jueves, 4 de diciembre de 2008

La confusión va ganando terreno

La confusión gana terreno a nivel nacional. La última encuesta Gea-Isa ha mostrado un panorama de desolación y de total falta de lógica. Los mexicanos ahora prefieren al PRI en 32%. De cada 100 ciudadanos de 18 años o más de edad, con credencial de elector que usted vea caminando por la calle, 32 de ellos desean que el próximo congreso tenga diputados del PRI. Sólo 28 de cada 100 desean que los diputados sean del PAN. Del PRD unos 12 de cada 100 lo piden. 30 de cada 100 no saben o no quieren decir qué es lo que realmente desean.

¿Qué lógica tiene este tipo de respuestas?

El presidente Calderón es del PAN. Todas las propuestas que le ha hecho al congreso han sido finalmente autorizadas, aprobadas: se han convertido en ley. La última fue la reforma energética, calificada de tibia por muchos y de privatizadora por unos cuantos. En un momento dado las encuestas indicaban que un poco más de la mitad de los mexicanos no querían la reforma. Ese deseo negativo sólo puede ser producto de falta de información o de posesión de información falsa. Un ciudadano bien informado habría solicitado a gritos que pasara la reforma lo antes posible.

Para que el presidente Calderón tenga el respaldo de los diputados del PRI en sus propuestas —los del PAN, sin otra bancada agregada, no pueden pasar o aprobar leyes— tiene que doblegarse, intercambiar favores. Todas esas aprobaciones tienen costos políticos. Quizás uno de ellos fue la entrega del gobierno del estado de Yucatán a quienes hoy tan "maravillosamente bien" lo han manejado...

La gente que desea un congreso con mayoría priísta, desea ver a un presidente Calderón atado de manos y de pies, incapacitado para hacer las cosas, o bien, con la posibilidad de modificar leyes o introducir nuevas pero sólo a cambio de quién sabe qué favores al priísmo.

¿Y México, en dónde queda? Es necesario tener confianza. Algunos —63% de los mexicanos— creen que Felipe Calderón actúa de buena fe, con buenas intenciones, que es un buen presidente, que es un buen ser humano. Entonces, pues, ¿por qué si 63 de cada 100 mexicanos tienen esa confianza en el presidente, no le facilitan las cosas dándole un congreso de gente de su partido?

Sabemos que entre los panistas aprobar una ley no es asunto tan automático como lo es dentro del PRI. A lo largo de la historia, las votaciones en el congreso han tenido más divisiones entre los panistas que entre los priístas. Por lo tanto, la lógica ¿no nos indica que es más seguro entregarle confianza al PAN que insistir en mantener el congreso dividido?

Cuando los norteamericanos ya no soportaban a Bush —ha llegado a los niveles más bajos de aprobación o confianza con menos de 30%— le cambiaron el congreso y éste comenzó a tener mayoría demócrata —el partido contrario a Bush. Sin embargo, a Barack Obama los electores le entregaron un paquete con gran confianza: le dieron un congreso abrumadoramente mayoritario demócrata. Esto le dará una gran libertad a Obama; libertad que se le ha entregado porque se le tiene confianza, el elemento más importante para el progreso de una nación.

En México, la medición de la confianza hacia el presidente Calderón nos arroja arriba de 63%. Entonces, pues, ¿por qué esos mismos que le tienen confianza como presidente deciden darle un mayor apoyo a los diputados del PRI en el congreso?

Nos queda un residuo de esperanza: ese 30% que no declaró su preferencia electoral. ¿Estará esperando más información? Esperemos que ésta que aquí colocamos le llegue a algunos, más que nada para demostrarles a los mexicanos que cuando hay confianza, todas las cosas mejoran.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

La falta de transparencia, marcado regreso al pasado

El gobierno bajo las sombras: método típico de las 7.1 décadas del siglo 20 en México.

En lo oscurito —que los ciudadanos no sepan todos los detalles— para que los que gobiernan puedan... ¿Puedan qué?

En Artículo 7 estamos correteando hace varias semanas qué relación tiene este gobierno estatal con El Universal —el rotativo del D.F.— dado que un desplegado de $160 mil no tiene factura alguna. Pretendieron hacernos creer —por escrito— que se trataba de una cortesía, debido a que ellos le habían estado comprando mucha publicidad al mencionado rotativo. Pero —la verdad, ya no con gran sorpresa— nos encontramos que la relación de facturas pagadas a ese rotativo capitalino sólo suma unos $19,000.

Nos parece comercialmente improcedente el regalo de una página de $160,000 como premio por haber comprado $19,000 de publicidad en 12 meses –o más.

Lo que buscamos en Artículo 7 es que, no importa de cuál partido político sea el gobierno que tengamos, éste siempre haga las cosas a favor de la lógica financiera que mejor costo/beneficio permita en el uso de los recursos públicos.

En México el manejo de los recursos públicos tiene que ser ultra transparente porque nuestra nación requiere un proceso fiscal redistributivo: sabemos que el beneficio del pago de impuestos no regresa a quienes pagan esos impuestos, sino a quienes aún no generan impuestos directos. Pero el objetivo de esa acción es precisamente provocar que todos algún día, en proporciones importantes, efectivamente paguen el beneficio que se les regresará a través del servicio de los gobiernos.

No queremos un país de ciudadanos con la mano abierta para esperar qué se les puede dar, sino un país con gente entusiasta por ver qué puede, cada uno de ellos, ofrecerle a su comunidad, a su sociedad, a su nación. No queremos gobiernos que simulen, sino que hagan. Y que lo hagan efectivamente: generar más ciudadanos activos, capaces, competitivos, dispuestos a dar de sí para hacer de nuestra nación un país mejor.

La falta de transparencia esconde algo siempre. Esto es indiscutible cuando se trata de una sociedad como la configurada en el estado de Yucatán.

Seguimos, pues, con la misma pregunta de hace varias semanas: ¿por qué El Universal le regala una página de $160,000 a la administración estatal yucateca 2007-2012? ¿Hay alguna conexión con una nota de unos días después en perjuicio de una familia que milita en la oposición? ¿De eso se trata?

¿Se trata de convertir la obra buena en mala? ¿Se trata de destruir la esperanza de la gente? ¿Se trata de destruir la confianza del ciudadano yucateco medio?

Los peores criminales —personas concretas— llegan a serlo a través de una vida que navega siempre entre las mentiras que ellos mismos se van inventando. ¿Qué puede gestar, entonces, un gobierno que miente, simula, engaña? ¿Una sociedad delincuente?

martes, 2 de diciembre de 2008

La pasión que empuja a la estupidez

Es realmente alarmante la pasión irracional que se ha desarrollado entre algunas personas que aún apoyan a López Obrador a través de insultar en forma constante al presidente de la república mexicana.

La última excusa para provocar un racimo de insultos es la crisis económica internacional. Esta crisis, como todos sabemos, se manifiesta en México con la imposibilidad de que el PIB crezca en forma importante. De hecho, todo indica que el crecimiento será menor de 1%.

Es una gran oportunidad para acusar al presidente Calderón de ser incapaz de cumplir su promesa de convertirse en el presidente del empleo.

Por detrás de la acusación está la muy alejada de la realidad sugerencia de que es Calderón el culpables de la crisis internacional. Ésa sería la única forma de conectar los estallidos de relajo financiero con algún error del presidente Calderón.

Lo que no oímos por ahí son escritos de periodistas mexicanos que aclaren esta acusación tan fuera de lugar. ¿Cómo es posible que una mente que se precie de cierto nivel de lógica básica pueda concluir que Calderón con está cumpliendo sus promesas de campaña porque se están perdiendo empleos en el país conforme la crisis provoca que se vayan del país empresas que cierran y se retiran por los problemas financieros que se están dando en sus centrales.

La pasión de los anti calderonistas —que es muy dudoso que sean aún pro López Obradoristas— los ciega al grado de convertirse en verdaderos mentirosos, falseadores de la verdad y manipuladores de los hechos para acomodar sus argumentos a lo que finalmente desean: desacreditar al actual presidente de México.

Calderón ha vivido en el país los años más retrógradas que uno habría podido imaginarse con los disparates abiertos del presidente George Bush. El resultado final es fatal para todo el mundo. Los Estados Unidos están entrando a una crisis que ellos mismos gestaron. Una economía que fue irracionalmente sobrecalentada ahora se desploma estrepitosamente. Sucedió exactamente lo mismo que nos pasaba a los mexicanos cuando los presidentes que hacían como que gobernaban se la pasaban imprimiendo billetes y luego lloraban en sus informes —ésos sí, claro, visibles y en silencio por todos los mexicanos a través de la TV en cadena— echándoles las culpa de los males a los malos mexicanos y a las economías extranjeras.

Ahora sí, hoy, es real que se trata de una economía extranjera la que ha provocado una crisis a nivel mundial. ¿Qué influencia pudo haber tenido de hecho o de deseo el presidente Calderón con respecto a esta crisis?

La pasión puede hacer que la gente se vuelva estúpida. Y es que sólo un imbécil —idiotizado por esa pasión que ya es totalmente irracional— puede pensar que una persona de la trayectoria moral de Felipe Calderón Hinojosa pueda hacer un solo movimiento en su vida tratando de perjudicar a los mexicanos. Sabemos –los que aún creemos en México– que Calderón daría su vida por el bien de este país.

Esto nos lleva irremediablemente al concepto de la confianza: el activo más escaso en nuestro país y cuya carencia es causa directa de la muy baja velocidad a la que avanzamos.

En su momento las fuerzas de la calumnia quisieron destruir a Carlos Abascal –falleció hoy. No pudieron: logró llegar al final de su vida siendo un hombre visiblemente honesto. Un gran mexicano.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Divorcios y custodia de menores: Sensatez civilizada y respeto al menor



Franz J Fortuny Loret de Mola


Difícil situación vive la sociedad cuando surge un pleito conyugal con menores de por medio. Y la situación se agrava aún más cuando las visiones existenciales de la vida son radicalmente diferentes entre los dos engendradores biológicos del nuevo ser.


"Me parece perfecto que hayan allanado la casa de ésos... Se lo merecían. Nuestro consejo a [él o ella] siempre fue que se estaba tardando mucho. Desde luego que el fin justifica los medios..."


"Es terrible lo que te han hecho. Tienes que recuperar a tu crío. No puedes dejar las cosas así."


Los cónyuges tienen adeptos y éstos toman partido. La ley, si no está a favor de alguno de los dos, "es la ley la que está mal". Y es que las leyes mexicanas –posiblemente sean así las leyes en todo el mundo, aunque es de dudarse– parecen tener un agujero legal por el cual se puede salir la ecuanimidad de los involucrados.


