miércoles, 20 de diciembre de 2006

El panorama político mexicano

Es un puesto y muchos aspirantes. Todos, sin excepción, dicen que buscan el puesto porque tienen una gran vocación de servicio. Es decir, fueron "llamados" para el servicio público. Acudiendo a ese llamado ("vocación"), se esfuerzan por lograr el puesto.

Es un puesto de trabajo. El que lo ocupa recibe un sueldo, se le descuentan impuestos y además tiene derecho a prestaciones. Sus obligaciones son mucho más complejas que sus prestaciones. Pero tiene el poder. Tiene a la fuerza pública bajo su mando. Tiene a muchos trabajadores públicos bajo sus estrictas y exactas órdenes. Y tiene también una gran responsabilidad. Deben de pensar que esa responsabilidad se diluye entre todos los que colaborarán. Sin embargo, el día de hoy, esa responsabilidad es muy personal.

No debería de ser así. Hoy la responsabilidad debería de ser más de todos que de uno solo. Algo no está funcionando correctamente. Nuestra sociedad parece irse hacia atrás. Parece que estamos retrocediendo o yéndonos "de lado". ¿Por qué?


Todo parece tener que ver con la transición de sistema político que comenzó a partir de la mitad de la década de los 90. De una presidencia omnipotente e inatacable nos mudamos en el 2000 a una presidencia estrictamente apegada a sus derechos y obligaciones, además de una clara conciencia de ciudadano regular. Los presidente anteriores aprendían rápido que ya no eran simples ciudadanos, sino presidentes de México, puesto que los hacía más cercanos a un dios que a un ser humano.

Fox, en su personal convicción de ciudadano en un puesto con sueldo y prestaciones, jamás aceptó que dejaba de ser ciudadano para convertirse en el "Gran Tlatoani" ("el que tiene la palabra"). Él y algunos ciudadanos de convicción demócrata simple, estuvimos seguros de que las opiniones de Fox eran eso, simples opiniones de un ciudadano con una chamba importante, pero no más palabras del "Gran Tlatoani".

¡Y resulta que por poco y "revienta" la elección!

No he visto encuesta alguna que le haga esta pregunta al ciudadano: "Se dice que el presidente Fox intervino en la elección hablando de más públicamente. Usted, ¿cambió o ha cambiado el sentido de su voto debido a algo que oyó del Presidente Vicente Fox? En caso afirmativo: ¿cambió a favor o en contra del PAN?"

Si la respuesta es negativa, la segunda pregunta no tiene razón de ser. Si la respuesta es afirmativa, es necesario, desde luego, preguntar hacia dónde, las palabras de Fox, lo empujaron a cambiar su intención de voto. Estos temas podrían ir acompañados de otros para abundar en la investigación en correlaciones de variables, como por ejemplo, finalmente, por quién votó el que responde. Una encuesta hecha correctamente al azar, nos reportará un 36% de personas que nos dirían que votaron por el PAN, con un 35.5% que nos dirían que votaron a favor del PRD y demás. Lo interesante sería determinar si es significativo el que responde "SÍ" a la primera pregunta (si cambió el sentido de su voto por algo que dijo Fox) y por cuál partido votó finalmente. Por ejemplo, si encontramos que el 22% nos dice que sí cambió su voto por algo que dijo Fox y votó por el PAN, un 35% que nos dice que sí cambió su voto por algo que dijo Fox, y votó por el PRD, entonces, ¿qué conclusión sacaremos? ¿Que Fox no debe de hablar porque ayuda al PRD?

Sin embargo, la encuesta no tendría ninguna validez a menos que primero se le pregunte al participante por cuál partido votó en la elección del 2 de julio del 2006 y después se le interrogue en torno al asunto de la influencia de las palabras de Fox. Y tampoco en este caso tendría gran validez, dado que los que votaron finalmente por el PAN, al llegar a la pregunta de si lo hicieron motivados por algo que dijo el Presidente Fox podrían fácilmente negarlo. Serían muy pocos los que lo dirían.

La vida moderna es una vida que fluye en torno a lo que sucede en los medios. La opinión del individuo es consecuencia de la mezcla de información que le llega a cada uno por la vía escrita, oral, visual, pública, privada, etc. El presidente de México es un ciudadano más, con la prerrogativa de hablar públicamente con libertad de expresión. La libertad de expresión no puede ser cancelada a ningún ciudadano bajo ninguna circunstancia, siempre y cuando el auditorio esté formado por asistentes libres, es decir, personas que están oyendo o viendo el evento porque así lo desean y no porque estén en alguna forma obligados a hacer bajo coacción o condicionamiento laboral o de algún otro tipo.

