domingo, 20 de mayo de 2007

Yucatán 2007: el voto es finalmente libre

Elecciones Yucatán 2007: lo que viven 500000 electores


Por más que se hable de "elección de estado", el asunto es totalmente infantil. No es posible tal.

De principio a fin, el voto es secreto. Cuando el votante entra al cubículo, la cortina se cierra por detrás y el votante, solo, sin nadie junto a él o ella, escribe una X encima del escudo o símbolo del partido de su elección. En ese momento sólo cuenta la opinión del votante. Los regalos, los discursos, las pancartas o la falta de ellas, ya no cuentan.

Cuentan los dichos de los reporteros en los medios. Cuentan los comentarios de los articulistas independientes. Cuentan los comentarios de los eternos balbuceadores del micrófono y las cámaras de TV nacionales y locales. Todo está dentro del cerebro del votante, como, claro está, también puede estar fresca la última atención amable que haya recibido del candidato o candidata A, B, C, D o Y.

Lo que no puede afectar la colocación de esa X es la amenaza o el chantaje. De hecho, se vuelve en contra del chantajista o amenazante. La X se coloca por el partido que el votante desea, no por el que el gobernador o los candidatos desearían. La sola sugerencia de "elección de estado" es una clara señal de sentimiento de ahogamiento. Los políticos que no pueden ganar votos, porque no logran convencer, usan el término de elección de estado.

Esto lo estoy escribiendo a las 13 horas con 26 minutos del 20 de mayo del 2007 en Yucatán. Hace unas 3 horas salí de mi casilla y pude constatar lo imposible de la llamada coacción al voto. No existe manera de hacerlo. Cuando entras a ese cubículo estás solo ante tu conciencia, ante tu información. Allí confirmas tu decisión personal. El voto no es un asunto corporativo. No hay manera de hacerlo tal.

También tuve hoy la suerte de ser elegido para llenar los datos de una encuesta de salida. Me di cuenta de otro factor real: eres libre de decir lo que quieras. Yo acababa de colocar mis votos por el partido ABC. Lo único que hice fue responder con verdad las preguntas no relacionadas con mi voto y al final, volví a marcar con una X el mismo emblema que ya había marcado antes. Mi respuesta fue depositada en una pequeña urna que traía el encuestador para ese efecto. La encuestadora jamás vio lo que yo estaba escribiendo.

Esto me trajo a la memoria el hecho de que en aquella elección que provocó la invasión de la calle Reforma en México, D.F., no hubo una sola encuesta de salida que le diera el gane al amarillo.

Y también me di cuenta de otro detalle: en el análisis que hice de los "votos anulados", el % de éstos en las casillas en las que el PAN era terriblemente derrotado, se disparaba por encima del % de votos anulados en las demás casillas. Ahora bien, toma en cuenta esto: sales de tu casilla y te preguntan por quién votaste. Tú sabes que acabas de votar por el PAN. Pues dices eso. Lo que no sabes es que tu voto, en esa casilla, será anulado. Por eso al final la diferencia fue de sólo el .58 %. Estoy totalmente seguro de que una gran cantidad de los votos anulados fueron a favor del PAN. Esto explicaría claramente por qué las encuestas de salida, todas (excepto la que pagó el amarillo) le daban una ligera ventaja al PAN.

Compara las encuestas de salida de cinco estados con el resultado oficial. Te vas a dar cuenta de que consistentemente en esos 5 estados se dieron dos datos: 1) la encuesta de salida reportó un % mayor de votos a favor del PAN que el % oficial y 2) el % de votos anulados en esos estados fue mayor a la media nacional. Este fenómeno no se presenta a favor del PAN en ningún lado. Por lo tanto, si hay un partido que no recibió votos "de regalo", fue precisamente el PAN.

No está de más usar un poco el cerebro para encontrar la verdad escondida entre la telaraña de confusión que pretenden sembrar los que pierden. Si pierde el PAN en Yucatán -cosa que será muy triste para el que esto escribe- será necesario aceptar la derrota y revisar si hay algo que de verdad se pudo haber hecho para evitarlo, además de vigilar que los medios no digan mentiras y aclararlas con inteligencia cuando se dé el caso.

Sinceramente, da "asco ciudadano" la cantidad tan grande de mentiras que están circulando en los medios nacionales en contra de Patricio Patrón Laviada. Son mentiras originadas en los círculos en los cuales aún no se sabe ganar una elección a base de convencimiento o de resultados.

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