viernes, 23 de febrero de 2007

"Inmoralidades" en Mérida: susto social.

No estamos ante la decadencia de la sociedad de Mérida ni ante una moda pasajera. No nos hagamos bolas. Estamos viviendo en un mundo en evolución constante. Un proceso de cambio irreversible, que se siente aún más acelerado de lo que se sintió antes porque la información de lo que sucede o de lo que se piensa, llega mucho más rápido y a mucha más gente que lo que jamás fue posible anteriormente en nuestro mundo.

Mérida no es la zona de la decadencia, sino un lugar del mundo, el planeta tierra, habitado por un mamífero llamado homo sapiens que está en toda la superficie del globo, llegando a contarse más de 6.5 mil millones el día de hoy. Mérida es un simple lugar en donde están sucediendo las cosas que suceden en todo el planeta, porque ya todos tienen ideas en proceso de homogeneización: lo que practican en Dinamarca u Holanda, llegó a Estados Unidos, sale en Internet en 1000 sitios y los Yucatecos, igual que los del Congo o de Rwanda, lo ven y toman nota y evolucionan.

La evolución es neutra: no tiene ninguna dirección pre planeada.

Somos de la especie de un mamífero que dispone de un gran cerebro, con el cual ha creado las tecnologías que le han permitido ser la especie de su tamaño que más ejemplares individuales ha logrado colocar, vivos, sobre la faz de este planeta. ¿Qué especie de nuestras dimensiones ha logrado lo que hemos logrado? ¡Ninguno! Y el que se distrae, ¡se extingue!

En alguna ocasión, hace más de 10 años, cuando el diario de Yucatán sólo aparecía impreso, escribí un artículo en el cual hablaba de los valores y la relatividad de éstos a las creencias y convicciones del individuo. En Mérida, los escandalosos participantes de estos acontecimientos deben de pertenecer en un 80% a los que se dicen católicos romanos cuando se les pregunta a qué institución religiosa pertenecen o qué religión profesan. Si realmente pertenecen a la religión católica romana, merecen que lleguen a Mérida los musulmanes para que les hagan ver lo que es obedecer las letras de los escritos en los libros sagrados de las religiones. Están totalmente fuera de lugar. La iglesia católica romana es delicadísima con todo lo que tenga que ver con la sexualidad. Prohibe la píldora porque puede provocar que las parejas disfruten más tiempo el sexo. Si tú eres católico(a), ¿qué haces pensando en sexo? Quítalo de tu vida, juega fútbol, corre, haz aeróbicos con tu ropa cubierta: no te andes metiendo en donde puedes tener tentaciones. Y si las tienes constantemente, habla con tu confesor. Que te ayuden. O revisa si realmente puedes pertenecer a la iglesia católica romana. Pero no te hagas tonto(a). Hay reglas claras de convivencia social, en nuestro medio, todas ellas emanadas de la doctrina moral católica romana.

Ahora bien, si las convicciones del individuo ya no son concordantes con las de un católico romano, entonces el asunto se complica bastante. Entramos al problema de la "libertad de expresión". Ésta es una libertad sagrada y a nombre de esta libertad, todos pueden decir lo que les pegue la gana, y, según nuestra constitución política nacional, el límite de esa libertad de expresión está enmarcado por "la moral y las buenas costumbres", lo cual nos llega al mismo sitio del cual partimos, porque "la moral y las buenas costumbres" van a ser diferentes si tus convicciones son de un católico romano, de un musulman, de un testigo de Jehová o de un Mormón, o de un agnóstico con ética, de un ateo sin ética, de un revolucionario megalómano o de un político honesto.

Lo cual nos conduce al siguiente punto: ¿qué hacer? Nos ofenden los actos con fuerte contenido sexual, pero a otros les ofenden las actitudes que reprimen, castigan y degradan ideológicamente la sexualidad. Los unos se ofenden contra los otros. ¿Quién tiene la razón? "El que está de acuerdo con las buenas costumbres" ¿Quién define las buenas costumbres?

