viernes, 23 de febrero de 2007

"Inmoralidades" en Mérida: susto social.

No estamos ante la decadencia de la sociedad de Mérida ni ante una moda pasajera. No nos hagamos bolas. Estamos viviendo en un mundo en evolución constante. Un proceso de cambio irreversible, que se siente aún más acelerado de lo que se sintió antes porque la información de lo que sucede o de lo que se piensa, llega mucho más rápido y a mucha más gente que lo que jamás fue posible anteriormente en nuestro mundo.

Mérida no es la zona de la decadencia, sino un lugar del mundo, el planeta tierra, habitado por un mamífero llamado homo sapiens que está en toda la superficie del globo, llegando a contarse más de 6.5 mil millones el día de hoy. Mérida es un simple lugar en donde están sucediendo las cosas que suceden en todo el planeta, porque ya todos tienen ideas en proceso de homogeneización: lo que practican en Dinamarca u Holanda, llegó a Estados Unidos, sale en Internet en 1000 sitios y los Yucatecos, igual que los del Congo o de Rwanda, lo ven y toman nota y evolucionan.

La evolución es neutra: no tiene ninguna dirección pre planeada.

Somos de la especie de un mamífero que dispone de un gran cerebro, con el cual ha creado las tecnologías que le han permitido ser la especie de su tamaño que más ejemplares individuales ha logrado colocar, vivos, sobre la faz de este planeta. ¿Qué especie de nuestras dimensiones ha logrado lo que hemos logrado? ¡Ninguno! Y el que se distrae, ¡se extingue!

En alguna ocasión, hace más de 10 años, cuando el diario de Yucatán sólo aparecía impreso, escribí un artículo en el cual hablaba de los valores y la relatividad de éstos a las creencias y convicciones del individuo. En Mérida, los escandalosos participantes de estos acontecimientos deben de pertenecer en un 80% a los que se dicen católicos romanos cuando se les pregunta a qué institución religiosa pertenecen o qué religión profesan. Si realmente pertenecen a la religión católica romana, merecen que lleguen a Mérida los musulmanes para que les hagan ver lo que es obedecer las letras de los escritos en los libros sagrados de las religiones. Están totalmente fuera de lugar. La iglesia católica romana es delicadísima con todo lo que tenga que ver con la sexualidad. Prohibe la píldora porque puede provocar que las parejas disfruten más tiempo el sexo. Si tú eres católico(a), ¿qué haces pensando en sexo? Quítalo de tu vida, juega fútbol, corre, haz aeróbicos con tu ropa cubierta: no te andes metiendo en donde puedes tener tentaciones. Y si las tienes constantemente, habla con tu confesor. Que te ayuden. O revisa si realmente puedes pertenecer a la iglesia católica romana. Pero no te hagas tonto(a). Hay reglas claras de convivencia social, en nuestro medio, todas ellas emanadas de la doctrina moral católica romana.

Ahora bien, si las convicciones del individuo ya no son concordantes con las de un católico romano, entonces el asunto se complica bastante. Entramos al problema de la "libertad de expresión". Ésta es una libertad sagrada y a nombre de esta libertad, todos pueden decir lo que les pegue la gana, y, según nuestra constitución política nacional, el límite de esa libertad de expresión está enmarcado por "la moral y las buenas costumbres", lo cual nos llega al mismo sitio del cual partimos, porque "la moral y las buenas costumbres" van a ser diferentes si tus convicciones son de un católico romano, de un musulman, de un testigo de Jehová o de un Mormón, o de un agnóstico con ética, de un ateo sin ética, de un revolucionario megalómano o de un político honesto.

Lo cual nos conduce al siguiente punto: ¿qué hacer? Nos ofenden los actos con fuerte contenido sexual, pero a otros les ofenden las actitudes que reprimen, castigan y degradan ideológicamente la sexualidad. Los unos se ofenden contra los otros. ¿Quién tiene la razón? "El que está de acuerdo con las buenas costumbres" ¿Quién define las buenas costumbres?

