viernes, 13 de abril de 2007

Los cortadores de las libertades

Eso vienen siendo los del PRD en la asamblea legislativa del D.F. Ellos dicen que es necesario aplicarle el artículo 130 a la Iglesia Católica Mexicana debido a que en opinión de los jerarcas de esta institución religiosa, el aborto no es admisible. El artículo 130 habla de laicismo. Todos sabemos que el gobierno de México es laico, o sea, no está sujeto a ninguna religión, así como los gobiernos de otros países sí lo están. Por ejemplo, el gobierno británico le debe respeto a la reina y ésta pertenece oficialmente a la Iglesia Anglicana. Por lo tanto en ese país es el criterio de esa iglesia el que se considera "oficial". En casi todos los países musulmanes el estado es musulmán y luchan a muerte para que lo sea. En el menos malo de los casos, se "toleran" las otras religiones, pero se desprecian.

En México tuvimos sangrientas guerras para evitar que la Iglesia Católica fuera la que tuviera hegemonía sobre el gobierno o "Estado Mexicano". Y así están hoy las cosas.

La gran pregunta que se viene a la mente es por qué tenemos que pensar que se está violando el artículo 130 cuando las personas, como tales, haciendo uso de la libertad de expresión o hablando a nombre de sus instituciones, opinan que según sus criterios, el aborto es un asunto grave que no debe dejarse despenalizado. Ellos tienen, como ciudadanos mexicanos, el derecho a opinar libremente sobre el tema. Ellos pueden opinar en cualquier sentido: a favor de la penalización o en contra de la la misma.

La actitud del perredismo refleja una especie de indigestión constitucional. No han logrado entender qué significan las "garantías individuales" o los "derechos humanos básicos". Tienen graves confusiones en sus mentes. Alguien debe ayudarlos a comprender de qué se trata. Es demasiado burda la actitud que reflejan y puede resultar vergonzosa para México a nivel internacional.

Esta gente de la izquierda habla dogmáticamente. No declara, sino pontifica. No es difícil imaginar lo que harían de llegar al poder ejecutivo nacional. Ya vimos lo que hicieron en Cuba, lo que están haciendo en Venezuela y lo que pretenderán hacer en cualquier país en donde logren tomar el poder. En la agenda de los izquierdistas existe una convicción brutal de acuerdo a la cual todos los que no están con ellos "están equivocados" y por el bien de la "nación", los equivocados deben de ser legalmente acallados, fusilados, expulsados, o lo que sea necesario con tal de que sus "equivocaciones" no sean escuchadas entre los demás.

El que esto escribe es persona que siente que el aborto es un acto muy desagradable para todos los que se enteran del suceso. Es terriblemente insoportable para la mujer que tiene que recurrir al acto con tal de librarse de su "error". Sin embargo, no parece ser "terminal" en el destino de la practicante. He conocido a algunas mujeres, de varios países, que han recurrido al método y han podido continuar sus vidas, sin problemas aparentes de salud mental o física. Todas ellas, sin excepción, me han manifestado su repudio absoluto al evento.

El aborto que se despenalizaría es aquél que se practican las mujeres que quedaron embarazadas después de un acto sexual francamente irresponsable. Debieron haber usado, por lo menos, el famoso condón. Y que quede claro: el hombre carga con mayor responsabilidad que la mujer. Él es el activo, el que suelta la semilla que se puede convertir en el embarazo que tendrá que terminar con un aborto. El varón causante de acto tan estúpidamente irresponsable debería de quedar sujeto a algún castigo. Podría ser el mirar obligatoriamente el acto médico del aborto que tendría que practicarse para interrumpir su irresponsabilidad.

Sí, creo que la mujer como ente individual debe de tener la libertad de abortar. Cada mujer que acude a una clínica abortiva tiene en su conciencia una problemática que tratará de aliviar con la interrupción de su embarazo. Así como creo en la libertad de toda mujer para decidir si dejará que progrese o no su embarazo, también creo en la libertad de los individuos, no importa a qué religión pertenezcan, de expresar sus preferencias u opiniones con respecto a temas que en alguna forma incumben a todos.

Así como la mujer tiene la libertad de decidir lo que pasará con el desarrollo de ese ser que se está formando en su interior, el varón que participa en un acto sexual tiene la obligación de impedir que suceda lo que puede resultar en un embarazo si su pareja así se lo ha expresado. El embarazo sólo se puede dar si el varón suelta su semilla, y el único responsable de tal suceso es él mismo. Si no puede controlar este suceso, debe de abstenerse de participar sin protección segura.

Toda esta interminable discusión acerca del aborto, que provoca choques con visiones delicadas de lo que los creyentes han internalizado en sus conciencias, parece llevar un mensaje populista que dice así: "mira quién te permite hasta portarte irresponsablemente". El mensaje populista está cargado de una desculpabilización del votante: tú no te tienes la culpa de ser pobre, tú no te tienes la culpa de ser irresponsable, tú no te tienes la culpa de no tener educación, tú no te tienes la culpa de ser un delincuente, tú no te tienes la culpa de robar, y "nosotros" somos tus salvadores, los que venimos a lavar tu conciencia para que continúes estando "tranquilito", mientras nosotros revolvemos el río para que ganen los pescadores... (de votos, ellos mismos).

La izquierda europea es totalmente diferente. Para empezar, no desresponsabiliza a nadie, sino todo lo contrario: deja bien claro que a final de cuentas es la eficiencia o falta de ella de cada individuo lo que lo hace un ciudadano valioso o un mediocre. Eso es impensable en nuestras izquierdas latinoamericanas. Los votos se ganan revolviendo ríos.

Por otra parte, el panismo debería de tomar una actitud más abierta con el tema y apoyar una ley que permita que sea la conciencia de cada mujer la que determine el sentido de la decisión que tomarán cuando se encuentren en el serio predicamento de un embarazo no deseado. Esto es necesario porque, a fin de cuentas, por desgracia para las que lo harán, los abortos seguirán siendo pensados como necesarios por muchas mujeres que recurrirán al método para continuar con sus planes existenciales excluyentes de prole.

Es necesario proteger a la deseosa de abortar para que no tenga que hacerlo en condiciones que la conduzcan a costos más elevados o a tragedias mayores. Será necesario regular la forma de permitir la aplicación de la interrupción. Sin duda, deberá de hacerse obligatoria la asistencia a por lo menos una reunión de introspección de las abortantes, para ofrecerles otras alternativas. Seguir con un código que penaliza el aborto, es continuar haciéndonos a la vista gorda en forma hipócrita de una práctica ilegalmente cotidiana.

Y todo eso deja exacta mi convicción de que los individuos deben siempre de tener el derecho de expresar libremente sus opiniones con respecto a cualquier tema, sin peligro de que se les amenace con aplicarles artículos constitucionales o tonterías de ese tipo. Los perredistas y los que están a favor de la despenalización tienen que entender que muchos no van a aceptar ese cambio legislativo con facilidad.

Y sí, es un asunto de los que deberían de sujetarse a un referéndum. ¿Por qué los perredistas se niegan con tanto ahínco a que se produzca el referéndum? ¡Porque tendrían que aceptar una derrota a su propuesta! Lo cual sólo significaría, si la propuesta tiene valor, que vayan acumulando argumentos inteligentes, sostenidos con estadísticas irrefutables con las cuales, en forma sustentada se le vaya convenciendo a la gente que sólo se despenalizará para proteger de mayores males a las que hoy ya están recurriendo al método.

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