viernes, 31 de octubre de 2008

Los yucatecos: obligados a erradicar el tumor de la difamación

Las fuerzas de la mentira difamante atacan sin cesar. Transformar verdades en mentiras y mentiras en verdades es su única razón de ser, de existir. Es el juego de "hacer creer" para sostener el sistema de la simulación. Es un sistema que requiere que las cosas "parezcan" lo que no son para que la gente "crea" lo que no es.

El apoyo irrestricto del modelo socialista es una clara consecuencia de una imposibilidad sistémica en dominar con maestría el sistema del azar. El capitalismo no es una promesa de bienestar generalizado, sino un camino que genera inventiva, innovación, productividad, competitividad y evolución tecnológica en un ambiente de total incertidumbre. La generalización del bienestar depende de la evolución tecnológica, y ésta, a su vez, depende de la competitividad. Sin retos no hay cambio. Con retos no hay igualitarismo, sino todo lo contrario.

El impreso difamador disemina sugerencias constantes contrarias a la competitividad. Así, acaricia paternalmente a las mayorías propias de la especie humana –normalmente con menores niveles de disfrute económico– engañándolas con el argumento de que su condición es causa de la condición de la minoría "privilegiada". La mentira sólo dicotomiza las actitudes y genera frustración que no se traduce en espíritu de competencia y sí en agresividad nihilista –que en actos destructivos podría regresar todo al comienzo de cero tecnológico.

¿Qué ser humano con un mínimo de entendimiento rechazaría la promesa de una sociedad en la que recibirá todo lo que necesita y sólo dará lo que esté capacitado para aportar?

Lo que se esconde es la realidad que tendría que existir detrás de tal condición. Peor aún, se esconde el camino necesario para enfilar la evolución social y tecnológica a esa meta, punto que marcaría un nuevo paradigma político para la humanidad.

Insinuar la promesa es, por lo tanto, engañar.

Y el órgano impreso difamador engaña porque denigra, rebaja, calumnia y difama los esfuerzos sociales que correctamente apuntan a una evolución económica y tecnológica que eventualmente lograría la gran promesa.

Estamos todos en un vagón de evolución tecnológica, sobre una vía que requiere condiciones generadoras de innovación. No se innova sin retos, sin búsqueda, sin pasión. No se forma la actitud de reto o pasión si no surge la competencia de la que se desprende la creatividad. El impreso difamador vende la ideología que cancela la creatividad: ¿no la entiende o intencionalmente desea el mal del ser humano?

Para el equipo humano que mueve el impreso difamador, todos somos inconfiables, como ellos se saben a sí mismos. Su actitud diaria sólo oscurece más densamente el panorama social que requiere de absoluta nitidez para que entre todos se pueda confiar en el actuar.

Se han librado batallas en las que se ha derramado sangre y han muerto sin necesidad millones. En los actos de guerra los bandos se consideraron intolerables mutuamente y optaron por intentar erradicar al "otro".

Para evitar la sangre se introduce la democracia. Ésta exige información de calidad. En la medida en que los datos reales son parte del criterio de cada individuo, se hace menor la visión diferente y es más fácil encontrar opciones compatibles. Pero si los datos se falsean intencionalmente ¡es imposible alcanzar el éxito democrático!

Como del cuerpo humano erradicará el cáncer para que pueda vivir, de la sociedad humana se erradicarán los órganos difamadores, mentirosos y calumniadores: los que impiden el flujo saludable de la información apegada a la realidad. Como el cáncer invade al cuerpo humano hasta llegar a un punto en que sólo la muerte puede sobrevenir, la sociedad humana se librará de los tumores difamadores antes de que sólo el derramamiento de sangre resuelva la confusión.

La sociedad yucateca, por decencia, tiene que ponerle un hasta aquí al diario Por Esto! –el órgano impreso especializado en la difamación, calumnia, mentira y extorsión más vergonzoso de la historia periodística de la nación mexicana.


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