miércoles, 16 de abril de 2008

El que ataca porque la votación no le favorece es un delincuente.

Todo parece ser totalmente inútil: la gente del PRD, los de la FAP, en fin, la gente que ha quedado ya hipnotizada, cegada por la imagen facial de facto de la mujer de apellido Sheinbaun por el hombre del pelo cenizo de apellido López, ya no puede concebir otra acción correcta que la de destruir a México. Ellos ya están convencidos de que todo en México está mal, y, por lo tanto, todo puede ser destruido para que después, ellos o gente como ellos, lo vuelvan a construir mejor.

Sin embargo, a pesar de que han enviado las instituciones al diablo, no quieren que la institución PEMEX cambie. Esta institución no se puede ir ni al diablo ni al cordero, según ellos. Es la diosa sagrada. Ésta tiene que quedarse exactamente como está, y, lógico, todas las demás se deben o se pueden ir al diablo.

Claro, nada de eso tiene lógica, y menos cuando lo que se pretende es hacer un país mejor. La actuación de eso que hoy le están llamando la "izquierda mexicana" es algo así como una caricatura de seres humanos. Es una oposición sin reservas a todo lo que hace la facción que gana según el número de votos que obtiene.

Vicente Fox declaró en Nueva York cuando López parecía irse con todo a la victoria electoral del 2006 (me refiero a principios de 2005, cuando todos los días el Sr. López era ensalzado con los babeantes reporteros cada mañana) que era muy factible que en México ganara la izquierda. Y nadie le "tuvo miedo" a esa declaración. Los mercados no se movieron un ápice.

Había un espíritu de aceptación de cualquier posibilidad que el destino tuviera para México.

Pero no contaban con el efecto "Felipe Calderón". Era una ficha más bien de tercer plano. Un miembro activo y bien reconocido dentro de su partido y nada más. Había hecho un buen papel como parlamentarista y como miembro del IFE en su momento. ¿Presidente? ¡Ni en pesadillas de Fox y demás! Ni en pesadillas del propio señor López.

Nos preguntamos qué pensó López cuando se comenzó a desarrollar la elección interna del PAN y todo comenzó a apuntar a que el ganador sería Calderón. Creel Miranda estaba seguro de que él sería el bueno. Muchos, dentro del partido, comenzaron a lanzar "lo conflictivo" de Calderón, el hecho de que siempre todo lo que comenzaba terminaba en conflicto, etc.

Pero los votantes del PAN lo eligieron. López feliz, desde luego: las encuestas no le daban a Calderón candidato ni el 16% del voto nacional. Eran los momentos de oro de López. Él y las Sheinbauns ya se frotaban las manos: la victoria estaba próxima, no había manera ya de perder. El PRI estaba, a nivel campaña presidencial, muerto. Sólo un poco menos muerto que el PAN con Calderón.

Pero Calderón, el hijo desobediente, comenzó a recorrer el país y a hablar con la gente. Y cada uno que lo oía personalmente quedaba convencido: ése debería de ser presidente y nadie más.

Así, del 16% de favorables, sube al 42% a principios de mayo y después del primer debate. Ya estaba imparable. Es ése el momento a partir del cual López lanza la putrefacta calumnia y la campaña se vuelve una cadena de spots sucios. De 42 (11 arriba de López), unos días antes de la elección, Gea-Isa encuentra que sólo hay 3 puntos porcentuales de Calderón encima de López, mientras que otras encuestas encuentran a López ligeramente arriba (menos de 2 puntos) de Calderón.

Al momento de disparar el dardo mediático de la difamación con calumnia, López le ROBA a Calderón NADA: porque no es Calderón quien pierde votos que se van a López, sino que son mexicanos, recientemente convencidos por Calderón, que deciden NO VOTAR POR NADIE. La última encuesta Gea-Isa encuentra una disminución en la intención general de ir a votar, de gente que habiendo decidido votar por Calderón hasta el primer debate, se aleja de su derecho y deber de participar ante la confusión que siembra la calumnia difamatoria de López y sus cómplices en esta falta (la calumnia) convertida en mercantil en vez de penal unos meses antes.

La izquierda pudo haber ganado, pero, finalmente, perdió. Perdió porque no alcanzó a robarle a Calderón suficientes ciudadanos confusos como para evitar que ganara. De 11 puntos positivos a negativos en 1 mes era difícil lograrlo.

La difamación con calumnia de López y sus cómplices quedó impune, como muchos delitos quedan impunes en el país mexicano, en donde todo se puede "arreglar".

Pudieron haber ganado los "izquierdistas", pero, finalmente, PERDIERON.

No lo pudieron aceptar.

Y hoy, en forma idéntica, no pueden aceptar que la mayoría no está de acuerdo en discutir como ellos quieren el asunto de la reforma energética. Las encuestas aplicadas son un grito de los mexicanos diciéndoles a los perredistas, fapistas y a los que estén de acuerdo con ellos, que son, ellos, una MINORÍA y que la mayoría en México NO ESTÁ DE ACUERDO CON ELLOS, ni desea que se haga lo que ellos están solicitando, sino que está de acuerdo y desea que sea la reforma propuesta por Calderón la que se estudie, se debata y se aplique.

El berrinche es resultado de una personalidad autoritaria. El ser humano de convicciones democráticas defiende con firmeza y con duro sustento sus posturas durante el DEBATE. Cuando todos aceptan estar lo suficientemente informados como para votar, lo hacen y se aprestan a conocer el resultado de esos votos. El demócrata puede llorar si pierde; se puede deprimir, puede retirarse y desaparecer un tiempo, pero JAMÁS se pondrá hostil, agresivo y atacará físicamente al vencedor, o, de lo contrario, dejará de ser demócrata en ese momento.