¿Ven? Nada es blanco o negro, sino que hay un infinito y continuo territorio de tonos de gris.

Ética. La simple ética. Ésta sí que está ausente de este mundo actual. Las bases para lograr el sustento de los 6.5 mil millones de seres humanos fueron hechas con una gran ética. Hay todo un tratado que analiza la ética protestante y la relación de dicha ética con el espíritu del capitalismo. Estamos hablando de esos tiempos en que una apretón de manos tenía más valor que 50 firmas ante 1000 notarios. La falta de ética es la que está pudriendo a nuestro querido mundo y sus instituciones y empresas. La gente miente para vender, miente para comprar. Las mentiras proliferan por todos lados y esto hace que todos desconfíen de todos.

Diariamente los "empresarios" (es nada más para comenzar por algún punto), se hacen "promesas": de pago, de entrega, de cumplimiento. Y con la "mano en la cintura", incumplen, se burlan y se mofan de haber dejado de cumplir, como si dejar de hacerlo fuera una demostración de superioridad de algún tipo.

De igual manera hemos visto cómo los políticos ofrecen maná para recibir votos y se encabritan cuando siempre no lograron engañar a suficientes ciudadanos.

¿Cuántas veces hablan en el seno de los hogares de la simple ética? Probablemente no se pueda hablar de ética porque el papacito mismo tiene que callarse la boca: sabe que tiene cola de dinosaurio. Mejor "lee su periódico" y se va a "descansar", en fin que al rato tiene que salir a ese mundo de embates salvajes en los que sólo sobrevive el astuto, el que mejor engaña y el que más hígado tiene para soportar el cinismo de los coexistentes.

Si queremos de verdad construir una mejor sociedad, empecemos por dónde generamos nuestro derecho a sobrevivir. En el hogar no está la clave, aunque es lógico que hay que pasar más tiempo en conversaciones inteligentes, realistas, francas y abiertas con los hijos y los nietos. La clave está a todos los niveles de la vida social. El hogar, hoy, por desgracia, se ha convertido en el oasis de la realidad. Allá entras y te molestas si no logras obtener lo que "esperas".

Desconfío del individuo que sólo hace las cosas que hace por temor a Dios: si algún día duda, ¡te rompe el alma! En fin que puede ser que después de rajarte el cuero, vaya, se confiese y compre su entrada al cielo (o crea que lo pudo hacer, a fin de cuentas, no se puede comprar y se llevará, finalmente, una muy desagradable sorpresa).

Confío en el individuo, hombre o mujer, con ética personal, ética comunitaria, conciencia ecológica y ganas de informarse con objetividad para actuar con inteligencia y no de acuerdo a fórmulas desgastadas del bien y el mal relativos a espacio y tiempo obsoletos.

Ética: vivir con honestidad por simple regla de convivencia. No hacerles a los demás lo que uno no podría aceptar que le hagan a uno mismo. Practicar esto todos los días, sin cesar.

No está de más pedirle a cualquier dios en que se crea que ponga su parte mágica para que esa simple regla de convivencia se mantenga vigente a todos los niveles de la vida social. Pero no nos hagamos bolas: nosotros, aquí y ahora, somos los únicos responsables de la limpieza del mundo que estamos creando o pudriendo.

jueves, 22 de febrero de 2007

Condiciones para la tercera revolución

Estamos en la última parte de 60 en los "últimos tiempos", es decir, los últimos 200 años. Estamos ya en la época de la segunda revolución, yendo, esperemos, hacia la tercera revolución.

Cada revolución de la humanidad se da cuando el paradigma del método de producción cambia.

La primera revolución se dio cuando el cambio fue entre el método de vida pasiva en combinación con el entorno y el método de vida activa de explotación del entorno. Recolectar frutos y cazar animales fue el primer método. Cultivar la tierra y domesticar animales, fue el segundo método. Entre el primer método y el segundo método se dio la Primera Revolución.