¿Ven? Nada es blanco o negro, sino que hay un infinito y continuo territorio de tonos de gris.

Ética. La simple ética. Ésta sí que está ausente de este mundo actual. Las bases para lograr el sustento de los 6.5 mil millones de seres humanos fueron hechas con una gran ética. Hay todo un tratado que analiza la ética protestante y la relación de dicha ética con el espíritu del capitalismo. Estamos hablando de esos tiempos en que una apretón de manos tenía más valor que 50 firmas ante 1000 notarios. La falta de ética es la que está pudriendo a nuestro querido mundo y sus instituciones y empresas. La gente miente para vender, miente para comprar. Las mentiras proliferan por todos lados y esto hace que todos desconfíen de todos.

Diariamente los "empresarios" (es nada más para comenzar por algún punto), se hacen "promesas": de pago, de entrega, de cumplimiento. Y con la "mano en la cintura", incumplen, se burlan y se mofan de haber dejado de cumplir, como si dejar de hacerlo fuera una demostración de superioridad de algún tipo.

De igual manera hemos visto cómo los políticos ofrecen maná para recibir votos y se encabritan cuando siempre no lograron engañar a suficientes ciudadanos.

¿Cuántas veces hablan en el seno de los hogares de la simple ética? Probablemente no se pueda hablar de ética porque el papacito mismo tiene que callarse la boca: sabe que tiene cola de dinosaurio. Mejor "lee su periódico" y se va a "descansar", en fin que al rato tiene que salir a ese mundo de embates salvajes en los que sólo sobrevive el astuto, el que mejor engaña y el que más hígado tiene para soportar el cinismo de los coexistentes.

Si queremos de verdad construir una mejor sociedad, empecemos por dónde generamos nuestro derecho a sobrevivir. En el hogar no está la clave, aunque es lógico que hay que pasar más tiempo en conversaciones inteligentes, realistas, francas y abiertas con los hijos y los nietos. La clave está a todos los niveles de la vida social. El hogar, hoy, por desgracia, se ha convertido en el oasis de la realidad. Allá entras y te molestas si no logras obtener lo que "esperas".

Desconfío del individuo que sólo hace las cosas que hace por temor a Dios: si algún día duda, ¡te rompe el alma! En fin que puede ser que después de rajarte el cuero, vaya, se confiese y compre su entrada al cielo (o crea que lo pudo hacer, a fin de cuentas, no se puede comprar y se llevará, finalmente, una muy desagradable sorpresa).

Confío en el individuo, hombre o mujer, con ética personal, ética comunitaria, conciencia ecológica y ganas de informarse con objetividad para actuar con inteligencia y no de acuerdo a fórmulas desgastadas del bien y el mal relativos a espacio y tiempo obsoletos.

Ética: vivir con honestidad por simple regla de convivencia. No hacerles a los demás lo que uno no podría aceptar que le hagan a uno mismo. Practicar esto todos los días, sin cesar.

No está de más pedirle a cualquier dios en que se crea que ponga su parte mágica para que esa simple regla de convivencia se mantenga vigente a todos los niveles de la vida social. Pero no nos hagamos bolas: nosotros, aquí y ahora, somos los únicos responsables de la limpieza del mundo que estamos creando o pudriendo.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo en casi todo, excepto en la parte de aquel que hace las cosas por temor a Dios. El que realmente teme a Dios, no el temor morboso, si no el temor del que habla la Biblia, es un individuo con las características deseables que se mencionan en el artículo, es decir, con ética en este mundo desaforado y despiadado.

Bien dice la regla áurea en Mateo 7:12 ”Por lo tanto, todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos; esto, de hecho, es lo que significan la Ley y los Profetas."