La época en la cual el presidente de México era "El Gran Tlatonai" (el que "tiene la palabra") ya ha quedado atrás y no debemos ni remotamente hacer sagradas las palabras de político alguno. El que llega a la presidencia goza de todos sus derechos, tienen muchas obligaciones y entre los privilegios que le tocan se encuentra el de poder hablar públicamente a los ciudadanos cada vez que lo considere pertinente para dejar las cosas en claro. Éste no es sólo un derecho, sino un deber. El presidente tiene, en cierta forma, la obligación de estar pendiente de los rumores y de salir públicamente a aclararlos. Sería estúpido por parte de la ciudadanía aceptar la existencia de un presidente y despojarlo de sus derechos humanos básicos. De hecho, esto no se puede hacer con nadie, ni con los reos convictos cumpliendo condenas.

El PRD perdió la elección, con todo y sus aliados. Casi la gana, pero la perdió. El PAN casi la pierde, pero la ganó. Se le regañó a Ugalde por mencionar "la regla de oro". De oro o platino, plata o cartón, la regla es muy sencilla: gana el que tiene un voto de más.

Los que no saben perder sólo manchan al país y a los ciudadanos del país al recurrir a argumentos de trampas electorales, mismos que, al agotar sin éxito, dejan de lado para usar los argumentos de las palabras del "Gran Tlatoani". De hecho, los observadores internacionales se preguntan por qué en México no arrasó el PAN, dado que el gobierno de Fox ha sido el más nítido, transparente, claro, conciso, legal y conveniente para la economía en casi 100 años.

viernes, 1 de diciembre de 2006

¿Por qué asisten los legisladores que desconocen a Calderón a sus actos?

En el acto Calderón habló de por qué y en parte de cómo se le dará impulso a la educación superior. Al acto asistieron los legisladores del PRD y del PT, lo mismo que de Convergencia.

Por lo menos los del PRD y los del PT declararon que desconocían a Felipe Calderón como presidente legítimo del país mexicano.

Ellos no deberían de asistir a los actos de Calderón. Sería como que los demás diputados asistan a los actos de López. Ellos deben de ser congruentes.

Y para ser perfectamente congruentes, deberían de renunciar a sus curules. Ellos no reconocen los resultados de la elección. Impugnaron todas las casillas. ¿Por qué puede pensarse que las casillas sólo tuvieron errores o fraude cuando se trató del voto presidencial, pero fueron perfectamente nítidas cuando se trató del voto de los diputados y senadores?

Detrás de este estúpido panorama se encuentra un anti demócrata llamado López Obrador. Es un individuo totalmente trastornado. Su trastorno se agudiza cuando se para ante las cámaras de TV y declara que no puede aceptar los resultados de la elección. Y comenzó a pedir un conteo "voto por voto y casilla por casilla". Tardaron más de 10 días en contar las tres mil casillas que ordenó el TRIFE como resultado de las impugnaciones del PRD. Y de este conteo no surgió nada espectacular, a no ser los errores u omisiones ya conocidos.

Lo que está mal es que no se hayan abierto las 3000 casillas en donde el PAN obtuvo menos votos que los votos anulados. Si el PAN perdió 6000 votos en las peores casillas, los análisis que tuve a bien hacer de las casillas "peores" (sucias por manejos de gente del PRD), habrían resultado en más de 15000 votos perdidos por los perredistas. Estas casillas habrían ampliado el margen de Calderón. No mucho, realmente. Porque en general, los resultados finales de la elección fueron correctos, en el sentido de que describen puntualmente lo que los ciudadanos mexicanos escogieron el dos de julio del 2006.

Hemos invertido demasiado tiempo en esto. Pero el asunto no está ni agotado ni satisfecho. No se han terminado de limar las asperezas. Y siguen las cosas sucias... ¿cómo pueden atreverse los priístas a sostener junto con los perredistas que la actuación del presidente de la cámara haya sido en algún modo incorrecta? Tuvo que soportar las vejaciones del PRD. E hizo en todo momento lo que pudo para evitar lo que debió de haberse hecho: ordenar a la fuerza pública meter el orden entre las personas que en forma física agresiva atacaron a los diputados. También fueron diputados, cierto, pero, todo debe de tener un límite. Y aquí, al presidente que ahora cuestionan, de haber hecho un error, éste fue no solicitar la intervención de la fuerza pública para resolver el desorden.