Durante el primer método, la población de la humanidad jamás fue mayor a 10 millones de seres humanos sobre toda la faz de la tierra.

Durante el segundo método, la población se eleva a 800 millones en unos cuantos miles de años (5 o 6) y se mantiene así (con fluctuaciones) durante casi 12 mil años.

De usar animales como la fuerza de trabajo, cambiamos a usar máquinas. Entramos al tercer método de producción. Hemos visto que la entrada a este tercer método, también llamable Industria, conduce al nivel de población, en sólo 200 años, de 800 millones a 6,500 millones (y aún no es el "tope").

Aquí estamos. Éste es el punto en que nos encontramos. Estamos viviendo en crisis en múltiples aspectos de la vida humana y del método de producción.

No hay ningún mamífero de nuestras proporciones que haya tenido el éxito que nosotros hemos tenido como especie. Somos 6.5 mil millones (6.5 millardos) de individuos homo sapiens sapiens. Es una cantidad casi insultante para nuestro tamaño.

Lo logramos con las proporciones de nuestro cerebro en combinación con las proporciones de nuestros cuerpos. No hay ninguna garantía de que nosotros hayamos sido el resultado más perfecto o más conveniente para el planeta. Es muy factible que otras especies homínidas hayan tratado de sobrevivir y hayan sido nuestros ancestros los que se encargaron de acabar con ellas. Quizás eran más inteligentes, pero más pequeñas y débiles. Quizás eran más fuertes, pero más brutas. El asunto es que trataron de competir con nuestros antepasados y fueron, por lo que vemos hoy, totalmente aniquiladas.

Sean como hayan sido esas otras especie parecidas a nosotros, hoy no están aquí porque en la lucha por la supervivencia de "parecidos", nosotros tuvimos la victoria final.

Así como tuvimos esa victoria final hace varios cientos de miles de años, hoy tenemos que lograr una victoria definitiva contra los "demonios" de la supervivencia que nos están atacando.

Estamos en el tercer método de producción. Este método ha logrado este fabuloso éxito en incrementar brutalmente el total de individuos vivos al mismo tiempo. El límite del número aún no se conoce. Con el segundo método, en 12 mil años no logramos ser jamás más de 800 millones. Con el tercer método, tenemos 200 años y ya somos 6.5 mil millones y seguimos aumentando.

Pero ya estamos viendo señales de agotamiento. Por ejemplo: el clima parece haber sido afectado por la tecnología química usada alguna vez durante el actual tercer método. Hemos generado un gigantesco agujero a esa capa de ozono que protege al Planeta Tierra de los rayos ultravioleta del sol. Ese hueco en el escudo de protección que es la capa de ozono esta produciendo cambios climáticos, aparentemente tendientes a elevar la temperatura global del planeta. Es decir, estamos rompiendo el equilibrio con el que encontramos al planeta al momento de comenzar nuestro tercer método de producción.

Nuestro tercer método depende, hasta hoy, de combustibles formados por restos de animales que murieron hace millones de años. Todo parece indicar que hemos llegado al punto de agotar ese combustible en menos de 200 años que llevamos explotándolo para satisfacer las necesidades energéticas de nuestras máquinas para producir y del modo de vivir de casi el 35% de esos 6.5 mil millones de humanos vivos. Ya no es un asunto optativo. Se trata ahora de un asunto apremiante, obligatorio: estamos hablando de encontrar una forma que no sea el uso de restos fósiles para darles energía a nuestras máquinas e iluminar nuestras ciudades durante las noches.