Un juez determina que la custodia se queda con el engendrador A. Pero el engendrador B no está de acuerdo con la decisión del juez. Mientras apela –o no lo hace– decide llevarse a la criatura. Para hacerlo puede ser que viole otras leyes y puede ser que no. El caso es que el acto de llevarse al menor no viola ninguna ley en sí –el método usado podría ser que sí. "No podemos hacer nada. Es su padre [o es su madre]", dicen los expertos. Sugieren contratar detectives hasta encontrar al cónyuge raptor y ver cómo se le puede quitar a la criatura. Supongamos que logra "recuperar" al crío el cónyuge que lo había perdido; se lo lleva –de nuevo, con o sin violación de otras leyes– y el drama ha comenzado de nuevo. Tocará el turno al otro. ¿Hasta cuándo cesaría la locura?


La tentación es establecer que el código penal incluya como delito castigable con cárcel a todo cónyuge que decida desobedecer las órdenes del juez. El delito –sin importar el método de extracción– consistirá en no "retornar" a la criatura según el acuerdo judicial sancionado. Obedecer, sin rodeos, la orden que haya dado el juez, sea cual fuere ésa.


¿Es posible algo así en México? Sabiendo la total falta de elementos para confiar en que las decisiones judiciales sean estrictamente apegadas a lo que es justo además de ser legal, la tentación de sugerir ese tipo de legislación posiblemente deba dejarse descansar.


Entonces, ¿qué procede? Quizás el espíritu de la ley –respetar el secuestro que los padres hagan de los críos en forma secuencial e indefinida– esté sugiriendo algo: sensatez civilizada por parte de ambos cónyuges y por parte de sus consejeros sociales, psicológicos o familiares. Una adecuada dosis de sensatez resolvería muchos problemas.


"Es que no puedo soportar las costumbres de A." "Es que no soporto la neurosis de B." "Es que A es totalmente inconfiable." "Es que B acabará con la felicidad del crío."


Cuando se da lo irreconciliable, estamos ante dos personas que son prácticamente rehenes de sus visiones de la vida y desean intensamente hacer un nuevo rehén –cada uno de su visión– al vástago jaloneado, como si fuera un objeto. Están impidiendo en forma activa que se produzca la oportunidad de que el menor se forme una visión libre –que podría ser una tercera opción, diferente a la de sus progenitores.


Se dice fácil, pero se siente fuerte. Correcto, ni hablar. Pero, ¿y la sensatez? ¡Claro que es un esfuerzo lograrla! De ser algo fácil –y natural– ¡no existirían las desavenencias entre cónyuges por la custodia de sus vástagos!


El ejercicio hacia la sensatez comienza por el respeto al menor. Éste tiene dos progenitores y tiene derecho a informarse libremente de lo que significa uno y lo que significa el otro –sobre todo cuando se trata de dos visiones existenciales diametralmente encontradas. Lo deseable no es que adopte una de las dos visiones sino que ¡cree una nueva! La síntesis seguramente será mejor.


Pero ¿cómo será posible generar esa síntesis mejorada si sólo se entiende aprisionar al vástago como un rehén ideológico más?





viernes, 7 de noviembre de 2008

Es lícito ganar las elecciones con dinero

El dinero sí sirve para ganar elecciones, y no necesiramente es una fórmula indecente o injusta.

La victoria de Barack Obama es el resultado de mucho dinero: US$650 millones o más. ¿Quién dio ese dinero? ¡Tres millones de ciudadanos de los Estados Unidos de América! Tres millones.

Los amigos de Obama fueron tres millones. Por desgracia, los amigos de Fox, fueron menos. Pero fueron eso: amigos. Los tres millones de ciudadanos de los Estados Unidos, ¿acaso no pueden ser llamados “los amigos de Obama”?

US$650 millones son $8,450 millones de los nuestros. Realmente, un montón de dinero. Sin embargo, se puede constatar que los norteamericanos no ven las cosas con números absolutos, sino con números relativos. Ellos no dicen que las campañas políticas son muy costosas, sino que, realmente, son una “muy baja proporción del producto interno bruto”. Esto, desde luego, también lo podríamos decir los mexicanos con respecto al presupuesto del IFE comparado con nuestro PIB. Sí, es muy pequeño, por más alto que nos parezca.

Pero veamos con cuidado y con objetividad cómo es que Obama logra esos 8,450 millones de pesos (en dólares) a partir de entregas, donaciones, de tres millones de ciudadanos que querían verlo en la presidencia —durante la campaña final— y como candidato —durante la precampaña, cuando derrotó a Hillary Clinton.

En los Estados Unidos la ley les permite a los candidatos escoger qué tipo de dinero usarán para sus campañas. Tienen dos alternativas: 1) aceptar el dinero que proviene del fisco, el presupuesto oficial y 2) rechazar el dinero oficial y optar por el de los donativos.
Claro, la ley también establece un límite con respecto a la cantidad máxima que un individuo le puede donar a un candidato. La donación tiene que ser perfectamente identificable. Un auditor debe poder saber de qué persona concreta, real, existente provino qué cantidad y en qué fecha. 
La cantidad debe haber sido dirigida al comité de campaña del partido o a la entidad encargada de recibirlo.

Este mecanismo impide que unos cuantos envíen grandes cantidades, comprometiendo a los candidatos. Esta forma de recibir dinero —mucho de unos cuantos— es la que, en realidad, tampoco a nosotros los mexicanos nos puede gustar. Sucedería que el candidato quedaría “atado de manos”, con grandes compromisos a favor de los que hicieron las aportaciones.

En cambio, el mecanismo de una gran cantidad de personas donando pequeñas cantidades, definitivamente impide la posibilidad de que los donantes ejerzan alguna influencia sobre el político una vez que éste alcance el objetivo. Está claro que la influencia “normal” de una democracia –cartas, mensajes, sugerencias y peticiones por las vías a disposición de todos– quedará siempre abierta.

El donante es casi anónimo. El que dona dinero a un candidato en esta forma es porque desea que ese candidato llegue al objetivo electoral básicamente porque tiene confianza en el candidato.

En México las cosas son exactamente “al revés”. Es al votante al cual se le llega a entregar dinero para que ejerza su voto a favor de tal o cual candidato. Claro, esto es completamente ilegal y deberían elaborarse todos los mecanismos posibles para evitarlo. Y probablemente la forma más adecuada sería promoviendo las donaciones privadas a los candidatos preferidos. Este tipo de promoción —educación cívica, ni más ni menos— provocaría un “shock” cambiante en el potencial elector mexicano. Un movimiento de un extremo —el de esperar que el candidato regale o compre el voto— al extremo de que el ciudadano —de cualquier nivel— aporte unos cuantos pesos a favor del candidato de su preferencia.

Es obvio que no se trata de obligar a aportar centavo alguno. Se trata de promover, desde un principio, la necesidad que tendrá el candidato, de recursos para que otros lo conozcan.

Los que aportan dinero a favor de un candidato es porque ya conocen a ese candidato y creen en él o ella. Entonces donan pequeñas cantidades –de 100 a 2000 pesos– para que el candidato no tenga que crear compromiso con nadie, sino que pueda llegar con el dinero de muchos que creyeron en sus ideales.

¿Es esto imposible en el México de hoy, 2008? Algunos creemos que no. Tres millones de mexicanos, dando un promedio de 200 pesos cada uno a algún candidato de su preferencia, lograrían un ahorro al erario público de 600 millones de pesos. El dinero dado por esos 3 millones de ciudadanos sirve para que el resto de los ciudadanos logre conocer a ese candidato que merece $600 millones provenientes de donaciones. Ésa es la fortaleza inicial de un liderazgo: lograr un compromiso con una gran cantidad de personas, cada una de las cuales apostó, con unos cuantos pesos, a una persona en la cual se cree, a la cual se le tiene confianza.

Ésa sería una muy buena tarea para el IFE: provocar en el elector mexicano un desplazamiento de receptor a donador, de un pasivo ser humano que vende su voto, a un activo ciudadano que confía en un candidato y se compromete con él donándole una pequeña cantidad para la campaña electoral.

Todo es posible: sólo es cuestión de voluntad de acción.

Mouriño: hoy muerto, ayer difamado con crueldad e injusticia

Aquí lo tenía todo, no necesitaba salir a buscar fortuna a ningún lado. Si lo hizo, fue por pasión y amor a México.

Ésas fueron las palabras usadas en la homilía pronunicada por el obispo de Campeche durante la misma en que los restos de Juan Camilo Mouriño fueron colocados en una cripta, junto con los restos de su amigo y colaborador, que también falleció en el suceso.

Y su entrañable amigo, el presidente constitucional mexicano Felipe Calderón Hinojosa, demostró en cada palabra de cada corto discurso que ha pronunciado desde el dramático acontecimiento, la total confianza que tenía en su más cercano colaborador en la tarea monumental que tiene presidiendo el ejecutivo mexicano.

Se pueden disimular muchos sentimientos y muchas opiniones personales acerca de la gente, pero es muy difícil esconder el pesar, el dolor genuino causado por la muerte inesperada —injusta en términos universales— de un ser con la empatía regular para entender lo que hay que hacer sin necesidad de pronunciar palabras.

En enero de 2008 el nombramiento de Mouriño como secretario de gobernación provocó airadas actitudes de quienes por todos los medios buscan la manera de desligitimar el único gobierno legítimo, constitucional, legal y aceptado por los mexicanos que existe hoy.

Los buscadores de pretextos para lanzar diatribas mediáticas —todas ellas vestidas con el traje de la difamación y la calumnia— rebuscaron la manera de encontrarle a Mouriño una acción ilegal. No pudieron. No hubo ninguna acción ilegal en ningún momento de la vida pública de un activista campechano que sólo buscó la manera de hacer que las verdades continúen siendo verdades y las mentiras se traten como tales —todo lo contrario de la tradición mexicana, por desgracia.

Detrás de la calumnia y el intento de difamación hacia Mouriño, está escondida la rabia que guardan quienes detestan la diferencia real existente entre los tradicionales del sistema político mexicano y los “nuevos” —grupo al cual perteneció Mouriño en toda su trayectoria activista política.

Los que vivimos a fondo el México de la simulación —del llanto hipócrita del impresor de bilimbiques que pretende echarles la culpa a los demás países o a los que usaron las herramientas que él mismo puso a disposición errónea e irresponsablemente para “simular” un poco más—, el México de la mentira institucionalizada, el México de los cuentos oficiales que sustituían los hechos históricos que debieron haberles sido enseñados a los educandos, el México del patrioterismo falso e hipócrita, el México del autoritarismo y la imposición electoral, en fin, el México que esperamos ya haya quedado atrás, no podemos dejar de darles el aprecio justo a los activistas políticos como el ausente Mouriño, que interpretaron —como muchos de nosotros, mexicanos inconformes con la simulación— la emergencia en que se encontraba el país para moverse de la inercia de la simulación hacia la dinámica de un verdadero cambio.

