jueves, 14 de febrero de 2008

¿Qué existe y qué no?

Es necesario ver primero la presentación que coloco a continuación y después leer esta entrada.






Después de ver cuidadosamente la presentación ("El Mal y el Bien"), me vi en la imperiosa necesidad de comentar el tema.

Siento yo que el mal no es la ausencia de Dios, así como tampoco el "bien" es la presencia de Dios..

Y esto se lo habría dicho yo a nuestro querido jovencito Einstein. La pregunta de su profesor estuvo bastante mal planteada.

El mal y el bien son maneras que tenemos nosotros de calificar las cosas que suceden, según que cuando suceden hacen que algunas personas se sientan bien (les guste la vida) o no (les disguste la vida o les quiten las ganas de vivir).

Todos en la vida corremos riesgos para lograr metas. Hay riesgos que sólo nos afectan a nosotros, los que los corremos o a los más allegados a nosotros, los que dependen de nuestro bienestar.

Hay riesgos que afectan a personas que no reciben ningún beneficio y sí, seguro, algún perjuicio, que corren personas para conseguir sus metas. Estos riesgos son "el mal", para algunos, quizás muchos, y "el bien" para los perseguidores de ciertas metas.

También se puede decir que son "el mal" para ambos tipos de personas: los que los corren (porque a final de cuentas, no se sienten tan bien) como los afectados, sin probabilidad alguna de obtener un beneficio real, y que son inmediatamente afectados con perjuicios concretos.

Claro que, entre los seres "vivos", hay riesgos dentro de la misma especie y riesgos entre especies. Nadie considera "el mal" el riesgo que corre el felino cuando se lanza a la carrera, solo o con otros, para perseguir y destruir a su próximo proveedor de carne fresca. Sin embargo, el animal vegetariano convertido en presa y carne del felino, ¿cómo considerará la carrera de su depredador? ¿La considerará "el mal"? No creo que la considere "el bien" con ausencia de Dios. ¿O el felino se olvidó de Dios?

Aquí, para el felino, la persecución y captura del vegetariano, es "el bien". Para el vegetariano, normalmente una criatura que a nosotros, los homo sapiens, nos da ternura y genera tristeza (su muerte), la persecución y resultado son la esencia misma del "mal".

Yo creo que el creador del pensamiento relativista podría haber sugerido lo anterior, pero buscaba a toda costa un argumento para cancelar el argumento del maestro. Claro, también podemos afirmar que el pobre maestro, con el genio en frente, pudo haber hecho la pregunta para hacer pensar en dónde se encontraba el mal, si en el felino carnívoro o en el vegetariano tierno y pacífico (también, relativamente).

La vida es una lucha constante. Cuando escasea lo necesario para sobrevivir, la competencia se hace más fuerte, más aguda y tienden a convertirse en "malos" los más fuertes o "aptos". Cuando hay abundancia, aumentan todos, los fuertes y los no tanto.

En el caso de nuestra especie, la humana, aún cuando hay abundancia aparente de todo, siempre hay escasez de "poder", es decir, sólo hay un puesto para el de máximo poder. Millones de individuos lo desean, pero sólo unos cuantos lo pueden lograr. Entonces la lucha se vuelve tan feroz y tan sangrienta como la lucha entre los depredadores y sus presas. El hambre ya no es por la carne, sino por el poder.

La competencia por ser o parecer "el mejor" está allí, subyacente, vigente, todo el tiempo. El premio es el poder de dirigir, de mandar, de provocar acciones al gusto del empoderado. Este punto de poder, real para muy pocos, pero imaginario y potencial para todos, es el que mueve al capitalismo. Y en su camino, como un subproducto, avanza la ciencia y con ella las posibilidades de tecnología y con ésta las posibilidades de mayor abundancia para más personas.

Todo ese proceso genera luchas, genera competencia, genera individuos tomando riesgos. A éstos les llamamos "el mal" cuando sus consecuencias nos afectan negativamente. Por ello es necesario "legislar" y "arbitrar" la lucha, pero siempre haciéndolo de tal forma que las limitaciones no se traduzcan en detrimento del desarrollo de la ciencia y de la tecnología: cuando así sucede, disminuimos también la probabilidad de supervivencia de cantidades cada vez mayores de personas.

No se en dónde esté Dios; no se si todos, juntos, seamos Dios. Antes se creía en muchos dioses; ahora la tendencia es a creer en uno solo. Hay personas que no creen ni en ese único. Lo cierto al caso es que los riesgos de supervivencia que erróneamente llamamos "el bien" y "el mal", no podrían ser parte de una obra bien planeada. El "diseño" de nuestra existencia (como seres vivos) es increíblemente imperfecto. La "felicidad" pende de un hilo y es privilegio de uno de cada millón de seres humanos que nace, crece y muere. El "diseño" de la existencia humana, si es obra de algún dios o de varios, ¡que regresen a la mesa de dibujo a cambiar las premisas básicas!

Yo prefiero pensar que es un diseño que está en manos de todos nosotros, como especie, el mejorarlo y hacerlo más agradable a todos los seres que nacerán, crecerán, vivirán más alegres y contentos y morirán cuando al dormir eso deseen. Pero está en nuestras manos, no en manos de ningún ser especial o de varios de ellos.

En la actualidad algunos descubrimientos físico-matemáticos están mostrando cómo lo que pensamos, por el solo hecho de pensarlo, puede influir en el arreglo físico de las cosas, sin que toquemos físicamente esas cosas. Si esta teoría científica se desarrolla más, de repente tendrá como resultado final el que podamos hacer que las cosas sucedan con sólo pensarlas. El problema que veo aquí es el de siempre, y es que sería una capacidad compartida por todos: ¿tendrán todos compatibilidad absoluta en lo que desearán? ¿Se darán las "guerras de pensamientos" moviendo objetos a grandes velocidades, buscando vencer en la lucha y convertirse en el más poderoso? Espero que no. Si esas condiciones se dan, la vida será aún peor, porque será aún más difícil de legislar y de arbitrar.

¿Hay, entonces, alguna forma de lograr una condición existencial agradable para todos? Yo estoy 100% convencido de que sí hay una forma, en "manos" de nuestra especie, de lograr una condición que por sí misma genere justicia, igualdad, equilibrio y felicidad. Una condición con una certeza existencial tal, que incluso el ansia de poder deja de tener sentido. Es una condición a la que, con una simple gráfica podemos probar, nos estamos acercando en forma más o menos irremediable, es decir, en forma independiente de cómo algunos crean que las cosas se darán. O sea que, no nos estamos acercando a esa condición existencial porque así lo hayamos planeado, sino porque eventualmente, las condiciones existenciales serán sustentadas por formas que hoy ni nos imaginamos, pero, en fin, formas que harán posible la independencia supervivencial de cada individuo.

Por lo menos, pensarlo, ya sabemos, ¡puede ayudar! Entonces, pues, pensémoslo todos: lograr una condición existencial agradable para todos.

Saludos y que tengan todos un feliz día del amor y la amistad,

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