No importa qué hagamos, el tercer método no dejará de ser el tercero aunque logremos cosas como: aprovechar la energía solar al máximo, usar el hidrógeno del agua como combustible liberando oxígeno para purificar nuestra atmósfera en vez de liberar veneno. De hecho, el tercer método continuará siendo el tercero aunque logremos viajar en el tiempo. Si logramos viajar a otros planetas o a otros sistemas solares dentro de la Galaxia, pero las relaciones entre los seres humanos son tales que generan conflictos, estaremos aún en el tercer método.

En el tercer método todo parece indicar que estamos llenos de una colección llamada "problemas políticos". No importa el tipo de sociedad que generemos durante los métodos 2 y 3, siempre sucederá que unos serán poderosos y otros serán normales. Unos podrán disponer de riquezas o de mando a los ejércitos y otros tendrán que vivir con lo de cada día, obedeciendo a los ejércitos.

La constante en el tercer método consiste en que absolutamente todo lo que usa el individuo contiene esfuerzo o energía de otro u otros individuos. Y mientras esto sea necesario, continuará la condición conflictiva del tercer método, casi idéntica a como estuvo durante todo el segundo método: grandes contrastes entre los individuos de nuestra especie.

Por un lado estará siempre una pequeña minoría, menos del 3% con una impresionante (problemáticamente la llaman a veces "ofensiva") acumulación de bienes en forma de dinero, que es poder de control.

Por otro lado, el tercer método ha hecho posible un crecimiento de los de "en medio". Gozan de los adelantos tecnológicos en sus hogares familiares, pero a cambio de ello, tiene que vivir todos los días entregando su energía, su inteligencia y sus esfuerzos más valiosos a otros.

Luego tenemos a los "de abajo". Son los que hacen más trabajo físico que mental, pero que si no piensan lo que hacen, se van "más abajo".

Por último están los que no participan en el tercer método (para nada), pero sí logran recibir alimentos, vacunas y ayuda "humanitaria". Entonces, como consecuencia de esa ayuda que reciben, son cada día más (porque el límite de individuos en un grupo humano está realmente delimitado por el volumen de alimentos de que disponen). Y al ser cada día más, es mayor la preocupación que se genera en las capas media y baja con respecto a que "las cosas están mal".

La agresión entre grupos de la misma especie es una característica de todos los mamíferos (y de todos los animales en general) para tratar de conservar el más conveniente territorio para sobrevivir. En el fondo, todas las guerras son agresiones intra especie que persiguen asegurarse de que el otro no se asegure de exclusividad sobre un territorio o los recursos o situación geográfica de ese territorio. Las guerras no son asuntos factibles de ser solucionados por la vía de la ética pura. De hecho, existen maneras éticas y maneras no éticas de hacer guerras. Claro, conforme hemos avanzado en el tercer método, también hemos perdido los "modales". En un mundo con ética, el terrorismo sería inadmisible. El terrorismo es la respuesta que se da al hecho de saber que una guerra no se puede ganar. Por lo tanto, en vez de una guerra abierta, se recurre al ataque traicionero, que se va sobre objetivos no militares, sin reparo en matar individuos que tradiconalmente fueron más o menos respetados en la "ética de la guerra".

Los individuos poderosos que surgieron como grandes militares o monarcas durante el segundo método siempre guardaron una especie de respeto elegante por los enemigos débiles. Fueron tolerantes y sólo recurrieron a la total exterminación cuando la debilidad de esos enemigos lo fue también en la inteligencia, debilidad que les impidió darse cuenta de que continuar la guerra, los acabaría como grupo humano para siempre. Eso impidió el terrorismo.

Hoy las cosas son muy diferentes. Los militarmente poderosos se sujetan a ciertos reglamentos internacionales y ya no existen las guerras de exterminio (excepto entre iguales, como el caso de Ruanda). Eso hace que surjan los actos de terrorismo. El objetivo de los terroristas es poner de rodillas a aquéllos que no podrían vencer en una guerra de aquéllas "de honor" que se hacían antes. Claro, no hay tal cosa como una verdadera guerra de honor. El máximo honor habría de consistir en la advertencia y la descripción de las alternativas: o están con nosotros, de acuerdo con nuestras leyes y reglamentos o ideologías, o están en contra. Si están en contra, haremos la guerra hasta exterminarlos o hasta que ustedes nos exterminen: lo que ocurra primero. Sí, aceptamos la paz, pero en estos términos.