El penúltimo representante del grupo de la simulación declaró, en el 2000, que “México había escogido un cambio de sistema” —no sólo un cambio de partido. A Salinas se le puede acusar de muchas cosas, pero no de idiota. Esa afirmación supo interpretar exactamente lo que había sucedido.

El bonachón —me gusta llamarle “el cristero de Guanajuato”— creyó que haciendo bien él su tarea, el resto de los mexicanos, en forma automática, también la harían. ¿Por qué permitió que le gritaran, en forma por demás grosera e irrespetuosa “Juárez, Juárez, Juárez” precisamente al momento de pronunciar su discurso de toma de posesión en el auditorio nacional? Pero jamás guardó su pasión por cambiar a México y fue un político “imprudente”, presa fácil de los sabuezos mediáticos al servicio del sistema de la simulación –que por desgracia, aún no acaba de morir.

No se les olvide, difamadores, lo dicho  de Mouriño por el obispo de Campeche  al guardar sus restos: “Aquí lo tenía todo; no necesitaba salir a buscar nada. Salió por pasión y amor a México.

viernes, 31 de octubre de 2008

Educación en la certeza y no en la creencia

El presidente de México, Felipe Calderón, en una de sus intervenciones en El Salvador se dirigió a la asamblea –retirando la vista de la lectura del documento guía– y les preguntó a los presentes en qué podrían creer hoy los jóvenes.

Textualmente Calderón dijo:

“...hoy los jóvenes no creen en nada.

No creen en los políticos, y estoy seguro que no decepciono aquí a nadie, todos lo sabemos.

No creen ahora en la economía, porque la economía ha fracasado; no creen en el capitalismo, que está mostrando sus terribles deficiencias; y no creen tampoco en el socialismo, que murió hace rato, antes de que ellos nacieran.

No creen y si no creen, y se puede debatir acerca de estos sistemas; en lo menos que creen es en las ideologías. Probablemente no creen muchos en Dios, porque van hacia un siglo de un gran agnosticismo.

¿Cómo puede construirse un futuro sin creer en algo?”

“Es necesario creer en algo”. Ahí está la frase, la sentencia, la declaración. Creer es sinónimo de tener confianza, saber es sinónimo de tener certeza. Las personas creen en aquello en lo que confían. Las personas saben aquello que conocen con certeza.

¿Ha sido válido basar la percepción imaginativa de los seres humanos en las creencias en vez de intentar que la sociedad le provea a sus miembros de certezas?

Por desgracia hoy estamos viviendo el siglo por excelencia de las creencias, cuando toda la tecnología informativa habría de haber ya establecido las condiciones suficientes para basarnos en las certezas. ¿Por qué esta seria deficiencia?

En algún momento en la era de los hippies surgió con fuerza la idea del mundo subjetivo como el único existente. Hoy, aprovechando la real influencia –medible– que tiene la mente humana sobre las partículas atómicas que forman toda la materia, se especula con gran fuerza el asunto del “mundo subjetivo”. Te dicen: “tú puedes crear tu mundo con sólo desearlo”. ¿De verdad es así?

La lógica más ortodoxa nos dicta que los hechos provocados por los seres humanos individualmente considerados llevan un camino que parte de una idea. Sin embargo, ninguna idea parte de la nada: todas las ideas tienen como punto de partida el mundo material observable, o la concepción de una mente de ese mundo material. Pero es válido declarar que una innovación efectivamente comienza con una concepción imaginativa de la combinación de los elementos observables en el mundo material o en la prolongación lógica de éste.

La siguiente etapa necesariamente requiere de acción material para combinar los elementos en lo que finalmente podrá llegar a ser esa innovación. Sólo podrá funcionar o ser real en la medida en que se ajuste al cumplimiento de las leyes o principios al alcance de los actores en la comprensión del universo. Es posible que en el camino esos actores descubran “leyes” que ahí estaban, escondidas, detrás de las que antes ya eran comprensibles.

Al final del esfuerzo puede surgir la innovación o no. Nada garantiza que surja. Cuando surge la innovación –cuando hay éxito en el camino que se recorre– entonces se afirma con bomba y platillo que “se ha comprobado que aquello en lo que uno se concentra y cree se hará realidad”.

Todos los días, miles de mentes en todo el planeta se concentran en lograr algo. Un pequeño porcentaje lo logra –con grandes variaciones con respecto a su concepción original– y un gran porcentaje –mucho mayor– no lo logra. La teoría del “mundo subjetivo”, sin embargo, se basa en el porcentaje menos significativo y no en el estadísticamente esperable. La explicación siempre es circular: “no logras tu objetivo porque no te concentras en él o no crees en él lo suficiente”.

El realismo dictaría otra manera de presentar las cosas, más acorde con lo estadísticamente esperable.

“Concéntrate en lograr los objetivos que te atraigan en la vida. Puede ser que los alcances, puede ser que no. Estadísticamente es menos probable que lo logres, pero es seguro que no lograrás algo a menos que lo intentes”.

La sentencia no tiene garantía alguna, porque el universo, la vida, no tienen garantía. Nos desarrollamos con una falsa filosofía de la “garantía”. Así como los fabricantes de productos comerciales deben ofrecer una “garantía” de que sus productos servirán para lo que dicen, estamos tratando de diseñar un sistema garantizado a los jóvenes que aparecen en la vida. Es una gran mentira que sólo contribuye a la pérdida de confianza en el valor real del trabajo, de la acción, de la búsqueda.

El mensaje a los jóvenes debe ser de búsqueda de certeza: comprender cabalmente cualquier cosa a la que se enfrente o en la que se le pida que “crea”. La educación en la certeza es algo que obligatoriamente comenzará en el seno del hogar, prácticamente desde la cuna. Deberá continuar implacablemente en la escuela. Esta forma de educación exige que padres y maestros se olviden de las sentencias que obligan al educando a aceptar lo que se les dice sólo porque se origina en un adulto. La educación se transfomará en un proceso de generación de certeza. Hoy no lo es, y ahí tenemos, a la vista, las consecuencias.

Los yucatecos: obligados a erradicar el tumor de la difamación

Las fuerzas de la mentira difamante atacan sin cesar. Transformar verdades en mentiras y mentiras en verdades es su única razón de ser, de existir. Es el juego de "hacer creer" para sostener el sistema de la simulación. Es un sistema que requiere que las cosas "parezcan" lo que no son para que la gente "crea" lo que no es.

El apoyo irrestricto del modelo socialista es una clara consecuencia de una imposibilidad sistémica en dominar con maestría el sistema del azar. El capitalismo no es una promesa de bienestar generalizado, sino un camino que genera inventiva, innovación, productividad, competitividad y evolución tecnológica en un ambiente de total incertidumbre. La generalización del bienestar depende de la evolución tecnológica, y ésta, a su vez, depende de la competitividad. Sin retos no hay cambio. Con retos no hay igualitarismo, sino todo lo contrario.

El impreso difamador disemina sugerencias constantes contrarias a la competitividad. Así, acaricia paternalmente a las mayorías propias de la especie humana –normalmente con menores niveles de disfrute económico– engañándolas con el argumento de que su condición es causa de la condición de la minoría "privilegiada". La mentira sólo dicotomiza las actitudes y genera frustración que no se traduce en espíritu de competencia y sí en agresividad nihilista –que en actos destructivos podría regresar todo al comienzo de cero tecnológico.

¿Qué ser humano con un mínimo de entendimiento rechazaría la promesa de una sociedad en la que recibirá todo lo que necesita y sólo dará lo que esté capacitado para aportar?

Lo que se esconde es la realidad que tendría que existir detrás de tal condición. Peor aún, se esconde el camino necesario para enfilar la evolución social y tecnológica a esa meta, punto que marcaría un nuevo paradigma político para la humanidad.

Insinuar la promesa es, por lo tanto, engañar.

Y el órgano impreso difamador engaña porque denigra, rebaja, calumnia y difama los esfuerzos sociales que correctamente apuntan a una evolución económica y tecnológica que eventualmente lograría la gran promesa.

Estamos todos en un vagón de evolución tecnológica, sobre una vía que requiere condiciones generadoras de innovación. No se innova sin retos, sin búsqueda, sin pasión. No se forma la actitud de reto o pasión si no surge la competencia de la que se desprende la creatividad. El impreso difamador vende la ideología que cancela la creatividad: ¿no la entiende o intencionalmente desea el mal del ser humano?

Para el equipo humano que mueve el impreso difamador, todos somos inconfiables, como ellos se saben a sí mismos. Su actitud diaria sólo oscurece más densamente el panorama social que requiere de absoluta nitidez para que entre todos se pueda confiar en el actuar.

Se han librado batallas en las que se ha derramado sangre y han muerto sin necesidad millones. En los actos de guerra los bandos se consideraron intolerables mutuamente y optaron por intentar erradicar al "otro".

Para evitar la sangre se introduce la democracia. Ésta exige información de calidad. En la medida en que los datos reales son parte del criterio de cada individuo, se hace menor la visión diferente y es más fácil encontrar opciones compatibles. Pero si los datos se falsean intencionalmente ¡es imposible alcanzar el éxito democrático!

Como del cuerpo humano erradicará el cáncer para que pueda vivir, de la sociedad humana se erradicarán los órganos difamadores, mentirosos y calumniadores: los que impiden el flujo saludable de la información apegada a la realidad. Como el cáncer invade al cuerpo humano hasta llegar a un punto en que sólo la muerte puede sobrevenir, la sociedad humana se librará de los tumores difamadores antes de que sólo el derramamiento de sangre resuelva la confusión.

La sociedad yucateca, por decencia, tiene que ponerle un hasta aquí al diario Por Esto! –el órgano impreso especializado en la difamación, calumnia, mentira y extorsión más vergonzoso de la historia periodística de la nación mexicana.


domingo, 24 de agosto de 2008

El lado más siniestro... ¿de qué?

¿Cuál es el lado más siniestros del proyecto neoliberal?

Jorge Medina Viedas sólo lo describe así, con esas palabras. No dice en qué consiste. Sólo añade que el PRI lo está "comenzando a rechazar". ¿A qué se refiere el articulista Medina?

Ah, está claro. Habla de los pecados del pasado del PRI. Dice que la Paredes Rangel, cuando se refiere a que "de llegar a Los Pinos serán diferentes" —palabras que ella pronunció literalmente— estaba precisamene hablando de la necesidad de que el PRI sea totalmente diferente a ese PRI que provocó el 2 de octubre de 1968, el que provocó el fraude de 1988, el que despilfarró irresponsablemente con López Portillo y Echeverría Álvarez; el que asesinó a Luis Donaldo Colosio y el que produjo el error de diciembre. Probablemente también le añadan: y al que dejó que gane Vicente Fox en el 2000.

