viernes, 27 de abril de 2007

La desinformación: un peligro para la historia de lo que viene

Jamás el mundo había contado antes, con más medios para que la información viaje y le llegue a cada individuo prácticamente al instante mismo en que se produjo.

Esto hace que las personas que informan adquieran la obligación moral muy grave, de hacerlo con un espíritu pleno de responsabilidad y de compromiso extremo con la verdad.

Un debate entre los contendientes al trabajo de "Gobernador de Yucatán" se realizó el jueves 26 de abril. Los aspirantes a ese trabajo llevan sus "verdades" a todos lados. Todos ellos modifican y acomodan lo que dicen a lo que más les conviene.

Sin embargo, hay un aspirante al puesto que parece ver con más claridad no sólo sus propias verdades, sino las verdades que a todos nos afectan en mayor o menor grado. Y es precisamente a ese aspirante al cual más tergiversaciones le llegaron. Éstas son, a final de cuentas, realmente fáciles de aclarar.

De paso cabe mencionar que la aspirante de la facción social que más tiempo se mantuvo en esa ocupación, afirmó que dos obras concretas logradas por sus correligionarios fueron inicialmente criticadas por el partido que ahora tiene a un miembro en ese trabajo. Lo que se le olvidó decir es que más del 80% del costo de esas obras fue finalmente pagado por la administración perteneciente a los que criticaron inicialmente esas dos obras.

Los ciudadanos de Yucatán, los que acudirán a emitir un voto individual, están en peligro de juzgar el sentido de su voto sobre la base de información no apegada a la realidad. Todos los indicadores sociales y económicos, lo mismo que políticos y democráticos, apuntan a que el avance logrado en todos los niveles por el grupo que hoy tiene a su hombre en el puesto de Gobernador de Yucatán, es proporcionalmente mayor a cualquier avance medible en periodos de gobierno anteriores. Claro, los recursos y las posibilidades tienen hoy un límite. Ese límite se agranda, se hace más ancho cada vez que las cosas se hacen bien.

Esto me indica que, si sólo el 44% está apoyando a la opción que ha demostrado hacer varios órdenes de magnitud mejor las cosas, entre los ciudadanos de Yucatán circula la desinformación. Y esto es injusto, porque pone en peligro el futuro que se está gestando.

No puedo anticipar (¿usted sí?) si será en la elección del 2012 que los otros grupos serán una alternativa viable, o si eso no podrá suceder sino hasta el 2018 o aún más lejos. Lo que sí puedo afirmar con bastante dato sustentando mi dicho, es que en 2007 Yucatán requiere para el puesto de Gobernador de Yucatán, a gente con pasión real para gobernar, no pasión comercial. Gente con sustento en sus afirmaciones y con verdad en sus argumentos. Y esa gente sigue siendo proporcionada vía las filas del mismo grupo que desde el 2001 ganó el puesto.

Y un indiscutible ejemplo de esas personas es el aspirante al puesto. Jamás funcionario alguno había tenido una distancia tan injustamente grande entre su realidad objetiva, y las apreciaciones subjetivas insinuadas públicamente -y todas ellas efectivamente nulificadas- tan distantes de su realidad actuante.

Me pregunto una y otra vez: ¿por qué no tiene el aspirante al trabajo de gobernador que finalmente ganará, el 80% o más de apoyo en vez de menos del 50%? Y la respuesta está en un factor muy delicado: la desinformación.

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