Si los dos ejércitos eran más o menos iguales de fuertes, en ese punto comenzaban las negociaciones: a ver qué cede el lado A a cambio de lo que ceda el lado B. Si el tratado no tenía buena sustentación, pronto se reanudaría el intento militar de vencerse entre sí.

Ese tipo de guerras se ha acabado hoy. Las discusiones para una posible negociación se intentan en las Naciones Unidas. Ya sabemos que no siempre se tiene éxito. Pero se hace el intento.

Es un mundo en conflicto por nada nuevo. Es lo mismo de siempre y está inscrito en los genes de la especie: territorio y recursos para asegurar la supervivencia de los genes o la aniquilación de los que lo impidan... y a ver qué lado aniquila a quién.

La guerra fría se acabó cuando Gorbachyov decidió abandonar el maletín y permtir la derribación del muro de Berlín y la autonomía de las naciones satélite la ex Unión Soviética. Pero hoy ha comenzado otra formada por los países árabes y los países no árabes o musulmanes. Es decir, por los países que se sienten identificados con los palestinos y los que piensan que el Estado de Israel tiene derecho a existir.

El terrorismo de los países musulmanes no surgió de los gobiernos, sino de individuos, a veces incluso prominentes, de las sociedades musulmanas. Son individuos que se sienten ofendidos por la actitud entreguista de sus gobiernos a los caprichos (así les llaman ellos) de los poderosos occidentales. Corea iba a ser una excepción, pero ha hablado claro: termina con sus esfuerzos hacia la nuclearización de su fuerza militar a cambio de un fuerte apoyo económico solicitado concretamente a los Estados Unidos.

La cesión de Corea del Norte no es algo que responda al humanismo a una convicción progresiva, sino a los hechos evidentes del equilibrio de poder en el mundo. Una simple comunicación por parte de los Chinos habría sido suficiente para provocar el cambio de postura de los Coreanos del Norte.

Irán es el próximo en la mesa de los peligrosos. Si Irán se arma nuclearmente, estaremos nuevamente ante otro escenario de guerra fría, que podría ser un poco más caliente, considerando que los musulmanes no tienen temor alguno a perder la vida. Así como practican constantemente el suicidio altruista, ¿por qué no un día decidir que el suicidio colectivo también es válido con tal de que el enemigo no venza? Así como los "soviéticos" no eran suicidas, sí lo son los musulmanes (es evidente). Armados nuclearmente no vacilaría en comenzar una conflagración total, aunque ésta signficara el fin de sus ciudades, pueblos, naciones.

Cuando se desata un ataque nuclear podemos estar seguros de algo: el pleito es a muerte, es a exterminar al mayor número posibles de probabilidades de que los genes del enemigo continúen en el devenir genético de la especie.

Hoy estamos aquí, en este escenario. No hay salida. Estamos ante una especie de tablas en términos ajedrecistas.

Es la culminación del modo 3 de sobrevivir. Durante los últimos 200 años, la ciencia ha avanzado más que durante los 20,000 años anteriores. El avance de la ciencia ha sido posible gracias a la liberación que el sistema permite de una cada vez mayor cantidad de personas para el trabajo en la investigación pura. El nivel de producción que el tercer método ha logrado en 200 años es lo que ha permitido que más y más personas se dediquen de tiempo total, a la investigación de lo que científicamente pueda conocerse o comprobarse. Estas investigaciones requieren mentes y requieren máquinas. Las máquinas no son sino trabajo de humanos concentrado en una forma específica. Pero es trabajo de humanos también liberados de la generación de lo primario para sobrevivir. Durante los últimos 200 años hemos visto la tendencia cada vez más acentuada hacia la liberación de más y más individuos de la necesidad de proporcionar su fuerza de trabajo para la producción de los esencial para la superviviencia.