Ése es el PRI que no debe regresar.

Interesante. Claro, cada punto del PRI que no debe regresar es por sí mismo discutible y requiere todo un estudio cuidadoso y exhaustivo.

En Yucatán tenemos la experiencia del PRI que regresó. Definitivamente, no sólo no es diferente del PRI que estuvo anteriormente, sino que es mucho peor, desde todos los puntos de vista. Y su negatividad consiste en que ha acentuado los defectos que fueron aborrecidos por todos los grupos sociales en el pasado.

Que el país sea resguardado por los propios mexicano de que algo así como lo que está sucediendo en Yucatán, suceda a nivel nacional.

La careta de la socialdemocracia, es eso, una simple careta. Detrás de la careta se esconde un brutal pragmatismo, perfectamente acoplado a la idiosincracia que los mismos regímenes, durante 71 años, promovieron activa y pasivamente a lo largo y ancho del territorio mexicano. El PRI no es un partido que pueda tener membrecía dispuesta a actuar hasta las últimas consecuencias de una socialdemocracia bien sustentada.

La socialdemocracia en todos los países europeos en donde es triunfadora, lo mismo que en los países de América en donde se ha convertido en opción real de gobierno, se maneja con transparencia y con democracia. En todo caso, el único partido en México que se maneja en esa forma es precisamente el PAN. Ha tenido sus momentos oscuros, cuando gente con estrecho criterio ha estado a la cabeza y ha dejado que esa rama —un lastre histórico— llamada "El Yunque" use su palabra.

El hecho de que Felipe Calderón sea hoy presidente de México es francamente demostrativo de que en el PAN los procesos internos se llevan a cabo totalmente dentro de un juego plenamente democrático. Sobre todo si por "democracia" habremos de entender —y no veo por qué habría de entenderse algo diferente— el respeto absoluto e irrestricto al total de votos que los que votan, sea considerado numéricamente para los resultados finales.

Felipe Calderón entra a una elección interna que gana en forma incuestionable. Y a partir de ese momento, como salmones nadando contra la corriente, de un ridículo 16% va ascendiendo hasta llegar a un respetabilísimo 42%. Ese ascenso fue el producto esperado de su campaña política, de su aparición en los medios, de sus mítines públicos y de sus reuniones con grupos. De ser un "nadie" en la política —excepto entre las filas de la base de su partido— se convierte en el candidato mayoritario.

Por poco pierde la elección nacional cuando, de un 42% se desploma al 35-36% como consecuencia clara y directa del debate en el que el contrincante López, le lanza una calumnia con difamación. Sin embargo, analizando las encuestas serias, ésas que calculan el número de gente que irá a votar el día de la elección, nos damos cuenta de algo muy interesante. La consecuencia de la calumnia con difamación no fue el traslado de votantes del PAN hacia el PRD, sino que provocó un aumento claro y definido en la abstención. Los votantes dudaron de Calderón, pero no a favor de nadie más. Decidieron, entonces, dejar de ir a votar. Se trata de cerca de 2.2 millones de votantes que estaban por el PAN, por Calderón concretamente, neoconversos en su gran mayoría, que dejaron de ir a las urnas ese 2 de julio de 2006.

En los estados del sur, en los que la economía y el nivel de alfabetismo son menores, el candidato de la opción amarilla logró grandes mayorías. ¿En dónde está Yucatán, en el norte o en el sur? Yucatán se pinto de azul, alcanzando en esa elección la votación a favor del PAN que jamás logró antes, pero sí después: Xavier Abreu tuvo más votos que Calderón, y, sin embargo, ¡perdió! ¿Por qué? Sencillo: la gente proclive al PRD se unió al PRI. El resultado final no es, a pesar de lo que se registre oficialmente, 6 puntos porcentuales en contra. Jamás. Cuando mucho la realidad habría arrojado 1.7% de la opción Ortega sobre la opción Abreu. El resto fue una clara aplicación de mecánica "ola roja" perfectamente lograda.

También se puede analizar otro posible escenario, según las encuestas de salida que fueron acalladas rápidamente. De ésas —8 en total— sólo una le daba el gane al PRI. Las otras 7 le daban el gane al PAN con números que fluctuaban entre .8 y 1.7 puntos porcentuales. El PRI se precipitó al "Plan B": actuación intensa de la "ola roja" en ciertos municipios y ciertas casillas, en donde, de pronto, el porcentaje de votantes por casilla ascendió a más de 100. Se trató de 15% de casillas. El objetivo era dejar una victoria clara. El trato bajo la mesa era aplicar el "plan B" sólo si el PRI resultaba ganador —según la mayor parte de las encuestas de salida, cosa que no se dio— en más de la mitad de las encuestas. La gente del PRI se precipitó y aplicó el "plan B" prematuramente, arrasando con la posibilidad de que se registrara una elección limpia.

Lo demás que hemos visto en Yucatán es prácticamente idéntico a lo que se vivió antes, excepto que con "más de lo mismo del pasado". Como el semanario Artículo 7 lo ha registrado con bastante exactitud, demostrándolo en cada número, el gobierno actual de Yucatán se basa en el populismo, el clientelismo, la simulación, la celebración, la fiesta y el paso del tiempo.

¿Cuál es el lado siniestro aquí? Necesitamos que el Sr. Jorge Media Vieda nos lo aclare.

jueves, 22 de mayo de 2008

El secuestro de un hospital del estado mexicano

El gobierno de México recibe a cada minuto millones de unidades monetarias que provienen de todos los ciudadanos que viven en el país.

A veces se deciden objetivos loables. El Hospital de Alta Especialidad, erigido en Mérida, Yucatán, a un costo de 120 millones de dólares, terminado al 95% cuando Patricio Patrón Laviada le entregó el gobierno de Yucatán a Ivonne Ortega Pacheco, hoy, a 10 meses de que la señora Ortega ocupa la silla del gobierno de ese estado, una obra que debió haber sido puesta en operación para beneficio de seres humanos de toda la península, e incluso de Belice, hoy se encuentra secuestrada por un sindicato.

El cartel dice algo de la Sección 67 de algún sindicato. Creo que eso es irrelevante cuando de lo que se trata es de un hospital. Como dice Patrón Juanes en su escrito para anunciar su plantón de hambre, ni ejércitos enfrentados tocan los hospitales del enemigo.

Estamos viendo con esta toma del hospital que la politiquería partidista puede llegar, con ciertas posturas aún presentes en ciudadanos mexicanos, a extremos francamente intolerables para el ciudadano decente, que se precie de vivir en un país que no sea de canallas.

Aquí tenemos al ciudadano Patrón Juanes en el vídeo al comenzar su acción:

Por veoh:


Online Videos by Veoh.com

(Acción comenzada a las 7 AM del día jueves 22 de mayo de 2008, en Mérida, Yucatán, México).

(El Sr. José Patrón Juanes ya no está en la huelga. Fue hospitalizado. Estuvo a punto de sufrir un paro cardíaco. Está en terapia intensiva. Ha sido sustituido por el ciudadano Dr. Luis Jorge Montalvo Duarte)

Tomemos en cuenta el hecho de que Patrón Juanes comienza su plantón de hambre en espera de recolectar firmas que soliciten que la señora Ortega intervenga para evitar que un hospital, que contiene invertido un fuerte esfuerzo financiero de los mexicanos, se mantenga inútil porque la sección de un sindicato decide usarlo como centro de operaciones o sede.

Los guardias de seguridad formales del hospital, que podemos ver al fondo, también fueron desalojados de sus puestos de trabajo. Ellos nos dijeron que serían los primeros en firmar la petición. También, no para nuestra sorpresa, nos preguntaron: "Y ustedes, ¿qué interés tienen en que el hospital funcione?" La pregunta por sí sola es elocuente de lo que pasa a lo largo y ancho de todo nuestro país: nadie cree que alguien haga algo sin algún interés velado.

El interés de Patrón Juanes es el mismo de los que estuvimos allá: que las cosas en México funcionen sin juegos políticos. Los ciudadanos deben de enterarse de la estructura de los problemas que en modo superficial se informan. Un modo que siempre tiene el color del medio que produce la nota. Tenemos que contar con informantes objetivos. No los hay en el país.

Desde hoy y hasta que este asunto termine, si vives en Yucatán, pasa a firmar. Si no, deja tus comentarios aquí. Si sabes algo más del asunto que nosotros, te agradeceremos nos informes.

Mérida, Yucatán, México, Mayo 22 de 2008.

miércoles, 16 de abril de 2008

El que ataca porque la votación no le favorece es un delincuente.

Todo parece ser totalmente inútil: la gente del PRD, los de la FAP, en fin, la gente que ha quedado ya hipnotizada, cegada por la imagen facial de facto de la mujer de apellido Sheinbaun por el hombre del pelo cenizo de apellido López, ya no puede concebir otra acción correcta que la de destruir a México. Ellos ya están convencidos de que todo en México está mal, y, por lo tanto, todo puede ser destruido para que después, ellos o gente como ellos, lo vuelvan a construir mejor.

Sin embargo, a pesar de que han enviado las instituciones al diablo, no quieren que la institución PEMEX cambie. Esta institución no se puede ir ni al diablo ni al cordero, según ellos. Es la diosa sagrada. Ésta tiene que quedarse exactamente como está, y, lógico, todas las demás se deben o se pueden ir al diablo.

Claro, nada de eso tiene lógica, y menos cuando lo que se pretende es hacer un país mejor. La actuación de eso que hoy le están llamando la "izquierda mexicana" es algo así como una caricatura de seres humanos. Es una oposición sin reservas a todo lo que hace la facción que gana según el número de votos que obtiene.

Vicente Fox declaró en Nueva York cuando López parecía irse con todo a la victoria electoral del 2006 (me refiero a principios de 2005, cuando todos los días el Sr. López era ensalzado con los babeantes reporteros cada mañana) que era muy factible que en México ganara la izquierda. Y nadie le "tuvo miedo" a esa declaración. Los mercados no se movieron un ápice.

Había un espíritu de aceptación de cualquier posibilidad que el destino tuviera para México.

Pero no contaban con el efecto "Felipe Calderón". Era una ficha más bien de tercer plano. Un miembro activo y bien reconocido dentro de su partido y nada más. Había hecho un buen papel como parlamentarista y como miembro del IFE en su momento. ¿Presidente? ¡Ni en pesadillas de Fox y demás! Ni en pesadillas del propio señor López.

