería...

Pero el mensaje del falso mesías requería la descalificación de todo el sexenio. Fox entendió lo mismo que muchos mexicanos y rechazó abiertamente al cantinflesco nuevo candidato a mesías. Y el Tlatoani que no quería serlo habló... Y los descendientes de los aztecas se asustaron... "¡Revienta la elección!"

A algunos ciudadanos de México les vale un soberano cacahuate lo que diga cualquier político de cualquier nivel. Sería de esperarse que la promoción educativa a todos los niveles de la nación fuera siempre la de minimizar públicamente por todos los medios cualquier mensaje con el que no estemos de acuerdo, provenga de quien provenga —incluyendo a los clérigos. Muchos mexicanos pensamos que quien ocupa el poder, como ciudadano que no ha dejado de ser, aún conserva su libertad de expresión. Ésta siempre fue usada por los que antecedieron a Fox y no hay razón para que deje de serlo.

El más demócrata en la historia de México

Sería un disparate sociológico dejar de afirmar que el proceso que llevó a Felipe Calderón a Los Pinos no fue democrático. En contra de todos los pronósticos y de todas las encuestas, quien hoy gobierna México fue escalando democráticamente hasta ganar ese 36% de votos que le dio unos cuantos sufragios por encima del Cantinflas bien vestido.

No era afín a o propiedad de grupo hegemónico alguno o personaje adinerado.

De un simple miembro activo de su partido político, levanta el apoyo de sus iguales —los demás miembros de Acción Nacional— y conquista la presidencia de México. ¿Fraude? Nada podría ser más falso ni más lejano a los hechos concretos. El 2 de julio de 2006 los mexicanos dieron una demostración de civismo democrático que, por desgracia, fueron perdiendo en unos cuantos meses posteriores debido a la traición histórica que perpetró el izquierdoso falsa e ignorantemente endiosado.

"Mala suerte" de México y los mexicanos

Habíamos logrado una mecánica sólida para mantener los procesos democráticos. El Cantinflas

bien vestido se encargó de sembrar la falsa duda en millones de cabezas de mexicanos acostumbrados al fatalismo político, al suceso de lo inaceptable que por desgracia tiende a ser lo más creíble en nuestra políticamente tan mal tratada sociedad.