Solución fiscal en México

En México, como en otros lugares del mundo, pagar impuestos no es atractivo para nadie. Si la contribución fuera algo fijo, bajo, todo el mundo la haría gustoso. Por ejemplo, si se tratara de pagar el 5% sobre todo lo que facturas, sin mayor contabilidad que al momento de depositar en tu cuenta bancaria (única forma que sería legal de recibir pagos, sin importar el monto), el fisco tendría garantizado el ingreso del 5% sobre todo intercambio monetario que se genere entre la gente.


Lo importante es que la legislación impida cualquier excepción. De permitirla, ya sabemos lo que sucedería: una gran cantidad de gente se colgaría de esa excepción y de nuevo comenzaría la necesidad de fiscalizar a la entidad productiva para ver si no está haciendo uso de la excepción. Y después, claro, el costo de la discusión legal.

El intercambio comercial o de dinero entre entidades tendría una tasa fija del 5%. Todo pago que se le haga a un proveedor, provocará que el proveedor que lo recibe al instante se le considere como habiendo aportado un 5% de contribución fiscal, que jamás llegaría a la cuenta del receptor. También podría hacerse mediante obligación de pago por parte del pagador.

Sin embargo, la ley deberá de tratar las cosas de tal forma que ningún particular sea extensión de la entidad recaudadora nacional. Cuando el particular es el encargado de retener para después pagar, estamos hablando de un costo escondido y una posible coyuntura de errores y omisiones. Es decir, un costo más de vigilancia hacendaria y de atención de la entidad pagadora.

Tampoco debe de ser obligación de la entidad receptora. Es la cuenta de banco la que estará en forma automatizada configurada para que todo lo que entre, al instante sea recortado en un 5% que se considerará como contribución fiscal por parte del receptor. Este impuesto sustituirá el ISR. El IVA, impuesto al consumo, entre entidades productivas tendría también la inmediata aplicación a una cuenta especial, de la cual se consideraría que todo lo que se paga a otra entidad con RFC, está incluyendo el IVA que saldrá de la cuenta de IVA del pagador. Cuando la cuenta de IVA del pagador haya quedado agotada, el fondo del IVA quedará negativo, pero el retiro será de la cuenta regular.

Al fin de cada mes, cualquier cantidad que se encuentre positiva en la cuenta de IVA será retirada. De la misma forma, cualquier cantidad que se encuentre negativa, será dejada en CERO, colocando el fondo en la disponible del contribuyente.

Lo que no funciona en México es el intento de solicitar declaraciones espontáneas verdaderas al 100%.

Los famosos ambulantes no tendrían reparo en pagar ese 5%. De hecho, no podrían ambular con sus productos a menos que tuvieran el certificado que se expediría cuando éstos abran sus cuentas bancarias.

Ese 5% sobre todo ingreso por concepto de productos: venta o servicio, sería mucho más alto que lo que ahora se está cobrando. Por otra parte, las grandes empresas estarían pagando una cantidad mucho mayor que la hoy pagan, que es muchas veces nada, gracias a los arreglos fiscales legales que pueden siempre aplicar para evitar grandes pagos y usar ese dinero en reinversión.

Reinvertir no es negativo. De hecho, es tan positivo como pagar contribuciones fiscales. Si el gobierno del país garantiza que el uso del dinero será siempre en el sentido tal que generará más flujo y que más gente tendrá acceso a los productos y servicios ofrecidos, ésa sería la única forma de crecer.

El esquema que aquí se presenta requiere de Tecnología Informática integral a todos los niveles de la vida económica del país. Esto es menos costoso que un fisco raquítico, siempre con problemas, y un ciudadano siempre en peligro de estar violando alguna ley. Cancelemos ambas situaciones. Es la única forma de lograr un avance en esta materia.

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Reforma electoral en México

El costo de los procesos electorales en México es muy elevado. En el 2006 se dice que se erogaron 12 mil millones de pesos. El ahorro de Calderón al bajarse el salario será de 25000 millones para todo el 2007. El costo de las elecciones del 2006 fue, por lo tanto, la mitad del ahorro. Este costo no tiene por qué ser tan elevado. Sin embargo, hay varias premisas que tienen que ser aceptadas para que los costos se bajen.