Nos preguntamos qué pensó López cuando se comenzó a desarrollar la elección interna del PAN y todo comenzó a apuntar a que el ganador sería Calderón. Creel Miranda estaba seguro de que él sería el bueno. Muchos, dentro del partido, comenzaron a lanzar "lo conflictivo" de Calderón, el hecho de que siempre todo lo que comenzaba terminaba en conflicto, etc.

Pero los votantes del PAN lo eligieron. López feliz, desde luego: las encuestas no le daban a Calderón candidato ni el 16% del voto nacional. Eran los momentos de oro de López. Él y las Sheinbauns ya se frotaban las manos: la victoria estaba próxima, no había manera ya de perder. El PRI estaba, a nivel campaña presidencial, muerto. Sólo un poco menos muerto que el PAN con Calderón.

Pero Calderón, el hijo desobediente, comenzó a recorrer el país y a hablar con la gente. Y cada uno que lo oía personalmente quedaba convencido: ése debería de ser presidente y nadie más.

Así, del 16% de favorables, sube al 42% a principios de mayo y después del primer debate. Ya estaba imparable. Es ése el momento a partir del cual López lanza la putrefacta calumnia y la campaña se vuelve una cadena de spots sucios. De 42 (11 arriba de López), unos días antes de la elección, Gea-Isa encuentra que sólo hay 3 puntos porcentuales de Calderón encima de López, mientras que otras encuestas encuentran a López ligeramente arriba (menos de 2 puntos) de Calderón.

Al momento de disparar el dardo mediático de la difamación con calumnia, López le ROBA a Calderón NADA: porque no es Calderón quien pierde votos que se van a López, sino que son mexicanos, recientemente convencidos por Calderón, que deciden NO VOTAR POR NADIE. La última encuesta Gea-Isa encuentra una disminución en la intención general de ir a votar, de gente que habiendo decidido votar por Calderón hasta el primer debate, se aleja de su derecho y deber de participar ante la confusión que siembra la calumnia difamatoria de López y sus cómplices en esta falta (la calumnia) convertida en mercantil en vez de penal unos meses antes.

La izquierda pudo haber ganado, pero, finalmente, perdió. Perdió porque no alcanzó a robarle a Calderón suficientes ciudadanos confusos como para evitar que ganara. De 11 puntos positivos a negativos en 1 mes era difícil lograrlo.

La difamación con calumnia de López y sus cómplices quedó impune, como muchos delitos quedan impunes en el país mexicano, en donde todo se puede "arreglar".

Pudieron haber ganado los "izquierdistas", pero, finalmente, PERDIERON.

No lo pudieron aceptar.

Y hoy, en forma idéntica, no pueden aceptar que la mayoría no está de acuerdo en discutir como ellos quieren el asunto de la reforma energética. Las encuestas aplicadas son un grito de los mexicanos diciéndoles a los perredistas, fapistas y a los que estén de acuerdo con ellos, que son, ellos, una MINORÍA y que la mayoría en México NO ESTÁ DE ACUERDO CON ELLOS, ni desea que se haga lo que ellos están solicitando, sino que está de acuerdo y desea que sea la reforma propuesta por Calderón la que se estudie, se debata y se aplique.

El berrinche es resultado de una personalidad autoritaria. El ser humano de convicciones democráticas defiende con firmeza y con duro sustento sus posturas durante el DEBATE. Cuando todos aceptan estar lo suficientemente informados como para votar, lo hacen y se aprestan a conocer el resultado de esos votos. El demócrata puede llorar si pierde; se puede deprimir, puede retirarse y desaparecer un tiempo, pero JAMÁS se pondrá hostil, agresivo y atacará físicamente al vencedor, o, de lo contrario, dejará de ser demócrata en ese momento.

López jamás ha sido ni jamás será un demócrata. Ha sido, es y continuará siendo, para siempre, un ser autoritario. López es un ser obsoleto, un ciudadano inútil, superado por los mexicanos.

¿Por qué no se le ha colocado en su lugar, la cárcel?

miércoles, 2 de abril de 2008

La difamación con calumnia continúa en su apogeo

Las palabras mentirosas continúan apareciendo en el papel que se distribuye y en el territorio cibernético. Llevan información falsa. Pagan anunciantes para que se impriman las mentiras y pagan los lectores para leer mentiras. Grandes volúmenes de tinta y tiempo de seres humanos se invierten en preparar, producir y distribuir más y más crasas mentiras.

El mentiroso lanza su falsedad y ésta llega a la mente de los que leen el texto inútil. El mencionado puede optar por ignorar la calumnia difamante mientras su persona continúe libre de perjuicio causado por la mentira circulante.

Sin embargo, es prácticamente imposible que una mentira repetida día tras día, mes tras mes, año tras año durante más de diez años, no haya ya formado una imagen falsa en cientos de miles de personas, si es que no millones.

El mencionado, sin embargo, tiene derecho a que su imagen sea totalmente limpiada, tiene derecho a que durante otros más de diez años, ese mismo medio diga, cada tres o cuatro días, que el Sr. Alejandro Patrón Laviada es un ciudadano productivo, hombre de familia, amado por su esposa e hijos, respetado por los que han hecho negocios (todos ellos lícitos, legales, correctos) con él. Que el Sr. Alejandro Patrón Laviada ha logrado su patrimonio, abundante y especial, en base a su dedicación, en base a sus buenas ideas, en base a materializar lo que planifica y a planificar lo que es conveniente y valioso, para él, los suyos, su sociedad, sus conciudadanos.

¿Por qué el medio mentiroso insiste en dañar la imagen precisamente de este ciudadano mexicano de Yucatán? ¿Hay envidia detrás de estas acciones? ¿Hay resentimiento? ¿Hay intento de chantaje? ¿Qué busca el medio mentiroso cuando insiste en lacerar la imagen pública de Alejandro Patrón Laviada? ¿Busca que Alejandro decida pagarle para que deje de mentir?

Alejandro se ha negado insistentemente a pagar centavo alguno para detener la difamación con calumnia. Alejandro ha comentado en privado y en público que otros que sí accedieron a pagar, hoy se han liberado de las notas mentirosas y calumniosas... ¿o es que algunos de los que pagaron realmente tenían asuntos que no son mentira y que es mejor mantener en silencio?

"No, qué va, es un narco..." Esa sentencia fue pronunciada por cualquier persona en una reunión social más bien pequeña. ¿Qué contesta esta misma persona cuando le preguntas en qué se basa para decirlo? "Es obvio... por favor, tal medio (y aquí lo menciona tal cual)  tiene más de diez años diciéndolo..."

¿Es obvio? ¿Lo que publica un medio, se vuelve realmente obvio con el paso del tiempo?

Ese medio tendría que decir, todos los días algo así:

"Nosotros, en estas páginas, publicamos durante más de diez años, muchas mentiras en contra de Alejandro Patrón Laviada. Debemos de limpiar todo lo que dijimos. Por favor, lector, te pedimos disculpas por haberte hecho creer que Alejandro Patrón Laviada tenía alguna actividad en contra de la ley. No era cierto y no es cierto hoy tampoco. Alejandro Patrón Laviada es un cumplidor de la ley, es un empresario productivo y un ciudadano con plena conciencia social. Nada de lo que publicamos durante más de diez años era cierto."

Es obvio que si el sistema legal mexicano no tiene una forma eficaz de provocar que el contenido del párrafo anterior se convierta en obligación del medio que ha mentido por más de diez años, tenemos un tema más  de impunidad en  el sistema. (Y digo "contenido", porque la forma y los elementos de cada día, pueden cambiar, siempre y cuando el fondo del párrafo se mantenga como tal durante un tiempo no menor de diez años).

Las mentiras del medio se hacen extensivas a la figura del hermano de Alejandro Patrón Laviada, Patricio Patrón Laviada, ex gobernador de Yucatán (sexenio 2001-2007).

¿Por qué un medio puede, impúnemente, durante más de diez años, publicar mentiras en torno a la honorabilidad, ocupación, negocios, etc., de los Patrón Laviada? ¿Por qué?

Si Alejandro Patrón Laviada tuviera las relaciones de que el medio lo acusa, es obvio que las personas involucradas en la producción de las mentiras ya habrían sido, en alguna forma, víctimas de algún ataque de venganza. Sería lo esperable. Por otra parte, de ser ésa la realidad, estas líneas sencillamente no existirían.

Es obvio que el medio mentiroso y los seres humanos que en conjunto difaman calumniosamente a Alejandro Patró Laviada, saben a certeza cabal que éste jamás osará ningún tipo de ataque corporal, porque, sencillamente, se trata de una persona de elementales pero sólidos principios, tema que, definitivamente, no está incluido entre lo que el medio mentiroso puede tan siquiera llegar a comprender.

Y sin embargo, eso que ese medio mentiroso no llega a comprender, eventualmente, por alguna vía legal, lo tendrá que acatar y hacer público, a través de sus papeles y de sus espacios cibernéticos. ¿Cuándo llegará la justicia que balanceará este tema?

¿Será que Alejandro Patrón Laviada tiene la alternativa y no la ha tomado? ¿Qué espera?

sábado, 29 de marzo de 2008

Imperfecciones del Artículo 6 constitucional

En el complejo tema de la libertad de expresión, ¿es culpable el mensaje o el que responde al mensaje?

Según la carta magna mexicana, la manifestación de las ideas sólo será objeto de inquisición judicial o administrativa cuando resulte en alguna de estas situaciones:

  1. Ataque a la moral
  2. Ataque los derechos de terceros
  3. Provoque algún delito
  4. Perturbe el orden público


Ésos son los 4 casos en que la expresión de las ideas de cualquier ser humano podrá ser objeto de inquisición judicial o administrativa, o sea, de juicio o persecución para castigo corporal o bien para castigo administrativo (pago de multas o de compensaciones).

En el primer caso —ataque a la moral— ya se ha discutido hasta el cansancio y se seguirá discutiendo probablemente, que no es posible definir con exactitud matemática qué es la "moral". ¿Cuándo algo que se dice está atacando "la moral"? ¿La "moral" según quién? ¿Está legislada o definida "la moral"? El legislador, aquí, dejó una laguna que prácticamente invalida la excepción. Es imposible realmente concretizarla o relacionarla con la realidad.

En el segundo caso —los derechos de terceros— también habría sido necesario que los constitucionalistas definieran cuáles serían esos derechos. Es obvio que "terceros" son todas las entidades mencionadas en un acto de libre expresión que en alguna forma, por esa mención, vean afectados sus derechos. ¿Deberíamos pensar en la carta de deberes y derechos humanos básicos de 1948, de las Naciones Unidas? ¿A estos derechos se refieren los constitucionalistas? Por ejemplo, si una expresión verbal libre afecta el derecho a la intimidad de una persona, ¿se trata de un ataque a un derecho de tercero? Si una publicación difama —con o sin calumnia— a una tercera persona, ¿se considera un ataque a un tercero y, por lo tanto, algo que sí será sujeto de persecución judicial?