López jamás ha sido ni jamás será un demócrata. Ha sido, es y continuará siendo, para siempre, un ser autoritario. López es un ser obsoleto, un ciudadano inútil, superado por los mexicanos.

¿Por qué no se le ha colocado en su lugar, la cárcel?

miércoles, 2 de abril de 2008

La difamación con calumnia continúa en su apogeo

Las palabras mentirosas continúan apareciendo en el papel que se distribuye y en el territorio cibernético. Llevan información falsa. Pagan anunciantes para que se impriman las mentiras y pagan los lectores para leer mentiras. Grandes volúmenes de tinta y tiempo de seres humanos se invierten en preparar, producir y distribuir más y más crasas mentiras.

El mentiroso lanza su falsedad y ésta llega a la mente de los que leen el texto inútil. El mencionado puede optar por ignorar la calumnia difamante mientras su persona continúe libre de perjuicio causado por la mentira circulante.

Sin embargo, es prácticamente imposible que una mentira repetida día tras día, mes tras mes, año tras año durante más de diez años, no haya ya formado una imagen falsa en cientos de miles de personas, si es que no millones.

El mencionado, sin embargo, tiene derecho a que su imagen sea totalmente limpiada, tiene derecho a que durante otros más de diez años, ese mismo medio diga, cada tres o cuatro días, que el Sr. Alejandro Patrón Laviada es un ciudadano productivo, hombre de familia, amado por su esposa e hijos, respetado por los que han hecho negocios (todos ellos lícitos, legales, correctos) con él. Que el Sr. Alejandro Patrón Laviada ha logrado su patrimonio, abundante y especial, en base a su dedicación, en base a sus buenas ideas, en base a materializar lo que planifica y a planificar lo que es conveniente y valioso, para él, los suyos, su sociedad, sus conciudadanos.

¿Por qué el medio mentiroso insiste en dañar la imagen precisamente de este ciudadano mexicano de Yucatán? ¿Hay envidia detrás de estas acciones? ¿Hay resentimiento? ¿Hay intento de chantaje? ¿Qué busca el medio mentiroso cuando insiste en lacerar la imagen pública de Alejandro Patrón Laviada? ¿Busca que Alejandro decida pagarle para que deje de mentir?

Alejandro se ha negado insistentemente a pagar centavo alguno para detener la difamación con calumnia. Alejandro ha comentado en privado y en público que otros que sí accedieron a pagar, hoy se han liberado de las notas mentirosas y calumniosas... ¿o es que algunos de los que pagaron realmente tenían asuntos que no son mentira y que es mejor mantener en silencio?

"No, qué va, es un narco..." Esa sentencia fue pronunciada por cualquier persona en una reunión social más bien pequeña. ¿Qué contesta esta misma persona cuando le preguntas en qué se basa para decirlo? "Es obvio... por favor, tal medio (y aquí lo menciona tal cual)  tiene más de diez años diciéndolo..."

¿Es obvio? ¿Lo que publica un medio, se vuelve realmente obvio con el paso del tiempo?

Ese medio tendría que decir, todos los días algo así:

"Nosotros, en estas páginas, publicamos durante más de diez años, muchas mentiras en contra de Alejandro Patrón Laviada. Debemos de limpiar todo lo que dijimos. Por favor, lector, te pedimos disculpas por haberte hecho creer que Alejandro Patrón Laviada tenía alguna actividad en contra de la ley. No era cierto y no es cierto hoy tampoco. Alejandro Patrón Laviada es un cumplidor de la ley, es un empresario productivo y un ciudadano con plena conciencia social. Nada de lo que publicamos durante más de diez años era cierto."

Es obvio que si el sistema legal mexicano no tiene una forma eficaz de provocar que el contenido del párrafo anterior se convierta en obligación del medio que ha mentido por más de diez años, tenemos un tema más  de impunidad en  el sistema. (Y digo "contenido", porque la forma y los elementos de cada día, pueden cambiar, siempre y cuando el fondo del párrafo se mantenga como tal durante un tiempo no menor de diez años).

Las mentiras del medio se hacen extensivas a la figura del hermano de Alejandro Patrón Laviada, Patricio Patrón Laviada, ex gobernador de Yucatán (sexenio 2001-2007).

¿Por qué un medio puede, impúnemente, durante más de diez años, publicar mentiras en torno a la honorabilidad, ocupación, negocios, etc., de los Patrón Laviada? ¿Por qué?

Si Alejandro Patrón Laviada tuviera las relaciones de que el medio lo acusa, es obvio que las personas involucradas en la producción de las mentiras ya habrían sido, en alguna forma, víctimas de algún ataque de venganza. Sería lo esperable. Por otra parte, de ser ésa la realidad, estas líneas sencillamente no existirían.

Es obvio que el medio mentiroso y los seres humanos que en conjunto difaman calumniosamente a Alejandro Patró Laviada, saben a certeza cabal que éste jamás osará ningún tipo de ataque corporal, porque, sencillamente, se trata de una persona de elementales pero sólidos principios, tema que, definitivamente, no está incluido entre lo que el medio mentiroso puede tan siquiera llegar a comprender.

Y sin embargo, eso que ese medio mentiroso no llega a comprender, eventualmente, por alguna vía legal, lo tendrá que acatar y hacer público, a través de sus papeles y de sus espacios cibernéticos. ¿Cuándo llegará la justicia que balanceará este tema?

¿Será que Alejandro Patrón Laviada tiene la alternativa y no la ha tomado? ¿Qué espera?