O como alguna ves le dijo Ghandy a un general británico, "si algun día las personas pusieran en práctica lo que dijo Jésús en el Sermón del Monte, no solo se acabarían nuestros problemas, si no los de todo el mundo."

Desgraciadamente, pueden haber miles de religiones, pero no siguen las enseñanzas. ¿Será el problema la religión? o mas bien ¿los que dirigen la religión?.
¿Habrá alguna religión que practique el amor verdadero a sus semejantes?. Sí, la hay. Pero decir cuál es, sería algo como decir, "solo la mia es la verdadera", y eso, aunque sea cierto, no es aceptable en este mundo. Por eso es mejor que los lectores de este comentario investiguen y busquen la religion correcta, solo basta con hacerse preguntas sencillas como:

¿Hay alguna religión que demuestre amor verdadero entre ellos mismos y hacia los demas?
¿Alguna que no se meta en la política?
¿Que no participe en matanzas o guerras de hoy en día?

Le invito a usted y a los lectores a buscarla. Créanme, existe!!

Anónimo dijo...

no quise poner el comentario anterior como anonimo, no me dejaba publicarlo a traves de mi cuenta google.

Atte.:

Luis santana

PD no se me ocurrio firmarla...

Anónimo dijo...

Me pareció bastante interesante el tema y muy relacionado con el tiempo en que vivimos. Además, pienso que si todos pensaramos un poco en los demás y en vivir realmente con ética, el mundo sería mucho mejor.

Memo Herrera dijo...

Antes que nada a pesar de no conocerlo personalmente hoy por la mañana al abrir mi correo electrónico me llamo atención su mensaje el cual me vinculaba a un blog que usted subió a la red en la que plasmaba una situación muy real en la que la sociedad meridana al igual que el resto del mundo se encuentra, la cual es la libertad de desarrollarse de acuerdo a nuestro intelecto, aficiones, gustos y valores que vamos adquiriendo a lo largo de nuestra vida en un mundo en donde la ignorancia se va quedando atrás debido al desarrollo educativo que va emergiendo como parte de una globalización mundial que vivimos en los tiempos actuales, que trae como resultado que lo seres humanos vayan dejando atrás ciertos paradigmas y estandares arraigados de las culturas de origen en donde lo prohibido en algunas es permitido en otras, considero que es importante que los seres humanos evolucionemos para ser mejores día a día con nuestro entorno respetando y cooperando con el resto de la sociedad para lograr los fines comunes por los cuales la sociedad existe, además de tolerar al resto individuos sin importar sus gustos, creencias y aficiones siempre y cuando no afecten a terceros, con la finalidad que la evolución de los seres humanos sea para crear un mejor entorno de cooperación y altruismo dejando atrás los prejuicios e hipocresias que no aportan aspectos positivos en en medio social.

Anónimo dijo...

le gusto mucho este articulo, pues esta basado en verdades y cosas por las cuales no podemos exigirles mucho a estos chavos si no han tenido el ejemplo y congruencia de los padres; y hay muicha razon en lo que nos plantea el autor.-
aqui no se trata de religión sino de que los hijos estan pidiendo a gritos la atención, cariño y amor de sus padres esta es la realidad, y para esto tenems que enseñar con congruencia.-
he tenido mucho contacto con jovenes desde hec mucho tiempo y se de donde cojean, estan necesitados de mucho amor PERO CON DISCIPLINA, mal entienden la LIBERTAD, porque esta va acompañada e inseparable de la responsabilidad.-
se trata de tomar al toro por los cuernos (PAPAS) y darles unas platicas de esto, tengo escrito de muchos jovenes desde los doce años de todo sus rollos con sus viejos, de sus necesidades y demás y me han servido muchisimo para con mis hijos. pero no es nada facil y menos en tu tierra hablarles de esto a los Padres de familia, las mismas escuelas no te dan el chance y menos si NO eres psicologo o algo asi jejej
BUEN TEMA Y TE FELICITO FRANZ