El tercer caso, lo mismo que el cuarto, se refieren a que la expresión producida sea la causa de que algún suceso material concreto —un delito o perturbar el orden público— sea ejecutado por alguien que afirme haberlo hecho como consecuencia de la expresión libre de otro. La cuestión es, ¿cómo puede el constitucionalista haberse imaginado que podría probarse la relación causa-efecto entre un evento de expresión —oral, escrita, pictórica, escultural, de danza, facial o cualquier otra— y un suceso concreto perpetrado por personas diferentes del productor de la expresión y sin relación alguna jerárquica que implique obediencia de los que cometen el delito con los que emiten la expresión supuestamente causante? Habría facilitado la resolución de polémicas la sugerencia de alguna línea para considerar relación causa-efecto entre una expresión y un suceso delictivo. Urge una reforma constitucional que elimine esta excepción.

El "espíritu" de este artículo constitucional es exactamente el que también está detrás de los que dicen que el violador es culpable, pero con la atenuante por las expresiones de la víctima que "lo incitaron a cometer el delito". O bien, del hombre o la mujer que comete adulterio y da la explicación de que su acto fue producto de dos expresiones libres de otros: la del cónyuge legal que no la (o lo) "atiende" y la de la pareja adúltera que quizás hizo expresiones que causaron la decisión traicionera.

Siguiendo este razonamiento, debemos concluir que urge modificar el artículo 6 constitucional, de tal forma que solamente el punto # 2 —ataque a los derechos de terceros— sea causa de responsabilidad judicial o administrativa por parte del emisor de alguna expresión. Los otros puntos son verdadera letra muerta. Peor aún, letra sujeta a interpretación según el humor o visión personal del juzgador. El punto # 2 puede sustentarse y quedar totalmente claro cuando los derechos del tercero afectado se encuentren entre los definidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, vigente y aprobada por prácticamente todos los seres humanos, desde el 10 de diciembre de 1948.

Si usted es un ciudadano mexicano y está de acuerdo en hacerle este cambio a la constitución, o usted puede sugerir alguna modificación que evite la discrecionalidad en los juicios que puedan desprenderse de los temas, es conveniente que le escriba una carta a su diputado o a su senador para solicitarles tengan a bien promover la modificación de ese y de cualquier otro artículo que en alguna forma coarte la libertad de expresión en condiciones dudables o imposibles de ser probadas.

viernes, 21 de marzo de 2008

Las decisiones informáticas que afectan a los ciudadanos deben de ser sujetas a aprobación de un consejo técnico

La ciudadanía debe de ser informada hoy, (como también lo debió de haber sido ayer) con respecto a qué es lo que, técnicamente, se está haciendo en el catastro y en el registro público de la propiedad de Yucatán. Ya no basta con sólo anunciar que se le encargó "al departamento de desarrollo informático del gobierno". Es necesario formar un Consejo Técnico, con personas con experiencia y conocimiento en sistemas y bases de datos, que deberá de aprobar cualquier modelo que, finalmente, afectará a toda la ciudadanía.

Ya en varias ocasiones he oído la discusión acerca de la computarización de documentos que deben de ser digitalizados. Y en todas esas ocasiones he expuesto la opinión que he considerado técnicamente sustentable.

Un documento que se digitaliza se convierte en un objeto visible como imagen. Un documento que se pasa por un dispositivo OCR ("Optical Character Recognition"), es un documento que se convierte en texto. Ambas tareas tienen muy serios problemas.

Si un documento se convierte en una imagen, dicho documento debe de ser catalogado en una base de datos. Los datos para hacer tal catalogación son los que cualquier programa de cómputo tendría que usar para localizar, entre miles o millones, con buena velocidad, cualquier documento digitalizado. Por lo tanto, no se tratará únicamente de digitalizar, sino de almacenar el objeto digitalizado de tal manera que el contenido del mismo sea rápidamente localizable a partir de una pantalla de consulta. El problema, en este caso, es el proceso de digitalización, que implicará algo más que una simple captura de los datos contenidos en el documento: los datos deberán de interpretarse, o de lo contrario la catalogación de los mismos no será de gran ayuda.

La segunda tarea, la de pasar los documentos a través de un dispositivo OCR, requiere de una profunda y tediosa labor. La primera parte de esa labor consiste en lograr que la extracción del texto pase lo más legiblemente posible. La segunda parte consiste en corregir el texto que el dispositivo OCR logró "interpretar". Esto tiene que ser hecho, a fuerzas, por un equipo de seres humanos. Ese equipo tiene que contar con los conocimientos en la materia que le permitan corregir las palabras producidas por el dispositivo OCR, porque éste habrá hecho una gran cantidad de malas interpretaciones.

Precisamente por los dos graves problemas que implica el almacenamiento de documentos impresos es absolutamente necesario modificar la filosofía informática que debe de aplicarse en el proceso de producir esos documentos o actas, títulos de propiedad, constituciones de empresas, etc. Por desgracia, esto aún continúa estando muy lejos de ser la tónica regular de integración informática.

La filosofía que debe de ser aplicada es aquélla que desmenuza lo que finalmente será un documento oficial (firmado por varios individuos), en partes debidamente catalogables y almacenables con índices. Las partes siempre comprenderán individuos, personas físicas o morales, direcciones o predios, bienes muebles, transacciones involucradas, legislación subyacente, fechas, acuerdos fijos (de machote) y acuerdos especiales, más otros "objetos" que puedan ser ordenados de acuerdo a índices.

Cuando uno toca estos puntos con los especialistas en leyes, lo primero que alegan es la "singularidad" de cada acta o registro. Es cierto, todas las actas o registros pueden tener aspectos singulares. Precisamente por ello el documento se organiza informáticamente incluso por secciones de texto reutilizado (o compartido por miles de documentos en forma idéntica), mezclado con bloques de texto especial o particular para cada contrato.

El contrato impreso final, el que todos firmarán físicamente, debe de ser el resultado de un ordenamiento presentado en un documento acorde con la costumbre humana, de mencionar todo secuencialmente, dentro de párrafos. El asunto es que las partes que forman ese ordenamiento, quedarán almacenadas en las bases de datos de tal manera que sean fáciles de extraer a gran velocidad, por conjuntos.

¿Qué garantía existe de que las cosas se estén haciendo correctamente? Es el dinero de los ciudadanos el que se invierte. Es necesario un consejo técnico formado por ciudadanos independientes, técnicamente eruditos en sistemas y bases de datos, que vigile, supervise y autorice o impida, las acciones informáticas que afectan a la ciudadanía en general.

miércoles, 19 de marzo de 2008

El disfraz detrás de la nota con entrelineado

La nota de "El Universal" no tardó con comenzar a surtir los efectos de desdén buscados por el periodista o sus jefes. De nombre "Angélica Patricia", de inmediatio me envió el comentario que se traga íntegra (tristemente) la dosis de desinformación generada por el manejador de letras para, según ella, "informar".

Analicemos con cuidado la nota.

"Cargo que niega se le haya otorgado por un pago de factura política". Detrás de la publicación de la declaración, se le deja al lector de "libertad" de pensar que "puede ser que" después de todo, el individuo sólo está en el cargo como resultado de una "obligación" de pago de "factura política". Patrón Laviada no podría ser capaz de saber nada después de 6 años como gobernador, 3 años como alcalde, 3 años como diputado local y otras tantas campañas políticas. ¿No será que está allá porque había que encontrar alguien en quien se pudiera confiar sin que tuviera que estar vigilado? ¿No podría ser esta la verdadera razón?

"Reconoce que estudió hasta la preparatoria." Ya, con esto, la periodista borra de un plumazo 30 años de actividad intensa que Patricio Patrón lleva activo en la política, siempre en posiciones de triunfo y en gestiones con éxito, números sustentados y logros concretos. Para la periodista sólo cuenta el título que tenga. ¿Así es México realmente? La periodista no sabe cómo Patricio, sin otra meta que el bien común, se compromete sin esperar recibir recompensa alguna, a una batalla sinfín para sanear su medio ambiente político.

"Asegura que no es necesario ser especialista". Esto es obvio y es algo que todo mexicano ya entendería: ¿se imaginan la cantidad de especialidades que tendrían que tener los políticos? ¿Las tienen? Patricio Patrón está allá porque se sabe que es honesto, se sabe que no transará y se sabe que no actuará para aparentar. Para eso sí se necesita ser especialista, y él lo es.

"Se niega a hablar de la conveniencia de la inversión privada en Pémex". Aquí la reportera trató de meterle una zancadilla y Patrón la saltó sin caerse. Sin embargo, la respuesta de Patrón es bien clara, es contundente, es honesta, es sincera y tiene todo el sentido que tendría cualquier respuesta dada por alguien con ese sentido común que tanto le hace falta al politiquero medio: "cualquier inversión le facilitaría a Pémex cumplir mejor con el medio ambiente". Esto es un acierto como respuesta.

"No un título pero sí 50 licenciaturas". La cuestión es que la reportera cree que al igual que la media de los políticos tradicionales de México, Patrón se la pasó vegetando los 30 años en la política. En efecto, Patrón se ha pasado los años en la política aprendiendo lo que hoy sabe y aplica con un sólo objetivo: el bien colectivo, el bien para el mayor número posible de personas.

"Fue acusado de beneficiar ... y de atentar contra la reserva ecológica..." Esto fue lo que la reportera no podía dejar de escribir en el contenido de la entrevista. Había que enterar a todos acerca de un rumor totalmente infundado y con la burda agilidad de la reportera que tiene que darle gusto a su jefe, incluye una vez más el rumor falso, la calumnia, la mentira, por si alguien no se había enterado aún de la pieza de información que la detracción desea se conozca en contra del hombre honesto, con quien la transa está fuera de toda posibilidad.

Patricio Patrón asegura y muchos de nosotros sabemos y podemos atestiguar, que ambas acusaciones (rumores calumniosos) son totalmente falsas. No sólo es falso lo que se dice de la Reserva Ecológica de Cuxtal, sino que es Patricio Patrón Laviada el que IMPULSA, empuja, promueve y logra la multa al intocable comité de la feria de Xmatkuil, bastión y refugio de negocios a la usanza de la transa más tradicional mexicana.

Siempre ha sido Patrón Laviada un estricto aplicador de las leyes a favor del medio ambiente.