Todo en un solo día. Se comprende que todo tenga que hacerse en un solo día cuando el proceso involucra el volumen de movimiento que requiere. Pero el paradigma cambia totalmente si la votación se hace en forma electrónica, desde cualquier computadora, exactamente igual que como el SAT quiere que se paguen los impuestos en el país. Claro, no estamos ni cercanos aún al día en que cada mexicano tenga una computadora a su disposición en cualquier momento que lo desee. Sin embargo, en el peor de los casos, la computadora personal disponible más cercana es la del palacio municipal, de la comisaría ejidal o de la rentadora de tiempo para Internet, conocida ya casi en todos los rincones de México como "cibers".

Todo comienza con la credencial. El punto de partida para que los procesos electorales bajen de costo es la credencial de elector. Hoy ésta tiene una banda magnética. Podría tener también un código de barras. Pero falta algo: el valor de lectura del digital derecho y luego del digital izquierdo (por si falta el primero). La base de datos del IFE debe de enriquecerse con el dato de la lectura de la huella digital del índice derecho. Este dato se vinculará a la credencial de elector, que tiene un simple número, mismo que debe de ser la llave de acceso interna de la misma, para evitar exceso de trabajo en la base de datos.

La identificación. El individuo debe de ser positivamente identificado. El punto de participación electoral debe de contar con: 1) Un lector de huella digital (cuestan 50 dólares y pueden ser parte de toda PC a estas alturas) y 2) un lector magnético u óptico para captar el dato de la credencial de elector. Sin embargo, es factible que si la banda magnética no es legible y tampoco lo es el código de barras, se pueda capturar en forma manual cierta cadena que se podrá ver en 2 puntos de la credencial, uno en cada lado (por si un lado ya está difícil de ver, queda el otro o bien, se complementan ambos). El ciudadano llegará al PPE (punto de participación electoral, ahora llamada "casilla") y se acercará a la PC (en caso de que no tenga una a su disposición en su casa, escuela, oficina, escuela rural, hospital rural, cíber, etc.) La PC entrará a una página y se cargará una aplicación que tendrá la capacidad de tomar el dato de la credencial (por cualquiera de las vías mencionadas) y el dato de la lectura del índice derecho (por la vía del lector de huellas dactilares, este sí, necesariamente debe de ser eso). La aplicación enviará los datos al servidor del IFE, en donde se hará lo necesario para determinar la correcta concordancia entre huella y datos de credencial. En caso de que la concordancia sea correcta, acto seguido el sistema tratará de localizar si esa credencial tiene ahora vigente algún proceso electoral. En caso afirmativo, procederá a formar la página de ese proceso para que el votante haga sus elecciones.

El sistema no tendrá que preocuparse por el lugar físico en donde el votante se encontrará. Por lo tanto, el votante siempre podrá sufragar por todos los puestos de su área, barrio o ciudad, independientemente de dónde se encuentre. El votante hará sus selecciones y comprometerá su voto con el sistema. A partir de ese momento, se emitirá en una impresora cualquiera, una pequeña hoja con una cadena alfanumérica, posiblemente un código de barras que tenga cifrada su votación y un texto que diga exactamente cuáles fueron las opciones que escogió. Este papelito será deposita en una urna sellada. La urna sólo será abierta en caso de que sea necesario un recuento manual. El conteo ya estará listo para ser efectuado en el sistema.

El tiempo para que los ciudadanos emitan su voto no tendrá que ser un solo día. El sistema podrá mantener vigentes las elecciones en proceso por 10 o 12 o 15 días. Al llegar al último día o último segundo del último día, o última hora acordada, un juez electoral acudirá a un terminal del IFE e introducirá su clave de elector y su huella digital. Entonces aparecerá un programa que el juez podrá activar para que se haga, en ese momento, el conteo. Terminado el conteo, se colocarán los resultados en la pantalla y éstos podrán ser entonces pasados a los medios y publicados en Internet, para quedar disponibles. No se podrán consultar resultados (no los tendrá disponible el sistema) antes del cierre del proceso electoral. No existirán resultados antes de que el Juez haya procedido a ordenarle el conteo al sistema.