Los resultados de la investigación científica son totalmente neutros. No tienen favoritismos ideológicos o religiosos, políticos o sociales. Son los que pueden hacer uso de esos adelantos científicos los que finalmente determinan o deciden hacia dónde se dirigirán esos adelantos.

Y hoy por hoy, en forma creciente, cada vez más acentuada, la producción de lo elemental para la superviviencia requiere de menos y menos "mano de obra" cada día.

Continuará...

 

martes, 20 de febrero de 2007

¿Qué es "El Quinto Método"?

Es justo comenzar por el principio.

Tengo una idea y debo de plantearla con toda claridad. De lo contrario corro el riesgo de que no se tome en serio. No es nueva esta idea, digo, no la produje hoy. Tengo por lo menos unos 15 años con esta idea. Incluso escribí (es un PDF así que guárdalo para leerlo después) lo que según yo fue un "ensayo", en inglés, de lo que llamé en ese momento el "Quinto Método".

Y tiene sentido. Pero tenemos que ver las cosas con calma antes de encontrarle el sentido a esta idea. ¿OK? Veamos.

El mundo el día de hoy está hecho un caos. Y un caos con 6.5 millardos (miles de millones) de seres humanos viviendo sobre la faz de la tierra. Esto no fue así jamás antes (por lo menos, que tengamos registros confiables). Hace unos 500,000 años o quizás hasta un máximo de unos 1 millón y medio de años, nuestra especie, los seres humanos, no existíamos como tal. Claro, tampoco existían miles de las especies que hoy conocemos. Los chimpancés y los gorilas aparecieron casi al mismo tiempo que "nosotros". Es decir, no son nuestro ancestros. Nuestros ancestros ya no existen.

Pues bien, con esa idea clara en la mente, vamos a pensar en 1 millón de años. Sólo para tener un punto por ahí en donde comenzamos.

La cosa cambió totalmente hace sólo 12,000 años. Es decir, ¿qué parte de 1 millón es 12,000? Pues es una partecita muy pequeña, ¿no? Cabe 83 veces. Es decir que, nuestra estancia en el planeta tierra, si lo dividiéramos en 83 eras o épocas, sólo una de ellas, la última (o sea, 1/82 del tiempo de existir sobre la tierra) hemos vivido de tal manera que no recogemos personalmente del medio ambiente la comida que cada uno necesita.

82 partes de 83 de nuestra existencia, vivimos de tal manera que nadie almacenaba nada. Todos vivían al día, al momento. Lo que se comería se localizaría cuando se sentía hambre. Algunos salían a cazar, otros salían a recoger frutas, verduras y raíces, otros salían a hacer ambas cosas. Y cuando llegaba el grupo a las aldeas, nadie les preguntaba a los que no fueron que por qué no habían ido (a la cacería o a la recolecta) y mucho menos nadie les decía que no podían tomar nada de lo que trajeron los que sí fueron. Es decir, no se "medía" la actividad de cada uno para ver cuánto te podría tocar de lo que se trajo.

Y claro, todo aquél que tuviera el valor para hacerlo, podía irse solo a cazar o a recoger los frutos de la tierra. Nadie sembraba nada. Quizás se acordaban del lugar exacto de algún árbol o algún conjunto de árboles o plantas, de algún lugar con animales de buena carne y fáciles de cazar.

Las tribus vecinas se guardaban cierto respeto. Digo, no había "santos y pecadores". Había ciertas reglas del juego que tenían que seguirse o de lo contrario se daban los enfrentamientos. Las separaciones entre las tribus probablemente se daban con más frecuencia cuando había más abundancia de alimentos. En las épocas de escasez, aquellas tribus que antes estuvieron separadas, se unían para cazar juntos y distribuirse lo obtenido.