Los méritos que Patricio Patrón enumera en su entrevista no son lanzadas gratis, sino realidades comprobables por cientos de personas que han sido testigos de su método de actuar. ¿Por qué estas personas no salen hoy a la defensa de Patricio? Sencillo: porque no hubo repartición de favores, sino única y exclusivamente recordatorio de obedecer, ante todo, la ley. Eso, claro está, es demasiado elevado para el mexicano medio, acostumbrado a las historias de corrupción, robo y transa de sus "políticos".

Eso, claro está, se encuentra muy lejos de lo que la reportera puede entender.

El relleno sanitario de Mérida es el resultado de la casi terquedad de Patricio Patrón Laviada por lograr las cosas, a pesar de la oposición del gobernador cacique priísta, Víctor Cervera Pacheco, a quien seguramente le valía madres el asunto y sí le perjudicaría que el joven presidente municipal ganara mérito reales.

Ordenamiento territorial ecológico en la zona costera. Se dice muy fácil, pero detrás del logro se encuentran cientos de horas de intensa labor para lograr que los buscadores de impedimento de méritos panistas lo dejaran actuar. No es fácil gobernar a favor de los intereses realmente comunes cuando la oposición sólo busca que las cosas no se hagan, sin importar que al no hacerlas pierda el ciudadano.

Drenaje y tratamiento de aguas OBLIGATORIO en Mérida. De nuevo, alcanzar este objetivo significa tocar intereses fuertes, significa tocar cuentas bancarias que tendrán que verse disminuidas cuando las inversiones tendrán que ser mayores para lograr asentamientos urbanos habitacionales y comerciales ecológicamente correctos. Por eso nadie lo está aplaudiendo, y el que se benefició de su gestión, sólo siente que los beneficios de que hoy goza, eran "obligación de alguien". Pero ese alguien, después de varios que debieron haberlo hecho, no lo hicieron: fue Patricio Patrón el que lo hizo.

Aceptación de la ley del mangle. Mientras otros colegas gobernadores le dieron vueltas al asunto y evadieron la aceptación de la ley del mangle, Patricio Patrón, contra los "consejos" de ciertos elementos "influyentes" de la "sociedad", actúa según la conciencia del ser honesto lo dictaría. ¿Por qué será que no hay una secuela de defensores de Patricio?

Mouriño. ¿Acaso ser parte del gobierno implica vender todas las acciones que uno tuvo antes en la  iniciativa privada? ¿Es ése el tipo de político que debemos de tener en México: un dependiente total del "puesto"? Mouriño ha sido un hombre de carrera económica privada exitosa, con afición por la política de lo limpio. Mouriño NO ES, (y esto se verá con toda claridad conforme las  aguas tomen su nivel) un ser deshonesto o que necesite de puestos del gobierno para mantener sus negocios o los negocios de su familia a flote. Campeche, por otra parte, es un estado en donde tradicionalmente la presencia de la inversión y el gasto federales han sido determinantes para su economía. Cualquier persona que provenga de Campeche tendrá o habrá tenido o tiene directamente o indirectamente algún negocio relacionado con alguna dependencia federal. Claro, al traidor de la democracia nacional, AMLO, le convenía levantar la mentira para perjudicar a Calderón, sin importar que al hacerlo, perjudique también a México y a los mexicanos.

Patricio Patrón Laviada es un ser humano transparente en cuanto a su honorabilidad, manera de actuar y manera de sustentar sus acciones.

A las Patricias Angélicas les digo: sí existen políticos honestos en México, y ahora los tienen más cerca que nunca. Cuando el PAN gana en Mérida, en Yucatán, en México, pierde el PRI. Pierde el PRI que venía mejorando (con Zedillo), pero ya tenía un desgaste natural que no podía soportar por mucho más tiempo. Cuando eso sucede, esos mismos medios que solaparon, guardaron, maquillaron y sobaron las gestiones priístas a cambio de favores y componendas, cuando se quedan sin "patrón", utilizan la crítica destructiva, difamatoria y calumniosa para tratar de hacerle creer al mexicano que "al fin y al cabo, todos los políticos son iguales".

Y esto no es cierto: no todos los políticos son iguales a los del pasado mexicano. Hay hoy,  muchos políticos nuevos que sí entienden lo que es actuar sin condiciones a favor de México.

López, PEMEX y los mexicanos tanto informados como no informados

Es realmente increíble la forma en que los medios adoran a López Obrador. Es algo así como su vaca sagrada o su becerro de oro. Una muy insignificante, numéricamente hablando, victoria interna ha provocado el lanzamiento de la "noticia" a todos los medios del mundo, de la "resurrección" del AMLO. La realidad es que jamás murió; pero también que esta mínima victoria interna no significa ningún cambio significativo para la "popularidad" del López.

Elecciones internas del PRD, en las que el grupo de López puede alcanzar un 43%, aunque gane la presidencia del PRD, en el mejor de los casos sólo significa que cabalga, porque ladran los perros. ¿Regreso a la escena de la política mexicana? ¡No ha dejado de estar en ella un solo instante desde que los reporteros se babeaban todas las mañanas para oír a su "mesías" en sus conferencias de prensa mañaneras!

Jamás se fue de la escena. El triunfo del grupo de Encinas y de López dentro del PRD, para el país puede ser altamente positivo, porque provocará los votos de ese partido a niveles inferiores a su fijo 16% nacional. Hay estados en donde tiene menos del .5% de la votación en sus mejores días.

Las encuestas más serias a nivel nacional nos indican que los mexicanos de todas las preferencias electorales que están enterados (que "cuentan con información") apoyan la participación de la iniciativa privada o capital privado en labores clave de PEMEX, para facilitar la explotación de ese petróleo que está a niveles muy profundos y que puede ser succionado, si no actúa PEMEX con eficiencia, por otras empresas perforadoras que ya están sacando el petróleo de los niveles más profundos.

Nadie en México piensa ya en la privatización de PEMEX. La realidad es que ha funcionado bien la empresa. No es el ejemplo de productividad mundial a seguir, pero sí ha provocado una cierta situación de certidumbre en el país mexicano con respecto a los energéticos. En efecto, en México hemos sufrido todos los sabores de crisis, excepto la energética (hasta el día de hoy, marzo de 2008).

Entonces, pues, ¿qué pitos pita el López? ¡Estar presente y hacer ruido! Ya está mencionando violencia y derramamiento de sangre en un tono velado, amenazante, si "el pueblo" es traicionado y PEMEX es privatizado. En todo caso, lo que se hará es lo que los ciudadanos (tanto los informados como los no informados) están de acuerdo en que se haga. Cabe implorar a los trasnochados de la izquierda socialista el llamamiento ése de que "no se hagan bolas", los ciudadanos mexicanos, en general, saben y entienden, afortunadamente, lo que es conveniente y lo que no en materia de asuntos energéticos.

Lo que el gobierno tarde o temprano tendrá que hacer es liberar a PEMEX totalmente de la carga fiscal que esta empresa sufre. Al ser la fuente de más del 37% de los ingresos del gobierno federal, PEMEX no puede crecer porque no puede capitalizar sus utilidades como lo haría cualquier empresa privada. O sea que, vía el uso de ese dinero en el gobierno federal, PEMEX está pagando impuestos por el resto de los mexicanos, además de proveernos de los energéticos necesarios para que el país funcione.

Y a todas éstas, ¿cuál es la opinión de los mexicanos? Abajo tenemos el reporte de una pregunta hecha a mexicanos en una muestra controlada (hecha por GEA-ISA y publicada para que todos los que lo deseen lo puedan ver). Vemos algo "muy curioso": resulta que los que simpatizan por el PAN consideran MUY IMPORTANTE que PEMEX no sea privatizado en proporciones mayores a los que simpatizan con el PRI o con el PRD (64% contra 58% (PRI) y 60% (PRD)). Sólo el 3% de los panistas consideran "nada importante" que PEMEX sea una empresa pública, contra el 6% de los priístas y el 4% de los perredistas. Ésta es la primera sorpresa de la encuesta. Pero hay más:


Te recomendamos descargar completo el PDF que contiene todos los datos de la encuesta de febrero de 2008. Para que el señor López Obrador sepa un poco más objetivamente qué es lo que los mexicanos piensan con respecto a que PEMEX tenga participación privada, este resultado le debe de ser a él y a usted muy útil, dado que nos indica que hasta entre los perredistas el 46% contra el 39% piensa que sí se debe de permitir la inversión o participación privada en PEMEX:



López debe de aprender a hablar con fundamento en lo que dice. No parece estarlo haciendo.

martes, 18 de marzo de 2008

AMPRYT: gran nombre y ¿poco sustento a lo que informa?

Es la "Asociación Mexicana de Periodistas de Radio y TV", AMPRyT. Grandes siglas, gran nombre, gran significado. El nombre te indica que se trata de una asociación de gente "seria", gente que cuando escribe algo o dice algo en la radio o en la TV, ha sustentado con todo cuidado cada palabra que va a pronunciar. Si los periodistas mexicanos asociados admiten a los que no hacen periodismo, sino "chisme calumnioso", entonces la asociación, por más rimbombante que sea el nombre que lleva, no vale un céntimo.

Y creemos que la AMPRyT no vale un céntimo porque nos hemos encontrado con páginas que contienen información plenamente comprobable como totalmente falsa, infundada y sin ninguna razón de ser. Bueno, sí tendría una razón de ser: engañar al lector que ose ocuparse unos minutos en sus textos.

También es factible pensar que los "asociados" hayan llegado a un acuerdo con la asociación: "liberta de expresión". Y han incluido, dentro de lo que quedaría definido como tal, dar datos, dar información totalmente falsa acerca de personajes activos en la política nacional, o sus familiares, como es el caso del ex gobernador de Yucatán, Patricio Patrón Laviada, actual procurador nacional de ecología y medio ambiente, y, como también es el caso del hermano de Don Patricio, el Sr. Alejandro Patrón Laviada.

El nivel de  mentira que las páginas de la AMPRyT se atreve a mantener visible en Internet (y encontrables fácilmente con búsquedas Google o similares) no puede responder a una simple "equivocación", sino que tiene que estar basado, dicho nivel, en un acto que activamente busca el desprestigio de esos personajes yucatecos cuyo único "pecado" habría sido el no mantener alimentadas las bocas de los que usan pluma para ganarse el sustento diario, sin importar lo que esas plumas dibujen con sus tintas.

La AMPRyT o muchos miembros de la misma, no parecen tener ningún tipo de escrúpulos para manchar calumniosamente las reputaciones de personas cuya trayectoria real no tiene nada que ver con la trayectoria ficticia que los enemigos (siendo como son, no se les puede llamar adversarios) desean proliferar.

El primer párrafo de la página encontrada de la AMPRyT se adorna incluyendo el nombre de Patricio Patrón Laviada entre un grupo de nombres que califica como los "pajarracos de cuenta que han convertido el 'quehacer' político en deporte de la corrupción y la podredumbre".