En cualquier momento que sea conveniente, podrán abrirse procesos electorales (plebiscitos o referendos). Será una manera más efectiva de obtener un consenso general y de saber por dónde está la opinión de los ciudadanos. Todos los procesos electorales contendrán, siempre disponibles desde cualquier computadora conectada a Internet:

  1. Cualquier proceso electoral al cual el ciudadano tenga derecho. Tendrá acceso con sólo pasar credencial y huella dactilar.
  2. Explicación de las posibles cuestiones que el ciudadano deberá de conocer antes de emitir su voto. Explicación de las consecuencias de escoger diferentes opciones. Claro, lo que se colocará en las páginas para que el ciudadano lea, deberá de haber sido ya aprobado por jueces que tratarán de que todo lo que aparezca sea 100% balanceado. Incluso los políticos podrán escribir razones por las cuales al ciudadano le conviene votar por ellos. Todo esto podrá ser leído por el ciudadano antes de emitir su voto.
  3. No podrá votar, sin embargo, sin el lector de huella dactilar. Es lo único que nos asegura que se trata de un voto emitido por la persona autorizada e identificada en la credencial.
  4. El lugar para emitir la votación tendrá que ser siempre uno con testigos de diferentes partidos y/o posiciones con respecto al tema de la elección.
  5. Los resultados de los procesos ya cerrados.

Es de tomarse en cuenta el hecho de que lo que nunca ha tenido costo es el tiempo de los ciudadanos y representantes de partidos, que acuden todos en un solo día a "cuidar casillas". En este caso, los grupos de ciudadanos, en vez de ser uno por casilla, podrá ser uno por día, durante los 10 días o 12 o 15 días. Cada día será para un lugar en el cual podrán haber múltiples computadoras para ejercer el sufragio. Habrá participación y vigilancia, pero distribuida entre varios días, pero en menos lugares.

Cualquier ciudadano podrá ofrecer y poner a disposición del IFE por uno o más días dentro del proceso electoral, equipo para llevar a cabo la elección.

Es factible que el sistema detecte algún intento de algún ciudadano por votar más de una vez. Cada intento generará una multa que será pasada al SAT para hacerla efectiva por el intento de votación repetida. En esta forma se evitarán intentos de violación a las reglas de elección.

Los que viven en comunidades rurales muy alejadas, habrán aprendido que habrá elecciones entre dos fechas. Tendrán todos esos días para acudir, cuando les sea más fácil, a los PPE o Puntos de Participación Electoral que les queden más cerca. El que está viajando y desea participar en una elección local, podrá participar acudiendo a una oficina del IFE o a algún palacio municipal.

Todo se puede. Sólo es cuestión de legislar sin ambigüedades.

Lo que se ahorraría:

1) Papeles (boletas electorales)
2) Cajas de papeles
3) Actas y tiempo de obtenerlas
4) Transferencia física y armado de materiales
5) Resguardo de material por el ejército
6) Captura manual de datos
7) Tiempos de espera en incertidumbre
8) Casillas cerradas temporales para votar
9) Tinta para marcar que ya votó (lo sabe el sistema y te multan si intentas hacerlo de nuevo)
10) Tiempo incierto de los funcionarios de casilla: no tendrán que hacer conteo

Cuando existe voluntad, las cosas pueden hacerse y hacerse bien.

miércoles, 18 de octubre de 2006

Protesta en el congreso

No fue lo que habríamos deseado. Nos hubiera gustado la imagen de un México unido, dispuesto a trabajar cumpliento con su deber, cumpliendo con la ley cada día.

Pero los protestadores que perdieron la elección y que no aceptaron su derrota, trataron, por todos los medios de romper el orden constitucional del país y de evitar que quien fue electo por los medios democráticos del país como presidente, hiciera la protesta de ley, el juramento ante el congreso de la unión, a partir del cual su toma de posesión de cargo quedaría constitucionalmente sancionada.

Hoy, en este momento, después de haber oído el discurso inaugural de Calderón en el auditorio nacional, ni siquiera me quedan ganas de encontrar argumentos para vilipendiar a los perredistas y sus secuaces. ¡Se han quedado tan pequeños! Pero, si hemos de se realistas, habremos de aceptar un hecho inctrovertible: con su actitud, los perredistes, malos perdedores, contribuyeron a que Calderón suba a la silla presidencial con la fuerza más sólida y el apoyo máximo de ciudadanos probablemente de toda la historia del país.

A López Portillo le tocó el privilegio de tener esa misma oportunidad. El pueblo mexicano le otorgó una gran confianza. Pero ese López acabó siendo la peor farsa que la nación mexicana haya tenido, dejando a un México perdedor. Y fue perdedor ese México porque López Portillo no quiso renunciar al poder ilegítimo que los presidentes acostumbraban a sostener sobre la moneda mexicana.

sábado, 14 de octubre de 2006

Llegó la hora del "basta" a López Obrador

Es lamentablemente penoso el espectáculo asqueroso, sucio y traidor a México, que propicia López acerca de nosotros, los mexicanos, ante al mundo.