El primer método

Con ese mecanismo de "producción" (¿me dejan llamarle "método de producción"?) vivió nuestra especia, de hecho, nuestros antepasados, por 82 de 83 partes de tiempo que hemos estado sobre la faz de la tierra.

Pero un día comenzó la parte # 83 de nuestra existencia sobre la faz de la tierra. Una tribu, un grupo humano en algún lado (se cree que fue en la llamada Mesopotania, ahora Irak) entre dos ríos, el Tigris y el Éufrates, que surgió por primera vez la idea de hacer las cosas un tanto diferente.

La primera revolución o el segundo método

En vez de salir a buscar la comida, algunos comenzaron a sembrar plantas y otros o los mismos a domesticar animales. Esto, recordemos y tengamos presente, comienza al momento en que arranca nuestra era # 83 sobre la faz de la tierra como especie humana. Después de 82 eras sin pensar o inventar el sembrar y cosechar, el domesticar y "beneficiar", comenzamos nuestra era # 83 a hacer las cosas en forma diferente.

Y eso comenzó hace 12,000 años.

Yo creo que cuando decimos que eso sucedió hace 12,000 años, algunas tradiciones también hablan de que los seres humanos antes estuvieron en el "paraíso" pero que "después" fueron los humanos "condenados a ganarse el pan con el sudor de la frente" y fueron "arrojados del paraíso".

Yo creo que nadie los arrojó de ningún paraíso. Lo que sucedió es que entraron al segundo método de producción: la agricultura y la domesticación de los animales. Pero sí, las condiciones de la existencia de los individuos cambiaron totalmente. En el "paraíso", cada quien iba o no a cazar, cada quien iba o no a recolectar frutos. De todas maneras, le tocaba. Sí, había otras cuestiones difíciles como enfrentamientos inesperados con tribus vecinas, herramientas muy poco eficientes para enfrentarse a las fieras, total falta de protección en contra del clima y de los fenómenos naturales, etc. Pero había seguridad para sobrevivir dentro del grupo. El peor castigo era ser expulsado del grupo y probablemente se ejercía sobre los que en alguna forma violaban alguna regla.

Si esas condiciones en el "paraíso" nos podrían parecer bastante rudas, las condiciones al surgir la agricultura parecen ser peores. Algo sucede que por primera vez se forman las ciudades. Junto con las ciudades, se forman los ejércitos. Los ejércitos, igual que hoy, estaban formados de cientos o miles de hombres que tenían que ser mantenidos por los que producían la comida. A cambio de mantenerlos probablemente se les protegía de algunos y se les despojaba en un descuido. Los agricultores siempre han producido la comida para los centros urbanos. Y en los centros urbanos vive mucha gente, gente que tiene que encontrar la manera de justificar su derecho a consumir la comida que otros están produciendo.

Es decir, el que tiene "hambre" y no es productor de su comida, tiene que bailar al son del que resguarda los alimentos.

Así como durante las 82 eras iniciales cada uno fue responsable de su comida (en fin que podía ir a recogerla o cazarla "por ahí" - había muy poca gente), al comenzar la era 83, la gran mayoría de los seres vivos no producen lo que usan o comen, sino que usan y comen lo que otros producen. Es decir, todas las reglas del juego de las 82 eras anteriores, cambian radicalmente en la era 83.

La tendencia al comenzar la era 83 es constante: cada día se inventan mecanismos para hacer las cosas que hacen que menos personas tengan que estar ocupadas en la labor de producir comida. Por lo tanto, más y más personas, en proporción, van teniendo que encontrar maneras de justificar su derecho a consumir lo que se estaba produciendo para sobrevivir.

Población en las 82 eras iniciales

El asunto del número de personas habitando la tierra durante las 82 eras iniciales es muy importante.

