sábado, 14 de octubre de 2006

Llegó la hora del "basta" a López Obrador

Es lamentablemente penoso el espectáculo asqueroso, sucio y traidor a México, que propicia López acerca de nosotros, los mexicanos, ante al mundo.

Hoy, más del 75% de NOSOTROS, los mexicanos, estamos de acuerdo en que la elección fue correcta y que Calderón ganó.

Su enfurecimiento, que ahora no es sino frustración con racionalización, responde a un hecho totalmente falso:

Que Calderón es un hombre que recibe órdenes de un grupo de "poderosos" que fueron los que lo colocaron en el poder, robándole a López la elección. Esto es TOTALMENTE FALSO. Es producto del carácter ESQUIZOIDE de López y de su plana primaria de seguidores. Ellos están haciendo todos los días un esfuerzo estéril e improductivo por hacerle creer a alguien, ésa su mentira.

¿Cómo podemos en forma contundente hacerles ver que Calderón es presidente por voluntad expresa de ciudadanos mexicanos que acudieron y votaron libremente en un número mayor de los que acudieron y votaron libremente por el mismo López?

Se ha probado que en México nadie vota en forma obligada. Todos los que acuden a las casillas de votación y sobre todo en las cuales el PAN gana, son lugares fuertemente vigilados por personas de todos los partidos. Estas personas celosa y nerviosamente están atentos a cualquier signo de coacción que se dé. Y no hubo, el 2 de julio, reportes de estos signos por parte de prácticamente una sola casilla.

Sí hubo, en cambio, casillas muy sospechosas en "territorio perredista" en donde podíamos encontrar más votos nulos que votos emitidos a favor del PAN. Allí nos habría gustado que se abran las casillas y que se vea en cuántos de los "anulados" estaba la tacha (X) en alguna forma indicando deseo de voto por el PAN.

López, además, engañó a muchos mexicanos que no fueron a votar por nadie (por el engaño), al pretender hacerles creer que Calderón estaba en contubernio con su cuñado Zavala. Jamás pudo probar nada (porque en realidad no existe nada) y sí existen ya demandas (tímidas) por parte del cuñado Zavala en contra de los actos de difamación y calumnia, delitos que fueron despenalizados corporalmente en el D.F. 3 semanas antes de que López lanzó las calumnias. Calderón habría ganado con más de 1.5 millones de votos de diferencia. La campaña calumniosa de López logró exitosamente bajar de 1.5 millones a menos de 250,000 votos ese margen de victoria. De esto no habla el traidor López. Jamás toca ni él ni los "estudiosos" de la mafia de la izquierda, el tema de la calumnia difamante y el daño causado a la nación por esa mentira.

Es mayor el delito electoral que comete el que pregona una mentira, una calumnia, induciendo un voto engañado, evitando el voto de la gente que merecía Calderón, que el delito que se comete cuando se emiten opiniones con respecto a un modelo económico comparado con otro. El mensaje es sólo para los que ya entendían los beneficios del modelo A sobre el modelo B. Y, a final de cuentas, ni López ni Calderón podrían realmente hacer algo responsablemente en otro modelo que no sea el pregonado por los que ahora dice López que fueron los culpables de su derrota. El único culpable de su derrota es él. Si fuera menos delirante, menos paranoico y basara más su producto político en hechos positivos y no en letanías inventadas de colecciones de actos mafiosos de su pobre y agotada imaginación, podría tener algún futuro. Hoy es sólo víctima de la misma fantasía improductiva que tanto gustan de derramar los soñadores del rumor.

Ya basta de tanta idiotez. Es necesario encontrar gente inteligente en el país mexicano para apagar ese calor que está ahora entre cenizas, pero que es necesario evitar que levante fuego de nuevo. Cada vez que lo hace, chamusca a México.

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