Hoy, más del 75% de NOSOTROS, los mexicanos, estamos de acuerdo en que la elección fue correcta y que Calderón ganó.

Su enfurecimiento, que ahora no es sino frustración con racionalización, responde a un hecho totalmente falso:

Que Calderón es un hombre que recibe órdenes de un grupo de "poderosos" que fueron los que lo colocaron en el poder, robándole a López la elección. Esto es TOTALMENTE FALSO. Es producto del carácter ESQUIZOIDE de López y de su plana primaria de seguidores. Ellos están haciendo todos los días un esfuerzo estéril e improductivo por hacerle creer a alguien, ésa su mentira.

¿Cómo podemos en forma contundente hacerles ver que Calderón es presidente por voluntad expresa de ciudadanos mexicanos que acudieron y votaron libremente en un número mayor de los que acudieron y votaron libremente por el mismo López?

Se ha probado que en México nadie vota en forma obligada. Todos los que acuden a las casillas de votación y sobre todo en las cuales el PAN gana, son lugares fuertemente vigilados por personas de todos los partidos. Estas personas celosa y nerviosamente están atentos a cualquier signo de coacción que se dé. Y no hubo, el 2 de julio, reportes de estos signos por parte de prácticamente una sola casilla.

Sí hubo, en cambio, casillas muy sospechosas en "territorio perredista" en donde podíamos encontrar más votos nulos que votos emitidos a favor del PAN. Allí nos habría gustado que se abran las casillas y que se vea en cuántos de los "anulados" estaba la tacha (X) en alguna forma indicando deseo de voto por el PAN.

López, además, engañó a muchos mexicanos que no fueron a votar por nadie (por el engaño), al pretender hacerles creer que Calderón estaba en contubernio con su cuñado Zavala. Jamás pudo probar nada (porque en realidad no existe nada) y sí existen ya demandas (tímidas) por parte del cuñado Zavala en contra de los actos de difamación y calumnia, delitos que fueron despenalizados corporalmente en el D.F. 3 semanas antes de que López lanzó las calumnias. Calderón habría ganado con más de 1.5 millones de votos de diferencia. La campaña calumniosa de López logró exitosamente bajar de 1.5 millones a menos de 250,000 votos ese margen de victoria. De esto no habla el traidor López. Jamás toca ni él ni los "estudiosos" de la mafia de la izquierda, el tema de la calumnia difamante y el daño causado a la nación por esa mentira.

Es mayor el delito electoral que comete el que pregona una mentira, una calumnia, induciendo un voto engañado, evitando el voto de la gente que merecía Calderón, que el delito que se comete cuando se emiten opiniones con respecto a un modelo económico comparado con otro. El mensaje es sólo para los que ya entendían los beneficios del modelo A sobre el modelo B. Y, a final de cuentas, ni López ni Calderón podrían realmente hacer algo responsablemente en otro modelo que no sea el pregonado por los que ahora dice López que fueron los culpables de su derrota. El único culpable de su derrota es él. Si fuera menos delirante, menos paranoico y basara más su producto político en hechos positivos y no en letanías inventadas de colecciones de actos mafiosos de su pobre y agotada imaginación, podría tener algún futuro. Hoy es sólo víctima de la misma fantasía improductiva que tanto gustan de derramar los soñadores del rumor.

Ya basta de tanta idiotez. Es necesario encontrar gente inteligente en el país mexicano para apagar ese calor que está ahora entre cenizas, pero que es necesario evitar que levante fuego de nuevo. Cada vez que lo hace, chamusca a México.

sábado, 2 de septiembre de 2006

La tribuna tomada en el congreso

Y finalmente está sucediendo lo que todos nos temíamos y en el fondo deseábamos con todas nuestras fuerzas que NO SUCEDIERA:

El PRD continúa con la misma calumnia: que Calderón sería un usurpador. Y basado en la mentira y en la falsedad de los hechos legales, lanza mantas y busca impedir que la toma de protesta sea en donde por decenas de años ha sido.

El PAN ahora mantendrá una sana cercanía con el presidente Calderón. Esto define a México como el principio de un régimen parlamentario, en el cual los gobernantes lo hacen con la fuerza que sus partidos les proporcionan.