Conceptos como "corrupción" y "podredumbre" jamás pueden ser adjudicados a personas de calidad moral y humana de los hermanos Patrón Laviada. Patricio, en su momento, fue un obediente ciego de la ley y buscador incansable de la forma de hacer que el menor número de intereses fuera alterado, a menos que se tratara de violación de leyes. Cuando la ley y los principios éticos le indicaron un camino obligado de acción, ése fue el que tomó. Sus decisiones, todas ellas, sin excepción alguna, fueron dirigidas a la producción de hechos que se pudieran convertir en el bien máximo para el mayor número posible de personas.

Y el hermano de Patricio, Alejandro Patrón Laviada, a quien lo coloca con el estúpido calificativo, trillado y desgastado de "hermano incómodo", de lo cual no tiene un átomo, es incluido en la totalmente falsa, difamatoria y calumniosa "acusación" de haber comprado grandes cantidades de tierra durante el sexenio de Patricio. El asunto es tan falso de toda falsedad que provoca ilaridad inicial e ira inmediata. Las personas que asientan letras en lugares de lectura pública como los que AMPRyT ha colocado en sus páginas, deben de tener bastante vergüenza al presentarse a sus casas y verles a la cara a sus cónyugues e hijos.

Para empezar, Patricio no posee más terreno que la casa en la que él vive con su familia, misma, que, además, está siendo pagada a la institución de crédito con la que tiene una hipoteca. Para continuar, Alejandro Patrón Laviada es un hombre rico, con propiedades inmuebles que ha ido comprando a lo largo de sus más de veinte años localizando haciendas para restaurar y convertir en centros turísticamente productivos a nivel mundial. Él es propietario de una hacienda, llamada "Poxilá", a la cual le ha dedicado días de 36 horas durante semanas de 10 días por más de 14 o 15 años. Es una belleza de lugar, con centro hípico, ruedo para juegos taurinos, museo de arte sacro, museo de monedas de las que se usaban para el pago de las rayas en las fincas henequeneras y, lo más imponente, provocador de toneladas de envidia: una pirámide vigilada y supervisada por el INAH, que pertenece a un centro maya que es, quizás, el más antiguo de esta civilización.

A esta hacienda asisten niños, amigos de los hijos de Alejandro Patrón y su esposa, Pilar Cervera Hernández, una amable y comprensiva mujer, hija de Víctor Cervera Pacheco, quien fuera el hombre fuerte de Yucatán quizás por más años que los deseables en una democracia madura (que, Yucatán, desde luego, aún no es). Los que conocen a Alejandro y entendieron la relación que tuvo con su difunto suegro,  saben que el llamado "cacique" buscó muchas formas de hacer del joven Alejandro, un yerno dócil, manejable, que le "debiera favores". Y saben todas las personas que conocen a Alejandro Patrón Laviada, que Cervera Pacheco falleció sin haber logrado ya sea ese propósito o el de "recuperar" (como dicen los partidos que no gobiernan una entidad) la presidencia municipal de Mérida.

Alejandro Patrón Laviada no necesita de favor alguno de ningún gobierno, de ningún nivel. Es un hombre con gran imaginación productiva, además de ser poseedor de una inagotable energía para el trabajo. Quizás el predicamento empresarial más complejo en el que se haya metido, sea el resucitar una empacadora de cacahuates y otros productos. Es una operación montada en forma aledaña a la hacienda Poxilá, con el principal objetivo de proveer a los pobladores de la zona de una fuente de trabajo digna. Efectivamente, Alejandro no necesitaba el negocio de empacar cacahuates pero sí deseaba hacer el bien posible, el que estuviera a su alcance, para los pobladores aledaños a Poxilá. Y lo está logrando.

Que señale alguien un metro de tierra comprado con dinero mal habido por parte de cualquiera de los miembros del clan Patrón Laviada. Son muchos y son diferentes. Unos son ricos, otros son muy ricos, otros trabajan y salen; unos tienen más paciencia que otros. Lo que es seguro es que tienen por costumbre actuar con limpieza y honestidad, además de ejercerse entre sí una gran presión para vivir con decencia integral. El que diga lo contrario, que lo base en hechos y aquí mismo los publicaremos.

Nota del autor: éste es un artículo escrito como resultado del estímulo de indignación causado por las páginas del sitio WEB de la llamada Asociación Mexicana de Periodistas de Radio y TV. Es injusto que el lector sólo pueda contar con la nota difamatoria y calumniosa. Habrá más, porque también es justo que el mexicano sepa que en su país, mucha, pero mucha más de la gente que se imagina, acerca de la cual se escribe o se dice en los medios algo negativo, no deja de ser total y absoluta mentira. Un pueblo desinformado, jamás puede convertirse en una democracia sustentable.

La maledicencia y el chisme calumnioso normalmente tienen un origen. Ese origen es lo que podemos llamara "la semilla de la mentira". En Yucatán, desde hace más de 10 años, una semilla de mentira, una sembradora de confusión, viene atacando en forma feroz, injusta, despiadada y por demás, totalmente ilegal, la figura personal de Alejandro Patrón Laviada. Esta semilla de la falsedad y la calumnia goza alguna fuerza, una extraña energía, quizás de lo más negro de la entraña de la especie humana, y se mantiene existente a pesar de su nulo valor informativo y su alto valor para generar confusión.

El chisme  calumnioso podría tener un límite de perdón, de no ser por la maledicencia difamatoria que provoca: ahora, lo que sale de ese turbio y oscuro origen, probablemente totalmente mercenario en el uso de sus tintas, es estúpidamente copiado por otros sitios WEB y publicado para que abunde la información difamatoria en la Gran Red. ¿Cuándo termina esto y cómo?

jueves, 13 de marzo de 2008

La aventura de 5000 dólares y una carrera política

Y ahora es el "showtime" para la reacción internacional a la caída del ex gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer. ¿En qué consiste, realmente, el daño objetivo a su sociedad o familia, de esa hora privada de Spitzer en un hotel de Washington DC?

Cayó porque el día 13 de febrero del 2008 acordó encontrarse con una mujer en privado. Alquiló una mujer para vivir con ella, durante una hora cotizada en cinco mil dólares. Una fugaz aventura entre un hombre y una mujer cuya posibilidad de disfrutarse biológicamente no estaba permitida por los cánones del pacto de convivencia social.

Esa hora de 5000 dólares (parece que fueron en total 8 las horas) le ha costado al hoy ex alcalde de Nueva York, una carrera política completa. ¿Qué daño causó que merezca tan grave castigo? Cabe preguntarse qué habrá contemplado en su mente conforme avanzaba hacia la consumación de la aventura.

Una aventura así requiere premeditación. Durante el tiempo de la premeditación, el actuante se autoriza a sí mismo el suceso. En el caso de un individuo macho que planea un encuentro privado de una hora con una hembra, el móvil es lo que en el diccionario está definido dentro del término "lujuria". Lujuria es un vocablo que implica acción punible, un vocablo peyorativo, negativo para referirse a las actividades relacionadas con lo que rodea al acto de inseminación humana.

¿Qué sucede en el interior de ese cuarto de hotel de gran lujo que hace que uno de los participantes en la acción sea lacerado públicamente, hasta el punto de destruirle la carrera política? El contenido de la respuesta a esta pregunta sería pura especulación (hoy hay confesión implícita de parte del macho participante), dado que la puerta cerrada implica privacidad en el sistema humano que hoy permea en el seno de todas las sociedades del planeta.

Sin embargo, como una imperfección más en nuestra poderosa especie, sólo tienes derecho a pasar tiempo privado (es decir, en un sitio en el que nadie puede oír o ver lo que sucede) con quien los cánones sociales implícitamente te lo permiten. Si pasas tiempo privado con otra persona, ésta debe de ser del mismo género (si eres de costumbres heterosexuales) o bien, del otro género, pero con un ejemplar evidentemente no concebible para actividades que rodeen al acto de la inseminación humana.

La regla implícita es casi: "abstente de pasar tiempo privado con algún ser compatible con lo atractivo para involucrarte en un acto de inseminación". También se puede leer: "evita el placer con emoción, que te hará sentir ganas de vivir". O sea, es aceptable todo lo que hagas que no tenga emociones profundas que involucran a otro, como la emoción que el ex alcalde de Nueva York, Spitzer, ha de haber sentido en todo el proceso que lo condujo a esa hora de cinco mil dólares.

Todos sabemos hoy que los encuentros para actividades en torno al acto de la inseminación humana, tienen como objetivo, en la casi totalidad de esos encuentros, el placer que se siente en todo el proceso. Pero siendo la especie hipócrita perfecta, insistimos en vivir bajo cánones de apariencias, en vez de agregar a nuestra colección de derechos humanos fundamentales, el simple derecho a la privacidad, siendo el delincuente el que hace público un hecho que no tiene consecuencias efectivas para la vida regular.

Quizás algún día descubramos que la hipócrita actitud que insistimos en conservar sólo es, hoy, en 2008, un artificial, inútil y estúpido obstáculo al gozo sano de este infinitamente improbable evento de "estar vivos".

El tiempo privado es algo que debe de quedar definido como un derecho humano básico a vivir esos momentos que no tienen consecuencias (esto es muy importante, porque lo que tiene consecuencias no es aceptable), momentos que al pasar, sólo quedan en la memoria de quienes los vivieron. El tiempo privado incluiría todo aquello que, al suceder, no influye en ningún derecho humano básico de terceros, como evidentemente lo fue la hora de cinco mil dólares del ex gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer.

A este hombre sí es obligado el reclamarle su hipocrecía al basar el sustento moral de su campaña en una supuesta convicción con respecto a la "ética personal del político". Está claro que él no consideró jamás ético el involucrarse en un contrato para placer erótico, pero sí lo practicó. El tema importante, sin embargo, no es tanto el contrato para la diversión erótica o sensual con una pareja no aceptable dentro del sistema social, sino el derecho a la privacidad de actos ejecutados entre adultos conscientes que no dañarían a terceros a menos que se den a conocer públicamente. El mal aquí es el escándalo, que destruye o marca destructivamente para siempre a la esposa y a las hijas.

Si Spitzer, en su fuero interno desaprueba su acción pero deja que se vayan cuarenta mil dólares en ella, es un perfecto idiota y probablemente merezca que se haya producido el final de su carrera. Aquí el asunto es que probablemente millones de actos socialmente inaceptables se han de haber producido entre hombres y mujeres a lo largo de la historia de la especie. De esos, sólo ocasionaron mal alguno para los actores, los que fueron conocidos públicamente. Los que se mantuvieron en privado, como lo que realmente debieron haber sido todos, jamás perjudicaron a nadie.