A ver si alcanzamos a ver esto: durante las 82 eras iniciales o casi 1 millón de años, nunca hay sobre todo el planeta Tierra más de 10 millones de seres humanos en total. Así es: 82 eras con 10 millones de personas.

Pero, ¿qué sucede con la población humana al cambiar el método de producción?

Población en la era 83

Es de suma importancia tomar en cuenta que unos cuantos años después de haber comenzado ese nuevo "método de producción" (o de haberse dado la primera revolución) comienza a crecer la población de humanos sobre el planeta tierra, de esos 10 millones a 800 millones. Es decir, las fluctuaciones del total de habitantes humanos sobre el planeta jamás sobrepasan los 800 millones a partir del comienzo de la era 83, pero consistentemente está el total muy por encima de los 10 millones que poblaban la tierra al comenzar la era 83.

Por lo tanto, un efecto clarísimo de esa segunda revolución es el hacer posible que la cantidad de gente que puede vivir sobre la faz del planeta, se multiplica por 80 en unos cuantos años (mil o 2 mil) y no sube de 800 millones sino hasta el segundo gran cambio.

La segunda revolución o el tercer método de producción

Durante 1 millón de años la fuerza para hacer las cosas fue siempre de los seres humanos.

Durante 12000 años, la fuerza para hacer las cosas salía de los animales, domesticados por los seres humanos.

Pero durante los últimos 200 años ha sucedido algo radical o la segunda revolución que nos da el tercer método de producción: la fuerza para hacer las cosas proviene de las máquinas que usan combustibles (ya sabemos hoy, los más eficientes, aquéllos que provienen de los fósiles de animales que murieron hace millones de años).

Esta segunda revolución hace que dividamos estos últimos 12,000 años en 60 eras.

Las 59 primeras eras fueron todas ellas con un mundo poblado por no más, en momento alguno, de 800 millones de seres humanos.

Y de pronto, al cambiar el método de producción, en sólo 200 años (1800 a 2007), la población crece de 800 millones a ¡6,500 millones! Y sigue creciendo... Es decir, no sabemos cuál es su tope, como ya sabemos que el método anterior tuvo un tope de 800 millones (y el primer método, un tope de 10 millones).

De hecho, no sabemos si el "tope" va a ser marcado por el método de producción o por la velocidad con la que el Planeta puede renovarse para "servirnos".

Aquí lo más importante es entender las propociones.

De las 83 "eras" en que dividimos nuestra existencia sobre la Tierra, resulta que la última era tuvo que ser dividida en 60 eras. Y de éstas 60, resulta que la última es la que ha generado el (o sea, 1/60 parte de 1/83 parte) mayor crecimiento de población en el mínimo tiempo.

Pregunta IMPORTANTE: ¿Qué provocó esos saltos drásticos del crecimiento de la población y cuántos saldos ha habido?

La respuesta es muy sencilla:

Los saltos se dan cuando cambia el método de producción.

Ha habido 2 grandes saltos o 2 grandes revoluciones verdaderas de la humanidad, y éstas NO HAN SIDO PARA NADA POLÍTICAS, sino totalmente tecnológicas.

Durante la era 82 y la era 60, se han dado cientos de revoluciones políticas, cientos de ellas para tratar de hacer que no haya pobres si hay ricos. Y lo único que ha podido mejorar la proporción de gente que "vive bien" es el cambio tecnológico, no el político.

El gran cambio posible o la tercera revolución

Finalmente ya podemos comenzar. Hemos llegado al punto en el que podemos comenzar a analizar cómo será la tercera revolución. Porque ésta, desde luego, no ha llegado. Y si no llega, ni los humanos se soportarán entre sí, ni el planeta podrá soportar más a los humanos.

Es decir que si no llega pronto la tercera revolución, vamos a regresar al primer método de producción, si es que alguien queda vivo cuando la era # 60 haga crisis.

Y esto es lo que vamos a analizar en el siguiente tema.