Como hoy México no es una república de un partido único, que con pantomimas y faramallas se mantiene en el poder, sino una república de múltiples partidos políticos que sólo pueden llegar al poder por la vía de los votos reales, el presidente Calderón ha definido que habrá una "sana cercanía" con su partido. Y esta sana cercanía ha comenzado definiendo con claridad que la toma de protesta no tiene por qué ser en ningún otro lugar que no sea el de siempre, además de legalmente ordenado, porque Calderón es un presidente legítimo, legal, sancionado por todos los órganos encargados de estudiar el sentido de ese veredicto.

Muchos mexicanos que ahora saben que desperdiciaron su voto al haberlo colocado por la gente que se enterca en no obedecer el mandato de la ley, están arrepentidos de haberlo hecho. Esta discusión insana no tendría lugar si el margen de la victoria electoral hubiera sido mayor. Y no fue mayor porque los mentirosos mintieron también en su campaña cuando pretendieron adjudicarle a Calderón delitos inexistentes en supuesto contubernio con su cuñado Zavala; mentira, calumnia y difamación de la cual hoy nadie habla. Sólo se habla de la casi "reventada" de la elección de Fox, como si algo de lo que Fox dijo públicamente hubiera provocado un cambio de voto de un solo mexicano.

Las mantas de los perredistas en el congreso emiten mentiras, falsedades, calumnias, difamaciones, porque Calderón no es ningún usurpador, sino el presidente electo legalmente según todos los mecanismos de que constan nuestras instituciones para llegar a tal conclusión: un millón de mexicanos contaron los votos, luego otros miles de mexicanos volvieron a contar las casillas impugnadas, decenas de encuestas de salida y conteos rápidos mostraron la misma tendencia. Todo eso se les olvida o bien, si no se les olvida, hacen el berrinche y le echan la culpa a Vicente Fox, un ciudadano cualquiera, cuando habla, y por ley, hasta el 30 de noviembre a las 24 horas con 59 minutos y 60 segundos, el presidente de México.

Perredistas: el presidente de México YA NO ES el "Gran Tlatoani". Eso ya pasó a la historia. Hoy el presidente puede y debe de emitir sus opiniones con claridad y transparencia. No queremos a un taciturno hipócrita con intenciones escondidas y falta de claridad en sus convicciones. Fox es un demócrata y apoya al sistema económico que funciona en base a la democracia. Esperamos que Calderón siempre hable claro. Ni un paso atrás en la transparencia democrática.

No es posible que los perredistas puedan, IMPÚNEMENTE, levantar mantas con sentencias mentirosas, difamatorias y calumniadoras (haciendo uso de su "libertad de expresión") pero pretendan hacerle creer a los mexicanos que Fox es culpable de que no hayan ganado porque "usó su liberta de expresión".

Por desgracia los culpables primarios de esto son los medios de comunicación que en forma estúpida creyeron que hacer mediocre o negativo todo lo que haga el que está en el poder, es la mejor manera de cooperar para el bienestar de la nación. Como antes, con el PRI, los medios eran fantoches, títeres y cuando se atrevían a no serlo, se les negaba el papel o la frecuencia de transmisión, hoy se vengan echando a perder la necesidad que tienen los mexicanos de estar informados con veracidad, no con tendenciosidad. Si antes se hizo en forma tendenciosa (cosa malísima) hoy también se está haciendo en forma tendenciosa (cosa peor). ¿Por qué peor? Porque se pierde la oportunidad de que el mexicano sienta que su nación está prosperando, de que hoy las cosas son realmente mejores que ayer. Tal parece que se trata de vender noticia, no de realmente informar.

Lo que procede ahora es usar el cerebro para descartar a los medios tendenciosos y nihilistas. Queremos que denuncien con fundamento, no que especulen para provocarles obstáculos a sus adversarios políticos.

¿Quién violenta la ley?

La gente que miente con tal grado de sistematización no merece ya tener libertad de expresión.

Como no se puede hacer nada en este sentido, sólo cabe decir con fuerza:

ESTÁN EQUIVOCADOS o son MENTIROSOS INTENCIONALES los del PRD cuando dicen que "ellos (los del PAN) violentaron la ley antes imponiendo a Calderón..."

Es la mentira más grave y asquerosa de los últimos tiempos. A veces se pregunta uno por qué no puede uno escoger en dónde aparecer para no tener que compartir la nación con gentes que tienen ese grado de suciedad.

Son incapaces de entender lo que significa "democracia" en términos prácticos, en la vida de todos los días.

"Costo político": si el PRD no muere totalmente, es poruqe en México falta materia gris, falta educación, falta información, y son los MEDIOS masivos de información en gran parte los culpables de esas deficiencias.

martes, 22 de agosto de 2006

La mala y falsa información

Cada día oímos, vemos y leemos lo que los comunicadores masivos creen que debemos oír, ver y leer.

La creencia puede basarse en: 1) convicción legítima de que eso le conviene al público (a los ciudadanos) o 2) instrucción expresa de sus entidades contratadoras de que así deben de decirse las cosas y cuáles son específicamente las cosas que se dirán.

Los que escriben tienden a tener teorías más fantasiosas y menos factibles de ser probadas. Los que hablan en público, tanto en la radio como en la TV, están un tanto más sujetos a escrutinio prácticamente instantáneo de los involucrados en lo que aluden.

Los que escriben están más cercanos a generar lo que podemos llamar "rumores infundados", tanto porque lo dicen en "voz baja" (no tienen los recursos para que se diga en voz alta o publican en medios de limitado alcance) o porque lo que están diciendo por escrito fue algo que los medios mayores se negaron a transmitir.

Un ejemplo claro el día de hoy es lo que está sucediendo con la transformación que han sufrido los hechos relacionados con la elección del día 2 de julio del 2006, en la que, por lo visto, no todos los que participaron veían al país en la misma forma. Unos veían al país como por lo menos habiendo logrado un estadio de desarrollo en metodología electoral totalmente confiable a nivel mundial; otros tenían sus dudas. O bien, ambos tenían la misma visión, pero como resultado de los números finales, ahora no creen en la institución.

El evento electoral del 2 de julio del 2006 en México no fue asunto exclusivo de los mexicanos. Acudieron a este evento observadores oficiales de varias naciones del mundo. Y los que acudieron y observaron, han dado ya su veredicto y éste es en el sentido de que fue un evento válido; un evento cuyos resultados finales reflejan el objetivo que se perseguía: el conocimiento de quién tiene la mayoría (o la minoría mayor), que es lo que las leyes mexicanas buscan para determinar quién debe de ocupar el puesto de Presidente de la República. El resultado favoreció a quien ya ha sido sancionado por el más alto tribunal del tema en la nación, tribunal que actuó a la vista de todo mundo, dejando entrever qué buscaba en cada acción, y, finalmente, encontrando resultados que lo obligaban legalmente a aceptar lo que los números decían.

La facción que quedó en segundo lugar no ha aceptado los resultados y se ha concentrado en venderle a sus seguidores una muy peligrosa "idea": la de que todo fue una farsa para que no ganen los que apoyan a "los más pobres". Una mentira repetida con suficiente frecuencia comienza a ser creída por quien la dice y por quienes tienen la desgracia de oírla. Porque las cosas no son como las quieren transferir a la mente del mexicano.

Es decir, la facción que ganó no es ese "demonio" ligado a fuerzas inconfesables, a cuyo representante le están haciendo las cosas difíciles minuto a minuto. Se convierten en esta forma en un bando irreconciliable, un bando que rompe con el otro y genera fantasías para justificar su ruptura. Es el caldo de cultivo de una posible conflagración nacional, de una verdadera guerra civil. Cuando se usa la expresión que envía las instituciones "al diablo", se está generando una ruptura total con un sistema con el cual se jugó, aceptando las reglas, pero rechazándolas cuando el resultado de aplicarlas no le favoreció. Sólo la inmadurez de una porción de la población de México puede justificar en muy escasa y lamentable medida, esa actitud de confusión.

Los debates espontáneos entre mexicanos que ahora están dicotomizados en sus convicciones sobre la realidad, demuestran por todos lados que los que tienen la convicción del fraude, ya no ceden. Los que creen en el país, tampoco. Estas discusiones privadas o semi públicas son la antesala de un rompimiento radical, de una división que genera las condiciones perfectas para una guerra civil.

A los que vieron cómo México transitó con un gran esfuerzo por el camino que lo fue colocando donde hoy se encuentra, a los que tienen memoria histórica y saben a dónde no debe de regresar el país, les genera rabia y frustración el ver cómo los medios masivos construyeron un monstruo que engañó, haciendo creer que estaba dispuesto a jugar con las reglas, pero luego manifestándose incapaz de aceptar un resultado que no le fuera favorable.

Hoy, 26 de noviembre, el asunto no se ha cerrado. El día 1 de diciembre próximo viviremos un momento difícil. Deseamos con todas nuestras fuerzas que no sea el principio de esa ruptura bélica interna que hará retroceder al país varias décadas. ¿Eso es mejor con tal de continuar el berrinche?